Mi otra mitad 29

Fic TWC de PinkGirl

Capítulo 29: Conejo

«Por más que intento olvidarte no puedo… considero que el amor en cierta forma es torturante…»

Por Bill:

Había pasado ya dos años con algunos meses desde que dejé de ver a Tom…

—Bill, est ton tour le photographe t’attend, ne demores (Bill, es tu turno el fotógrafo te espera no demores) —Dijo el asistente de la casa de modelos, estaba trabajando ahí después de salir en una revista hacía ya cinco meses.

—Je déjà vais, un monento par faveur (Ya va, un momento por favor) —Contesté mientras me miraba al espejo intentando acomodar las estúpidas orejas de conejo que asignaba ese atuendo, habían otros modelos con atuendos de animales. Así lo quiso la empresa que nos contrató para una publicidad de quien sabe qué, simplemente acepté y cuando estuve aquí me dieron una caja con estas orejas y pues me las tuve que poner.

«Conejo…»

Puse las manos a los lados del mueble frente al espejo y agaché la cabeza, una nostalgia muy grande me invadió, sabía perfectamente de donde provenía. La voz de Tom sonó en mi cabeza otra vez.

«Conejo»

—Hey, Lapin est ton tour (Hey, conejo es tu turno) —Llamó otra vez el asistente. Y no pude más, me conmocioné y las lágrimas empezaron a salir. Intenté calmarme, no había llorado en meses pues había prometido no hacerlo.

Mi vida en estos últimos años había dado un giro muy grande. No era más el Bill de antes, el niño de mamá, el inseguro, el inocente. No más, aquella vez que subí al avión y me despedí de Alemania, de mi familia, de mis recuerdos, de todo; prometí no regresar más… Así lo hice, no había regresado ni para navidad, ni para el cumpleaños de nadie. ¿Por qué? Pues porque quería demostrarme que podía valerme por mi mismo. El tiempo que ha pasado me hizo creer que el amor entre Tom y yo era imposible… para qué seguir luchando por algo inalcanzable, irrealizable. Pero aun permanecía en mí la promesa que le hice a Tom, no amaba ni amaría a otro que no fuese él… Y esa promesa no fue difícil cumplirla.

Ya en Francia había decidido empezar todo de nuevo, y qué hice, pues aceptar todo tipo de propuestas laborales. Mi padrastro tenía mucha influencia en estos medios, donde él me recomendara era aceptado. Estaba estudiando Marketing y Publicidad e Idiomas, había aprendido a dominar a la perfección el francés, aún así tomaba clases de Ingles e italiano.

Todavía recuerdo la última vez que vi a Tom… Aquel nombre no lo mencionaba al menos que sea entre lágrimas.

 .

La puerta se había cerrado, Tom se iba y un sentimiento de total impotencia y desesperación se apoderó de mí en ese instante.

Mamá, por favor, sniff… déjame ir con él —Dije aferrándome a su abrigo—. Te lo suplico…

Bill, sabes que no se puede, debemos regresar y explicarle a Gordon, ha de estar muy molesto.

¡No! Por favor —Corrí hacía la puerta y la abrí, mi madre gritó histérica, salí a la pista buscando a Tom, pero ya no estaba, caí de rodillas en la pista y mi desesperación fue grande, quería morir. Mi madre con Annie salieron y me levantaron. Entré al jardín trasero de la casa llorando de la desesperación.

¡Hasta cuando mamá! ¡No lo veré hasta cuando! —Y Gordon apareció en el jardín preocupado.

¡Que pasó aquí, a donde se fue Tom! —Mi madre fue hacia él para intentar explicarle, Annie me tomó de la cintura y me hizo pasar a la casa, pasamos por la sala había un equipo de policías y Bushido estaba sentado en el sofá dando declaraciones, quien sabe qué estaría diciendo.

Cuando empecé a subir las escaleras rumbo a mi habitación, mi padrastro vino tras mío, me tomó del brazo y me jaló hacia abajo para sentarme ahí en la sala junto a Bushido y los demás hombres.

¡Suéltame! —Grité.

¡Suéltalo! —Gritó Annie.

¡Te callas desvergonzado, aquí debes asumir tus responsabilidades y declarar!

No tenía más fuerzas, ese día había sido el peor de mi vida. Una señora, que era policía se nos acercó, y amablemente pidió hablar conmigo en privado. Accedí con tal de salir de ahí, nos fuimos a la cocina y le conté todo, menos lo de Tom, no mencioné su nombre, le dije que Bushido intentó violarme que Annie, mi hermanita, había escuchado todo.

Joven —dijo ella—, Bushido ha mencionado a Tom, su hermano gemelo, que ustedes estaban en la habitación y que era su trabajo retirarlo de ahí.

Escúcheme, nadie estuvo ahí conmigo, él sólo lo dice porque yo mencionaba ese nombre mientras dormía; eso es todo, él se quiso aprovechar de mí ¡Por qué nadie me cree! ¡Por qué! —Grité enfurecido.

Está bien joven, cálmese, le creo. ¿Está bien si revisamos su recamara?

Hagan lo que quieran no me importa.

Esa tarde la policía interrogó a cada uno de nosotros, y ni mi padrastro, ni mi madre, ni Annie corroboró que Tom estuvo ahí, sólo Bushido mantenía esa versión. No encontraron ningún indicio de Tom en mi habitación, ninguna prueba pues mi madre al hacernos pasar adentro de la casa a Tom y a mí llevó con ella las sábanas y las echó a la basura mientras íbamos rumbo al jardín trasero para que Tom pudiese escapar.

La policía finalmente se llevó a Bushido detenido por intento de violación, Annie corroboró todo lo que había escuchado y su testimonio valió mucho más que el mío.

Cuando el último policía salió y la puerta finalmente se cerró, mi padrastro me tomó del brazo y me hizo sentar en la sala.

Escucha —habló tajante—, nadie mencionó a Tom, no lo vuelvas a mencionar nunca más, ¿me escuchaste? No lo traigas con la mente, haz de cuenta que murió y entiérralo para siempre —Mi madre se me acercó y me abrazó debido a que las lágrimas otra vez empezaron a brotar de mis ojos.

Gordon, no le hables así.

¿Te pondrás de su lado? —Preguntó indignado.

No, es sólo que tuvo suficiente por hoy.

Irás a Francia, irás cuanto antes.

Y eso fue todo, semanas después tomaba un vuelo a Francia. Iba a comenzar todo de nuevo, tal vez era lo mejor. Prometí no pronunciar su nombre pero mantendría la promesa, jamás amaría a otro hombre que no fuese él, jamás.

 .

Volvieron a llamarme y al mirarme al espejo noté todo el maquillaje se me había corrido. Me metí al baño y empecé a ponerme mi ropa habitual quitándome el ridículo disfraz que me habían asignado.

—Bill —Tocaron la puerta del baño, era David mi asistente— Excuse mais la vérité tu t’es demorando tellement que sont en train de penser cancelar la séance. (Disculpa, pero la verdad te estás demorando tanto que están pensando cancelar la sesión.)

—Que la cancelen, aujourd’hui je ne sors pas, dis les que je suis indispuesto, je rentrerai à mon appartement maintenant. (Que la cancelen, hoy no salgo, diles que estoy indispuesto, regresaré a mi apartamento ahora.)

—¿Tu es en train de pleurer? ¿Tu es bien? (¿Estás llorando? ¿Estás bien?)

—Tu ne te soucies pas par moi, je suis bien, seulement que je aujourd’hui souhaite me prendre le jour libre (No te preocupes por mí, estoy bien, sólo que hoy deseo tomarme el día libre) —Generalmente no tomaba días libres, ni vacaciones nada, cuanto más ocupado esté en cualquier cosa y regresar cansado al departamento sólo para dormir era mejor. Pero hoy no podría trabajar sin sentirme perturbado.

—Il est bien, prends-toi le temps que tu veuilles (Está bien, tómate el tiempo que quieras) —Dijo con voz pesada— J’irai prévenir qu’ils ne te prendront pas les photos. (Iré a avisar que no te tomarán las fotos)

Esperé a que se retirara y salí del baño y me dirigí al aparcamiento por mi auto, saliendo por la puerta trasera para que nadie me viese en ese estado. Detestaba cuando me daban mis episodios depresivos. Generalmente buscaba alguna forma de distraerme, evitaba cualquier cosa que me recordara a Alemania, A Tom en sí.

Al llegar a mi apartamento llamé a mi amiga Patricia. La única amiga verdadera que tenía en Francia, ella era modelo brasilera y compartíamos el apartamento a veces cuando pasaba una temporada aquí en Francia. Muchos nos creían pareja. Por mí que la gente piense lo que quiera, no iba a amar a otra persona que no sea Tom.

Entré a mi apartamento y ella me esperaba con la cena. Así que cenamos e intenté distraerme, talvez conversar, mirar una película algo que mantenga mi mente en otra parte.

—Estás muy raro hoy, qué pasa Bill por qué no me cuentas lo que te agobia —Ella tenía buena intuición.

—No me pasa nada, es sólo que…

—¿Es sólo que…?

—Es… bueno, de repente hoy me siento nostálgico.

—¿Por Alemania? ¿Extrañas tu país, tu familia? O acaso es… aquella persona a la que le hiciste la promesa —Suspiré, ella había acertado, y sabía que amaba a alguien pero no sabía que era mi gemelo el causante de toda mis desgracias últimamente.

—Sí, es por él…

—¿Por qué no vas  a buscarlo? Tanto tiempo Bill. Todo eso te hace daño —me preguntaba por qué no me había buscado él…

—No es así de simple, es un amor imposible, la gente, la familia, la sociedad Patricia, todos están en contra, lo ven algo muy inmoral, incluso es ilegal.

—Oh, entiendo, pero algún día tendrás que regresar y afrontar las cosas Bill, escapando no se soluciona nada.

—No escapé, me obligaron a venir, y ahora para regresar tendría que ocurrir una desgracia o tendría que ser obligado o yo que sé, pero no pienso regresar ni muerto, aquí me quedo, esta es mi nueva vida.

Mientras hablábamos mi teléfono celular sonó, al ver la pantalla decía Annie mi hermanita, con ahora catorce años. Recuerdo que sólo a ella la llamaba para cumpleaños y navidad y para saber cómo estaba mamá y papá, pero no mencionábamos a Tom. Tampoco me dio alguna noticia de él durante estos últimos años. Realmente dudaba que me siguiera queriendo, esa era una de las razones por la que no regresaba, prefería no saber de él e intentar que el tiempo lo borrara de mi mente, lo sacara de mi corazón y eso hasta ahora no había pasado.

—Disculpa Patricia, es mi hermanita —Dije mientras me levantaba de la mesa y me iba al pequeño balcón que tenía en el apartamento.

—Claro, ve.

—Aló, Annie, ¿cómo estás? —Comencé a asustarme con lo que me decía —Qué pasó Annie dime por favor…Dios mío —Empecé a conmocionarme y Patricia al verme querer llorar fue hacia el balcón y me abrazó— Annie, espérame, voy para allá —Y colgué.

—Pero ¿qué pasa Bill?

—Patricia, ha ocurrido una desgracia, debo tomar un vuelo a Alemania ¿Podrías cuidar del departamento? yo regresaré, pero debo irme.

—Sí claro, pero qué pasó.

—Es Bunny, mi conejo…. está muriendo…

Esa misma noche fui rumbo hacia el aeropuerto y tomé el primer avión que salía para Alemania. En unas tres horas estaba aterrizando. Bajé del avión, salí de aeropuerto y tomé un taxi. Sólo llevaba una mochila. Llegaba cerca de la media noche a la casa, corrí y abrí la puerta, todo estaba oscuro probablemente dormían, subí hasta la habitación de Annie, y ella estaba despierta. Me dio el alcance en la puerta y me abrazó.

—Bill… no puedo creerlo, te extrañé.

—Por Dios Annie, vas a alcanzarme de tamaño —Lo que puede hacer el tiempo, Annie parecía una modelo, la talla que tenía a sus catorce años, increíble.

—Bill, tu cabello, tienes rastas no puedo creerlo, ven —Me jaló y me llevó cerca de su cama, sobre ella había una cesta y ahí estaba Bunny echado con la respiración agitada… muriendo…

—¿Qué pasó, Annie, por qué muere? —Me senté en la cama e intenté cargarlo.

—No, no lo levantes, está débil, el veterinario dijo que sólo hay que esperar su muerte o darle la eutanasia…

—¡Pero por qué! —Empecé a preocuparme, pagaría todo lo que sea necesario para hacerlo vivir.

—Bill… sé que te molestarás conmigo por no decirlo antes, es que no tuve tiempo, yo… no pude cuidarlo, vivió mucho tiempo en el jardín y hubo un tiempo en el que se perdió por varias semanas porque hizo un hoyo en la tierra y no la veía, pero ahora apareció así, y el veterinario me dice que ya es tarde, que tiene una enfermedad al corazón algo así, más encima el parto…

—¡El parto! ¡Annie, qué dices!

—Bunny es hembra, lo descubrí cuando el veterinario dijo que estaba dando de lactar y cuando regresé a casa cavé más profundo en el hoyo que tenía y los encontré… tres bebes vivos, están en la clínica ahora porque Bunny no puede amamantarlos. Así fue como descubrí que el vecino tenía conejos en su jardín, éstos cavaban hoyos en la tierra también, así es como uno de ellos conoció a Bunny y ya sabes…

—Por Dios, Annie… —Estaba conmocionado, Bunny hembra, como no nos dimos cuenta antes. Lo tomé con cuidado y abracé a mi conejo y éste se dio cuenta, movió sus pupilas hacía donde yo estaba  e intentó moverse— Bunny… mi bebé —hablé al borde de las lágrimas éste se movió, así que puse una mano en su cuerpecito suave y blanco con manchitas negras, sentí que se estremeció de repente pegó un chillido y después de eso su temperatura empezó a bajar y sus ojos se tornaron inexpresivos… — ¡¡¡Noo!!!

Había muerto, mi Bunny había muerto, él significaba mucho para mí y ahora nadie me lo devolvería… Annie me abrazó y mi mamá entró a la habitación preocupada por el grito que di. Se me acercó y abrazó me decían tantas cosas pero no prestaba atención a ellas, mi conejo, el único recuerdo, había muerto así sin más, y el dolor que sentía sobrepasaba cualquier entendimiento, como que una parte mía muriera con él…

A la mañana siguiente aún no me reponía del hecho, mandé por teléfono hacer una caja especial para Bunny, lo enterraríamos en el jardín en la tarde.

Después de pasar toda la tarde dando el último adiós a mi conejo, decidí salir con Annie a la clínica, quería ver a los bebés.

—Te vas a sorprender, no son como tú crees.

—A qué te refieres.

—No son como Bunny, tal vez salieron al padre, yo que sé, jamás vi al padre, el amante de Bunny era muy precavido —Empezó a reír.

—No le encuentro el chiste Annie, no te bromees con Bunny.

—Lo siento… —Bunny precavida… tenía un amor secreto al igual que yo.

Al llegar a la clínica, los vi, tres hermosos conejitos, y no se parecían nada a Bunny, uno era totalmente blanco, otro era negro y el otro era gris, ninguno tenía manchitas. Estaba emocionado, la vida se va pero de alguna manera regresa, Bunny me dejó algo de ella en sus bebés, los iba a querer a todos conmigo. Así que tenía que pensar en cómo llevármelos, eso iba a tomar su tiempo.

Al regresar a casa llamé a Patricia y le dije que me quedaría algo de tiempo en Alemania para ver la manera de llevarme a mis nuevos bebés.

Ya en casa, cenando con la familia empecé a contarles mis proyectos de vida, sobre mis estudios, el modelaje y mis trabajos. Al parecer la distancia había hecho que nos extrañemos tanto que nadie me recriminó nada. Al fin podía tener una conversación con ellos como antes, cuando no conocía a Tom. Ahora éramos como siempre habíamos sido, una familia como cualquier otra, con sus defectos sí, pero hablábamos amenamente mientras cenábamos.

Mientras hablábamos el celular de mamá sonó.

—Disculpen… —Se paró de la mesa y contestó. No pude escuchar nada pero vi en ella expresión de sorpresa.

—¿Qué pasa? —Preguntó Gordon— Pero ella le dio una señal callándolo y luego abrió los ojos como platos.

—Gracias por avisar —Dijo y colgó.

—Vamos mamá, qué pasa —Pregunté impaciente al verla colgar el celular y buscar una silla para sentarse.

—Bueno… esto es algo que va a caer mal —habló mirándome—. Pero es una buena noticia

—Vamos dilo entonces —Dije algo insistente.

—Yo… yo voy a ser abuela —Me puse frío— Ya lo soy, es decir… Tom es padre de una niña, acaba de nacer allá en Bremen…

La impresión fue tal que me sentí tan mareado y Annie tuvo que sostenerme para que no cayera en el piso. No me iba a quedar con la curiosidad, yo iría a Bremen y nadie me lo impediría. Tenía que verlo con mis propios ojos, no era posible, y yo aun mantenía la promesa…

Subí a mi habitación sintiendo la mirada de disgusto de toda mi familia. Empaqué mis cosas y ni bien dio la mañana salí rumbo a Bremen… 

No es posible Tom… ¡No es posible!

Continúa… 

En la recta final… El siguiente capítulo es crucial. Comentarios, sugerencias, y críticas son bienvenidas.

por Pink Girl

Escritora del Fandom

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