Makes Three” Fic original de Majestrix

Capítulo 33: Parte 3

¿Es la aceptación realmente la respuesta?

No puedo creerlo —Tom miró debajo del cojín del sofá y frunció el ceño—. Sólo las has tenido por unos minutos. ¡Yo tenía que ir al baño!

Lo siento. Sé que las tenía, pero no recuerdo dónde las puse —Bill retorció las manos mientras daba la vuelta por la habitación. Tenía las llaves en la mano un minuto y cuando Tom las pidió se dio cuenta de que ya no las sostenía. Habían pasado la última media hora buscando las llaves del coche en el primer piso de su casa y Tom se enojaba cada vez más.

¡Debiste dejarlas en tus manos! —Espetó el guitarrista y Bill comenzó a sollozar—. ¿Están en tu cartera?

No es una jodida cartera, Tomi, y no, ¿por qué estarían ahí? —Replicó Bill mientras parpadeaba para contener las lágrimas.

No tengo ni idea, pero no están aquí abajo. ¿Estás seguro de que no subiste las escaleras? —Tom lo miró, su expresión se mostraba completamente irritada. Tenían una reunión con Ariel en Berlín y todavía ni siquiera habían salido a la calle. Tom odiaba llegar tarde y Bill también, aunque actuara de otro modo a veces.

¡No! Me acordaría de eso —Bill suspiró.

¿Por qué? No puedes recordar dónde pusiste mis llaves, ¿por qué sería diferente de dónde has estado ? Ambos son igual de simples —Tom gruñó mientras pateaba el sofá con ira.

Que te jodan, Tomi —dijo Bill con los dientes apretados y trató de sobrepasar a su gemelo para ir al baño. Tom lo tomó del brazo y tiró de él suavemente.

Lo siento, Bill. Yo… sólo necesito aprender a controlar mi temperamento. Son sólo llaves. —Se inclinó hacia adelante y besó a Bill suavemente. La casa estaba vacía a esta hora del día y los gemelos podían ser cariñosos sin preocuparse.

Lo siento. No sé qué puede haberles pasado. Las tenía en mi mano y luego, cuando pediste las llaves… ya no estaban ahí.

Está bien, todo va a estar bien. Revisaré arriba otra vez, para ver si las dejaste allí por error. Si no puedo encontrarlas, vamos a cambiar la cita ¿okey? Lamento haber gritado —Tom secó las lágrimas de Bill con besos mientras le frotaba el vientre. No podía creer lo grande que Bill estaba ahora, acababa de entrar en su quinto mes y no se podía negar que definitivamente estaba embarazado. Su hija crecía notablemente cada semana.

Okey —respondió Bill en voz baja mientras veía a su gemelo correr por las escaleras. Le dolía la espalda y le dolía la cabeza y no podía creer que hubiera perdido las llaves. ¿Qué clase de idiota hacía eso en el lapso de dos minutos? Stephen decía que cuando pasara eso, debía retroceder tranquilamente sus pasos.

Tom le pasó las llaves y le dijo que tenía que ir al baño… Tomó su vitamina prenatal… Cogió una manzana y la metió en su bolso… Y luego Tom le pidió las llaves. Bill abrió su bolso y allí, junto a la manzana verde, estaban las llaves.

&

Bill abrió su teléfono y rió—. ¿Qué es tan gracioso? —Preguntó Tom mientras se ubicaba en un costado de la calle.

Andreas acaba de enviarme una imagen sucia que encontró en Internet —Bill soltó una risita.

No me envió nada a mi… —Tom frunció el ceño cuando paró el auto en la entrada.

Supongo que te la enviará en un segundo —Bill cerró su teléfono y miró a Tom—. Fuiste grosero con Ariel hoy —dijo con suavidad.

Tom simplemente se alzó de hombros y apagó el motor—. Estoy empezando a pensar que ella es una idiota.

¿Por qué?

¡La casa era fea! ¿Viste ese color?

Tomi.

¿Qué?

Podríamos haberla pintado.

A ti tampoco te gustó —respondió Tom y Bill se encogió de hombros. No podía mentir, no le gustaba la casa y sentía que no se parecía en nada a la lista que le habían dado—. Las habitaciones eran demasiado pequeñas.

Sí, pero ¿de verdad esperabas que ella nos encontrara algo de inmediato? —Bill hizo una mueca al sentir que el bebé se movía. No fue una patada, pero aún se sentía más extraño que cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Aunque tampoco había estado embarazado antes.

No, esperaba que ella me escuchara —Tom se apretó el puente de la nariz y mentalmente luchó contra el dolor de cabeza que amenazaba con caer sobre él—. Sólo estoy cansado y quiero ir a dormir.

Estamos en casa, puedes hacer eso —le aseguró Bill.

Quiero ir a dormir contigo.

Bueno, no podemos hacer eso. Pero puedo dejarte tapadito tan pronto como me ayudes a salir del coche —Tom miró a Bill y sonrió cuando abrió la puerta. Se dio cuenta que ni su madre ni Gordon estaban en casa y eso lo puso un poco contento.

Me pregunto dónde están todos —preguntó Tom mientras caminaba por la parte delantera del auto y abría la puerta de Bill para ayudarlo a bajar. Fue incómodo pero Bill llegó al suelo y Tom miró a su alrededor brevemente antes de darle un beso en la mejilla de su gemelo.

Bill se sonrojó y se encogió de hombros—. ¿Importa? Pronto tendremos nuestra propia casa y nadie estará allí cuando regresemos porque viviremos solos. —Sonrió y siguió a Tom hasta la casa y por la puerta. Estaba agradable y fresco adentro y Tom agarró el dobladillo de su playera y se la quitó hasta quedarse en camiseta. En el corto tiempo que estuvo fuera del aire acondicionado de su Escalade, sintió que sudaba un montón.

No puedo esperar.

¿Tomi?

¿Hmm?

Voy a hacer algunas de esas entrevistas —David le dijo a Bill que no tenía que ir con la prensa si no quería, pero Bill pensó en los fans que lo apoyaban y que dieron a conocer que todavía se preocupaban por ellos y que apoyaban a la banda. Lo menos que podía hacer era sentarse frente a una cámara y agradecer a los fans.

Tom se secó la parte posterior del cuello con su camiseta descartada y frunció el ceño. No le gustaba la forma en que David presentó la situación e hizo que Bill pensara que estaba a cargo. El guitarrista sabía que, eventualmente, David movería sus hilos para que Bill lo viera desde su punto de vista—. ¿Estás seguro?

Bill asintió—. Lo he pensado durante los últimos días, cuando no hemos estado ocupados y se lo debemos a los fans. Yo se lo debo a los fans —se corrigió a sí mismo.

No quiero que hagas nada que no quieras —Tom observó a su gemelo acercarse a él y lo besó suavemente.

Lo sé —Bill se inclinó y lo besó de nuevo, esta vez más largo y con la boca abierta y antes de que Tom se diera cuenta, había acorralado a su hermanito contra la pared. Bill rompió el beso con un chillido y Tom retrocedió sin aliento.

Lo siento, lo siento —negó con la cabeza e intentó controlarse. Sólo un beso hacía que su libido aumentara mientras estaba parado frente a Bill.

No, está bien, estoy bien, estamos bien —tiró de Tom más cerca y lo besó de nuevo. Bill nunca se cansaría de los besos de Tom. Eran confort y claridad y pronto se sintió abrumado por el peso de los sentimientos que tenía por su hermano, el padre de su hijo. Gimió en el beso y de pronto quiso tener a Tom dentro de él más que nada—. Tomi, Tomi —dijo ansiosamente mientras Tom dejaba besos calientes por su cuello.

¿Sí, Bill? —Su voz era tensa mientras resistía el impulso de tomar a Bill y frotarse contra él. No se había sentido así de excitado desde que se tocaron por primera vez hace tantos años.

Creo… creo que estoy listo.

Tom parpadeó y miró a Bill con sospecha—. ¿Estás hablando de sexo? ¿Crees que estás listo para tener sexo otra vez? —Bill asintió mientras se mordía el labio y Tom cerró los ojos y agradeció a cualquier deidad que lo escuchara, mientras besaba a su gemelo hasta que ambos estuvieron reacios de soltar al otro—. Vamos, te llevaré arriba —gruñó y, fiel a su palabra, tomó a Bill en sus brazos sin esfuerzo.

Creo que alguien está excitado —Bill rió de manera inaudible mientras Tom subía las escaleras lentamente—. Soy demasiado pesado ahora para que me cargues, Tomi —dijo mientras lo besaba en la mejilla.

No tienes idea de lo ligero que eras antes. No tienes idea de cuánto tiempo he estado esperando esto. Dios, he tenido sueños húmedos algunas noches —gruñó Tom mientras alcanzaban el rellano.

Bill soltó una risita—. Te he oído —susurró y mordisqueó el lóbulo de la oreja de su gemelo.

Las piernas de Tom casi se doblaron cuando protestó—. ¡No! ¡Casi te dejo caer! —Rió y bajó a Bill suavemente. Su hermanito lo acercó para otro beso abrasador mientras retrocedían hacia la habitación de Bill. En la planta baja, oyeron la puerta abrirse y risas.

¿Bill? ¿Tom? ¡Los vi, chicos, estamos en casa! Bill, Mara quiere saludarte, estaba en el vecindario. ¡Baja y saluda! —Simone llamó desde el primer piso.

La mandíbula de Tom tocó el suelo y gimió silenciosamente contra el hombro de Bill. Esto no podría sucederle ahora mismo. ¡Estaba a punto de tener sexo! Gimió y negó con la cabeza—. Tal vez si nos quedamos realmente callados ella pensará que no estamos aquí —le susurró a Bill al oído y se mordió el labio ante el delicioso escalofrío que recorrió el cuerpo de Bill.

¡Tom! ¡Ven y saca tu apestosa playera de la sala! Tenemos un lavadero, gracias —gritó Simone.

Mierda —Tom quería llorar y todo lo que Bill podía hacer era reírse suavemente—. No es gracioso. No tienes idea de cuánto te deseo, de cuánto deseo recordarte que eres mío, —susurró mientras besaba el cuello de Bill.

Lo sé, pero pronto. Lo prometo, muy pronto.

& Continuará &

Tom es un adolescente y tiene necesidades y como ha estado en abstinencia, por eso ha estado con mal temperamento y ahora, para no variar, Simone les arruina la noche. Pobrecito. Gracias por seguir apoyando la traducción, ya veremos qué pasa con estos dos.

por Mizuky

Escritora y traductora del fandom

3 comentario en “Makes Three 33: Parte 3”
  1. 😀😁 pobre Tom y su agente que no puede conseguirles una casa decente para que se muden ya no más…
    Tom está algo irritable, debe ser por su stres, lo bueno es que supo controlarlo a tiempo para no hacer sufrir a Bill mas de la cuenta.
    Gracias!!

  2. Jajajajaja bebés, espero que pronto tengan su espacio y puedan darse todo el amor del mundo. Les hace falta y Tom, ojalá lo del estrés no pasé a mayores.
    Ese Andreas. .hay que tenerlo bajo el ojo.

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