Little Pieces 2

Notas: Capítulo especial! xD Mil gracias por todo su apoyo! Espero que este capítulo les guste.

«Little Pieces» Fic de xhokoadicthed

Capítulo 2: Night of the living dolls

Cuando aquella noche puso un pie dentro del Afrodités Circus, pudo darse cuenta de la variedad que se había producido en el local.

Parecía como una gran casa de muñecas, todo con colores muy brillantes, y muñequitas y muñequitos, paseándose con sus trajes demasiado sexys, de un lado para el otro.

La feria aun seguía, pero ahora tenía colores más brillosos, más infantiles.

Un muñeco en bóxers de puntos multicolores, con el torso desnudo, y solo un bombín rojo en su cuello, con la cara pintada y un antifaz más diminuto lleno de estrellas, le sonrió mientras acariciaba con disimulo su brazo, mientras le incitaba a algo más.

Tom se mordió el labio inferior divertido, mientras se dejaba guiar por el muñeco, hasta uno de los convertibles rosas que había por allí, donde no llevaba el que sería el usual logotipo de Barbie, Sino llevaba el propio nombre del bar.

Pronto se sintió recostado sobre los asientos traseros del auto, y su cuello siendo besado, y las manos del muñeco este debajo de su camiseta.

Se dejo hacer, mientras correspondía las caricias, pero este muñeco no tenía una piel nívea y suave, ni un cabello largo y negro, ni unos apetecibles y sensuales labios rosados, y ese pequeño y apetecible lunar al lado de ellos.

El muñeco tenía levemente desacomodado el antifaz, y se movía de arriba hacia abajo sobre su erección, con cara de placer máxima, mientras Tom recorría con sus manos los abdominales de este, estrujando sus hombros y gruñendo ante cada apretón que el trasero del individuo le daba a su miembro.

Las embestidas eran brutales, los gruñidos era cada vez más salvaje, y el muñeco gimoteaba encima de él pero no se quejaba demasiado cuando Tom atendía su erección y la estrujaba salvajemente entre sus dedos.

El orgasmo les vino a cada uno en tiempos distintos, siendo el muñeco el que se corría de primeras, y cuando los espasmos le hicieron estrujar el miembro de Tom, este se corría en un suave gruñido, mientras dejaba caer la cabeza hacia atrás.

Tom se coloco bien sus pantalones, que afortunadamente no se habían ensuciado, y salió del coche, mientras el muñeco terminaba de poner su maquillaje en orden, y por el rabillo del ojo, vio que cuando esté salía, llevaba la sabana que había estado debajo de Tom todo el rato, y luego la tiraba por un pequeño cubo. Al menos había sanidad en todo aquello.

La musiquita que Tom relacionaba con jazz, se escuchaba por todo el circo, era lo que le daba el ambiente. El trenzado camino hasta el carrusel-barra, y sentándose en una muñeca de pasta más grande que él y de vestido rosa con mameluco y todo, pidió una bebida, que la conocida chica de la barra, que esta vez llevaba una tetera sobre su cabeza, como sombrero, le sonrió mientras mezclaba los licores.

Tom miro el cambió en la barra, había muñecas, y osos de peluche en pasta, haciendo la simulación de estos, como una gran fiesta de té, como las que las niñas solían jugar cuando pequeñas.

Tom puso los ojos en blanco divertido, aquel lugar nunca dejaría de sorprenderlo, y muchos menos la capacidad imaginativa de los dueños.

En una taza de té, que reconoció era uno de los personajes que aparecía en la película de “la bella y la bestia” fue servida su bebida, de color morado y una cereza en el fondo, se encogió de hombros, y se llevo la taza a sus labios.

La bebida no estaba nada mal, sabía a mandarina, aunque el color fuese totalmente distinto a su sabor.

En la tarima entonces, el pequeño telón se levanto, y una música suave se escucho por todo el lugar, humo empezó a salir, y varios bailarines con antifaces, con vestidos realmente ceñidos a su cuerpo, empezaron a hacer pasos, que Tom relaciono con los de ballet.

Hacían movimientos realmente artísticos, pero de pronto, en el centro, apareció un muñeco hermoso, con sus labios cocidos, sus ojos tan maquillados en negro, que difícilmente se podía ver realmente, su cara era demasiado pálida, y su cabello negro y largo cubría parte de su rostro.

Vestía un bóxer de rayas blancas y negras (a Tom le recordó la tela que usaban los prisioneros) y a sus muñecas, tobillos y cuello, habían pesadas cadenas, que subían hacía el techo, donde en una pequeña tarima flotante, se podía ver una joven vestida con un largo y rosado vestido, con una tiara en la cabeza, daba la sensación de ingenuidad y pureza, pero ella sostenía las cadenas que ataban al muñeco en el suelo, y ella sonreía a los bailarines, que se habían postrado, ignorando al sucio y roto muñeco, adorándola.

Los bailarines se dispersaron, dando giros y saltitos, y solo quedaron en el escenario, la joven y el muñeco. La tarima donde ella estaba, empezó a descender, y quedo frente al muñeco, donde empezó a jalar sus cadenas, para que anduviese detrás de ella como una especie de perrito faldero. Del suelo aparecieron bailarines de nuevo, pero su traje era negro, e intentaban liberar al muñeco, que se retorcía, intentando volver con su ama, la cual riéndose, dejo que su vestido callera, dejándola en una ropa interior negra y bastante provocativa, su tiara callo, y una luz roja le alumbro, ahora era malvada, cruel, despiadada, y dejo al muñeco, destrozado en brazos de los bailarines que pronto lo abandonaron, y en un extremo del escenario, apareció un nuevo muñeco, mejor maquillado, nuevo, y con ropa hermosa.

Y baila, baila, baila para mi alma

Baila para mis ojos

Engáñame de nuevo

Cambia todos mis pensamientos

Mata a otros sueños,

Controla mis sentidos.”

El telón se cerro, y los aplausos no se hicieron esperar. Tom se levanto de su asiento, aquel espectáculo era poco común, pero realmente había llamado su atención. Camino por entre la gente que hacía lo común en aquel lugar, esperaba llegar hasta la escalerita que daba a los camerinos, pero algo lo tomo del brazo, y lo hizo voltear.

El muñeco le miraba con una sonrisa pillín en sus labios cocidos, y su maquillaje, ahora que Tom lo veía más de cerca, lo hacían ver más siniestro.

¿Quieres algo muñequito? — dijo con una sonrisa al reconocerle, y el muñeco sonrió de forma más siniestra, y enredando una de las cadenas que aun le sujetaban, a uno de sus brazos, empezó a arrastrarlo hacia la feria.

Se sorprendió, al estar en uno de los juegos de la feria, una inmensa mesa, con las cosas dispuestas para un té, Tom a la tetera la llegaba apenas a la mitad, y en varios de los pocillos, podía ver a más muñecos entrando con sus dueños o dueñas. Su muñeco algo diabólico, le hizo entrar en la tetera, donde subiendo un par de escaleras, se encontraron en una habitación más pequeña.

La primera impresión de Tom, fue que se encontraba en la habitación de su sobrinita. Todo estaba lleno de animales de felpa, cada rincón, y en el centro de la habitación, había una pequeña mesa con un mantel rosa, y el juego de té en ella, habían cuatro sillas alrededor, dos de las cuales estaban siendo ocupadas por un oso de felpa con un monóculo y un sombrero de copa azul marino, y la otra silla, era ocupada por una muñeca de trapo, con rizos de lana amarilla, y botones azul celeste como ojos.

Tom levanto una ceja, y tomo asiento al ver como el muñequito le señalaba una de las sillas, y este se sentó en la que quedaba frente a él. El muñeco pelinegro sirvió el té, y un par de galletas, que le ofreció con una sonrisa casi inocente.

em…gracias — dijo con duda Tom, tomando lo que el muñeco le extendía, fue a tomar un poco del té, pero el muñeco de pronto, le quito la taza algo sobresaltado, y negaba con la cabeza repetidas veces, algo horrorizado, luego de ello, tomo la taza y una postura firme.

Le indicaba las normas para tomar adecuadamente y con elegancia, la bebida. Tom puso los ojos en blanco, pero acato las instrucciones — ¿me has traído a tomar el té nada más muñeco?

El muñeco negó dos veces con la cabeza, y levantándose de la silla recorrió la habitación hasta detenerse frente a un montículo de animales de felpa, tomo un león y luego un muñeco Ken.

Mostró el león de felpa a Tom, y luego lo apunto con un dedo.

¿yo soy el león? — quiso confirmar el trenzado, el muñeco asintió con una sonrisa, y luego señalo al ken, el hizo un gesto con la mano restándole importancia, y luego, el ken estaba sobre el león, Tom entendió que el león estaba follando al Ken.

y tu eres el Ken — dijo Tom, pero el muñeco negó vigorosamente, y luego tiro a Ken al suelo haciendo que la cabeza se soltara del cuerpo, y mirando con un destello casi rabioso a Tom, señalo con un dedo al león y luego a si mismo.

Él león le pertenecía… y Tom entendió que se había enterado de lo que había sucedido con otro muñeco en aquel carro.

Se vio entonces con el muñeco sobre su regazo, y la lengua se deslizo por su cuello, haciendo que un escalofrió placentero se sintiera recorrer su cuerpo.

¿El muñeco está celoso? — Tom sonrió, mientras sentía las manos del muñeco debajo de su camiseta, sus labios es su cuello, y luego en un pezón, que lo izo morder su labio inferior y reprimir un gemido.

Soy tu muñeco, único, o no jugaras más conmigo — la vocecita inocente hizo a Tom poner los ojos en blanco, y abrazo por la cintura al chico.

Pero lo eres — y sus labios se unieron, en un beso rápido, desesperado, apasionado — eres mío, muñequito.

No te quiero ver con ningún otro muñeco — dijo con el ceño fruncido, y Tom sonrió, y se acerco con suavidad a su cara, lamiendo su mejilla derecha.

Soy tuyo, muñeco caprichoso — Y el muñeco sonrió, jalando la camiseta de su amo.

Ambos cayeron sobre la montaña de animales de felpa, tocándose y besándose con desesperación, lamiendo y chupando cada rincón de piel que quedaba al descubierto.

Tom serpenteo con sus labios, el pecho desnudo de su juguete, dejando marquitas rojas por su blanca piel, y haciendo que suaves suspiros salieran de su boca de porcelana. Sus manos recorrían su cuerpo, y pronto una atrapo el miembro de Bill.

Un gemido largo se escucho salir de la boca del muñeco.

Sus manos se aferraron a las orejas de un gran oso de peluche sobre el que estaba recostado, sintiendo la humedad de la boca de Tom, rodear su miembro, movió sus caderas para buscar más fricción, pero una mano de Tom le impidió moverse, y frustrado, ladeo la cabeza, mordiendo a un cerdito azul, que estaba cerca, gruñendo y gimiendo, ante la suavidad y lentitud, con la que Tom enroscaba su lengua alrededor de su pene.

¿disfrutas mucho? — Hablo Tom, aun con el pene de Bill dentro de su boca, las vibraciones de su voz hicieron a Bill morder su labio, podía sentir y ver, un bulto sobresalir en la mejilla de Tom, sabía que la cabeza estaba ahí, y como Tom empezaba a pasearlo, sintiendo su otra mejilla, y casi, podía jurar, que su garganta — disfruta conmigo — escuchó al rastudo, y luego sus testículos fueron apretados, y con un sonoro grito se corrió.

Dejo de morder el cerdito azul, y contemplo la cara y parte del pecho de Tom, manchada con su esencia, un calorcito de excitación ante la imagen, le recorrió. Con brusquedad tomo a Tom de los hombros, y lo tiro hacia un grupo de peluches, que revotaron ante el peso de este.

Tom se mordió el labio inferior ante el golpe, pero una sonrisa apareció de inmediato, mientras observaba a Bill acercarse a él, amenazador con su postura, llameando lujurio con su mirada, y causando lo mismo en Tom, con su cuerpo desnudo.

¿acaso vas a comerme muñeco? — pregunto Tom divertido.

No es mala idea, amo — sonrió casi con maldad Bill, y una risa se escapo de los labios de Tom.

Bill abrió los ojos con sorpresa, y en el último instante, esquivo una vaca morada, que había sido lanzada hacía su cabeza. Y luego esquivo un canguro, un flamenco, un canario rosa, y un pada.

¿acaso es un bombardeo con animales de felpa? — pregunto con una ceja alzada.

Ellos me defenderán de un muñeco diabólico como tú — respondió Tom, empezando a lanzar más y más peluches, que Bill esquivaba o los tomaba en sus manos y se los devolvía.

vaya, muñeco diabólico…— Bill bufó divertido — pues no hacen un buen trabajo, la verdad.

Y se lanzo hacía Tom, atrapándolo contra un peluche de forma rectangular, y con cara bobalicona.

Te comeré amo — ronroneó contra su oído, atrapando el pene de Tom entre sus manos.

— Eres mi…mi muñeco — Tom suspiró — no puedes comerme.

Bill metió el pene de Tom a su boca, y sonrió.

Los roles no jugaban de su parte aquella noche.

Está bien, dejare que me comas, pero ya verás como en una de estas noches, serás mi cena — y una sonrisa que solo daba lugar a la maldad, se instalo en los labios del muñeco, Tom lo miro unos segundos confundidos, pero decidió seguirle el juego.

Primero muerto, a ser el juguete de mi juguete.

Y ¿por qué no? La necrofilia puede ser divertida — y una risita se escapo de los labios de Bill, mientras empezaba a penetrarse el mismo con la polla d su amo.

Tom decidió no comerse la cabeza, psicoanalizando a su juguete, ya había dado por hecho de que sus palabras tenían doble sentido, o un juego oculto tras ellas, así que mejor disfrutar, dejarse llevar por las sensaciones que su lindo culo le producía, y concentrarse en aquellos sexys movimientos, y en sus gritos, y gemidos, que tanto le calentaban.

Definitivamente, había dado con un juguete desquiciado.

F I N

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