Voy a compensar a todos los lectores de este fic, por el retraso de la semana pasada. Así que a estar atentos a las actualizaciones. Besos.
“Makes Three” Fic original de Majestrix
Capítulo 38: Parte 3
¿Es la reconciliación realmente la respuesta? Parte II
Bill abrió la puerta a Andreas, quien tenía el ceño fruncido—. ¿Qué? —Preguntó a la defensiva.
—¿Por qué no respondiste el teléfono? —Preguntó con irritación.
—¡No sonó!
—Pasó directamente al buzón de voz —replicó el rubio platinado.
—Oh, mierda, creo que olvidé volver a encenderlo —dijo Bill tímidamente mientras se sonrojaba—. Lo siento, ¿has intentado llamar?
—Sí, lo hice, cuatro veces —Andreas respiró hondo e intentó relajarse—. Estaba preocupado por ti.
La ironía no se perdió en Bill, quien simplemente se alzó de hombros y sonrió suavemente—. Lo siento —miró más allá de su mejor amigo, a su automóvil en la calle de la entrada y vio que había alguien en el asiento del copiloto—. ¿Quién es?
—Oh, sí, es Marisa; es alguien que conocí en la escuela. Ella siempre ha estado enamorada de mí y yo no estaba realmente interesado, pero ahora, como muchas cosas han cambiado, pensé en darle una oportunidad. —Las puntas de las orejas de Andreas estaban encendidas y Bill no pudo evitar mostrarle una sonrisa.
—Es realmente hermosa —dijo con sinceridad y dejó entrar a su amigo—. Estoy muy contento de verte saliendo en citas.
—Sí, mamá —el adolescente rodó los ojos y miró a su alrededor—. Wow, no bromeabas cuando dijiste que era grande.
—Sólo quería una casa abierta, una que nunca se sintiera sofocante. Paso suficiente tiempo en el bus y en habitaciones de hotel, no quería que mi casa también se sintiera así —dijo Bill con orgullo mientras miraba a Andreas tocar el sofá.
—¿Cómo sabía que comprarías cuero? —Preguntó con una sonrisa.
—Probablemente porque me conoces de casi toda la vida, seguro es por eso.
Andreas asintió—. Mi madre no deja de molestarme por el hecho de que te mudaste a Berlín. Está enojada y siente que debería haberle preguntado a ella antes de la mudanza.
—Sin ánimo de ofender, pero tu madre me está poniendo de los nervios —dijo Bill mientras seguía a Andreas a la cocina.
—Que linda… —dijo mientras abría un armario vacío—. No me ofendo, amigo, me pone de los nervios a mi —Andreas cerró el armario y sonrió—. Voy a correr arriba, ¿okey?
—Sí, me voy a quedar aquí abajo, me duelen las piernas y no quiero subir esos escalones tan pronto —Bill se sentó a la mesa de la cocina y esperó a que su amigo regresara. No tuvo que esperar más que unos cuantos minutos y Andreas regresó a la cocina.
—Tío, tu bañera es enorme.
Bill rodó los ojos e hizo una mueca—. Sí, lo sé. Vamos, ¿quieres ver la piscina?
—¿También tienes piscina?
—Por supuesto, la fiesta de inauguración de mi casa definitivamente va a ser una fiesta en la piscina —Bill llevó a Andreas por la puerta de atrás, al bien cuidado patio trasero—. ¿No es linda?
—La piscina es jodidamente enorme. ¡Podrás tener tantas fiestas geniales aquí! —Dijo emocionado antes de detenerse y mirar a Bill—. Quiero decir, tú sabes…
—Definitivamente podemos tener algunas fiestas —Bill asintió vigorosamente. Sabía que pasaría un tiempo antes de que su relación volviera nuevamente a un ritmo relajado, pero eso no significaba que no pudiera hacerlo un poco más fácil. Había extrañado a Andreas; durante el último mes, a pesar de que en realidad no se habían hablado, Bill siempre había pensado que Andreas sería un invitado casi permanente.
Tampoco había pensado que estaría embarazado, por lo que nada salió como estaba planeado.
—Creo que a todos les encantaría una fiesta en la piscina. Hace mucho calor aquí.
—Sí, es cierto.
—Bill, ¿ya encendiste tu teléfono?
—Ups, lo olvidé por completo. Creo que está en el mueble de la cocina —Bill giró para entrar en la casa, pero Andreas lo detuvo.
—Yo iré a buscarlo —Andreas sonrió y corrió de vuelta a la cocina. Miró su reloj y palideció. Le prometió a Marisa que almorzarían juntos y verían una película mientras estaban en la ciudad y si no se apresuraba, llegaría tarde a la cena de su casa. Sacó el iPhone de Bill del mostrador y corrió hacia el cantante con una sonrisa—. Bonito teléfono —dijo Andreas mientras le entregaba a Bill su celular.
—Gracias, es el que Tom… —Bill chilló cuando el delicado dispositivo se le escapó de la mano y golpeó el suelo de piedra—. ¡Oh, mierda, me acaban de dar ese teléfono!
—Oh, mierda —Andreas gimió cuando se agachó y recogió el dispositivo dañado. Lo sopló y elevó una rápida oración antes de encenderlo. Brilló y rápidamente se apagó de nuevo. Andreas intentó volver a encenderlo, pero se negó a responder—. Mierda Bill, tu teléfono está muerto.
—Mierda. Últimamente, parece que no puedo ponerle las manos encima a nada. No sé que mierda está mal conmigo.
—No te preocupes, pero deberías usar mi teléfono para llamar a Tom —Andreas sacó el suyo del bolsillo y se lo pasó al pelinegro.
—¿Por qué voy a llamar a Tom? —Preguntó Bill con voz plana, mientras su mejor amigo intentaba poner el teléfono en sus manos.
—Porque él ha estado tratando de ponerse en contacto contigo; por favor, sólo llámalo.
Bill le arrebató el teléfono y presionó el número de marcación rápida de Tom. El teléfono sonó una vez, antes de ir directo al buzón de voz—. Sabes qué, toma. Yo sólo… —Negó con la cabeza y parpadeó para contener las lágrimas que le picaban detrás de los párpados—. Ya has visto todo; creo que quiero tomar una siesta.
—¿Está activada la línea de teléfono de tu casa? —Intentó Andreas, mientras se dejaba llevar de vuelta al interior de la casa.
—Sí, pero todavía no tengo teléfono, imagínate. Fue agradable verte de nuevo, Andi, pero estoy agotado y creo que me voy a ir a la cama.
—Si, vale. Adiós Bill —Andreas logró salir, mientras caminaba por la casa hacia la sala y la puerta de entrada. Bill se veía triste y al borde de las lágrimas y, sin ceremonia, sacó a Andreas y cerró la puerta detrás de él.
—Maldito Tomi —susurró cuando cayó la primera lágrima. Bill tenía tantas esperanzas cuando sonó el teléfono, pero todo se estropeó cuando lo envió al buzón de voz. Nunca más; si Tom quería hablar con él, entonces tendría que ir a verlo en persona.
&
Simone exhaló un suspiro de alivio por estar nuevamente bajo el aire acondicionado y sonrió tristemente a la silenciosa casa. Era un tipo diferente de silencio que cuando los chicos iban de gira; el silencio simplemente esperaba ser destruido, cuando sus muchachos regresaban. Pero ahora, uno estaba en Hamburgo y el otro en Berlín; ahora sólo eran ella y Gordon. Simone puso sus llaves en el cuenco y casi tropezó con una maleta negra—. ¿Tom? —llamó vacilante y su hijo mayor se asomó somnoliento sobre la parte superior del sofá, con los cabellos apilados en la parte superior de la cabeza.
—¿Mamá? —Se frotó los ojos y bostezó.
—¿Cuándo llegaste, cariño? —Preguntó, se acercó y le dio un beso en la mejilla.
—Esta tarde. Sólo cerré los ojos un rato, quería intentar ver a Bill cuando volviera. ¿Dónde está? —Tom se frotó la cara y trató de despertarse. El jet lag lo golpeó de repente cuando llegó a casa; era el efecto acumulativo de los últimos meses. Sentía que había pasado por el motor del avión y todo lo que quería, era quedarse dormido en los brazos de Bill.
—Él se mudó. Bill vive en Berlín ahora —respondió Simone en voz baja.
Tom parpadeó y quedó completamente despierto—. ¿Dijiste que se mudó? ¿Con quién está viviendo?
—Con nadie, está él solo. No estoy de acuerdo, quién sabe lo qué le podría pasar si no hay nadie cerca, pero tu hermano no quiso escuchar.
—¿Cuál es la dirección? —Tom se limpió el sueño de los ojos, metió los pies en sus zapatos y los ató enojado. Si hubiera sabido eso, podría haber aprovechado el tiempo y no se hubiera quedado dormido allí, en el sofá. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que era más tarde de lo que pensaba, el sol ya se había metido—. Mierda, ¿cuánto tiempo estuve durmiendo? —Se levantó y se estiró.
—Tom, ¿crees que estás bien para hacer un viaje así esta noche? No quiero que te pase nada en el camino y Bill todavía estará allí cuando te despiertes —Simone se dio cuenta de que su hijo no iba a escucharla, suspiró y deseó haber llegado antes a casa—. Ven, déjame prepararte un café.
&
Bill abrió los ojos y se quedó quieto para ver si podía oír el sonido otra vez. No supo lo que era, pero lo sobresaltó de un sueño profundo. La bebé había pateado toda la noche y estaba adolorido y cansado, y ahora que finalmente había logrado quedarse dormido, algo lo despertó otra vez. Bill suspiró, cerró los ojos y se dejó llevar.
Una vez más, el sonido lo despertó y esta vez, supo lo que era; el timbre de la puerta. Se bajó de la cama con cuidado y se puso la bata. Había disfrutado de un breve paseo por la casa desnudo, antes de irse a la cama; cuando era realmente joven, fue algo que se prometió a sí mismo que haría cuando tuviera su propio hogar y ahora pudo hacerlo. Pero no podía abrir la puerta de esa manera. Bostezó de nuevo y gruñó, cuando el timbre sonó a través de la casa vacía. Más les valía que fuera una emergencia o no iba a poder hacerse responsable por sus acciones.
Bill se aferró a la barandilla y bajó los escalones con la esperanza de que la bebé permaneciera dormida si no se sacudía demasiado. Llegó a la planta baja y, a través del cristal esmerilado, pudo ver la sombra de alguien con las luces de la calle. En breve, Bill pensó que tal vez no conocía a su visitante nocturno, y vio una caja de cartón con el nombre “Premios”. Agarró un Echo y lo sostuvo en su mano. No era muy pesado, pero era puntiagudo y dolería, mientras corría en su bata.
Cogió el premio por la base y abrió la mirilla. No podía ver la cara de la persona, Bill olvidó que el trozo de cinta sobre el cristal tenía que ser removido; era una mirilla nueva y se suponía que lo había hecho ayer. Bill frunció el ceño y dijo—. ¿Quién es?
—Yo.
Bill conocería esa voz en cualquier lugar. Abrió la puerta y reprimió sus lágrimas.
—Tomi —susurró.
& Continuará &
Oh, miegdo, por fin. Por fin se han reunido. Ahora viene la otra parte: hablar, pedir perdón y tener sexo de reconciliación jijijiji.
Por fin llego el tan esperado momento de hablar y arreglar todos esos malentendidos que hubo entre ellos y finalmente se reconcilien, por ellos y por la bebe.
Nos leemos en el proximo, saludos 😊
Sí, yo también estoy ansiosa de ver cómo resolverán el problema y volverán a estar juntos. Me desespera que estén separados y sufriendo.
Very happy!!! Actualización 🙌👏👏👏
😂 por fin se reencontraron, ahora toca a Tom ponerse de rodillas y pedir perdón… 😉 aunque Bill corazón de lechuga no necesitará eso, lo ama demasiado y le disculpara, porque después de todo ese tiempo lejos le ayudó a ser independiente y tomar decisiones que jamás lo hubiera hecho antes.
Gracias!!! 😘
Sí, que bueno que te hice feliz y lo haré de nuevo, porque subiré más de este fic, más seguido, al menos ahora, porque se los debo, chicas. MUAK.
Corazón de lechuga, ojalá pase así de verdad, no quiero que sigan separados, el parcito sufre y de paso, nos hace sufrir a nosotras u.u
Ya noooooo por favor ya nooooo! !! TT_TT. Primero el teléfono que se le descompone a Bill luego al buzón de voz, luego Tom dormido y joder y yo solo quiero que ya estén juntos! !u.u esta reconciliación me ha parecido más larga que la cuaresma, más larga que la quincena y luego termina con ellos viéndose por fin y yaaaaaa.
Cryyyyyyy mi corazón ya no aguanta estos dramas. Ya estoy en mis treinta y no tan fácil aguanto emociones XDD.
Jajajajajaja, mi niña bella, es cierto que ha sido más larga que la cuaresma, pero ten paciencia (me lo digo a mi misma también) Espero que haya una reconciliación (pronto) de esas que nos gustan a nosotras.