Fic TWC de PinkGirl
Capítulo 18: ¿El fin?
Por Tom:
Se supone que ya había pensado qué decirle, había hecho algunos planes. Le diría para escapar a algún lado hasta que seamos mayores de edad así nadie nos molestaría. Trabajaríamos en algún lugar vería la forma de que nada nos faltara. Eso quería hablar con él. No quería tocar el tema de mi padre, al parecer él había cumplido su palabra de no decirle que sabía de nuestra relación ya que al entrar al auto lo primero que hizo Bill fue besarme con desesperación. Para qué negarlo, también lo deseaba con esa misma intensidad. Bill me sorprendía mucho, aún mis caricias le parecían nuevas pero él deseaba más, y yo me sentía afortunado de tenerlo siempre así, sólo para mí, todo para mí.
Estábamos en mi auto, detrás del camión de papá, había privacidad. A esa hora de la tarde y con el frío que hacía nadie andaría merodeando por ahí. Subí la calefacción del auto mientras quitaba el abrigo de Bill, y él me quitaba el mío. Tenía los ojos brillando de deseo.
Después de habernos quitado la cantidad de ropa que llevábamos, lo recosté en el asiento de atrás. Él temblaba de la excitación de saber que lo haríamos otra vez. Se metió dos dedos en la boca para después llevárselos a su entrada, mientras yo le sostenía sus delgadas y finas piernas abiertas para mí. No podía dejar de verlo, se veía tan sexy haciendo muecas de placer, se desesperaba por estar dilatado.
—Te quiero dentro…—Jadeó y sacó sus dedos y me rodeó el cuello con sus brazos para luego atraparme entre sus piernas— Vamos Tomi, házmelo de una buena vez…
—A tus órdenes… —Dije mientras lo tomaba de las caderas y lo penetraba suavemente, sin dejar de mirarlo a los ojos.
Abrió la boca y emitió un gemido agudo, se estremecía debajo de mí.
Empezamos a sudar y a movernos uno contra el otro. Estar dentro de Bill era algo que me sacaba de control, era tan estrecho y placentero. Lo embestí aún más fuerte sintiendo sus uñas clavarse en mi espalda.
—Ahh… m-más… fuerte, ah —gemía en mis brazos, con ese rubor y gotitas de sudor por su fino rostro.
Salí de él por un momento, para tomarlo por la cadera y voltearlo, dándome ahora la espalda. Emitió un gritito de sorpresa ante el hecho, alzó su trasero y se apoyó en sus codos, volteó a verme y me sonrió, tenía los ojos destellantes de placer.
—Sí Tom, así… ahh —volvió a gemir al sentirse penetrado, esta vez con más fuerza hasta sentir mi pelvis chocar contra su trasero.
—Grr… Bill… —Lo tomé de la cadera y empecé a embestirlo. Su piel era tan suave, me incliné un poco hasta besar su espalda y pasé mi lengua por él hasta llegar a su cuello, él se estremecía y se movía al ritmo de las embestidas.
—Tom yo… ahhh… —Sabía que llegaría antes que yo. Así que tomé con una mano su miembro erecto y le presioné la punta haciéndole gritar de placer.
—Aguanta un poco más…—apenas dije mientras le embestía más rápido y fuerte, empecé a sentir un placer enrome, sabía que estaba llegando. Me separé un poco y con una última estocada me corrí dentro de él soltando mi agarre de su miembro y sintiéndolo estremecerse de placer con un fuerte gemido, sabía que se había corrido al igual que yo.
Amaba cada uno de sus reacciones, de sus gestos, su aroma, todo de él… esto simplemente había sido fantástico.
Pero no me esperé lo que aconteció después…
Mientras salía de él. Bill pasó su mano por la ventana empañada por nuestro calor dejando entrar algo de claridad, y al alzar la mirada había alguien que se acercaba a mi auto. Inmediatamente cogí mi camiseta y tapé a Bill con ella.
—¡Bill, alguien viene hacía aquí! Vamos, debemos cubrirnos —pero inmediatamente después, esa misma persona golpeó mi auto con su bolso, era una señora.
—¿Mamá? —dijo Bill algo desconcertado mirando por la ventana, aún recuperándose del placer.
—¡Bill! —gritó ella.
—¡Santo cielo! —exclamé y en segundos me puse mis bóxers y mis jeans, pasé al asiento del copiloto a encender el auto, era el fin ¡Era el fin!
—¡Desgraciado, da la cara, qué le estabas haciendo a mi hijo! Bill, ¿estás bien? —gritaba ella afuera golpeando mi auto con rabia— ¡Abre la puerta! ¡Voy a llamar a la policía!
—Tom, es mi madre, es mi madre, debo explicarle, ella cree que me hacías daño —decía nervioso mientras se ponía mi polera y sus bóxers, tratando de que ella no vea más por la ventana.
—¡Explicar nada, nos vamos! —encendí en carro, pasé mi codo por la ventana para desempañarla, pude ver aquella mujer furiosa que gritaba y golpeaba mi carro con rabia, se acercó a mi ventana… mi madre Simone.
—¡Bill! ¡Déjalo infeliz! —Y otro golpe más, y otro más.
—¡Maldición! —exclamé intentando poner en marcha el carro, se acercó mirándome fijamente, dio un grito de sorpresa.
—¡Tú! ¡Tom! —gritó mientras se tapaba la boca con una mano para después levantar la otra que sostenía su bolso y golpear mi auto— ¡Pervertido, qué le hacías!
Bill empezó a llorar de la desesperación, no sabía donde ocultar su rostro. Cuando Simone se dispuso a intentar romperme el vidrio del carro, aceleré sin esperar que el auto calentara su motor. Salí de ahí lo más rápido que podía dar el carro.
—¡Tom! ¡Qué haces! —gritaba Bill mientras terminaba de vestirse— Debo explicarle, decirle que me quedaré contigo, así no entienda.
—¡No, Bill! No entenderá, esto nadie lo entiende, nos separará y yo sin ti no vivo más.
—¡Cuidado! —gritó al ver que estaba manejando por la carretera en sentido contrario, giré el auto hasta ponerme en el carril correcto— ¡Maldición, Tom la policía nos va a parar si manejas así! —estaba semidesnudo, debía vestirme o la gente llamaría a la policía, no sólo por la velocidad. Miré por el espejo retrovisor, había un auto que nos tocaba el claxon con desesperación.
—Bill, ¿Qué color es el carro de tu madre?
—Es rojo.
—¡Joder! —él volteó a ver y gritó llevándose las manos a la cabeza.
—¡Es mi madre Tom, para el auto! —gritaba llorando.
—Ni lo sueñes conejo, ven aquí, toma el volante debo vestirme —pasé una mano por su mejilla limpiando sus lágrimas—. No llores por favor, todo saldrá bien, confía en mí —intercambiamos asientos, y él empezó a manejar mientras buscaba mi ropa esparcida por el asiento de atrás, encontré la polera de Bill algo angosta, no tenía otra opción, él tenía la puesta la mía. Me la puse y también mi abrigo encima, pasándole a Bill el suyo.
—¡Tom, mi madre! No puedo seguir manejando con ella siguiéndonos.
—¿Y qué sugieres, que paremos y que ella te lleve alejándote de mí?
—No, yo le explicaré todo, le diré que no quiero vivir con ella que quiero quedarme contigo.
—¿Y crees que entenderá? No Bill, tenemos que escapar, estas cosas no lo entiende nadie, tampoco podemos regresar donde papá.
—¡Pero por qué! —dijo mirándome.
—Porque él ya lo sabe todo, él quiere que regreses a tu casa —vi en sus ojos desesperación.
—¡¡¡Qué!!! —al gritar casi choca un carro. Inmediatamente pasé al asiento de adelante y tomé el volante.
—Sí Bill, quita que yo manejo —pude ver atrás, el carro de Simone estaba directamente detrás de nosotros, la veía a ella con lágrimas en los ojos.
—¡Cuándo pensabas decírmelo! ¡¿Tom qué haremos todo esto es desesperante?! —gritaba mientras se aferraba a mi brazo—. Yo no te dejaré así todos estén en contra.
—Tampoco quiero dejarte, no quiero perderte Bill.
Pero algo pasó, Simone nos chocó un poco el auto, me desesperé y aceleré sin darme cuenta de que me estaba pasando una luz roja y un carro se nos cruzó, intenté frenar…
—¡Tom!
Giré el volante y nos desviamos de la carretera para después irnos por el borde de un río, por la nieve, el carro ya no pudo seguir, estaba deteniéndose había muchos baches. Bill se aferró a mí, el carro resbaló al llegar al río congelado, el peso y las llantas en movimiento empezaron a romper el hielo, el carro aceleró velozmente al estar sobre el hielo resbalando hasta chocar contra un árbol. Mi vista fue todo negro después de impactar contra el vidrió rompiéndolo todo…
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Por Simone:
Flash Back:
Horas antes
—¡¿Por qué no me dijiste?! —le grité desesperada a Gordon mi marido, después que me enteré de que Bill no estaba en la casa de Georg.
—Lo siento, pero no te alteres, él regresará —dijo de lo más tranquilo.
No soporté la opresión en mi pecho, un nudo en la garganta se me formó.
—¡Me quitó a mi otro bebé! —no pude evitar llorar— Otra vez ese maldito, no le importó quitarme a Tom y ahora mira, ¡me quita a Bill! —me tomó del brazo y me hizo sentar en la cama.
—Ya hemos hablado de eso, ambos actuaron mal, es hora de arreglar las cosas hablando.
—No hablaré con ese desgraciado, después de esto menos, voy a traer de regreso a mi hijo.
—Simone, espera a que él llame, él lo hará, si pudo ir solo podrá regresar solo, tiene derecho a visitar a su familia.
—¡No! No es más su familia, así como Tom no es mas mi hijo. Así lo quiso él, así es como son las cosas, no tiene derecho a cambiar ahora.
—Aún estás a tiempo Simone, por medio de Bill puedes conocer más a Tom, él también es tu hijo.
—Gordon, no entiendes, Jörg se ha empecinado conmigo, cuantas cosas le habrá dicho de mí, estoy segura que me odia —dije con la voz entrecortada, recordar eso me ponía muy mal.
—¿No es lo mismo que hiciste tú con Bill? Hablarle mal de su padre, no advertirle cómo vivían, mandarlo así a su suerte solo con ellos para que se desengañe, no decirle a su padre lo especial que era Bill, que es vegetariano —Gordon se había dado cuenta de mis intensiones, era verdad, yo quería que Bill se desilusione de su familia y piense en nunca más regresar. No tenía otra opción.
—Basta Gordon, yo… iré a traer a mi hijo.
—Me gustaría insistir en esperar su llamada.
—No quiero esperar nada.
Fin del Flash back
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El viaje me tomó algunas horas, prácticamente toda la mañana, salí muy temprano de Hamburgo, no quería llegar de noche a Bremen.
Cuando al fin llegué a aquel lugar que me traía tantos malos recuerdos que no deseaba recordar, bajé de mi auto. Había muchos otros autos aparcados cerca de ahí, no había nadie cerca; claro, por el frío la mayoría prefería estar en casa.
Me dirigí hacia la casa de Jörg, tenía que verlo, así no quisiera, debía recuperar a mi hijo. Inspiré hondo para armarme de valor, pero un sonidito algo raro hizo dirigir mi mirada hacia uno de los autos ahí aparcados. Estaba detrás del camión de Jörg. Caminé hacia él y no se podía ver nada, el auto estaba totalmente empañado. No le tomé importancia y seguí rumbo a la casa de Jörg, hasta que escuché un grito, me puse fría en ese instante, era una voz conocida. Giré sobre mis talones y muy temerosa me fui acercando, me dirigí hacia una de las ventanas por donde creí escuchar aquel grito. Había alguien ahí dentro pude notar que se movían“¡Pero que gente más desvergonzada! no hay otro mejor lugar para encamarse”pensé, pero una puñalada se clavó en mi pecho al ver que una mano limpiar la ventana. Y ahí frente a mis ojos mi hijo Bill, con las mejillas rosadas sudando, jadeando. Una madre no puede describir el dolor que se siente cuando vez a tu pequeño siendo ultrajado, había alguien que se movía encima de él. Corrí hacia el carro y lo golpeé con mi bolso.
—¡Bill! —grité mientras seguía golpeando ese maldito auto— ¡Desgraciado, da la cara, qué le estabas haciendo a mi hijo! Bill, ¿estás bien? —vi que se movían, los escuché hablar pero no entendía nada— ¡Abre la puerta! ¡Voy a llamar a la policía!
Vi aquel hombre dirigirse al asiento del conductor, se llevaría a mi pequeño.
—¡Bill! ¡Déjalo infeliz!
Mucho más grande fue mi sorpresa cuando después de desempañarse la luna del carro vi la cara de aquel joven de rastas. “rastas, mi hijo Tom tiene rastas” Recuerdo que Bill mencionaba eso en casa muchas veces. Al mirar su rostro, vi las finas facciones de mi hijo Bill, era su gemelo, era Tom, mi otro hijo.
—¡Tú! ¡Tom! —la presión se me bajó, gritaba por ayuda, pero nadie venía, golpeaba aquel auto con fuerza, pero Bill no bajaba de ahí— ¡Pervertido, qué le hacías! —grité y quise romperle el vidrio de un golpe, pero encendió el auto y casi atropellándome salió de ahí.
Corrí hacia mi auto llorando desesperada, lo que había visto fue enfermo. Lo peor que le pudiera pasar a mi pequeño, que su propio hermano lo sodomice de esa forma. Si no hubiera venido por él, qué hubiera pasado “Esto es peor que una pesadilla, tranquilo cielo, voy por ti”, pensé subiendo a mi auto desesperada.
Cómo había llegado a ese punto, seducido, inducido obligado por su gemelo, sabe Dios cómo lo habría criado Jörg a mi otro hijo, pero estaba segura que eso no venía de Bill, mi niño no sería capaz de hacer semejante cosa. Tom se había aprovechado de su inocencia, de su buena educación.
Los seguí, pude ver a Bill que miraba desesperado por la ventana. Estaban yendo a una gran velocidad, no me sorprendería que la policía los detuviese en cualquier momento.
Vi a Bill pasando al asiento del copiloto, manejando el auto “pero, qué haces hijo, para el auto”, les toqué el claxon muchas veces. Tom, ese depravado, se vestía ahí dentro. Intercambiaron asientos y Tom aceleró, se lo llevaría no sé a donde, no iba a permitirlo.
Pisé el acelerador y pude dar un pequeño golpe al auto, pero no me percaté que eso les hizo cruzar la luz roja de un semáforo. Frené lo más que puede, pero para ellos fue tarde.
Esquivaron un carro que les venía por el costado y fueron a parar hacía la rivera de un río que yacía congelado. El tiempo se detuvo frente a mis ojos, mi Bill iba en ese auto rumbo a estrellarse. Lo vi resbalar directo hacia el hielo para luego impactar fuertemente contra un árbol. El corazón se me contrajo al ver salir expulsado por la ventana del frente a Tom, su cuerpo impactó contra el hielo y ahí se quedó.
Bajé desesperada de mi auto, corrí por aquel lugar, hasta ver a mi hijo salir gateando de ahí y posarse en el cuerpo inmóvil de Tom. Me detuve al ver esa escena. Bill lloraba como nunca antes, su desesperación fue tal que gritaba el nombre de su hermano.
Entonces me di cuenta, no había sido obligado, mi Bill amaba a ese joven, a su hermano…
Continúa…
¿Será el final??? cómo saberlo jijijiji…
En el próximo capítulo… Tom no está nada bien u.u
Comentarios, sugerencias, y críticas son bienvenidas.
Por que 😭😭😭
Mardira bruja, como me cae mal esa mujer 😓 por su culpa Tom puede mimir para siempre 😭😭