
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo del 2014 por todo el grupo de escritores existente en aquellas fechas. El fic no fue terminado, pero será continuado ahora con el nuevo staff de la página. Será posteado por MizukyChan como administradora, pero cada autor podrá dejar y responder comentarios.
“Wir Schliessen uns Ein”
“Introducción”
La banda Tokio Hotel fue invitada a un programa de televisión en vivo, para promocionar su nuevo disco, después del tan odiado “Soon”. Los cuatro amigos estaban emocionados y un poco nerviosos, pues el show no era el típico programa juvenil, sino más bien, un evento variado con invitados verdaderamente diferentes entre sí.
El grupo debía entrar en el segundo bloque, después de terminada la sección infantil. David les había comentado que probablemente, junto a las preguntas de siempre, les invitarían a ser partícipes de alguna exhibición en vivo. Creyendo que les pedirían cantar “In die Natch”, los chicos asintieron y Tom llevó su preciada guitarra acústica, pegada a su espalda, en su estuche negro.
En el breve espacio que les daban los anuncios publicitarios, los cuatro fueron instalados en los asientos asignados para ellos. Los gemelos miraron al resto de los participantes: una cantante antigua que revivía su fama, por haber participado en un “reality” hacía unas semanas atrás y un hombre, al que nunca en la vida habían visto, pero cuyos rasgos faciales, lograban captar y fascinar a los chicos.
—Creo que es un mago, o algo así —susurró Gustav cerca de Bill, notando la intensa mirada de sus amigos.
Ambos Kaulitz voltearon sus rostros al rubio de gafas y arrugaron el ceño, sin entender qué tendrían que ver ellos, con un mago, pero prefirieron restarle importancia, ellos estaban allí para promocionar su disco y eso era justamente lo que harían.
Cuando les dieron la señal de que estaban al aire, todos esbozaron bellas sonrisas, excepto Gustav, que se portaba como siempre. El animador hizo preguntas y bromas, lo mismo de siempre, los chicos respondieron y le siguieron la corriente, todo iba genial, hasta que mencionaron al señor “Tony Camu”, el hipnotista.
Como parte de la presentación, las luces bajaron, dejando casi en penumbras el estudio, la música también varió, creando en el ambiente un halo de misterio y misticismo. Tom se tensó, mientras que a Bill le brillaron los ojos. Y vino la temida pregunta.
—¿Por qué no hipnotizas a alguien del estudio, para que el público sepa que no estás fingiendo, Tony? —Pidió el animador.
Tom de inmediato puso la mano en la rodilla de su gemelo, rogando con ese leve toque, que no se ofreciera para la prueba. Pero fue la audiencia la que gritaba el nombre de Bill insistentemente, dando por hecho que sería él, la “víctima” de este supuesto mago.
—¿Qué dices, Bill? —preguntó el animador, con una sonrisa.
David ya le había advertido sobre esto y ya había aceptado, ahora sólo le quedaba asentir. Se puso de pie y caminó hasta una butaca más cómoda que pusieron rápidamente en el centro del escenario. “Tony Camu” también se dirigió hasta allí y se ubicó junto al joven de corto cabello rubio, le dio una sonrisa cálida y puso la mano en el hombro del chico, para calmar sus nervios.
—Voy a explicar en qué consiste lo que haremos —dijo el mago—. No vamos a revelar ningún secreto de Bill.
Tom soltó un suspiro de alivio, por mucho que no creyera en los magos, sobre todo los que aparecían en la TV, podría ser malo para su gemelo si lograban sacarle algún dato importante de su vida personal.
—Oooohhh. —Se escuchó la decepción desde la multitud, ya que las chicas habían pedido a Bill justamente para que se filtrara alguno de los detalles que tanto amaban oír.
—No veremos la vida “actual” de Bill. —Hizo comillas en el aire—. Sino que iremos al pasado.
—¿Cómo? —preguntó el anunciador, claramente siguiendo instrucciones previas a este evento.
—Haremos una hipnosis regresiva.
Bill continuaba con su sonrisa, sin embargo, parecía de esas que se congelan en tu cara sólo por nervios. Sus manos estaban sudando y su corazón latía más rápido, tenía miedo.
El místico continuó con su explicación, pero ninguno de los Kaulitz escuchaba sus palabras, la conexión se había encendido y el mayor, trataba de calmar a su hermano, asegurándole que si pasaba cualquier cosa extraña, él lo sacaría en menos de un parpadeo. Al final, el rubio barbudo cerró los ojos, resignado.
Tony se acercó hasta él, sin llevar ningún objeto extraño, como péndulos, bolas de cristal, ni nada aparatoso, solo el sonido tranquilo e hipnótico de su profunda voz. Habló al chico de cosas sin sentido, relajándolo, hasta que finalmente susurró muy quedo.
—Bill, ahora ya puedes dormir…
Hubo un silencio sepulcral en todo el auditorio. Tom contuvo la respiración y rogó que su gemelo estallara en carcajadas, desenmascarando al tipo que supuestamente, lo llevaría al pasado. Pero nada de eso pasó.
Bill se quedó en silencio y su respiración se hizo más pesada. Tom sabía a la perfección que su hermano dormía, porque muchas veces había observado su pecho subir y bajar así de tranquilo. Sintió temor, no sabía qué podría pasar de ahora en adelante.
La mano de Gustav en su rodilla le indicó que lo apoyaba y que estaría dispuesto a parar todo eso, si con eso salvaban a Bill de alguna metida de pata. El ceño fruncido de Geo, confirmó la postura del chico de gafas. Como siempre, los G’s mostraban su lealtad a los Kaulitz, aunque con ello todo el grupo fuera castigado por David, o incluso peor, por la discográfica.
Pero el show prosiguió. Los ojos de todos los presentes regresaron a Tony Camu, cuando su voz grave se oyó a través del micrófono.
—Bill, quiero que pienses en algún conocido de este tiempo, alguien a quien estimes mucho.
—Tom. —Vino la respuesta inmediata del rubio dormido y el aludido habría podido jurar, que una sonrisa se dibujó en los labios de su hermano al decir su nombre.
—¿Quién es Tom? —preguntó el hombre, procurando que el nombre estuviera acompañado de una persona en concreto.
—Mi gemelo.
—Perfecto. —Tony sonrió—. Ahora, quiero que pienses en Tom y retrocedas en el tiempo, hasta que vuelvas a verlo, ¿entiendes lo que digo?
—Sí.
—Yo te indicaré los años y me detendrás, apenas veas a Tom.
La audiencia contemplaba la escena con expectación y gran emoción. La mayoría de los presentes, eran jovencitas que seguían a la banda desde hacía tiempo y sabían de la unión entre los gemelos.
Los ojos de Bill comenzaron a moverse rápidamente bajo sus párpados, todavía no había un año fijo, pero cientos de imágenes atravesaron la mente del chico, cosas buenas, malas, extrañas, místicas, pero había algo en común en cada una de ellas, algo que le asustó.
—¡TOM! —Se escuchó el grito del rubio y en dos segundos, el aludido y los G’s estuvieron junto a Bill. El estudio se llenó de ruidos y la transmisión se dio por finalizada.
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Bill despertó muy temprano en la mañana, le dolía la cabeza horrores y tenía la boca seca. Quiso moverse, pero una mano lo aferraba poderosamente por la cintura.
—¿Tom? —llamó suavemente y sintió como el agarre se suavizaba.
—¿Estás despierto? —preguntó su gemelo, con la voz ronca de sueño.
—Eso creo… me duele la cabeza.
—Debe ser por los efectos del calmante.
—¿Qué calmante? No recuer… —Y se quedó en silencio. Las imágenes del show del día anterior volvieron a su mente, al igual que los recuerdos de su vida, o mejor dicho, vidas anteriores.
—Ayer, durante la hipnosis, entraste en shock, tuvimos que sacarte de ahí. Un médico te aplicó un calmante, mientras los G’s se pelearon con ese mago y los guardias de seguridad. —Explicó Tom.
—¿Los G’s se pelearon?
—Por supuesto. Creyeron que se mago te había hecho algo malo. —El mayor arrugó el ceño y miró preocupadamente a su hermano—. ¿Qué ocurrió?
—Yo… no lo sé… —Mintió.
—Quédate aquí, te traeré algo de comer. —Se levantó de la cama y bajó a preparar algo para desayunar.
Al regresar, Bill continuaba en la misma posición y con la misma expresión de temor.
—¿Estás bien? —preguntó el mayor, poniendo la charola en las largas piernas del rubio.
—¿Crees que David nos regañe mucho por el escándalo? —indagó, tomando un sorbo de jugo.
—Ya sabes lo que dice David, toda publicidad, es buena publicidad.
—Sí, Tom, pero… ya sabes de lo que hablo. Van a decir que estoy loco, o algo así…
—Las fans te aman. Creo que ahora hay un grupo enorme frente al hotel de ese tal Tony no sé qué, listas para lincharlo si se asoma. Porque nadie lastima a un Kaulitz sin que la “Fan Army” lo deje ileso. —Ambos sonrieron.
Cuando estaban a punto de terminar de comer, Bill bajó la mirada y tomó la mano de su gemelo y en apenas un susurro, dijo—. Gracias… por todo, Tom.
—Sabes que siempre estaré aquí para ti, Bill, eres mi gemelo…
—Alma gemela. —Corrigió el rubio y sonrió.
—Cierto, almas gemelas. —Tom cogió la bandeja ya vacía y la dejó en la mesita de noche—. Y ahora, ve a darte un baño, porque lo necesitas.
—¿Me estás diciendo que apesto? —Fingió indignación.
—Soy tu alma gemela, debo decirte lo que otros no hacen. Ve, apestoso, a la ducha, ahora. —Ambos rieron y el rubio se metió al baño, gritando hacia atrás.
—Prepárame algo decente que vestir.
—Como mandes, mi amo.
Al cabo de un rato, Bill pegó un grito. Tom entró corriendo al baño.
—¿Qué ocurre?
—¡Me voy a terminar arrancando este bendito lunar! —Gruñó, con la rasuradora en la mano temblorosa.
—Dame aquí, todavía estás nervioso, por eso no lo haces bien. —La voz de Tom calmó al rubio, mientras pasaba la filosa hoja debajo de su labio—. ¿Me vas a contar? — preguntó, notando el ceño apretado de Bill.
—¿El qué?
—Lo que sea que viste ayer, cuando te hipnotizaban. Lo que te hizo gritar mi nombre.
Tom alejó la navaja y ambos se quedaron viendo, muy cerca, sus alientos se confundían. No es que la situación fuera extraña o comprometedora, pues compartían el espacio personal, como si no existiera entre ellos. Lo que hacía las cosas diferentes, era justamente lo que Bill había visto.
Las mejillas del cantante se tiñeron de rojo y bajó la mirada—. No fue sólo una cosa, Tomi. Fueron muchas cosas, muchas vidas… que viví contigo. —Sus miradas se volvieron a encontrar.
—Dime. —Pidió el mayor—. Tal como dijiste, somos almas gemelas, siempre hemos estado juntos, conectados. Cuéntame cómo fue antes.
—Tal vez no querrás saberlo…
—¿Qué tan malo puede ser?
& Continuará &
¿Qué tan malo podría ser? Eso lo veremos a medida que transcurra la historia. Están invitados a continuar con la lectura. Y ahora lo más importante. ¿Quién creen ustedes que escribió este capítulo? Chan, chan, chan.
Esta temática se me hizo demasiado interesante y me encantó este gancho. Quiero saber qué pasó en sus vidas pasadas! aaaaaaaaah!