Me cuesta tanto olvidarte 7

Capítulo 7. Corazones rotos

Tom no podía creer lo que había escuchado. ¿Cómo le pedía Bill que olvidara el pasado? Gordon le debía una disculpa, ya no por haberle pegado sino por haber hecho esas acusaciones. Estaba a punto de decir algo cuando Bill le miró fijamente y negó con la cabeza. No quería que se enfrentara a Gordon.

Vamos a ver a mamá—dijo Bill con firmeza.

Asintió y dirigiendo una mirada a Gordon desapareció por la puerta tras la cual estaba su madre, dándoles la intimidad necesaria para hablar.

Bill—llamó Gordon una vez a solas—Déjame hablar con tu madre, le contaré lo ocurrido y que te pegué sin motivo.

No hace falta molestarla con esto, solo darle nuestro apoyo—dijo Bill negando con la cabeza—Y tenías un buen motivo para pegarme, no debía hablaros en ese tono cuando me contasteis la buena noticia. No debí enfadarme contigo por una infantil ilusión.

La culpa fue mía, no debí tratarte de esa manera—confesó Gordon aceptando su parte de culpa—Debí sentarme a hablar contigo, y no gritarte en mitad de la cocina.

Le diré a mamá que ayer salí a emborracharme y metí en una pelea—murmuró Bill tocándose el labio con cuidado.

Vamos Bill, no se lo va a creer. Simone sabe perfectamente que nunca harías ninguna de las dos cosas—dijo Gordon suspirando.

Se quedaron mirando en silencio, hasta que Gordon dio el primer paso y abrazó con fuerza a su hijastro pequeño, quien cerró los ojos y se recostó contra su pecho.

Por cierto, ¿dónde fuiste?—preguntó Gordon de repente,

Necesitaba desahogarme—contestó Bill en un susurro.

Se separó con esfuerzo, dándole la espalda mientras se frotaba los ojos con una mano.

Vamos a ver a tu madre—dijo Gordon señalando la puerta por la que desapareció Tom.

Bill asintió y no pudo evitar caminar deprisa, llegando incluso a correr hasta la habitación en la que se encontraba su madre, ahogando un sollozo al verla. Se paró en la puerta sin saber qué hacer, pensando que su madre a lo mejor no le había perdonado por haberla hecho perder el bebé.

Pero Simone abrió los brazos en cuanto ve a su hijo pequeño y le sonrió con dulzura. Rompiendo a llorar emocionado, Bill corrió a su lado y la abrazó con fuerza, susurrando entre sollozos lo mucho que lo sentía y que nunca más iba volver a hacerla daño.

Simone solo pudo consolar a su hijo pequeño, acunándolo contra su pecho mientras le besaba el pelo.

Prométeme que nunca más lo volverás a hacer—dijo Simone a punto de llorar también.

Lo prometo—susurró Bill con firmeza.

Nunca más volveré a besar a quien no debo, ni siquiera a mi propio hermano… aunque lo esté deseando…”

.

Se quedaron toda la mañana haciendo compañía a su madre, quien a pesar de ver el labio hinchado de su hijo pequeño no preguntó nada al ver la mirada que su marido le dirigió mientras negaba con la cabeza.

Tampoco le preguntó dónde se había metido la noche anterior, en el estado en el que estaba su hijo no podía decir nada ese día, pero más adelante tendría una charla con él. Le debía una explicación, ya no solo por lo ocurrido, si no por su comportamiento anterior.

La madre de Andreas nos ha invitado a comer, pero nos podemos quedar—explicó Tom a su madre.

Se os ve muy cansados y aquí estoy en buenas manos—dijo Simone con una sonrisa—Aceptad la invitación y darle las gracias de mi parte. Descansad un poco y luego venís a cenad conmigo.

No quiero dejarte—susurró Bill abrazando de nuevo a su madre.

Bill, mamá tiene que descansar—dijo Tom frotándole la espalda.

Intercambió una mirada con su madre y asintió. Cuidaría bien de su hermano pequeño, porque era el único que tenía. Se inclinó y besándola en la mejilla se despidió de ella hasta la noche.

Bill le imitó y antes de salir logró sonreír a Gordon. Llamaron a otro taxi y 1 hora después estaban disfrutando de la buena comida de la madre de su mejor amigo.

No he querido molestar a vuestra madre, pero darle mis recuerdos y decidle que cuando esté en casa el haré una visita—dijo la madre de Andreas a los hermanos.

Puede que mañana le den el alta—explicó Tom por los dos—Luego iremos a casa a ordenarla, y limpiarla….su habitación…

Nadie le pregunta el porqué, solo él había visto la sangre que permanecía aún en las sábanas impresa, ni había dejado que Bill se acercara a la habitación de sus padres.

Tras la comida pasaron al salón a descansar un rato tal y como les había ordenado su madre. Sentado en silencio en el sofá, Bill se recostó mejor para que Tom descansara más cómodamente sobre él. Se quedó dormido a los pocos minutos, exhausto tras haber pasado la noche en vela por su culpa.

Viendo que su madre estaba ocupada en la cocina, Andreas se acercó y se arrodilló en el suelo para quedar a la altura del hermano pequeño.

¿Le has contado lo que pasó?—susurró señalando con la cabeza a su dormido amigo.

Bill le miró fijamente y asintió con la cabeza.

¿Y qué ha dicho?—preguntó Andreas con miedo.

No pasó nada entre nosotros, tampoco había mucho que contar—contestó Bill en voz baja—Solo le dije que me diste el consuelo que necesitaba en esos momentos.

Si….porque eso fue lo que pasó—murmuró Andreas incorporándose.

Había tenido toda la noche para pensar y tomar una decisión. La próxima vez que se le entregara, le haría suyo sin pensárselo. Se había dado cuenta de que no se conformaba con simples besos robados, que lo suyo iba muy en serio. Se había dado cuenta de que le amaba con todo su corazón…y que cuando estaban separados le echaba mucho de menos…

Andreas, lo siento—se disculpó Bill al ver su expresión—Jamás debí aprovecharme de ti.

¿Aprovecharte?—repitió Andreas sin entender.

Si—admitió Bill con dolor—En esos momentos me sentía mal, muy falto de cariño y tú estabas cerca. Te utilicé, buscaba en ti los abrazos que necesitaba, los besos que me eran negados…

Entonces, entre tú y yo…—comenzó a decir Andreas tragando con esfuerzo.

No puede haber nada porque nunca lo hubo—sentenció Bill con firmeza.

Si…lo entiendo…—dijo Andreas dándose por vencido.

Se acercó a la ventana y se cruzó de brazos, mirando por ella la casa de frente, más en concreto la ventana del dormitorio de su antiguo amor. No podía creer que le estuviera pasando eso a él. Enamorarse de su mejor amigo de la infancia cuando menos se lo esperaba, y ser rechazado a las 24 horas porque estaba siendo utilizado.

¿Cómo poder olvidar los buenos momentos pasados? ¿Todos esos besos robados?

.

Regresaron a su casa cuando Tom despertó al cabo de unos minutos. Mientras que Bill se encarga de lavar los platos del desayuno y lo que quedó de la cena de la noche anterior, Tom entró en la habitación de sus padres y se quedó en la puerta viendo el trabajo que tenía por delante.

Negó con la cabeza y se puso a quitar las sábanas viejas, limpiar el colchón y poner unas limpias tratando de no pensar en lo pasado. Las hizo una bola y bajó con ellas en los brazos para meterlas en la lavadora sin que Bill se enterara, no quería que viera la sangre seca y volviera a echarse la culpa de lo sucedido.

Atravesó la cocina como un rayo y las metió en la lavadora mientras que Bill seguía fregando de espaldas sin inmutarse, tal vez perdido en sus pensamientos.

Sin decir nada, se puso a su lado y cogiendo un paño fue secando los platos ya lavados. Cogió los que Bill le pasaba, hasta que al coger uno notó que no lo soltaba. Se volvió extrañado, viendo la rara expresión que lucía en la cara.

¿Qué?—preguntó sin comprender.

Todo comenzó así—murmuró Bill dando un paso atrás—Creí ver algo que no era y me precipité.

Conmigo no será así—logró decir Tom sin apartar los ojos de él.

No lo sé….ya no me fío de mis sentimientos—dijo Bill negando con la cabeza.

Puedes confiar en mí, tus sentimientos son los mismos que los míos—susurró Tom acercándose más.

Dejó a un lado el plato que aún tenía cogido y sin darle tiempo a reaccionar le estrechó en sus brazos y le volvió a besar.

Ahogando cualquier protesta contra los labios de Tom, Bill se dejó besar sin poderlo impedir. Sintió como una lengua hacía presión hasta que separó los labios por la fuerza y le dejó entrar.

Subió las manos y las puso en el pecho de Tom empujando con las pocas fuerzas que tenía, cansado de las emociones vividas y sin aliento para defenderse de un beso….un dulce y tierno beso…

Cogiendo con más fuerza a Bill, Tom hizo más profundo el beso sin importarle sus sentimientos. Sabía que estaba confuso, pero él le haría cambiar de opinión, que viera que amarse no era malo, sino que estaban predestinados.

Le siguió besando hasta que oyó el sollozo que se escapó a Bill. Le sintió temblar entre sus brazos y como su respiración se volvía más agitada. Dio el beso por finalizado y separando los labios le miró con ojos preocupados.

¿Bill?—llamó en voz baja.

Suéltame, por favor—susurró Bill sin atreverse a mirarle.

Le obedeció de inmediato y retrocedió un paso, metiéndose las manos en los bolsillos para que viera que no se la iba a jugar de nuevo y estuviera más tranquilo.

Bill, lo siento—se disculpó Tom en voz baja de nuevo.

Te pedí que no me volvieras a besar—le recordó Bill entre lágrimas—Que de esa manera te perdería a ti también, y no quiero hacerlo.

Nunca me perderás, te lo prom….

No, sé que te perderé—cortó Bill con firmeza—Nos besaremos, nos gustaremos y luego… ¿qué? ¿Haremos el amor?

Prefirió no contestar su pregunta, pues su respuesta sería un rotundo sí. Sabía que le preocupaba las consecuencias, que pensaba en ellas y no como él, que solo le besaba y disfrutaba del momento.

Entendió que Bill tenía mucho miedo. Asintió con la cabeza y retrocedió un paso de nuevo bajando la mirada al suelo.

Nunca más te volveré a besar—dijo Tom con esfuerzo.

Dio media vuelta y salió de la cocina, subiendo corriendo las escaleras y encerrándose a llorar en su habitación. No lo entendía, si se querían ¿por qué no podían estar juntos a pesar del que dijeran?

.

Vio marchar a Tom y respiró aliviado. Sentía una opresión en el pecho, se llevó una mano a él cogiendo aire profundamente, pero no sentía alivio alguno. Pensaba que en el fondo se lo merecía, por jugar con los sentimientos de las personas que le querían.

En una tarde había roto dos corazones. Pero… ¿es que nadie veía que el suyo estaba en estado lamentable? ¿Qué ya se rompió una vez en mil pedazos y tenía miedo que volviera a pasar de nuevo?

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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