
Fic TWC de PinkGirl
Capítulo 23: Pijama party
Por Bill
Quería seguir los consejos del psiquiatra, salir de mi habitación y esas cosas. Pero no deseaba regresar a la escuela, no quería saber nada con el estudio, no podía concentrarme así que como no deseaba regresar a escuela, mis padres me contrataron profesores particulares. El psiquiatra les aconsejó que mejor no me obligaran a regresar, ese doctor a veces me caía bien. Así que todos los días en las tardes tenía clases de alguna materia, y hoy era una de mis clases favoritas, algo de música es siempre bueno para salir de tus peores depresiones. En esta ocasión tenía clases de piano en la sala de mi casa.
—Muy bien —se atrevió a decir Bushido quien estaba observándome. Lo llamaba niñera.
—¿Podrías dejarme solo, al menos por mis clases? —pregunté molesto, él siempre tenía que estar en todas partes.
Mis padres no estaban, se habían ido a un pequeño retiro y regresarían mañana en la tarde por eso él aprovechaba para estar pegado a mí. Sólo estaba Annie y mi profesora de piano en este momento.
—Otra vez jovencito, desde el principio —Interrumpió mi maestra, no podía concentrarme mientras tuviera la vista de este tipo fija en mí.
—Sí… —y toqué tratando de concentrarme.
Esa tarde la pasé así, acosado y fastidiado, incluso Annie se daba cuenta de lo que pasaba, a ella tampoco le caía nada bien Bushido, hasta ella se daba cuenta de sus intenciones, pero mis padres no, creían que todo lo que les decía era mentira con tal de deshacerme de él.
Pasada la tarde y mis clases habían terminado, era de noche y Annie había organizado una pijamada con sus amigas de la escuela, un grupo de seis a siete niñas, así que estuve ayudándole a hacer galletas, seleccionando las películas y música. Esta tarde no iba a encerrarme en mi habitación ya que mis padres no estaban. Aun así no podía salir porque estaba custodiado. Suspiré resignado mientras terminaba de poner las últimas galletas en el horno. Bushido miraba televisión en la sala con los pies sobre la mesita de centro, sin clase, sin educación.
—Bill —me llamó Annie—, no tienes que hacer todo esto por mí, si quieres puedes, no sé, ver una película, llamar a Georg o algo.
—No quiero hacer nada así, no es molestia ayudarte.
—Gracias en verdad —me dijo con una sonrisa de ilusión.
—Tendrás una fiesta, papá y mamá no están, también trataré de pasarla bien —dije sonriéndole.
—Puedes participar en mi fiesta, tú le caes muy bien a mis amigas —no era mala idea, pero no me veía en un grupo de niñas de doce años hablando de cosas de esa edad, no, definitivamente, me encerraría en mi habitación y la dejaría tener su espacio.
—No gracias, estaré en mi habitación, no te preocupes.
—Está bien, pero lo que me molesta es tener a tu niñera aquí con mis amigas —habló quejándose.
—Sí, veré qué hago, no te preocupes él no estará en la sala cuando ellas vengan —tampoco estaría conmigo en mi habitación, debía hacer que se vaya a la suya, sí, él tenía un cuarto en nuestra casa, él vivía con nosotros.
Salí a la sala y lo encontré mirando algún programa de televisión estúpido como él, me acerqué y apagué la televisión. Él se sorprendió un poco y frunció el ceño.
—Por si no lo sabes mi hermanita tendrá una pijama party dentro de un momento y no quiere que nadie esté aquí, menos tú, claro, así que por favor te pedimos que te vayas a tu habitación —empezó a reír.
—¿En serio? Jajaja, y permitir que te escapes, ahora que tus padres no están. No cariño, me quedo aquí —se cruzó de brazos y me mandó un beso volado, me repugnaba.
—No escaparé, estaré en mi habitación, sólo no quiero que estés aquí cerca de Annie y sus amigas.
—¿Me estás invitando a tu habitación acaso? Con gusto iré a hacerte compañía —Ahí iba otra vez con sus descaradas insinuaciones, realmente me molesté.
—¡Mi paciencia tiene un límite! —Le grité y se levantó molesto acercándose y tomándome del brazo, doblándomelo, di un grito de dolor.
—¡Y la mía también! —Me gritó al oído, intentó acercarse más, pero repentinamente apareció Annie y le dio una patada en su entrepierna, eso me asombró mucho.
—¡Annie, qué haces!
—¡Suelta a mi hermano! —gritó ella separándome de él jalándome del brazo.
Bushido cayó al piso por el dolor, estuvo arrodillado ahí quejándose. No pude evitar reír un poco.
—¡Niña tonta! —Se quejaba.
—¡Ja! Bien hecho Annie, pero no lo vuelvas a hacer, en serio, él no me hará daño porque vive de nosotros, es un maldito parásito aquí metido —Dije mientras él me miraba con una mirada fulminante.
—Ya verás Bill, olvídate de tus favorcitos cariño.
—¡No me importa nada, ahora ve a tu habitación y no interfieras en la fiesta de Annie! ¡Te queda claro!
Se levantó y salió de la sala yéndose molesto rumbo al segundo piso donde estaba su habitación, pero lo oí subir a la terraza, le gustaba subir ahí a fumar. Annie se me acercó y me abrazó.
—No sé como papá y mamá no te creen, habrá que grabar lo que te dice cuando ellos no están.
—Es buena idea Annie, gracias por defenderme, pero ten cuidado,no quiero que te acerques a él, no quiero que ni le hables, ¿está bien?
—Está bien.
Tocaron la puerta y pude escuchar las vocecitas de un grupo de niñas.
—Tus amigas llegaron, voy a mi cuarto a dormir, que te diviertas.
Vi a Bunny cerca de la sala, se había salido de su cesta, fui hacía él y lo alcé en mis brazos, suspiré ante los recuerdos que él me provocaba, mi bebé, mi compañía, mi recuerdo más lindo, un conejo de Bremen, de mi Tom.
—Bill… —Dijo tomándome del brazo— Tú… tú aún… —Sabía qué es lo que quería preguntar, ella era la única en la casa que se preocupaba por mí. A pesar de que sabía lo que había pasado con Tom, no me dijo nada malo, sólo me dijo que no lo entendía, pero yo seguía siendo su hermano para siempre— Si tú aún lo extrañas… —suspiré y traté de no mirarla.
—Siempre, Annie…
—Lo siento…
—Sí. Tus amigas llaman a la puerta, hasta mañana.
Y subí con Bunny rumbo a mi habitación, encerrándome en ella, puse el cerrojo por dentro por si a Bushido se le ocurría venir a molestarme. Me recosté en mi cama buscando dormir.
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Por Annie:
Por más que tuviera una fiesta con mis mejores amigas, no podía evitar sentirme triste por Bill, sé que extrañaba a su hermano, claro que de una manera muy rara, aún así eso lo ponían mal. Y lo peor es que nadie confiara en él y que tenga que ser vigilado por un tipo como Bushido. Intenté convencerlo de participar en mi fiesta, pero entendía que no quisiera, yo no me sentiría cómoda en un grupo de chicos de dieciséis años. En fin, mis amigas habían llegado y él se fue a su habitación con Bunny, su conejo.
Abrí la puerta y ahí estaba mi grupo de mejores amigas, nos hacíamos llamar Las Sisters, éramos como hermanas.
—¡Hola! —Dijeron todas emocionadas.
—Hola, Paty, Karol, Mirelle, Rose, Lu y Carla —Todas mis mejores amigas. Iba a ser una noche muy divertida.
Entraron y había puesto muchas almohadas sobre la alfombra de sala. Sacaron sus pijamas se las pusieron y yo puse algo música. Todas en pijamas estuvimos saltando en los cojines bailando, comiendo galletas e imitando video clips. Hasta que el timbre sonó.
—¿Quién será? —pregunté, estábamos todas completas— ¿Alguien más dijo que vendría? —mis amigas dijeron que no.
Fui para abrir y al mirar a través del ojo de la puerta vi a un chico muy apuesto con rastas «¡Rastas! Mi otro hermano tiene rastas, ¡Oh por Dios, está aquí!» Me puse fría de inmediato «¡¿Qué haces aquí, ahora qué hago?!»
Bushido bajó y mis amigas pegaron un grito tapándose todas con las almohadas y las mantas que había.
—¡Quién llama a la puerta! ¡Tranquilas que no les veo nada! —Dijo algo molesto al ver la reacción de mis amigas.
—¡¿Tú qué haces aquí?! —Le grité furiosa— ¡Esta es mi fiesta y estás asustando a mis amigas! ¡Largo de aquí! —El timbre sonó otra vez.
—No deberías abrir la puerta en pijamas, estoy aquí para cuidarlas.
—¡No! Sal de aquí, no queremos tus cuidados, ¡vete! —Mis amigas me apoyaron y empezaron a lanzarle almohadas— ¡Guerra de almohadas, Sisters!
—¿Esperas a alguien más? ¿Quién llama a la puerta? —preguntó acercándose más, esquivando las almohadas, este tipo iba a descubrirlo, debía pensar en algo. «Vamos Annie, piensa, ¡maldición!»
—Es… es… el chico de las pizzas…
Continúa…
¿Qué pasará? Jijiji…
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