“Makes Three” Fic original de Majestrix
Capítulo 33: Parte 1
¿Es la aceptación realmente la respuesta?
Le tomó dos horas quebrarse; dos horas de Bill presionado contra Andreas mientras el cantante hacía pequeños ruiditos en el fondo de su garganta. Cada vez que se movía o se acomodaba, Bill lo hacía sonar orgásmico. La polla de Andreas se movía al ritmo de la respiración de Bill y giró para ver dormir a su amigo. No habían estado antes en esta posición, los dos de forma horizontal en la misma cama. Le dolía la cabeza y las palmas le sudaban. ¿Cómo se supone que alguien podría dormir así?
Esta era una mala idea. Debería haber seguido con la idea dormir en el sofá; hubiera sido incómodo, pero independientemente hubiera podido conducir. Demonios, había dormido en el piso después de una fiesta y se había ido a casa al día siguiente. Andreas se sentía como un cobarde y un ladrón porque lo que él quería y lo que tomó no se le dio libremente.
Demonios, Bill no sabía para nada que lo había dado.
Andreas se movió, deslizó su brazo debajo del cuerpo de Bill y se deleitó con la facilidad con la que su mejor amigo se acomodó. Pasó la mano por las curvas recién desarrolladas de Bill y se mordió el labio, eternamente agradecido de que Bill tuviera el sueño pesado. A Tom lo volvería loco que su gemelo pudiera dormir tan profundamente, pero en este momento era lo único que le permitía a Andreas darse el gusto de… ya no sabía cómo llamarlo. Sueño. Fantasía. Pesadilla. Presionó sus labios suavemente contra los de Bill y se perdió.
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—Debería haber aterrizado ya.
—Sabes tan bien como yo que los aviones aterrizan cuando se les da la condenada gana. Él estará aquí pronto, deja de inquietarte.
—No puedo evitarlo, no puedo ponerme cómodo.
—Has estado ansioso todo el día.
—Porque Tomi no me llamó; él llama todos los días y no me llamó ayer. Ni siquiera me di cuenta hasta hoy —Bill miró a su mejor amigo en el asiento del conductor y sonrió—. Pero lo pasé muy bien contigo.
—Me alegro. Te ves muy estresado a veces; es agradable salir de vez en cuando —Andreas miró a Bill en el espejo retrovisor—. Solías recordar eso.
—Lo sé, las cosas cambian —Bill se encogió de hombros, mientras se frotaba el estómago distraídamente.
Andreas estaba a punto de responder cuando se bajó las gafas de sol y sonrió tensamente—. Ahí está —señaló.
Bill sonrió y las mariposas en el estómago que siempre sentía por ver a Tom por primera vez en días, se intensificaron y su sonrisa se amplió cuando su gemelo llegó al automóvil—. ¡Tomi! —canturreó alegremente mientras el guitarrista cerraba la puerta, pero cuando Tom giró, su sonrisa se congeló—. ¿Qué pasa?
—¿Estás enojado conmigo? —Preguntó Tom mientras Andreas arrancaba.
Bill frunció el ceño y negó con la cabeza lentamente—. ¿De qué estás hablando?
—¿Estás enojado conmigo?
—¡No!
—Entonces, ¿por qué no contestaste el teléfono? Estaba preocupado por ti —Tom se acercó a Bill y hundió su nariz en los mechones de ébano, mientras inhalaba profundamente. El aroma calmó su corazón de su previo ritmo furioso.
Bill frunció el ceño contra el hombro de Tom y negó con la cabeza—. ¡No recibí ninguna llamada, nada! Pensé que estabas durmiendo, ocupado o algo así.
—¿Alguna vez he estado demasiado ocupado como para no llamarte o enviarte un mensaje de texto? —Tom retrocedió un poco para mirar la cara de Bill por completo.
—No. Pero no recibí nada, lo juro —respondió Bill mientras tomaba su bolso. Hurgó en el interior y sacó su teléfono—. Puedes comprobarlo. Nada.
Tom abrió el ofensivo aparato y verificó los registros. No había nada allí. Sabía que había hecho las llamadas y enviado los textos, pero si no lo hubiera hecho él mismo, no lo hubiera creído. Se quitó un gran peso de su pecho al saber que Bill no lo había ignorado—. Algunas veces se fue directo al buzón de voz. ¿Tuviste el teléfono apagado?
—Sólo cuando estábamos en el cine. Bill, lo volviste a encender antes de que fuéramos a cenar, ¿verdad? —Andreas se asomó desde el asiento delantero. Tom miró a Bill, quien tuvo la gracia de sonrojarse.
—Lo siento, Tomi, parece que tampoco lo tenía encendido cuando fuimos de compras. Mamá me estaba fastidiando más que la mierda, que ya no quería escucharla más. Así que podría haber tenido el teléfono apagado casi… todo el día —Bill no pudo soportar la forma en que Tom lo miraba y llevó sus brazos alrededor del cuello de su gemelo—. Lo siento, Tomi, no te enojes.
—No estoy enojado, Bill —murmuró Tom mientras miraba a Andreas por el rabillo del ojo—, pero no puedes volver a hacer eso. ¿Qué pasa si algo sucede otra vez? Tienes que mantener tu teléfono encendido. Y aún así, eso realmente no explica por qué no recibiste mis llamadas y mensajes de texto…
Las manos de Andreas se tensaron en el volante mientras miraba por el espejo retrovisor para ver a los gemelos. Bill se alzó de hombros y tiró de Tom para darle un beso y sintió que podría haber roto el volante. Se obligó a volver la vista a la carretera y recordó la noche anterior. El calor de Bill, casi como un horno, que lo envolvió, y sus labios suaves y su piel suave y…
Alguien tocó el claxon detrás de él y un automóvil pasó furiosamente a Andreas. Suspiró y extendió la mano para encender la radio. No quería oír a los gemelos besarse.
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—Gracias Andi, nos vemos mañana —dijo Bill mientras Tom lo ayudaba a salir del automóvil. Tom asintió rápidamente al rubio y le agradeció que lo recogiera. Ambos se despidieron agitando la mano, mientras él se iba y Tom se dirigió a su automóvil y sacó las llaves—. ¿A dónde vas? Acabas de regresar —dijo Bill. Su hermano había actuado de forma extraña durante todo el viaje y era evidente que estaba agotado. Dormir estaba a sólo unos metros de distancia ¿y él quería salir?
—Entra —Tom desactivó la alarma y abrió el maletero. Bill frunció el ceño y caminó hacia el lado del pasajero y esperó a que Tom lo dejara en el asiento. Arrancaron y Bill se dio cuenta de que la ruta le parecía familiar. Y fue así que llegaron al pequeño hotel. Giró hacia Tom expectante—. Necesito dormir contigo esta noche. Yo sólo… No quiero lidiar con mamá o Gordon, no quiero dormir solo en mi cama. Sólo te quiero a ti.
—Okey —respondió lentamente Bill, mientras Tom se pasaba una mano por el pelo con obvio alivio. Permitió que su hermano lo ayudara a salir del automóvil y entrar al edificio. Habían estado allí tanto durante las últimas dos semanas que pasaron sin problemas por el registro.
Tom estuvo nervioso hasta que cerró la puerta detrás de él. Sabía que su cerebro estaba haciendo corto circuito y que no podía pensar con claridad. Realmente no había dormido desde que dejó a Bill y ahora su gemelo estaba frente a él con una pequeña sonrisa en el rostro—. Tomi, estoy preocupado, ¿estás bien? —Preguntó cuando Tom se acercó a él.
—Ahora estoy bien —contestó Tom con honestidad mientras sentía que sus músculos comenzaban a relajarse. Sólo la mera proximidad de Bill lo hacía relajar y lo besó con gentileza. Su cerebro le decía que estaba en casa y quería reír y llorar al mismo tiempo, por lo que se comprometió con otro beso cuando Bill envolvió sus brazos alrededor de su cuello y lo acercó más. Las manos de Tom cayeron sobre el creciente bulto del abdomen de su gemelo y lo acarició suavemente.
Bill lo llevó a la cama, lo desvistió cuidadosamente y lo recostó en el colchón. Después de despojarse de su ropa, él también se subió cuidadosamente a la cama y se envolvió alrededor de Tom. Lo besó para alejar la tensión que podía sentir en su gemelo, hasta que Tom se durmió y él lo siguió pronto.
Unas horas más tarde, Bill se despertó del sueño por el sonido de un llanto. Abrió los ojos cuando sintió humedad en su hombro y se dio cuenta de que era Tom. Bill acarició la mejilla de su gemelo y suavizó las líneas en su rostro. Aquello que soñaba, que lo llevó hasta las lágrimas, aparentemente se desvaneció y Tom se acurrucó más cerca. Bill nunca pensó que Tom le ocultaría algo; si tenía un problema, el adolescente de rastas no tenía dramas para vocalizarlo. Generalmente. Ahora Bill tenía dudas.
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—¿Hola?
—Soy yo.
—Oh, hola Andi. No tuve la oportunidad de programar tu número en mi teléfono nuevo —dijo Bill mientras se aplicaba brillo de labios. El bebé se movió y él eructó—. Lo siento.
—¿Teléfono nuevo?
—Tom me compró un teléfono nuevo. Dijo que no quería ni pensar si pasaba algo y mi teléfono no funcionaba.
—Sí, supongo que es verdad. Entonces, ¿qué vas a hacer hoy?
—Desafortunadamente, nos vamos de vuelta a Berlín; nos encontraremos con un agente de bienes raíces —Bill frunció el ceño ante su reflejo y estiró su espalda—. No puedo esperar hasta que finalmente estemos instalados. Odio todos estos viajes de un lado para otro. Me van a dar mareos pronto.
—Estarás bien. ¿Les gustaría algo de compañía?
—No, pero gracias de todos modos. Tomi quiere pasar tiempo de calidad. No nos hemos visto apropiadamente en siglos. O tal vez, para mí sólo se siente de esa forma —Bill se encogió de hombros a pesar de que Andreas no podía verlo y se estiró para alcanzar el Pepto–Bismol. Sentía que había consumido al menos cuatro botellas de esa cosa en los últimos días.
—Bueno, eso no es bueno. Pero me alegro de que estén pasando tiempo juntos.
—Sí —Bill sonrió y levantó la vista cuando Tom lo miró en el espejo del baño—. Hola —dijo por encima de su hombro.
—¿Estás listo? —Preguntó con una sonrisa cariñosa.
—Casi. Necesito arreglar mi sombra de ojos.
—Estás lo suficientemente hermoso así, vamos. No quiero llegar tarde —Tom le dio una nalgada y trotó escaleras abajo hacia la sala.
Bill resopló y volvió a su llamada telefónica—. ¿Qué? —Preguntó distraídamente mientras se inclinaba hacia delante para verse mejor en el espejo. Era incómodo con el estómago en medio, pero finalmente se dio por vencido y se declaró vagamente presentable.
—Pregunté, ¿todavía estás en el hotel o estás en casa?
—Ahora en casa; sólo pasamos la noche allí. Te hablaré cuando regrese, Andi, tengo que irme. Te contaré todo lo que pase.
—Está bien, saldremos más tarde —Andreas apartó el teléfono y se dio cuenta de que su mejor amigo ya había colgado.
& Continuará &
De verdad Andreas se está portando mal. Los celos lo están consumiendo y eso causará (más) problemas. Gracias por seguir apoyando la traducción. Tendremos más durante la semana.
Yo lo odio! O sea que besó a Bill y supongo que se la pasó dándole caricias y luego con su falsa cara de hipocresía con Tom..ay me da coraje!
Me duele Tom, sufre en silencio porque no quiere hacer sufrir a Bill. Tanta presión, tanto estrés lo está acabando.. sniff.
Pero este tío que se cree? Andreas, que Bill pasa de ti. Cíñete a tu papel de amigo o también perderás eso…
Imaginar a Tom llorando, aunque sea en sueños, me ha partido el corasonsito :'( gracias por subir capítulo! Me apetecía mucho este fic
Estupido Andreas!!!! No piensa más que en él, Pobre Tom el estres lo esta matando, que hasta en sueños esta llorando.
Nos leemos en el siguiente, saludos 😊
👊 toma esta Andreas…
Ya quiero ver cuando Tom descubra a su «amigo», lo que más me da miedo es que Andreas puede destruir a los twins 😢.
Gracias!! 🌹