“Makes Three” Fic original de Majestrix
Capítulo 40: Parte 2
¿Es la ternura realmente la respuesta?
—¿Crees que han arreglado las cosas entre ellos? —Georg preguntó después de un rato. Gustav se despertó del ligero sueño que había empezado a disfrutar y bostezó.
—Tal vez, no sé, aunque siempre resuelven todo —el baterista se estiró lo mejor que pudo, se puso el cinturón de seguridad y parpadeó tristemente ante el paisaje que pasaba—. ¿Por qué?
Georg se encogió de hombros mientras cambiaba de carril—. Había algo diferente en ellos, ¿no lo notaste?
—Creo que no es asunto nuestro. Siempre han sido un poco raros.
—Sí.
Gustav sintió que volvía a caer en su siesta—. Despiértame cuando estemos a mitad de camino —Georg lo miró y sonrió levemente; el rubio estaba agotado. Él podría hacerse cargo del viaje a casa.
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—Estamos bien, mamá —Tom cerró la puerta del refrigerador con el pie y mordió un trozo de pizza—. Bueno, iba a decírtelo tan pronto como hubiéramos decidido hacerlo. ¿Cómo lo supiste? —Levantó la vista cuando Bill entró en la cocina arrastrando los pies. Su gemelo bostezó e hizo una mueca al frotar la parte inferior de su abdomen—. La señora Listing tiene una gran boca. ¡Sabes que si! —Tom rodó los ojos y se obligó a tragar lo que tenía en la boca antes de preguntar “¿qué pasa?”. Bill se encogió de hombros y le quitó importancia.
—¿Qué? —Tom aguzó las orejas al escuchar a su madre decir algo de interés—. ¡Nunca! Te prometo que tan pronto como Bill y yo sepamos cuándo vamos a hacerlo, serás la primera en saberlo —frunció el ceño e hizo una mueca—. Sí. Bueno. No, él está durmiendo —Tom levantó la vista para ver el alivio en la cara de Bill y sonrió—. Claro, se lo diré tan pronto como despierte. Adiós, mamá. Yo también te amo —colgó el teléfono y gimió—. Dios, tu madre es tan molesta a veces.
—¿Qué pasó? —Bill se acercó y tomó un pepperoni de la porción de Tom. Tom vio desaparecer el aderezo entre los labios carnosos de su gemelo y se sonrojó.
—El Hobbit idiota le contó a su madre sobre la fiesta de inauguración de la casa y ella le dijo a mamá, que enloqueció porque no se lo contamos.
—Oh, Dios, ¿en serio? Georg necesita mantener la boca cerrada —Bill suspiró y se frotó el estómago otra vez.
—¿Qué ocurre? —Preguntó Tom preocupado—. Parece que estás sufriendo.
—Sólo estoy adolorido. Robert dijo que es normal; mis músculos se estiran y duele cuando mi cuerpo trata de compensar al bebé —Bill se acercó un poco más y suspiró de alivio mientras dejaba caer la cabeza sobre el hombro de Tom.
Tom dejó la pizza sobre la mesa, sin plato, y se limpió las manos en la playera antes de comenzar a frotar el hinchado abdomen de Bill con cuidado—. ¿Dormiste bien? —susurró. Tom no quería arruinar este momento; se sentía frágil y asustadizo.
—En realidad no. Tu hija se mueve mucho.
—Lo siento —Tom lo decía en serio y podía sentir a Bill sonreír contra su cuello.
—Lo sé —la respuesta fue más sentida que escuchada y Tom se dio cuenta de que se balanceaban suavemente. No estaban bailando del todo; ninguno de los dos era particularmente dotado en esa área, pero era un cómodo movimiento de balanceo. Apoyó la mejilla sobre el cabello de su gemelo y cerró los ojos. El mundo se sentía eterno e ingrávido mientras se movían lentamente por la cocina. Todo se detuvo y lo único que existía era Bill y su hija en sus brazos. Podría haber seguido así por siempre.
Y, por supuesto, no ocurrió así.
Bill parpadeó y levantó la cabeza a regañadientes. Era su teléfono el que sonaba, y Tom sacó el artilugio de la mesa y se lo pasó. Era una llamada del consultorio del médico; sólo un recordatorio para su cita, después de todo este tiempo todavía sentían la necesidad de llamar. Bill suspiró y miró a su hermano—. Gracias, me siento mejor.
—No hay problema. Si te sientes así en mitad de la noche, despiértame. No me molesta y no quiero que te duela mientras estoy dormido —Tom puso un mechón de pelo detrás de la oreja de Bill con una sonrisa.
—Recordaré eso. Me acostaré de nuevo antes de mi cita, ¿está bien?
—¿No tienes hambre?
—Ya no tanto —Bill se alzó de hombros y rodó los ojos. A veces sentía como si su cuerpo no pudiera decidirse. Era un poco perturbador pensar que su cuerpo tuviera mente propia.
—Okey, bueno, iré a verte en un rato —Bill sólo sonrió y salió de la habitación. Tom jugó con el aro de su labio antes de decidirse y correr detrás de su gemelo—. ¿Oye, Bill?
—¿Sí? —Preguntó el cantante mientras se daba la vuelta.
—¿Te gustaría que te lleve yo a la cita? —Preguntó esperanzado.
Bill se mordió el labio y ladeó la cabeza—. Si no estás ocupado, sería genial.
—No estaré ocupado —no importaba si lo hubiera estado, Tom habría dejado todo por Bill si lo pedía. Esa era probablemente la razón por la que estaban en esta situación ahora.
—Bueno.
—Bueno —Tom asintió y se obligó a regresar a la cocina; si no lo hubiera hecho, habría seguido a Bill hasta su habitación. El adolescente rastudo no quería forzar las cosas, quería ser invitado.
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Bill parecía un poco cauteloso cuando entró en la habitación y dejó su bolso en el sofá. Stephen levantó la vista y sonrió mientras limpiaba cuidadosamente la boca de Nikolas—. Hola Bill. Saluda, Nikolas —el bebé gorgoteó en respuesta e intentó agarrar la tela que su tío tenía en la cara—. Te ves un poco cansado hoy. ¿Está todo bien?
—Sí —respondió mientras sacudía la cabeza rápidamente, como para aclararla—. Quiero decir, estoy cansado porque tuve una noche difícil anoche. Ella no durmió cuando estaba dormido. Estoy adolorido —quería sentarse en el sofá, pero se rindió a mitad de camino y se dejó caer desganado el resto de la distancia.
—Apuesto a que si. Desafortunadamente eso es normal, pero estoy seguro de que Robert ya te lo dijo.
—Sí, y no hace que sea más fácil lidiar con eso.
Stephen asintió y colocó suavemente a su sobrino en el suelo—. Entonces, aparte de eso, ¿qué ha pasado?
Bill observó al niño correr por el suelo a cuatro patas y reprimió una sonrisa—. Nada en realidad; trato de instalarme y todo eso.
—Las casas nuevas pueden ser divertidas, estimulantes y agotadoras al mismo tiempo.
—Sí.
—… ¿Y tú y Tom?
—Es tan extraño —Bill se movió para ponerse cómodo y apoyó la cabeza en el respaldo del sofá—, puedo decir que estamos mejorando y las pequeñas cosas estúpidas que solía hacer, ya no siento la necesidad de hacerlas. Estoy orgulloso.
—¿Así que vas a dejar de tener el temor de que arruinarás las cosas?
—No lo sé.
—Bill, no quiero que interfieras en tu propia felicidad —el chico pelinegro hizo un sonido indescriptible y no miró a Stephen—. Sí, lo que sea que eso signifique. Quiero que trates de hacer cosas que se sientan bien. Algunas veces la mente intentará aferrarse a rencores que el espíritu y el corazón han perdonado hace mucho tiempo. ¿Lo intentarás?
—Sí —la voz de Bill era pequeña y vacilante. Sería difícil, pero tal vez era hora de empezar a dejar las cosas en el pasado.
—¿Le has preguntado a Tom cómo se siente con todo esto?
—No últimamente.
Nikolas chilló feliz y ambos hombres se detuvieron para ver la fuente de su alegría. El niño tenía algo en la boca e intentaba sonreír con eso atravesado—. ¿Qué tienes en la boca? —preguntó Stephen exasperado mientras se levantaba y recogía a Nikolas. El terapeuta metió su dedo en la boca de su sobrino; Bill hizo una mueca cuando Stephen sacó un botón—. ¿De dónde sacaste esto? —Reflexionó en voz baja y arrojó el objeto desechado al cesto de la basura.
Bill sonrió suavemente cuando Nikolas hizo un puchero mientras lo ponían nuevamente en el piso; la melancolía no le duró mucho, gritó cuando vio las botas de Bill. Los ojos del cantante se agrandaron cuando sintió un suave impacto en su pie izquierdo. A Nikolas le encantaba el sabor de sus zapatos por alguna razón. Se inclinó y tomó al niño que jugaba en su zapato y le sonrió—. Nikolas, ¿por qué insistes en comerte mis zapatos? —le preguntó al bebé de nueve meses mientras acercaba al niño a su rostro.
El bebé sólo sopló una burbuja de saliva ante sus palabras y se rió tontamente antes de lanzarse hacia adelante y enganchar su mano gordita en el piercing de la ceja de Bill y tiró. Bill gritó e hizo una mueca cuando soltó el agarre de Nikolas del pequeño aro en su ceja. Quería estar enojado porque dolía, pero tan pronto como miró a los ojos del bebé, suspiró.
¿Cómo podría estar enojado con una cara así?
—Tengo miedo de malcriar a mi bebé.
Stephen parpadeó y se concentró en la cara de Bill mientras miraba a Nikolas—. ¿Qué dijiste?
—Tengo tanto miedo de que algo que hice antes en mi embarazo haga que nuestra hija salga desfigurada o algo así. Como esa cosa que me operaron, ¿y si hice algo que no se sabrá hasta que ella esté aquí? —Bill apoyó la cabeza en la suave piel de la frente del bebé y cerró los ojos hasta que Nikolas hizo un ruido y se movió para poder recostarse sobre el pecho de Bill.
—¿Qué te hace pensar eso?
—No tomé en serio mi embarazo por un par de meses. Me temo que volverá y hará que me arrepienta.
—Creo que estás preocupado por algo que no te va a ayudar ni a ti ni al bebé —Stephen suspiró y giró el lápiz distraídamente—. Durante esta etapa del embarazo, la mayoría de las personas pasa por un aspecto de introspección. Meses después del shock inicial del embarazo y no lo suficientemente cerca como para pensar sobre el parto inminente, la gente comienza a pensar demasiado. Robert dice que tu y tu hija están saludables. Sólo enfócate en eso ahora.
—Supongo que tienes razón.
—Entonces, ¿ya se han puesto de acuerdo en un nombre?
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—No —Tom hizo rebotar a Nikolas en su regazo y observó al niño reír sin cesar antes de caer de bruces sobre su voluminosa playera—. Honestamente, no sé si alguna vez lo haremos.
—Todos las personas que pronto serán padres se sienten de esa manera, créeme.
—¿Cuántos niños tienes? —Preguntó Tom con curiosidad cuando Nikolas agarró una de sus rastas y tiró. Fue un movimiento tan largo, que no llegó hasta el cuero cabelludo del guitarrista, así que el niño lo hizo de nuevo.
—Dos niños y una niña en camino —respondió Stephen con orgullo.
—Felicitaciones.
—¿Querías un niño?
—Honestamente, no quería para nada un hijo —Nikolas decidió que Tom no le estaba prestando suficiente atención mientras lo tenía en su regazo, así que cayó sobre su pecho y se movió. Tom miró divertido, mientras Nikolas se frotaba la cara repetidamente sobre el diseño de la prenda—. ¿Tienes sueño, pequeño? —Preguntó en voz baja, Nikolas gimió y extendió la mano para agarrar otra vez una de las rastas de Tom mientras se acomodaba contra la suave camiseta.
—Debería acostarlo ahora —Stephen bajó su cuaderno de notas y la pluma y se levantó, pero Tom lo detuvo.
—Está bien. Aún tenemos un poco de tiempo, puedes dejarlo dormir —Tom le dio unas palmaditas en la espalda a Nikolas con suavidad y el niño luchó por mantener los ojos abiertos.
—Tienes una facilidad natural con los niños.
—Sólo trato de no dejar que me estresen. Pueden oler el miedo, ¿sabes? —Tom se rió bajito y acunó al niño en sus brazos para que ambos pudieran estar más cómodos.
—Eso es muy cierto —Stephen observó a Tom con su sobrino durante unos minutos más, hasta que Nikolas se durmió con las caricias—. Entonces, ¿querías un hijo o una hija?
—Yo quería un niño. Eventualmente, supongo —Tom se alzó de hombros y volvió a mirar al doctor—. Bill es lo mío. Nunca pensé que los niños entrarían en esa ecuación. Además, soy muy joven y no quería pensar en eso de todos modos.
—¿Pero ahora?
—A veces siento que envejecí prematuramente. Estos últimos meses han sido una combinación entre cielo e infierno.
—Puedo ver de dónde sacaste esa idea. ¿Qué harías con tu hijo si fuera un niño? ¿Llevarlo a juegos de fútbol, a pescar y cosas por el estilo?
—Todos los deportes se pueden hacer en el interior; no hay necesidad de arrastrar a nadie afuera —dijo Tom mientras arrugaba su nariz—. En cuanto a la pesca y otras cosas, ese no es mi estilo. Quiero a alguien que comparta mis gustos musicales. Quiero decir, me encantará la bebé, no importa la música que escuche, pero hubiera sido agradable tener un hijo para llevarlo a un concierto de Samy Deluxe.
—Tal vez a ella le gustará la misma música que a ti. Nunca se sabe, el niño mayor de mi hermana ama el hip hop americano.
—El hip hop americano es débil —Tom lo desestimó con un bufido antes de volverse contemplativo.
—Estoy dispuesto a creer en tu palabra. ¿Estás emocionado de ser padre?
—Emocionado y asustado.
—¿De qué tienes miedo?
—De que ella salga como yo o Bill; los dos estamos bastante jodidos.
—Eso es… interesante.
—¡En serio, Stephen!
—Míralo de esta forma; no podrá enamorarse de su hermano porque no tendrá hermanos.
—… acabas de hacer una broma de incesto —dijo Tom incrédulo.
—Me gusta pensar que lo hice.
—Eres muy extraño.
—Lo soy —dijo Stephen y asintió con seriedad—. Creo que todos los terapeutas lo somos.
—¿Porque te sientas ahí y escuchas los problemas de todos mientras se quejan de ellos incesantemente?
—No, porque veo partes de la gente que normalmente esconden y no se dan cuenta de lo hermosas que son. Las cosas que pasamos por alto mientras nos revolcamos en la autocompasión y nos llenamos de dudas sobre nosotros mismos.
Los ojos de Tom se desenfocaron mientras miraba la pequeña estatua de piedra en la mesa de café—. Espero que ella no crezca para ser como yo.
—Gracioso, Bill dijo lo mismo —Stephen miró a Nikolas dormir y sonrió—. Personalmente, creo que ella podría aprender bastante de los dos, sobre cómo ser una gran persona.
Tom tosió para cubrir sus inminentes lágrimas y vio a Nikolas respirar en su pecho. ¿Podría hacerlo él? ¿Podría ser responsable de la vida de una humana indefensa y no arruinarla?
Tom tragó audiblemente. Su hija iba a estar jodida y sería su culpa.
Y de Bill.
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—Pero dijeron que podían hacerlo por cien euros menos.
—Son sólo cien euros, Bill. Creo que el problema es que no podrás tomar nada de alcohol —bromeó Tom mientras Bill fruncía el ceño y apuñalaba su ensalada César.
—¿Y entonces?
—Quiero preparar un pequeño bar y la fuente es realmente agradable. Quiero que la primera fiesta en nuestra casa… —Tom se detuvo cuando sonó el timbre. Estaban afuera en el patio, debajo de un gran paraguas negro que Bill había comprado para reemplazar el de repugnante color naranja que estaba sobre la bonita y ondulada mesa de cristal—. ¿Estás esperando a alguien?
—No… —Bill aceptó la mano de Tom y se levantó para poder seguir a su gemelo a la casa. Tom era más rápido que él y Bill oyó que se abría la puerta antes de llegar a la sala de estar. Dobló la esquina y frunció el ceño.
Era Mara y no se veía muy feliz.
& Continuará &
Chan, chan, chan, llegó la suegra jajajaja. ¿Qué pasará ahora? Los invito a seguir leyendo la traducción y muchas gracias por el apoyo
Son tan tiernos con Nikolas, que estoy segura que seran grandes padres y sus miedos iran desapareciendo una vez tengan a su hija en brazos. Que rayos hace la madre de Andreas ahi, algo es seguro va alterar a Bill.
Nos leemos en el proximo, saludos 😊
Yo también creo que serán unos excelentes padres, porque teniendo a la bebita en sus brazos, la van a amar mucho y todo lo demás quedará atrás.
Awwww ♥ ambos hicieron un buen trabajo con el bebé, así que yo también creo que lo harán con su nena.
Me gustó ese pequeño baile, se sintió íntimo, único y quizá como le dijo Stephen a Bill, ,ya va siendo hora que de ese paso con Tom, ya es mucho tiempo de ellos negándose o mejor dicho Bill a compartir todo. Son lindos juntos, son perfectos juntos.
Hablan de Simone y de la «suegra» que digo «ya no» e.e
Gracias Claudia, esperaba ansiosa esta traducción. Muakkkk! ♥
Cuando tengan a su bebe en brazos, todos sus temores se irán, y la preocupación por arruinar las cosas solo demuestra que tan importante es su hija, están nerviosos y eso es bueno porque darán lo mejor de si, como en sus conciertos 😉😉