Listen to your heart 62

Parte IV, capitulo 11

La respuesta llegó al día siguiente. Bill pasaba la tarde en compañía de Tom, le había ido a buscar al restaurante y por el camino le dijo que tenía una idea que plantearle. Una vez a solas en el apartamento y sentados en el sofá Tom expuso esa idea que le pasaba por la cabeza.

— ¿Irnos los dos solos el fin de semana?—repitió Bill pestañeando.

—Y mis amigos—apuntó Tom—Verás, Mark y Michelle celebran su aniversario y harán una escapadita para celebrarlo. Georg me ha dicho que Eric conoce un sitio que está muy bien en Loichste, un pueblo que está aquí al lado con unas vistas estupendas. Y bueno, antes de caer yo enfermo hablábamos de irnos todos de viaje y si dices que sí puede que se unan también Kate y Gustav…

Bill le escuchaba en silencio, sabiendo por donde iban los tiros más o menos…o eso creía… Se trataría de una escapada de fin de semana, con sus noches incluidas…

—No te hablo de acostarnos esos días—murmuró Tom carraspeando—Ya hemos dormidos juntos y no pasó nada…o casi nada, pero te prometo que es un viaje para relajarnos. Y si surge algo…pues entonces ya lo hablamos.

—Tengo que hablar con mi padre—dijo Bill—Los fines de semanas es cuando más trabajo hay, pero estoy seguro que no me pondrá ninguna pega.

—No lo hará—afirmó Tom.

Y así fue. Al día siguiente Gordon escuchó sus planes explicados siempre por Tom, comentándole que querían hacer un viaje ellos dos y sus amigos. A Gordon no se le pasó por alto el detalle que serían 3 días y dos noches, pero no dijo nada por no incomodarlos.

— ¿Puedo ir, papá?—preguntó Bill en voz baja.

—Bill, ya eres mayor de edad—contestó Gordon.

—Lo sé, pero no quiero dejarte tirado con el restaurante—murmuró Bill.

—Sabes que he cogido camareros extras y que siempre puedes cogerte unos días para lo que quieras—explicó Gordon sin necesidad.

—Saldremos el sábado por la mañana y volveremos el lunes a la hora de comer—prometió Tom.

—Sed precavidos—dijo Gordon levantándose—Quiero decir…cuidado con el coche.

—Lo seremos—prometió de nuevo Tom.

Se levantó también y cogió la mano de Bill. Salieron del restaurante cada uno sumido en sus pensamientos. Lo que Bill no sabía era que unos días antes de su cumpleaños Tom quiso mantener una conversación con su padre, hacerle ver que sus intenciones para con su hijo eran muy serias, que estaba muy enamorado y jamás le haría daño. Sabía que Gordon confiaba en él, pero aún así Tom necesitaba decirlo.

Ese mismo día fueron a casa de sus padres a cenar y les contó sus planes a ellos también. No pasó por alto cierto gesto de su madre y aprovechando cuando tomaban café en el salón fue a la cocina y allí pudo hablar a solas con ella, dejando a Bill viendo la película que daban en esos momentos con su padre.

—Mamá—llamó carraspeando.

—Esta mañana hice unos bizcochos de chocolate—dijo Simone como si nada—A Bill le gustarán, ¿verdad?

—Sí. Mamá, ¿pasa algo?—preguntó Tom yendo al grano.

Simone suspiró y sentándose en una silla esperó hasta que su hijo se sentó a su lado.

— ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?—preguntó Simone, también ella muy directa.

—Me gusta mucho Bill, mamá—contestó Tom con firmeza—Sé que nunca antes me había sentido atraído por un chico, pero Bill es muy especial y…

—No hablaba de eso—dijo Simone levantando una mano—Sabes que respeto tu decisión y Bill me parece un buen chico. Hablaba de…sé que pasaréis más de una noche a solas y lejos de casa. ¿Crees que Bill está preparado? Es más joven que tú, y no creo que antes haya tenido ninguna experiencia…sea de la clase que sea.

Tom miraba a su madre sabiendo perfectamente de qué le hablaba. Siempre pudo hablar con ella con toda franqueza, nunca le puso ningún reparo a nada y le dio una buena charla sobre educación sexual en cuanto cumplió los 14 años. Y pudo contar con ella cuando dos años después perdía con una chica su virginidad. Habló con su madre la noche antes y vio con asombro cómo le dejaba sobre la cama una cajita de condones sin empezar. Los cogió sin decir nada y una vez pasado ese momento tan especial su madre solo tuvo que ver la amplia sonrisa que lucía para saber que todo había muy bien.

Sabía que podía confiar en él, que era muy prudente y nunca había tenido ningún susto relacionado con algún embarazo no deseado o enfermedad venérea. Aunque en el caso de Bill, era algo más distinto como su madre sabia.

—Georg me ha estado ayudando—empezó a decir Tom en voz baja—Me ha dado algunos consejos para no hacerle daño, y tomaremos las precauciones adecuadas.

—Los dos sois dos chicos sanos—dijo Simone asintiendo con la cabeza—Llegado el momento, haced lo que mejor creáis y disfrutad del momento. Va ser muy especial para los dos.

—Lo sé, mama—susurró Tom suspirando.

Sabía que iba a ser más especial que lo que madre creía. Estaban profundamente enamorados, una fuerza mayor los había juntado porque estaban predestinados….

&

Llegado el sábado por la mañana, Tom se dio a vuelta en la cama suspirando. Bill yacía a su lado, iban a salir bien temprano y el día anterior decidieron que se quedase a dormir en el apartamento para ganar tiempo.

Había logrado convencer a Gustav y Kate para que se apuntaran al viaje, y Mark y Michelle no habían puesto ninguna pega. Dejaron que Eric se encargase de todo, se había criado en Loichste y se sabía de un apartado hostal donde las vistas eran estupendas.

Viajarían en 2 coches, a Mark y a Michelle nos les importaba celebrar su aniversario junto a esas 3 parejas que se les había unido. Bill y Tom viajarían con ellos mientras que Eric y Georg viajarían con Kate y Gustav.

Habían hecho su equipaje la noche anterior, acostándose pronto porque querían salir de viaje a las 8. Eran casi las 7 y aún no había sonado el despertador que Tom había apagado para poder disfrutar viendo dormir a Bill. La noche anterior habían vuelto a dormir abrazados como la otra vez, hablando en voz baja de lo bien que se lo iban a pasar.

Pero cuando despertó le sintió a su espalda y rápidamente se volvió. Sus labios estaban entre abiertos y diría que lucían una tímida sonrisa. Tal vez estuviera soñando con él…

Sonrió y se le acercó poniendo una mano tras su nuca. Le atrajo con suavidad y empezó a besarle en la mejilla hasta que le escuchó gemir entre sueños sonriendo.

—James…—susurró Bill suspirando.

Dejó de besarle en el acto y se le quedó mirando. Bill aún dormía, ni se había enterado del nombre que había susurrado.

«Es normal»—se trató de convencer a sí mismo.

Pero no podía evitar sentirse mal, ni sentir ganas de abandonar la cama. Y así lo hizo con sigilo, se levantó y dejó caer la sábana con suavidad para no despertar a Bill. Salió de la habitación y entró en el baño donde se dio una ducha rápida. Necesitaba hablar con alguien de lo ocurrido, de esos sentimientos que empezaban a flotar en su mente.

¿De verdad que lo suyo con Bill iba por buen camino? ¿Lograría hacerle olvidar a ese chico cuyo nombre gimió en un suspiro?

Un cuarto de hora después regresaba a la habitación y Bill ya se había despertado. Estaba levantado recogiendo el pijama que ya se había quitado. Llevaba solo puesto unos vaqueros azules claros y de la mano una camiseta de manga corta a rayas blancas y negras.

—Tom, no me has despertado—dijo Bill al girarse y verle.

—Lo siento—murmuró Tom, pensando que no había nada que sentir.

—Mira qué hora es, no me da tiempo a ducharme y Mark y Michelle vendrán a y media—siguió relatando Bill resoplando.

—He dicho que lo siento, ¿vale?—no pudo evitar saltar Tom.

Fue entonces cuando Bill se dio cuenta de que estaba enfadado. Dejó a un lado la camiseta y se le quedó mirando sin saber que decir. No sabía que había podido hacer que le hubiera puesto en ese estado.

Tom lo notó y resopló resignado. No debía hablarle en ese tono solo por algo que había dicho no siendo consciente del todo, no debía culparle solo porque el chico al que una vez quiso hubiera muerto y aún fuera pronto para olvidarle.

—Yo…lo siento—repitió de nuevo.

Caminó por la habitación y llegando a la cama se dejó caer en ella. Apoyó los codos en la rodillas y dejó la cabeza entre sus manos, frotándose la cara gimiendo por lo bajo.

— ¿Estás bien?—preguntó Bill sin atreverse a tocarle.

Algo le decía que no lo hiciera, pero cuando Tom le tendió una mano no dudó en aceptarla y se sentó a su lado esperando hasta que alzó la cabeza y le miró con el arrepentimiento brillando en sus ojos.

—Perdóname por haberte hablado así—se disculpó suspirando Tom—Yo…tuve un mal despertar y no debí pagarlo contigo.

—No pasa nada, lo entiendo—dijo Bill sonriendo con esfuerzo.

Aún le miraba con preocupación, pensando que tal vez debieran cancelar el viaje. Y como si Tom le hubiera leído la mente, cogió la mano que aún tenía cogida y se la llevó a los labios.

—Estoy bien, de verdad—le aseguró contra su piel—Perdona si te asusté.

Bill asintió estremeciéndose. Le había besado en la cara interna de la muñeca, donde al parecer tenía cosquillas. Tom lo vio y pensando que lo mejor era olvidar lo pasado y resarcirle, separó los labios y le siguió besando en tan secreto lugar. Nunca antes había advertido que tuviera allí cosquillas, pero ahora que lo había descubierto no pensaba dejar de pasar la oportunidad de «torturar» a Bill.

—Tom…que se nos hace tarde—protestó Bill entre risas.

—Conociendo el estómago de Georg, saldremos a las 8 y media—murmuró Tom contra su piel.

Dejó de besarle para coger un trocito de su piel entre los labios y empezó a succionar con suavidad, lo que perdió a Bill. Le escuchó soltar un gemido entre cortado al tiempo que tiraba de su mano, pero no le dejó escapar. Puso su otra mano en su cintura y le atrajo hacia él para luego caer los dos tumbados de lado sobre la cama ya entre carcajadas.

—En serio…por favor, para…—suplicaba Bill jadeando.

Tom lo hizo suspirando, se lo estaba pasando muy bien tras ese tropezón dado. Le soltó al fin la mano y se quedó mirándole a los ojos al tiempo que le pasaba los dedos por los costados. También tenía cosquillas allí, pero pensando que ya lo había torturado bastante se dedicó a acariciarle el estómago. Bajó la mirada a él y sonrió al ver uno de esos tatuajes que mencionara Bill una vez.

—Una estrella—susurró pasando los dedos por ella.

—Pensé que me daría suerte—explicó Bill encogiéndose de hombros.

— ¿Cuándo te la hiciste?—preguntó Tom con interés.

—Con 16 años—contestó Bill mordiéndose el labio.

— ¿Y tu padre te dejó?—preguntó de nuevo Tom, pensando que su madre solo le había dejado hacerse las rastas a los 12 años y para el piercing que llevaba en el labio tuvo que esperar a ser mayor de edad.

—Él solo quería verme feliz—murmuró Bill.

Tom asintió recordando lo pasado en el parque, la infancia de Bill no había sido de las mejores y tenía que ver a su hermano pequeño a escondidas. Vio que Bill se ponía algo triste y decidió cambiar de tema.

— ¿Y tienes algún tatuaje más?—preguntó alzando una ceja—¿Me lo enseñas?

Le vio sonrojarse hasta las orejas, lo que le llevó a pensar que estaría en algún lugar difícil de mostrar.

—Bueno…no pasa nada—murmuró carraspeando.

Bill le miró y por la cara que puso entendió que se pensaba que lo tenía en un sitio algo íntimo de enseñar, lo que le provocó un ataque de risa.

—En serio, no me lo enseñes—rió Tom sonrojándose él esa vez.

—No… que no es eso…—dijo Bill entre risas—Lo tengo en la nuca.

—Ah, pues entonces si puedo verlo—murmuró Tom sentándose en la cama.

Bill le imitó y recogiéndose el pelo con las dos manos, se giró y dejó que lo viera. Sintió como le ponía una mano en su hombro, llegando a estremecerse de nuevo al sentir el calor que emanaba.

— ¿Qué es esto?—preguntó Tom tras ver el tatuaje.

— ¿Alguna vez has hecho una locura por amor?—preguntó a su vez Bill volviéndose.

—Una vez, por una chica—contestó Tom sonriendo—No me conocía de nada y encima era mayor que yo. Quería conocerla por todos los medios y no me importó saltarme la hora de llegar a casa con tal de hablar con ella. Lo peor vino cuando me ofreció un cigarro y yo lo acepté, casi ahogándome y quedando en ridículo delante de ella y…y su novio. Cuando volví a casa mi madre me esperaba despierta y no solo me castigó por llegar más de una hora tarde sino que encima me hizo limpiar la casa de arriba abajo por fumar.

Mientras hablaba Bill se podía imaginar la situación, pensando en la de tonterías que se hacía cuando uno creía que estaba enamorado.

—Venga, cuenta tú tu historia—pidió Tom.

—El tatuaje son las iniciales de un chico que me gustaba, tocaba la guitarra en un grupo—empezó a explicar Bill entre risas—Eran muy buenos y yo…me enamoré locamente de él y por eso me hice el tatuaje. Andreas y yo fuimos a algunos de sus conciertos y una vez llegué a rozar su mano mientras me firmaba un autógrafo.

— ¿Y qué pasó?—preguntó Tom con mucho interés.

—Oh…resulta que el cantante y él eran novios, y yo solo un mocoso de 13 años—dijo Bill carraspeando—En esa época vivía con mi madre y me hice el tatuaje sin su permiso, aún recuerdo la cara que puso cuando me lo vio. Llevaba el pelo corto y quería lucirlo, y eso me delató.

—Ahora lo llevas largo—comentó Tom cogiendo un mechón de su pelo.

—Bueno, fue una chiquillada—dijo Bill encogiéndose de hombros—Él se fue de gira con su grupo y cada vez que veo una foto suya me trae muy buenos recuerdos, aunque sea de un concierto donde el cantante esté a su lado mirándole como si fuera a desnudarle en mitad del escenario.

Tom rió al escuchar sus palabras, se veía que fue un amor platónico que aún perduraba. Pero contra ese podría luchar fácilmente…

Continuará…

Esta claro que me refiero a las iniciales TH, que Bill lleva tatuadas en su nuca. Aqui son las iniciales de un chico que le gustó a Bill, llamemosle…Tom Harris, por ejemplo (no se me ocurre otro nombre por T ). Y que casualidad que es guitarrista de un grupo, y novio del cantante…. bueno, eso no está demostrado aún que pase en Tokio Hotel 😀

por lyra

Escritora del fandom

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