
Fic TWC de PinkGirl
Capítulo 30: Vale la pena
«Si quieres a alguien, sólo debes afrontar la situación, no vale ocultarse, no vale ser cobarde porque el amor es una guerra que vale la pena pelear»
Por Tom:
No podía creer que Bill estuviera en Francia, saliendo del supermercado, fui a la casa de mi padre para pedirle el número de teléfono de la casa de Simone. Con el tiempo lo había olvidado. No había intentado llamar a Bill desde la última vez que lo vi con la esperanza de olvidarlo… ¿Por qué quería olvidarlo? Pues porque con las experiencias vividas comprendí que nuestro amor era imposible, para qué seguir intentando, sentía que le arruinaba su futuro, él iba a ser grande y me sentía orgulloso de eso, pero conmigo a su lado sólo le iba a perjudicar la vida, y eso no me lo perdonaría. Ahora que sabía que mi amor era un modelo de pasarela, sólo deseaba saber noticias de él.
Mi padre me dio el teléfono de la casa y llamé. Estuve nervioso, pero quería saber más.
—Aló —Me contestó una voz masculina, de seguro el padrastro.
—Buenas tardes… habla Tom Kaulitz… —Dije tratando de controlar mis nervios.
—Oh, sí, el hijo de Simone, ¿deseas hablar con ella? —En realidad no, a pesar de que me ayudó me ponía muy nervioso, ella no me quería, probablemente me seguía odiando.
—No, sólo deseo saber noticias de mi hermano, de Bill…
—Oh, sabes, eres muy atrevido, pero bueno, te lo diré, él está en Francia y está muy bien.
—Que bueno… ¿Podría darme su teléfono? Desearía felicitarle por sus logros…
—Disculpa, pero no es una buena idea… —Tal vez tenía razón, tal vez eso ocasionaría más problemas.
—Hummm… lo siento —Y colgué el teléfono decepcionado, a pesar de los años aun seguía habiendo tensión en su familia… todo por mi culpa, por mi impertinencia, por este amor enfermizo que sentía hacia él… era inevitable, por más que quise olvidarlo.
Esa tarde regresé a casa con las compras para Heidi. Sentado en la cama junto a ella la observé detenidamente, era muy hermosa ¿Por qué no podía simplemente amarla? ¿Por qué no podía hacer lo que quería?
Toqué su vientre y ella me sonrió.
—¿De verdad te sientes como un padre? —Preguntó mirándome fijamente— Sabes que no es tuyo, es más, ni yo sé de quién es —Agachó la cabeza.
—Tranquila, es mío y tuyo, no importa lo biológico Heidi, será de quien lo ame, y lo amamos, así que es nuestro.
—No lo amo, yo sólo te amo a ti —Puso su mano sobre la mía que estaba en su vientre. Podía entenderla, en los sentimientos no se manda…
—Lo sé, pero yo lo amo, así que es mío entonces…
Las ganas que tenía de salvar esa criaturita incrementaron… La verdad era que lo tomaba como mío porque no quería que le faltase una familia, Sabía que Heidi no daba para más, estaba seguro que sería difícil que se repusiera de sus depresiones. Vivir sin una familia es lo peor que le puede pasar a un niño. Lo sufrí, aunque mi padre hizo todo lo que pudo para darme todo lo que tengo y enseñarme a vivir, haría lo mismo con este bebé, no le faltaría un padre en la vida.
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No podía creer que ya era padre de una niña… Estaba que corría y corría por toda la clínica con las compras necesarias para la nueva bebé. Había nacido y aún no la veía, Heidi estaba recuperándose y la darían de alta hoy. Llegué a la sala de espera con una bolsa de las compras, pañales y medicamentos que me pidieron.
—Tom Kaulitz —Llamó la enfermera.
—Sí, soy yo —contesté levantándome del asiento de la sala de espera.
—Pase por favor. —El corazón me latía a mil.
—Escúcheme, su esposa está algo sensible, con síntomas de depresión post parto, suele pasar, así que necesita todo de usted, de su cariño y protección.
—Claro… —Casi no procesé esa información que me dio ya que al entrar había una bebita al lado de Heidi envuelta en una mantita blanca.
—Tom… —Me llamó llorando— No puedo con todo esto.
—Tranquila, estoy aquí, ¿cómo está mi bebé? —me acerqué y besé su frente, para después ver a aquella criaturita que yacía dormida a su lado— Heidi, es preciosa, es como tú, mira sus manitas, que pequeñita es… —Estaba tan embelesado por ella, tan pequeña, dormía tranquilamente— Es simplemente hermosa.
—Tom…. No la quiero, yo sniff… no siento nada, parece una pesadilla, me siento mal de verdad —Y seguía llorando, realmente me preocupaba su estado.
—No Heidi, tranquila, tener un bebé es lo más maravilloso que le puede pasar a una mujer, ya no llores —Acaricié su cabeza.
—Ya no me querrás a mí… sólo será ella para ti, no la quiero Tom, no en casa con nosotros —Empecé a angustiarme, no era lo que debería pensar en ese momento.
—Heidi por favor, deja de pensar así, ambas son importantes para mí —Besé su frente otra vez y acaricié su mejilla, borrando sus lágrimas— Ya no llores…
Esa noche salimos rumbo a la casa los tres. Llamé a mi padre y a mi tía Sandra para que nos esperaran en el apartamento con algo especial para Heidi y la nueva bebé, tenía hasta el nombre, sería Shirley.
Al entrar a casa estaban los dos ahí e incluso habían traído una torta. El departamento estaba decorado con muchos globos y habían traído regalos para ella, cosas de bebés. Nos felicitaron y pasamos un tiempo de fiesta, aunque Heidi se veía demacrada, estaba en un rincón, mi tía Sandra intentaba animarla, pero ella no cooperaba. En cambio yo me sentía como un padre, tenía a la bebé en brazos todo el tiempo, hasta que la visita decidió irse.
—Tom —llamó mi padre antes de salir.
—Dime.
—Bueno… ayer llamé a Simone, le di la noticia y ya sabe de la bebé —Ese nombre me traía recuerdos, me hacía pensar en Bill y era en lo que menos deseaba pensar en esos momentos.
—Está bien, no hay problema, tiene derecho a saberlo…
Cuando todos se fueron fui a la habitación pues Shirley estaba llorando de hambre.
—Heidi, debes darle de lactar, por favor
—Tom… —Dijo quejándose.
—Dormiré a tu lado esta noche, pero por favor dale de lactar —Creo que las cosas con ella no iban a mejorar, debía pensar algo o la bebé podría estar en peligro.
Aceptó darle de lactar y me recosté a su lado, tratando de animarla esa noche, pusimos Shirley en el medio de los dos, y la arrullamos. Me sentía feliz por la bebé, realmente feliz, sentía que se abría un nuevo camino para mí, una nueva vida… Tal vez debía ser así, tener una familia, aunque nada perfecta, pero tal vez éste era mi destino.
A la mañana siguiente tuve que salir a trabajar, ahora se venían más gastos así que fui al Hotel Tokio donde trabajaba dejando el desayuno listo, algo de dinero para Heidi y números de teléfono. Había encargado a mi tía Sandra que visitara a Heidi para que no se sintiera sola. Tenía todo previsto y pasé todo el día en el trabajo.
Cerca de las seis de la tarde me llamaron al celular, era mi tía Sandra quien llamaba desde su casa, me dijo que en la tarde había ido a la casa y nadie le abrió la puerta. Inmediatamente después de esa noticia salí del trabajo sin excusarme, algo había pasado y si Heidi se había llevado a mi bebé y si había salido en busca de droga… sería mi culpa por dejarla sola. Comencé a angustiarme.
Al llegar al apartamento abrí la puerta y busqué.
—Heidi ¿Hola? —Pero nadie contestaba, entré a la habitación y en la cama estaba durmiendo Shirley. Fui a ver si estaba bien, cuando la cargué empezó a llorar, parecía como su hubiera llorado mucho rato, se notaba débil y empecé a asustarme – Heidi – Volví a llamar. Escuché el sonido de la ducha así que me fui al baño, estaba cerrado por dentro, eso era raro ya que Heidi pocas veces cerraba el baño. Toqué pero no contestó así que busqué las llaves y lo abrí… no pensé en encontrarla así, estaba en la bañera inconsciente, y el agua estaba teñida de sangre—¡Heidi, qué hiciste! —Olvidé esconder los cuchillos esta vez. Y si le pasaba algo no me lo perdonaría nunca…
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Por Bill:
Después de aquella noticia nadie pudo impedir que viajara a Bremen, necesitaba comprobarlo con mis propios ojos, para así cerrar una etapa de mi vida. Tom tenía una familia, él pudo casarse sin problemas, y yo, como un tonto pensando aun en él… no era justo… Aunque tampoco era justo estar amarrado a un amor imposible, debía tomar una decisión.
Llegué a Bremen de noche y me dirigí al aparcamiento de autos, pero antes de llegar, una señora me informó que no había nadie, y que además Tom se había mudado de ahí. Me dio la dirección de su apartamento y me dirigió por cual calle ir. Al estar en frente al bloque de departamentos me adentré en él y subí las escaleras con el número de su dirección en un papelito… Me sentía morir de los nervios «Por Dios Bill, estás seguro», «Tengo que verlo con mis propios ojos; no puede ser posible» Pensé. Y al subir por las escaleras, alcé la vista y lo vi… me quedé frío mirándolo, él al darse cuenta de mi presencia se detuvo tratando de reconocerme… El tiempo se detuvo, él estaba cargando una mujer sobre su hombro envuelta en sábanas blancas y en una de sus manos sostenía una cesta con un bebé que lloraba. Al percatarme de eso terminé de subir hasta estar más cerca de él y sin pensarlo lo ayudé tomando la cesta de la bebé conmigo, algo malo pasaba, se veía preocupado…
—Bill… —Dijo atónito. Lo miré a los ojos y luego mi vista se fijó en los brazos de la mujer que colgaban en su espalda, tenía cortadas las muñecas y sangraba.
—Tom, ella se desangra.
Él salió de su asombro y ambos terminamos de bajar las escaleras, casi corriendo fuimos a su auto y subimos en él, subí atrás con la chica, el cuerpo me temblaba por estar junto a Tom, pero había una emergencia, la chica estaba muy mal. Al acomodar aquella mujer sobre en mis piernas, pude ver su rostro, y la reconocí.
—Heidi… —Dije sorprendido.
—Bill, qué haces aquí —Reclamó serio Tom mientras manejaba a gran velocidad.
—Perdón, cuando supe la noticia, tenía que verlo con mis propios ojos, lo siento Tom.
—Pues ya lo viste… —Sus palabras me dolieron mucho, qué le pasaba…
—Lo siento… —Me sentí mal, muy mal pero no era el tiempo para dramas.
Claro, después de dos años sin vernos, sin hablar, era de esperarse que todo se haya enfriado entre nosotros, era claro de que ya no me quería… que estuviera casado y tenga una familia y como siempre yo venía y arruinaba las cosas. No dije nada más y él tampoco. Esperé a que llegáramos al hospital y ayudé a sacar a Heidi, no lucía nada bien. Las enfermeras vinieron por ella y la adentraron al hospital. Tom tomó a la bebé en brazos y entramos siguiendo a Heidi, pero nos detuvieron y fuimos a la sala a esperar por noticias. Nos sentamos ahí y las cosas empezaron a tensarse.
—Tom… —hablé nervioso— Tranquilo, ella se salvará. —puse una mano en su hombro y apreté un poco.
—No sabes lo que dices, si ella muere, Shirley se quedará sin madre ¿Sabes lo que significa eso? Vivir sin madre, tú no sabes qué se siente —dijo con lágrimas en los ojos. Pero me indigné, no lo soporté, me paré y quise salir de ahí.
No hubiera venido, siempre arruino todo… ¡Siempre!
Caminé rumbo a la salida con lágrimas en los ojos, arrepentido por haber venido sintiéndome un intruso. Pero me agarró del brazo deteniéndome.
—Suéltame —Dije serio, estando de espaldas a él, sin mirarlo, no quería que viera mis lágrimas.
—Bill, por favor, no te vayas… perdóname, no era mi intención hablarte así —Seguí sin voltear intentando respirar norma—. Todo esto ha sido demasiado para mí… Yo… estoy mal, estoy preocupado, estresado, perdona si mis palabras te hacen sentir mal, en verdad lo siento… —Tenía razón, él estaba con toda la preocupación de su nueva familia y yo venía a hacerle más drama, respiré hondo y volteé a verlo.
—Tom, lo siento… no debí venir —Le miré a los ojos, estaban lagrimosos como los míos, estaba que mecía a la bebé en sus brazos y ésta empezó a llorar.
—Lo siento, en verdad no me molesta que vinieras… —Sentía que me delineaba con la mirada, fue cuando me tragué mis lágrimas y le sonreí— Estás hermoso, Bill. —Me ruboricé.
—Cuánto tiempo, Tom… —Y me sonrió…
Unas enfermeras nos vieron y llamaron a Tom, Heidi había reaccionado, así que ambos fuimos a la sala de espera otra vez. Tom estaba preocupado, la bebé que tenía en brazos aun lloraba pues de seguro no había lactado nada.
—Tom, ve que te llaman, iré por algo de leche para la bebé.
—Está bien —Intentó sacar dinero de sus bolsillos.
—No, yo lo compro.
—No Bill, ten —Me extendió unos billetes, pero no los acepté.
—Que no, yo traigo la leche, no te preocupes.
Y salí de ahí rumbo a la farmacia, pedí la leche para recién nacidos y el biberón, además pañales y toallitas para bebés; todo lo que se me vino a la mente lo compré, llevé una bolsa grande, fui prácticamente corriendo a la cafetería del hospital, pedí agua caliente y preparé la leche con mucho cuidado, siguiendo todas las instrucciones. Regresé a la sala de espera de emergencia y lo encontré. Un alivio recorrió mi cuerpo, Tom lucía muy preocupado, tratando de clamar a la bebé que lloraba. Me senté a su lado y le pasé el biberón.
—Aquí tienes —tomó el biberón en sus manos— ¿Cómo está Heidi?
—Ella no está bien… ha despertado ahora, le están haciendo una transfusión de sangre —Me preocupé… si era la esposa de Tom, ¿por qué querría matarse?
—Es buena noticia que esté mejor… ¿Qué le pasó? —Me miró e hizo una mueca de disgusto— Lo siento…
—Descuida, ella se intentó matar, no está bien, eso me preocupa mucho, además no quiere a Shirley, así se llama mi hija —Le sonreí por lo último que me dijo y él me devolvió la sonrisa.
—Es un lindo nombre.
—Gracias Bill —Y continuó dándole la leche a la bebé. Tuve tanta curiosidad de verla así que me acerqué más a él y la miré.
—Tiene tus ojos, es muy hermosa —Me miró y me sonrió otra vez.
—Sí lo es… ella tendrá mi personalidad, algo de mí tendrá en el futuro —No entendí su punto pero le sonreí. Ambos más aliviados nos mirábamos con confianza.
—Bill… ¿Estás cansado? Yo debo quedarme aquí en el hospital, me dijeron a Heidi me llama cada vez que despierta, probablemente pase días aquí, debo quedarme por si me necesita.
—Lo entiendo, no estoy cansado y puedo quedarme por si necesitas algo, ¿has cenado?
—No, pero no tengo hambre, Bill en serio no tienes que estar aquí…
—Tom, vine por ti… —Y me ruboricé, no pude evitarlo, él bajó la cabeza y dejó de darle la leche a la bebé, puso el biberón a un lado y con la mano libre buscó mi mano. Me sorprendí con su tacto y lo miré a los ojos.
—Gracias Bill —suspiró—. Sabes, no tienes idea de lo mucho que significas para mí… yo no he olvidado nada de lo que vivimos, siempre has estado en mi mente a pesar de todo —mi corazón empezó a latir, si era verdad que me seguía queriendo, yo dejaría todo por él… Yo siempre lo amé y aún lo amo.
—Tom… —dije presionando su mano— Tampoco he olvidado lo que vivimos juntos y mi promesa sigue en pie… yo aún te amo… —al decir esa afirmación Tom me sonrió y suspiró.
—Te amo como hace dos años atrás, con la misma intensidad… quédate conmigo esta vez… —mi corazón latió como antes, era mi mismo Tom, al que yo amo y amaré para siempre.
—Me quedo… Por ti me quedo – Se acercó más a mí, con la mano libre que tenía me tomó del rostro y juntó sus labios con los míos, me besó dulcemente y al sentir sus labios carnosos y húmedos sobre los míos supe que había vuelto a vivir…
Pero la pequeña bebé hizo un sonido y nos separamos, y fue cuando me di cuenta de mi error… Claro que amaba a Tom, eso no iba a cambiar así supiese que él no me quiera, pero Tom tenía una familia, y no estaba bien lo que hacía, no era correcto interponerse así, y aprovechar una situación como esta que Heidi está enferma, y además ellos tienen una bebé.
—Bill —me llamó tomándome del rostro al ver que tenía la vista perdida en la bebé— ¿Pasa algo? —Y fruncí el ceño, claro que pasaba algo, no era correcto…
—Discúlpame, Tom desearía quedarme, sabes que te amo, pero no quiero interponerme en tu nueva familia —Dije apenado, no me lo perdonaría, no era de esas personas que se interponían en las relaciones de otros; no, eso no iba conmigo.
—Bill —dijo tomando y presionando mi mano—, No te interpones, entre Heidi y yo no hay nada
—Pero es tu esposa, tienes una bebé con ella.
—Las cosas no son lo que parecen, ella no es mi esposa y Shirley es mi hija, si, pero no corre mi sangre en ella. —Y lo comprendí, pude ver sinceridad en él y le creí. No pude evitar sonreírle, lo que me decía me llenó de esperanzas.
—Si lo que dices es verdad, me quedo contigo Tom —Esta vez fui yo quien se acercó y lo besó, siendo correspondido de la más dulce manera.
Con los ojos cerrados y las respiraciones agitadas poco a poco los recuerdos vinieron a mi mente, aquellos recuerdos y sensaciones que quise borrar, era libre de sentirlo… Hasta que escuchamos algo.
—¡Tom, Bill! —La voz de nuestro padre nos hizo separar de golpe y me puse frío en un instante, me paré de ahí casi mecánicamente… Nunca podríamos ser felices…
—Papá —exclamó Tom también poniéndose de pie con cuidado porque tenía a la bebé en brazos.
—¡Pero qué pasa aquí! Es que no lo puedo creer, todo lo que ha pasado y me encuentro con esto – Estaba molesto, nos había visto, aunque él sabía de lo nuestro, Tom me lo dijo aquella vez que escapábamos de mi madre.
—Yo… perdone papá —Dije nervioso, agachando la mirada, sintiendo mis mejillas arder, estaba avergonzado— Perdone en verdad.
—No, Bill —Intervino Tom—. Papá sabes que lo amo y que él me ama también, por favor no hagas un drama, él y yo estaremos juntos.
—¡Santo cielo! —Intentaba respirar y terminó sentándose algo agitado— Pero, ¿qué pasará con Heidi, están seguros? —Algo dentro de mí saltó, es que no me lo esperaba, había cierta esperanza en sus palabras con respecto a nuestra relación…
—Heidi es la madre del bebé, pero no es mi esposa, yo amo a Bill —Me tomó de la mano y yo se la apreté nervioso. Mi padre trató de mirar a otro lado pero después alzó la vista y me miró.
—Bill, ven aquí —Me señaló un asiento cerca de él. Me senté junto a él y lo miré nervioso— Hijo… no sé cómo se pueden amar de esa manera, sabes, no es… común, pero si amas a Tom y él te ama, no puedo hacer nada, ustedes sabrán cómo mantener su amor, amar no es fácil, pero si su amor sobrevivió a todo esto, ¿quién soy yo para prohibirles que se amen? —Y esas palabras fueron las que esperaba en todo este tiempo, alguien que pueda decirme que no se opone a nuestra relación, y viniendo de mi padre significó mucho para mí. Lloré de felicidad, mi padre me abrazó y eso fue para mí el amor de padre que siempre quise tener, alguien que se centra en tus sentimientos y no en tus acciones…
—Papá… —sollocé en sus brazos— Gracias, muchas gracias…
—Tom, ven aquí —Y luego mi padre lo abrazó a él. Tom no lloró, sólo le agradeció y se dijeron cosas al oído…
Pasamos tiempo así, en silencio por un momento. Secaba mis lágrimas y Tom arrullaba a la bebé. Mi padre se calmó.
—Bueno, el hospital es un lugar bastante deprimente, recibí tu mensaje y sólo vine para saber si necesitabas algo Tom.
—Gracias papá pero no necesito nada, con Bill a mi lado estoy bien —Me sonrió, me fui a su lado y le sujeté del brazo.
—Debo irme, ¿ustedes se quedarán aquí? —Dijo mi padre levantándose de su asiento. Tom me miró preocupado.
—Debo quedarme… Bill, si quieres puedes ir con mi padre para que descanses —Era una buena idea, pero no me importaba pasar la noche en un hospital, si era con Tom, nada era una molestia.
—Me quedo contigo aquí —Le dije sonriéndole.
—Está bien —dijo mi padre—. Mañana por favor pasen por la casa es mi día libre.
—Así lo haremos —le dijo Tom.
Después de despedirnos de nuestro padre, Tom y yo nos sentamos en la sala de espera. Ambos nos miramos como sorprendidos y luego reímos, después de tanto tiempo no habíamos reído así tan aliviados, tan contentos. Se me acercó y me tomó de la mano.
—Bill, prometo amarte para siempre… —Lo besé ahí delante de todos, no me importaba.
La noche era larga, y ambos teníamos tanto que decirnos, ya sea en un hospital o donde fuese, estar con él era lo que más deseaba en esta vida… sólo a él…
Continúa…
Capítulo casi final, falta uno y el pequeño epílogo. Gracias a todos los que siguen esta historia, la primera que escribí y ahora que lo leo me he dado cuenta de que estoy aprendiendo algunas cosas… Igual, este fic tiene mucho de especial para mí.
Comentarios, sugerencias, y críticas son bienvenidas.
Pude respirar después de no hacerlo durante todo el capítulo jaja 🥹 no quiero dejarlo, le tomé mucho cariño ♥️ pero lo bueno de todo esto, es que mi Toll están juntos 🥰