
Fic TWC de PinkGirl
Capítulo 27: Te juro
Por Tom:
De haber imaginado una situación así, que por mi culpa Bill estaba en peligro, que podía ser ultrajado por el imbécil de Bushido; no hubiera venido, me hubiera aguantado las ganas de verlo sólo para que él pudiera estar bien. Pero ahora todo era distinto. Si tendría que ir a la policía, o a un reformatorio, o enfrentar cosas así a cambio de que Bill no sea tocado por ese sujeto yo lo aceptaría, no me importaría, con tal que no toque lo que es mío.
—¡¡¡Noooo!!! —Exclamé ante su petición enferma.
—¡Calla idiota! —gritó mirándome— Esto es entre Bill y yo, tenemos un acuerdo.
—Pero primero déjalo ir —dijo Bill con la voz entrecortada—. Después te doy lo que quieras, pero libéralo ahora.
—¡No! ¡No! ¡Noooo! Bill no, no dejaré que te toque.
—Tom… —Dijo él secándose las lágrimas— Tranquilo, juro que estaré bien, sólo debes irte, es lo mejor.
—¿Lo ves, Tom? Ahora quiero privacidad —Dijo el imbécil acercándose a mí para sacarme de la habitación, debía pensar en algo, no sé… ¡Algo!
—¡A mí! —Grité— Tómame a mí, soy su gemelo, has lo que quieras conmigo, pero no lo toques, no a él, ¡ni se te ocurra tocarlo! ¡No lo toques!
—Pero definitivamente este es mi día —habló burlón—, ambos quieren conmigo, y mirándote bien estás pasable, esa carita que tienes me gusta —dijo pasándose su sucia lengua por sus labios.
—¡Degenerado! —Gritó Bill— Déjalo ahora. Tom escúchame, voy a estar bien, nada me pasará, pero debes irte.
—¡No! Bill, no te dejaré con él.
Escuchamos todos unos pasos en el pasillo, Annie se acercaba gritando.
—¡Hey! Bushido ¡Deja a mis hermanos en paz! —Estaba que golpeaba la puerta.
—Niña impertinente —masculló— ¡Calla niña, estamos en cosas de mayores aquí adentro, será mejor que sigas con tu fiesta!
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Por Annie:
Todo se salió de control ¡Todo! Cuando Bushido entró a la habitación de Bill sabía que era el fin. Bajé corriendo y levanté a mis amigas, una a una las despedí inventando miles de excusas, no sé, que la fiesta se acabó por mi mal humor, que estaba en mis días, inventando otras miles de excusas más por los ruidos que se escuchaban provenientes de la habitación de Bill. Hasta que conseguí que la última de ellas saliera de la casa. Inmediatamente después, subí desesperada para sacar a Bushido de ahí, ver la forma de ayudar. Toqué la puerta, mejor dicho la pateé para que ese degenerado me escuche.
—¡Hey! Bushido ¡Deja a mis hermanos en paz! —Grité, aunque sabía que él no me haría caso pero, lo que sea que esté queriendo hacerles no lo iba a permitir.
—¡Calla niña, estamos en cosas de mayores aquí adentro, será mejor que sigas con tu fiesta! —Que tipo más enfermo, seguí golpeando la puerta.
—¡Déjalos! —Y empecé a escuchar sollozos de Bill.
—¡No! ¡No lo toques! —Ese era Tom, su grito fue desesperado, y yo grité también imaginando lo peor, golpeando la puerta desesperadamente.
—Sniff… Mi hermana está en la puerta, no lo intentes aquí —Dijo Bill con la voz entrecortada, estaba llorando.
Me puse fría, sabía lo que venía, algo muy malo pasaría si no hacía algo. Bajé corriendo por las escaleras y busqué el teléfono… ¿A quien debía de llamar? Sólo sabía el número de teléfono de mi padre, de su celular. Marqué los números temblando y hasta casi llorando, todo esto era mi culpa ¡Todo!
—¿Annie? —Me contestó.
—Pa-pá, papá, aquí está pasando algo malo, no sé qué hacer —hablé al borde de las lágrimas.
—¿Qué pasa? tranquila que allá vamos ¿Pasó algo con Bill? ¿Dónde está Bushido?
—Están el la habitación, no me abren la puerta, algo malo pasa ahí…
—¡Oh, Dios mío! Annie escúchame, debes llamar a la policía cuanto antes…busca ayuda, algún vecino.
—¡No! No puedo —Lo decía por Tom, sabía que lo llevarían a un reformatorio o algo así si lo descubrían aquí.
—Cómo que no, debes hacerlo tardaremos algo en regresar a casa, pase lo que pase Annie mantente alejada de ese hombre.
—Trataré, pero vengan rápido. —Era lo mejor, si ellos venían podrían ponerle freno a Bushido y salvar a Bill y tal vez se compadecieran de Tom y lo dejaran ir, pero si la policía vendría entonces él estaría perdido.
—Sí, estamos partiendo, Annie voy a colgar, voy a llamar a la policía desde aquí.
—¡No! —Y colgó, ahora no me lo perdonaría nunca…
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Por Bill:
Sólo quería que Tom se fuese, que esté bien, sólo eso, lo que pasara conmigo después no me importaba. Bushido había subido a la cama y se me acercó tomándome de las muñecas, aplastándomelas, hundiéndolas en la cama, con todo su cuerpo sobre el mío.
—Quiero que gimas como lo hiciste anoche con él —Me dijo sonriente, me sorprendí, nos había escuchado—. La cara de sorprendido que tienes es muy sexy —Escuchaba los gritos ahogados de Tom, estaba en el suelo tirado, amarrado de manos y pies y Bushido había acabado de amordazarlo para que no dijese nada.
—¡Maldito! —Le grité forcejeando.
—No cariño, así sólo me obligarás a usar la fuerza y te dolerá —Lo que más me desesperaba era escuchar a Tom, su desesperación por gritar— ¡Ya calla! Que después te toca a ti —le gritó a él y volvió su vista a mí—. Y bien… abre las piernas.
—Ya te dije, no si Tom sigue aquí, libéralo, que se vaya, y después haz lo que quieras conmigo.
—¿Lo que quiera?
—Sí… ahora déjalo.
—¿Me la chuparás y dejarás que te monte y te folle? —Puse cara de asco, eso me repugnaba de sobremanera pero quería que liberará Tom— No quiero usar la fuerza, quiero que te ofrezcas… que te entregues a mí, ¿aceptas?
—¡Maldito enfermo! sí, Ahora déjalo ir… —Dije resignado girando la cabeza hacia un lado.
—Está bien —se levantó de encima mío para liberar a Tom.
—Tom —dije—, yo te volveré a ver, descuida, te amo…
—Oh, que cursi resultaste, Bill —Levantó a Tom en su hombro y se dirigió a la puerta. No me quedaría como estúpido esperándolo. Me levanté de la cama y fui tras ellos.
Bajamos las escaleras y encontré a Annie llorando en un rincón desesperada. Fui hacia ella y la abracé.
—Tranquila Annie, él va a liberar a Tom.
—Él quiere hacer cosas contigo después, lo escuché… sniff…
—No podrá —le susurré—. Ya verás, algo se me ocurrirá, ahora lo que importa es que liberará a Tom.
Ya en la sala Bushido intentó sacarlo de la casa, Tom se resistía desesperado ahogando gritos.
—Bill… —habló Annie— Papá y mamá están en camino —Empecé a desesperarme, no tardarían en llegar y si encontraban a Tom aquí sería el fin para él.
—¿Saben que Tom está aquí?
—No, sólo saben que Bushido intentó hacerte cosas.
—Genial, lo ves Annie, él no podrá intentar nada conmigo.
Me separé de ella para seguir a Bushido quien abría la puerta de la casa para liberarlo. Salimos los tres al pórtico que teníamos en casa donde teníamos un espacio para estacionar los autos, él ubicó su auto y le quitó la alarma.
—¿Qué haces? —Pregunté al ver que se dirigía al auto con Tom aún sobre su hombro.
—Pues lo meteré en la maletera.
—¡Qué! ¡Idota, debes liberarlo ahora mismo! —Él tiró a Tom al piso cerca de su auto, mientras se dirigía para abrir la maletera. Tom estaba de lo más desesperado, me agaché e intenté tomar su rostro mirándolo fijamente, intentando calmarlo.
—Estará aquí hasta que cumplas tu palabra y después juro liberarlo.
—¡Maldito! —Exclamé.
Y fue cuando se abrió la puerta de la reja de nuestra casa, entrando un auto negro y otro rojo, mis padres, ambos llegaban a casa, esto era el fin…
Bajaron los dos y corrieron hacia nosotros, vi la cara de sorpresa de Bushido y la cara de alivio y resignación de Tom.
—¡Mamá! —Exclamó Annie, quien salió a su encuentro llorando.
Gordon, mi padrastro, se acercó furioso a Bushido remanando las mangas de su camisa, rojo de ira a paso apresurado llegó donde nosotros. Intentó golpearlo, pero al ver algo en el suelo frenó su golpe, había visto a Tom quien estaba tirado en el piso, un poco oculto por el auto de Bushido.
—¡Qué mierda pasó acá! —Exclamó mirando fijamente a Tom sosteniendo del cuello a Bushido.
—Señor, no es lo que usted piensa, yo defendí a Bill de este sujeto, ¿lo ve? Es el tal Tom – Vi la cara atónita de mi padrastro y vi a mi mamá caer al piso de la impresión desmayándose, Annie pegó un grito.
—¡Papá! Bushido intentó violarme hoy, Tom no hizo nada, no fue su culpa —Grité desesperado.
Pero mi padrastro soltó a Bushido, se acercó a Tom y empezó a patearlo.
—¡Enfermo, degenerado tienes que venir a buscar a Bill! ¡Qué pasa por tu cabeza depravado, de esta no te salvas!
Me lancé desesperado sobre mi padrastro e intenté frenarlo de los golpes que le daba a Tom quien estaba totalmente indefenso amarrado, amordazado; la más absoluta desesperación de apoderó de mí en ese instante. No me percaté que estaba golpeando a mi padrastro con tal fuerza que llegué a tumbarlo al piso. Pero Bushido me tomó de la cintura separándome de él, me alzó y cargó.
—¡Bájame! —Grité. Gordon se levantó del suelo para acercarse a mí, mirándome furioso, pero algo notó en mi mirada que hizo que dirigiera su mirada a Bushido.
—Suéltalo ahora —Le ordenó y me soltó, corrí y me tiré al suelo de rodillas para liberar a Tom, aún amarrado y amordazado lloraba desconsoladamente al igual que yo.
—Vamos Tomi, resiste, te desataré —Lo hice y le quité el trapo de la boca para que pudiese hablar. Intentó moverse, pero sabía que estaba molido.
—B-Bill…
—Shh, tranquilo, nada malo te pasará, tranquilo, mírame —Tomé su rostro, e hice que me mirara—. Pase lo que pase estaremos juntos, ¿me entiendes? Jamás querré a otro que no seas tú, antes muerto, lo juro Tom, lo juro…
—Bill… no quiero que te hagan daño, no quiero dejarte aquí, menos con ese tipo…
—¡Cómo dejaste que esto pasara! —Seguían discutiendo mi padrastro y Bushido, mi madre estaba despertando del desmayo.
—Señor, le juro que tomé las cosas en control, sabía que ese chico había llegado, sólo esperé a que se acerque a Bill para tenderle una trampa, ya sabe ahora lo puede denunciar con pruebas —Maldito imbécil, había hecho un plan.
—Tom, mírame —Él estaba centrado en la discusión y miró a mi madre acercarse— Tom, nadie me hará daño, ahora debes irte antes que sea demasiado tarde.
—Ya es tarde Bill, tu madre se acerca… —Dijo asustado, aun recostado sobre el pavimento.
—Bill, cariño… —habló ella inclinándose un poco— Vamos, entremos a la casa —comenzó a llorar.
—¿Mamá…? —Ella me tomó del brazo y me alzó para luego extenderle la mano a Tom quien la miró atónito. Ayudé a Tom a levantarse, y me pequé a él. Mi madre levantó las sábanas con las que Tom había sido amarrado haciéndolas un bollo, nos condujo a la casa.
—Disculpe todo… —Dijo Tom mirando a nuestra madre— Yo… no soporté no poderlo ver… —Mi madre estaba muy conmocionada, Annie se le acercó y la abrazó.
—No me digan nada ahora, sólo entren a la casa —Dijo intentando calmar su llanto.
—¡Simone! —Llamó Gordon quien dejó de discutir con Bushido un momento— La policía está en camino…
Tom me miró preocupado y apretó mi mano.
—Mamá —llamé—, Tom debe irse ahora, si no puedo ir con él, él tiene que irse.
El tiempo corría y en cualquier momento la policía llegaría.
—Madre, se lo suplico por lo que más quiera no lo denuncien, yo fui el que buscó todo esto —Dije desesperado.
Mi madre me tomó de la mano y nos condujo a la casa…
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Por Tom:
Todo estaba perdido, ahora qué haríamos, todo lo que deseaba era ver por el bienestar de Bill, que no lo dejen con Bushido, que no lo castiguen por mi culpa.
Simone tomó la mano de Bill y lo condujo a la casa llamándome a mí también a pasar, empecé a ponerme nervioso, ella me ponía así.
—Tom… eres mi hijo también, jamás querré perjudicar tu futuro —Dijo ella entrando a la casa— Yo no denunciaré nada, pero debes irte ahora…
—Lo siento tanto… —Dije conmocionado— Sí, yo me iré…
Bill me tomó de la mano y pasamos, inmediatamente ella cerró la puerta, estaba muy nerviosa, le temblaba el cuerpo.
—La policía ya está aquí, no te han visto, pero debes irte ahora, ven —Me dijo jalando de mí, Bill venía conmigo de la mano, ella se percató pero no dijo nada, sólo puso una cara de disgusto.
—Mamá… ¿Qué piensas hacer? —Intervino Bill al ver que ella junto a Annie me dirigían por un pasillo pasando la cocina adentrándome más en la casa. Botó a la basura las sábanas que tenía con ella.
—Calla Bill, después hablaré contigo —Seguía guiándome por la casa.
—Por favor… mamá —Dije yo—, él no tiene la culpa de nada, por favor, no sea drástica con Bill —Suspiró con desilusión.
—Tranquilo Tom, ese asunto no es de tu incumbencia, ven —Llegamos a un pequeño patio había como un jardín trasero muy lindo, ella nos condujo por un caminito de piedras hacia una puerta, la puerta trasera de la casa y ahí se detuvo.
—Bien, es tiempo de las despedidas —Dijo mirándonos a ambos, Annie se pegó a ella abrazándola, Simone tenía un rostro demacrado, sabía que se aguantaba el llanto.
—Mamá… —habló Bill llorando— Quiero ir con él por favor, por lo que más quieras déjame ir con él.
—Lo siento, no permitiré algo así, debe irse solo, es por su bien.
Entonces mi llanto se hizo sonoro, intenté calmarme, pero me era imposible, Bill me abrazó y Simone junto con Annie nos dieron la espalda.
—Apúrate, Bill —dijo ella seria, refiriéndose a que nos despidiéramos.
—Tom… —Me susurró— Lo juré y lo juro otra vez, no amaré en esta vida a otro que no seas tú… —Me besó y le correspondí con ganas, con desesperación, mi Bill, mi amor, mi hermano, mi conejo, mi amigo, mi vida, mi mitad, mi todo…
—Te amo Bill, no lo olvides, estaremos juntos, lo juro —le susurré. Escuchaba los llantos ahogados de Simone y mi pequeña hermana también se sentía conmocionada.
Nos separamos entre llantos y suspiros, y agarré el pomo de la puerta para salir por ahí, Simone volteó a verme y yo me detuve… tal vez con una esperanza, talvez algo en ella cambio sin que me percate de eso, talvez…
—Tom… —Dijo ella— Ten esto — Me extendió un fajo de dinero—. Es para ti, para el viaje —Se me acercó un poco.
—No gracias, no quiero su dinero.
—Por favor sólo tómalo, por esta vez —Sentí algo, una conmoción tal vez, así que acorté la distancia y la abracé. No pensé hacerlo nunca, no lo hacía por el dinero, lo hice porque lo sentí, nunca tuve una madre y no deseaba tenerla, sólo que vi de cierta manera que ella necesitaba mi abrazo. Ella me parió y también al amor de mi vida, le debía mucho en realidad. Lloró en mis brazos un momento, no dijo nada, estaba muy conmocionada por todo. Me separé de ella para despedirme de Annie, mi hermanita.
—Pequeña… —Y se echó a llorar— Tranquila, no es tu culpa, ¿está bien? —Asintió y me abrazó.
Después Simone abrió la puerta y me paré en el lumbral para luego voltear. Vi por última vez a Bill, temblando parado junto a su madre quien abrazaba a la pequeña Annie. Alcé una mano y me despedí cerrando la puerta después. Rompí en llanto mientras caminaba por un puto taxi, debía regresar a casa.
Después que todo pasó no iba a tener cara ni coraje para regresar, al menos por ahora, sólo deseaba regresar a casa…
Continúa…
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