Parte IV, capitulo 12
Decidieron darse prisa antes de que se fueran sin ellos. Bill terminó de vestirse y entre los dos hicieron la cama. Sobre una silla había una mochila donde llevarían las últimas cosas que meterían, como cierta cajita que Tom sacó del primer cajón de su mesilla como si nada y guardó con total naturalidad.
A las 8 menos diez bajaron a desayunar. Estaban todos esperándoles, o más bien a Georg que atacaba su segundo plato de tortitas con chocolate.
—En serio Georg, como me vomites el coche…—dijo Gustav arrugando la frente.
—Tranquilo, mis digestiones son rápidas—contestó Georg con la boca llena.
—Cuidado, que te manchas—intervino Eric.
Llevó un dedo a la mejilla de Georg y recogió una gota de chocolate que bajaba por la comisura del labio, llevándose el dedo a los suyo y lamiéndolo entre gemidos.
—Gracias cariño—murmuró Georg sonriendo.
Bill y Tom se miraron también sonriendo y empezaron a desayunar mientras los demás hablaban del camino que tomarían.
—¿No quieres más?—preguntó Tom al ver que Bill solo tomaba un bol con cereales.
—Estoy nervioso—le confesó por lo bajo.
Tom asintió, él también lo estaba y no podía evitarlo. Terminó de desayunar y tras dejar lavados los platos usados se pusieron en marcha. Entre todos bajaron las maletas y las metieron en los dos coches que esperaban aparcados en la puerta.
—Estoy deseando llegar ya—comentó Michelle bostezando.
—¿Estás cansada?—preguntó Bill mirándola.
—Apenas he podido dormir—contestó Michelle resoplando—Es algo propio en mí, la noche antes de salir de viaje me da insomnio. Así que me levanté y me puse a limpiar la casa.
—Y yo pude tener la cama para mí solo—intervino Mark, recibiendo un ligero codazo en las costillas.
—Pues yo he dormido mejor que nunca—comentó Bill riendo ante la mirada asesina que Michelle le dirigió a su novio—He tenido un sueño precioso…
Escuchar esas palabras hizo que Tom soltara la maleta que llevaba. Maldijo por lo bajo y cogiéndola de nuevo la tiró en el maletero del coche de Gustav, gesto que Georg no pasó por alto. Frunció la frente y se quedó mirando a su amigo, quien miraba a Bill a su vez echando chispas por los ojos, o eso le parecía. Y decidió actuar.
—Tom, ¿me prestas tu camiseta azul con el estampado blanco que tanto me gusta?—preguntó carraspeando.
Tom miró a su amigo sin entender, esa camiseta se le había quedado pequeña y la había llevado hacía dos semanas a casa de su madre con más ropa que no le servía y sería donada a la parroquia. Vio como su amigo le guiñaba un ojo con disimulo y asintió yendo con él dentro del apartamento. Subieron a su habitación y entonces Georg le abordó.
— ¿Va algo mal entre tú y Bill?—preguntó Georg.
—No puedo evitar…estar celosos de James—confesó resoplando Tom.
— ¿Cómo?—dijo Georg sin entender.
—Esta mañana desperté a Bill con besos—dijo Tom cruzándose de brazos—Y dijo James en un gemido.
—Ups—murmuró Georg sin podérselo creer.
—Estaba aún medio dormido y no se daría cuenta, pero me sentó mal—explicó Tom—Y ahora va y le dice a Michelle que ha tenido un sueño hermoso… ¿cómo se supone que me lo debo tomar? Tengo miedo, de hacer el amor con él y diga otro nombre cuando…cuando…
No pudo terminar de hablar, le faltaba el aliento. Cogió aire y lo soltó en un profundo suspiro, esperando a que diera su opinión Georg.
—Como estudiante de psicología de primer curso, te diré que…que todo está en tu cabeza—dijo Georg para enfado de su amigo.
—Oh, genial—masculló Tom.
—En serio—dijo Georg asintiendo—James es solo un recuerdo mientras que tú eres real, y es normal que tras lo pasado Bill aún piense en él. Y tú no le puedes obligar a que lo olvide de la noche a la mañana.
—Lo sé—murmuró Tom asintiendo—Pero…que no se acuerde de él mientras le estoy besando, o…
Georg rió sin poder evitarlo, su amigo estaba realmente desesperado. Celos de una persona que ya no existía, y que gracias a ella había conocido al gran amor de su vida. Porque no había más que verlos cuando estaban juntos, una gran paz flotaba entre ellos y cuando se miraban era como si pudieran detener el mundo con las manos…
El viaje transcurrió sin ningún contratiempo y llegaron a Loichste a la hora de comer. Fueron directos al hostal y tras registrarse y dejar en las habitaciones el equipaje y asearse bajaron a comer al restaurante. Tal y como había dicho Eric las vistas eran maravillosas y pudieron disfrutar de ellas mientras almorzaban.
— ¿Salimos de fiesta esta noche?—preguntó Georg de repente.
—Hace mucho que no salimos, si—se apuntó Gustav.
—Decidnos donde estaréis y nosotros nos reuniremos más tarde—comentó Mark.
—Claro, vosotros celebrad vuestro día—dijo Georg sonriendo—Eric, cuéntaselo tú.
Eric asintió y tras tomar un sorbo de agua se dispuso a hablar.
—Unos amigos míos tienen un bar cerca de aquí—empezó a explicar—Es pequeño pero tiene buena música y…es ideal para nosotros.
Todos asintieron sabiendo que ese «nosotros» se refería a él, Georg, Bill y Tom.
— ¿Es un bar de ambiente?—preguntó Gustav alzando una ceja.
—No, pero muchos vamos allí y nos sentimos bien recibidos—contestó Eric para nada ofendido.
—Tienes que ver algunos bares a los que he ido, te miran como un bicho raro solo si ven que coges a un chico de la mano—comentó Georg resoplando.
—Yo me apunto—dijo Kate al momento.
—Nosotros también—apuntó Tom tras ver como Bill asentía.
—Pues ya está, cenamos aquí y luego de fiesta—dijo Eric sonriendo.
Todos le imitaron, ajenos a la mirada cómplice que Georg y él intercambiaban…
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Llegada la noche todos se arreglaron con sus mejores galas. Habían aprovechado la tarde paseando por Loichste y haciéndose fotos. Luego regresaron al hostal y se despidieron de Mark y Michelle, Eric les había hablado de un buen restaurante en el pueblo de al lado a solo 20 minutos y allí cenarían para celebrar su tercer año de novios.
Tal y como iba siendo una tradición, Tom recibió un pequeño obsequio por haberlos presentados. Se trataba de unas entradas para ver a Sammy Deluxe, cantante del que era fan y actuaría el próximo fin de semana en Alemania. Habían tenido el detalle de comprar 2 para que invitara a Bill, cosa que Tom agradeció. Se despidió de ellos deseándoles una velada agradable y regresó a su habitación donde Bill se duchaba.
Cuando le vio salir del baño le enseñó su regalo muy emocionado.
—Es el próximo fin de semana, ¿podrás venir?—le preguntó Tom.
—No creo que haya ningún problema—contestó Bill asintiendo.
—Genial, ya lo hablamos más adelante—dijo Tom camino del baño.
Una vez dentro Bill se dio prisa por vestirse. Había estado de tiendas con Michelle hacía dos días y esa noche lo estrenaría. Se había comprado un pantalón vaquero ajustado blanco con una cazadora a juego. También una camiseta blanca con un estampado en rojo y unos botines de tacón medio.
Cuando Tom salió y le vio no pudo evitar soltar un silbido.
—Muy guapo—dijo asintiendo con la cabeza.
Se sonrojó sin poder evitarlo y pasando a su lado entró en el baño para peinarse y maquillarse. Se alisó el pelo y recogió dos mechones a los lados con horquillas y se aplicó un maquillaje suave, una ligera sombra negra en sus castaños ojos y los labios de un rosa jugoso.
Mientras Tom también estrenaba ropa, unos vaqueros azules y una camiseta roja. Se puso un pañuelo negro alrededor de la frente y cuando Bill le vio también le piropeó.
— ¿Sabes? Me recuerdas a mi guitarrista—comentó Bill entre risas.
—Yo también toco la guitarra—le recordó Tom.
—Y eres mucho más guapo—apuntó Bill riendo.
Tom le dio la razón y cogiéndole por la cintura le besó con suavidad en los labios.
— ¿Listo?—preguntó viéndole asentir.
Se cogieron de la mano y se reunieron en el vestíbulo con sus amigos. Eran las 8 y pudieron disfrutar de la cena antes de ir de fiesta. Según Eric hasta las 10 no empezaba lo bueno y a esa hora entraban por la puerta del bar.
— ¡Me encanta esta canción!—exclamó Kate nada más entrar.
Enseguida se colgó del brazo de Gustav y se perdieron entre la gente dirección la pista de baile. Los demás fueron a la barra y pidieron cerveza para todos.
—Conozco al dj—comentó Eric mirando a Bill y a Tom—Es un amigo del colegio y me gustaría que conociera a Georg.
—Claro, nosotros estaremos por aquí—dijo Tom asintiendo.
Eric asintió y cogiendo a Georg de la mano se lo llevó dejándolos a solas con su cerveza, que apuraron del calor que hacía.
— ¿Quieres otra?—preguntó Tom.
Bill asintió y esperaron en la barra hasta que un camarero se les acercó y dejó ante ellos dos copas con un líquido rosa.
—No hemos pedido aún—dijo Tom en voz alta para hacerse escuchar.
—Tu amigo ya lo dejó pagado—le explicó el camarero.
Y antes de que Tom pudiera replicar se fue dejándole a solas con las bebidas. Tom las cogió y le dio su copa a Bill, quien la miró muy pensativo.
—Georg o Eric las pidió para nosotros—le explicó Tom.
Bill asintió y se llevó la copa a la nariz antes de probarla. Llevaba algo de alcohol, lo notaba. Iba a decírselo a Tom cuando le vio probarla.
—Está dulce—comentó Tom saboreándose.
—Tiene alcohol—apuntó Bill aún reacio a probarla.
Antes de que Tom pudiera contestar alguien le empujó y estuvo a punto de caer la bebida, pero fue rápido y ni siquiera se manchó. Tom le cogió por la cintura y buscaron un rincón donde beber con tranquilad.
—Pruébala, te gustara—animó Tom echando otro trago de la suya.
Pero Bill seguía sin decidirse, era como si pensara que emborrachándose le sería más fácil dar el siguiente paso. Porque lo había decidido, de esa noche no pasaba…o eso esperaba…
Mientras Tom esperaba mirando a su alrededor. Como ya había dicho Eric, había una mezcla de parejas gays y heteros. A dos pasos de ellos dos chicos se besaban sin pudor alguno y decidió que era hora de divertirse. Además, sentía un agradable calorcillo empezar a subirle por el cuerpo.
No se lo pensó dos veces y tras terminarse la bebida de un trago le quitó a Bill la suya y sujetándola con firmeza en una mano, puso la otra en su nuca y le atrajo a sus labios. Bill gimió contra ellos por la sorpresa, pero contestó al beso que con el paso de los minutos se volvió profundo.
Cuando se separaron jadeaban con esfuerzo.
—Estoy sediento—comentó Bill riendo.
Tom le imitó y le entregó la bebida, de la que Bill bebió la mitad de un trago.
—Vaya, y eso que no te decidías—rió Tom.
—La saboreé en tus labios—explicó Bill echando otro trago y terminándosela—Estaban muy dulces…y quiero volver a probarlos…
Dicho y hecho, se fundieron en otro beso sin notar como la copa de Bill caía y se estrellaba contra el suelo. No sabía que les pasaba, era como si no fueran ellos. Se besaban y movían al compás de la música que sonaba. Cuando quisieron darse cuenta estaban en medio de la pista de baile, pero era como si no hubiera nadie y la tuvieran para ellos solos.
Dejaron de besarse y mientras que Tom se aferraba a la cintura de Bill, él le ponía los brazos sobre los hombros, entrelazando las manos tras su nuca. Bailaban al compás de la música sin despegar los ojos de su contrario, como hipnotizados hasta que la canción se terminó y dio paso a otra nueva cuya letra les llenó…
I’ve gotta feeling that tonight’s gonna be a good night
That tonight’s gonna be a good night
That tonight’s gonna be a good good night
—Yo también lo presiento—murmuró Bill enterrando la cara en el cuello de Tom.
Bailaron esa canción y la que la siguió y otra más hasta que sintieron una sed imperiosa. Regresaron a la barra y allí se dieron cuenta que estaban Michelle y Mark.
—Que rápido, ¿no?—dijo Tom desconcertado.
— ¿Rápido? Tom, terminamos de cenar hace una hora—explicó Michelle—Son las 11 y media.
Bill y Tom se miraron sin entender, ¿llevaban tanto tiempo en el bar? Se les había pasado volando y ellos sin saberlo, tan a gusto como estaban el uno en brazos del otro.
— ¿Queréis tomar lo mismo de antes?—preguntó Eric carraspeando.
Los dos asintieron como hipnotizados y una vez tuvieron las copas en sus manos se la bebieron casi de un trago y regresaron a terminar lo que habían empezado.
— ¿Qué está pasando aquí?—preguntó Michelle, que no se le escapaba una.
—Todo está bajo control, tranquila—dijo Georg levantando una mano.
— ¿Georg?—intervino Gustav— ¿Qué has hecho?
—Solo estoy ayudando a Tom—empezó a explicar Georg—Esta mañana me comentó una cosa que le había pasado con Bill, les veía algo distanciado y con ayuda de Eric les estamos juntando. Eso es todo.
— ¿Qué es esa copa que se han tomado?—preguntó Michelle.
—Un filtro de amor—contestó Eric sonriendo—O así se llama, pero en realidad es un cóctel hecho a base de zumos y unas gotas de ron, pero muy pocas. Se supone que con este cóctel te sueltas y…
No tuvo que decir nada más, todos los ojos se clavaron en la pista de baile donde Bill y Tom parecía que se lo estaban pasando muy bien. Fuertemente abrazados, las manos de Tom movían las caderas de Bill al compás de la música, quien con los brazos en alto movía la cabeza de un lado a otro con los ojos cerrados.
—Nunca los había visto así—comentó Kate sin dejar de mirarlos.
—Pero… ¿y si hacen algo de lo que luego se arrepientan?—insistió Michelle—No debemos forzar las cosas ni obligarlos a…
—Esto no es una droga—aclaró Eric con paciencia—Son conscientes en todo momento de sus actos, solo les estamos dando el último empujón necesario. Y mi amigo el dj se encarga de que solo escuchen que es lo que más desean esta noche.
Todos prestaron atención a la canción que estaba sonando, y Bill y Tom también lo hacían.
I know you want me
I made it obvious that I want you too
So put it on me
Let’s remove the space between me and you
Now rock your body
Damn I like the way that you move
So give it to me
Cause I already know what you wanna do
En sus oídos se repetía el estribillo una y otra vez como una orden impresa en su cerebro imposible de desobedecer…
But tonight I’m loving you
Oh you know
That tonight I’m loving you
Oh you know
That tonight I’m loving you
La canción terminó y dejaron de bailar. Se miraron a los ojos y asintiendo se cogieron de la mano y salieron del bar sin despedirse si quiera de sus amigos que se les quedaron mirando con la boca abierta sin poder mediar palabra.
Continuará…
Por si no han quedado claro las canciones usadas, la primera es de Black eyed peas («I gotta feeling») y la segunda de Enrique Iglesias («Tonight I´m loving you), que desde que la descubriera hace mucho tiempo supe que la usaria para esta parte del fic, que escribi mientras la escuchaba.