“Makes Three” Fic original de Majestrix
Capítulo 39: Parte 2
¿Es la reconciliación realmente la respuesta? Parte III
Tom abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba demasiado extendido para estar todavía en su cama. Miró a su alrededor y la noche anterior dio un paso adelante en su mente y gimió, y volvió a enterrar la cabeza en las almohadas. Tiró de su teléfono y miró feo a la pantalla. Era la una de la tarde, entonces ¿por qué todavía se sentía tan cansado?
Rodó y se sentó, mientras su corazón comenzó a latir salvajemente. La conversación iba a suceder hoy. ¿Bill todavía quería hablar? O tal vez lo echaría y Tom realmente no podría culparlo si lo hacía. Pero la idea hizo que su pecho pesara y no quería pensar más en eso. Pero era todo lo que su mente le instaba a pensar; Tom pensó en lo de anoche y analizó todo lo que sucedió y todo lo que no sucedió.
Bill correspondió su beso, eso era algo positivo, ¿no?
Tom no sabía qué pensar cuando se volvió a poner la ropa y bajó al trote las escaleras. Se tomó un segundo para mirar la sala y sonrió a los muebles. Era todo de madera oscura y cuero negro; a Tom siempre le había encantado la madera oscura y Bill insistió en que habría mucho cuero en su casa. La casa de ambos. Su casa. Había cajas contra la pared del fondo, premios y muchas cosas de su habitación. Todavía estaba poco amueblado y se sentía vacío y Tom vio un pedazo de papel pegado con cinta adhesiva en la puerta. Lo levantó del cristal y lo leyó.
Fui a la tienda, volveré.
Bill.
Tom abrió la puerta y miró su auto, preguntándose irracionalmente si Bill había decidido conducir solo. Pero no, estaba allí, en la entrada, exactamente donde la había estacionado la noche anterior. Entonces, ¿cómo había ido a la tienda? Tom se rascó la cabeza y cerró la puerta, completamente confundido. No pudo hundirse mucho en su desconcierto, porque tan pronto como se aventuró a la cocina, oyó que se abría la puerta principal y Bill entró con unas cuantas bolsas y Tom se detuvo a mirarlo.
La ropa que llevaba le hacía verse gordo en lugar de embarazado y su cabello estaba recogido y metido debajo de una gorra de béisbol. Las gafas en la cara de Bill eran tan grandes que apenas se podía ver nada excepto su nariz y boca; ni siquiera se parecía a él mismo—. Estás despierto —dijo Bill mientras se quitaba el disfraz.
—Sí, acabo de despertar —Tom se sintió mal mientras esperaba una explicación que no parecía llegar. Hubo un poco de silencio mientras Bill se arreglaba el pelo y rebuscaba en las bolsas, antes de que sacara una caja de cartón.
—Te traje el almuerzo porque me terminé la comida china esta mañana y realmente, todavía no hay nada que comer aquí —Bill le dio la comida y se sonrojó al darse cuenta de que Tom estaba mirando fijamente—. ¿Dormiste bien?
—Mierda, Bill, ¿de verdad vamos a hacer lo de la conversación rompe hielo otra vez? Me hace sentir estúpido —Tom se apoyó en la puerta entre el pasillo y la cocina, y miró sus pies descalzos.
—No sé cómo hablar de esto. Pensé que podríamos trabajar hasta llegar a eso, pero aparentemente no podemos —Bill se veía nervioso e irritado y sintió una momentánea punzada de culpa.
—¿Cómo llegaste al restaurante?
—Está justo a la vuelta de la esquina. Tenía que comprar un teléfono nuevo y el taxi me dejó en el restaurante, caminé el resto de la distancia.
—¿Por qué no me despertaste?
—Porque estabas dormido —contestó Bill con simpleza y entró más en la cocina. Tom lo siguió porque no entendía bien la respuesta.
—Podrías haberme despertado —reiteró con suavidad y rápidamente, Bill negó con la cabeza.
—No, no hasta que hablemos.
—Diré que lo siento todo lo que sea necesario —dijo Tom en serio y una sonrisa fantasma apareció en los labios de Bill.
—No es sólo eso. ¿Tom, por qué no me dijiste todo lo que estabas pasando? ¿Por qué me dejaste pensar que estabas bien?
Tom retrocedió, como si lo hubieran golpeado y negó con la cabeza—. No quiero hablar de eso.
—Te aguantas. Todas las cartas en la mesa, Tom; lo que estábamos haciendo no funcionaba, eso significa que tenemos que probar algo nuevo, ser algo nuevo. Eres tan jodidamente terco; podríamos haber tenido esta conversación hace unas semanas si tan sólo me hubieras escuchado.
—Lo siento —Tom repitió suavemente y se sentó en una silla, frente a donde estaba Bill.
El vocalista negó con la cabeza y miró su nuevo teléfono—. ¿Por qué no me escuchaste?
—Estaba enojado contigo —Stephen le dijo que la honestidad absoluta era la única manera de hacerlo, si quería arreglar las cosas con Bill.
—No sabía que Andreas me había besado.
—Esa fue sólo la gota que derramó el vaso. Estaba enojado contigo por muchas cosas.
—Wow —Bill asintió lentamente y se cruzó de brazos—. ¿Por qué estabas enojado conmigo?
—Parecía que aceptabas todo lo que Andreas hacía para complicar nuestras vidas. Pensé que querías reemplazarme con él. Sentí que no te importaba lo que yo estaba pasando y sentía que era el único, de los dos, que se preocupaba por tu salud —Bill iba a interrumpir, pero Tom se levantó—. Y lo que me tenía más furioso era la persistente sospecha de que yo era el único de nosotros que realmente amaba a nuestro bebé.
—¿Qué?
—Niégalo. Niégalo y te creeré —dijo Tom rápidamente mientras se inclinaba sobre la mesa—. Dime que estoy equivocado y nunca más volveré a mencionarlo.
Bill miró hacia otro lado y apretó la mandíbula. Su agarre en la silla frente a él hacía que sus nudillos se tornaran blancos—. Es un tema complicado.
—Lo sé. Sé que es complicado. No hablamos de eso. No hablamos de nada en realidad.
—Podrías haberme dicho esto antes.
—No podía. No pensé que quisieras escucharlo y sinceramente, sentí que tenía que ser el fuerte en esta relación.
Bill bufó—. ¿Tener hemorragias nasales es “ser fuerte”? Creo que no recibí ese memo.
—Que te jodan, Bill.
—Así es como llegamos a esta situación, ¿recuerdas? —Replicó. Tom parecía sorprendido y fue a responder cuando se dobló de la risa. Bill esbozó una sonrisa involuntaria y se rió también; pero pronto la risa se secó y el tenso silencio volvió—. Tomi, soy diferente ahora. No puedo decir, en este momento, que amo a nuestra hija con todo mi corazón, pero estoy llegando allí. La mera idea de eso no me revuelve el estómago tanto como solía hacer. Me imagino criarla para ser una niña genial, de la que de hecho estaría orgulloso. Pero no va a suceder de la noche a la mañana. Simplemente no pasa así.
—Me siento culpable todo el tiempo, Bill. La mitad del tiempo me preocupo porque te obligué a tener al bebé y me pregunto si estarías más feliz, si hubiera dejado que la abortaras como querías.
—No estaba seguro de querer hacerlo —dijo Bill con fuerza antes de mover su silla y sentarse con un suspiro—. No estaba seguro. No estoy seguro ahora. Tengo miedo de todo.
—Yo también —admitió Tom y gimió—. Seguí empujando todo hacia un lado y me dije a mí mismo que te diría lo que sentía, pero eso siguió creciendo y siguieron pasando cosas y, de repente, tenía que preocuparme por tu salud. Se hizo más fácil poner las cosas de lado y no lidiar con ellas, en lugar de sentarse y hablar sobre lo que me estaba molestando.
—¿Qué pasó que pensabas que no podías hablar conmigo? —Preguntó Bill con seriedad—. No lo entiendo; nos contamos todo. O solíamos hacerlo. Podíamos decirnos las cosas más locas y jodidas, y ahora nos hemos convertido en extraños.
Tom se tensó—. ¿Extraños?
—Extraños, Tom. ¿Cuándo fue la última vez que nos sentamos y tuvimos una conversación? ¿O pasamos tiempo juntos que no terminara en una discusión? ¿O que no pasara en un auto?
—Mucho tiempo.
—Sí. Mucho tiempo. Le dije a Stephen que creía que me dirías si no podías manejar algo, si necesitabas ayuda. Antes de que la noticia llegara a las fans, comencé a preguntarme lo contrario. Odio no haberlo visto antes.
—He estado viendo a Stephen —dijo Tom en voz baja y Bill parpadeó.
—¿Como paciente? —Preguntó Bill, sorprendido. Tom asintió y sonrió—. ¿Te ayuda?
—No he tenido un ataque de pánico en un tiempo y las hemorragias nasales se han detenido.
—Mierda, Tom. Desearía haberte prestado atención. Estaba tan absorto en todo lo que estaba pasando que olvidé que te afectaba a ti también. También es tu hija —Bill respiró hondo y se secó los ojos—. Estoy llorando y ahora tengo que ir al baño. Mierda —se puso de pie y caminó por el pasillo lo más rápido posible.
Cuando Bill terminó, abrió la puerta y se sorprendió al ver a Tom allí—. Lo siento, Bill —dijo de nuevo con seriedad—. No soy la misma persona que era antes.
—Yo tampoco. No me di cuenta del niñato egoísta que era —Bill rodó los ojos mientras caminaban de regreso a la sala.
—No eras tan malo.
—Creo que lo era. ¿Tom, vamos a ser buenos padres? —Preguntó de la nada.
Tom se alzó de hombros y ayudó a Bill a sentarse antes de reunirse con él en el sofá—. No tengo idea. Pero tenemos que serlo. No quiero una pesada como hija.
—Dios, yo tampoco. ¿Recuerdas a ese niño que vimos en el supermercado esa vez? ¿Teniendo una rabieta en el suelo como un animal y todo lo que su padre hizo fue quedarse allí, sin poder hacer nada? —Bill hizo una mueca de disgusto mientras se frotaba el estómago.
—Juro ante Dios que yo no seré así —prometió Tom—. Si hubiera tenido puesto un cinturón, yo mismo le habría pegado al niño.
Bill se rió y negó con la cabeza—. Yo no lo habría tocado con mi cinturón, se veía pegajoso.
—Me olvidé de eso —Tom se rió. Una vez más, la risa se desvaneció, pero esta vez el silencio era casi normal—. Nos extraño.
—Yo también.
—Quiero que me aceptes de vuelta.
—Yo también quiero.
Tom ladeó la cabeza y cerró los ojos—. Escuché un “pero”
—Llevará un tiempo, Tom. Esto no va a resolverse con una conversación, sin importar cuánto quiera que sea el caso. No soy sólo yo aquí. Nosotros, tu hija y yo, necesitamos sentirnos a salvo. No puedo decirte lo que se siente, darse cuenta de que te tenía miedo. Nunca antes te había tenido miedo.
Tom bajó la mirada hacia su regazo y contrajo la cara, por el inminente dolor de cabeza—. Estoy tratando de recordar, para entender a lo que te refieres.
—Lo aprecio. Nunca quise que termináramos, ese fuiste tú. Pero estoy dispuesto a trabajar en ello.
—Bill, suenas como si no fuera a funcionar. ¡Cómo podría no funcionar, somos nosotros! —Al guitarrista no le gustó el tono en la voz de Bill. Parecía inseguro. Le dolió el corazón en más formas de las que pudo decir.
—Dime algo, Tom. Cuando estábamos separados, ¿te sentiste aliviado? —Preguntó Bill con suavidad. Tom abrió la boca para decir lo contrario, pero habría sido una mentira y estaba cansado de mentirle a su gemelo.
—Sí —susurró.
Bill asintió—. Yo también.
Tom volvió a cerrar los ojos y apoyó la cabeza en el respaldo del sofá—. ¿Qué hacemos?
—Tomarlo un día a la vez, es todo lo que he podido hacer yo.
—Sí.
Bill miró a su gemelo y lo acercó más. Miró esos hermosos ojos marrones y sonrió gentilmente—. Todo sucede por una razón, ¿recuerdas?
—Tú y tu destino —dijo Tom en voz baja mientras frotaba su nariz contra la de Bill—. ¿Estamos predestinados? —Su corazón palpitaba y su cerebro gritaba que no quería saber la respuesta a la pregunta, pero su corazón ganó la oportunidad de hablar esta vez.
—Me gustaría pensar que sí —los ojos de Bill parpadearon hasta cerrarse y Tom pudo sentir las pestañas contra su mejilla, mientras giraba y presionaba un beso casi inexistente contra el costado de la boca del pelinegro. Pudo sentir el más mínimo movimiento del labio inferior de Bill, pero no presionó el beso, mientras estaban sentados allí y simplemente respiraron el aire del otro. Bill giró su rostro mientras empuñaba más de la enorme playera de Tom y los gemelos compartieron su primer beso en la boca, en bastante tiempo. Suspiró contra Tom y lo apartó suavemente—. Vete.
—¿Qué? —Tom entró en pánico, pero antes de que pudiera decir nada, Bill puso un dedo sobre sus labios y rodó los ojos.
—Ve por tus cosas. Igual quiero tomar esto con calma, pero ya no quiero vivir solo.
Tom asintió y abrazó a Bill con cuidado—. Me vestiré y estaré de vuelta esta noche.
—Estaré aquí —respondió Bill y se dio cuenta de que ahora su casa se sentía como un hogar.
& Continuará &
Aaawww, por fin, por fin la casa es un hogar para ambos, no sólo para Bill y la bebita, sino para papi Tom también. Aaawwwww.
Finalmente expresaron todo lo que tenian dentro y tenía tensa su relacion, van a tomarse las cosas cpn calma eso es bueno para ambos, pero lo mejor es que van a vivir bajo el mismo techo como planearon.
Nos leemos en el proximo, bonito domingo 😊
Quede en sock al igual que Tom cuando Bill le dijo «vete»… no,Billy que dices?!! es peligroso estar solo!!! pero fue falsa alarma…
Por fin se están reconciliando y el vivir juntos ya es la señal definitiva para ello.
Gracias, hermosa historia 🙌🙌🙌🙌
Mmmm, mmmmm, mmmmm siento una sensación agridulce. Me da gusto que hayan hablado, soltado sus miedos, inseguridades y lo que esperan ahora del otro… por el otro lado eso de vivir como pareja pero a la vez no me brinca un poco.
Pues nada y muchas gracias por las múltiples actus de esta semana. Muakkk!
Me gustó que Bill le dijera a Tom que ya no se sentía a salvo con él y que le tuvo miedo, pensé que el tema iba a quedar en segundo plano