Fic TWC de PinkGirl
Capítulo 6: Vive el segundo
Por Bill:
A veces la vida suele ser tan injusta contigo sin razón cuando sólo quise hacer algo bueno, algo productivo o simplemente vivir ¿Por qué tenía que pasarme estas cosas a mí? Mi único consuelo era saber que después de un sufrimiento venía la calma, las personas que tienen fe tienen esperanza, quería creer en la esperanza.
Cuando Tom me llevó a casa después de que esos hombres me robaran, golpearan y haya pasado el miedo más intenso de mi vida, comencé a creer en la esperanza, era real, existía… la sentía.
Aquella mañana pude sentirme aliviado de estar ahí con Tom, me había abrazado para pasarme su calor, pude sentir como se incrementaban los latidos de su corazón al igual que los míos, no pude evitar sentir algo dentro de mí, una sensación nunca antes vivida, como mariposas en el estómago, una emoción que no podía controlar, tantos hablaban de ella y a decir verdad, no me creía capaz de reconocerla.
Pude percatarme de cómo él me miraba el tatuaje de la estrella que tenía mientras me cambiaba, me sentí un poco avergonzado no sé si por el hecho de estar sin mi playera o porque Tom me estuviera mirando; pero por cualquiera de las dos, tuve que pedirle que se volteara, aunque Tom sea mi hermano se supone que no debería importarme que me viera sin playera, pero eso seguía siendo un poco incómodo.
Al sonreírle, después de escoger qué chaqueta y zapatilla usar de él, sentí el escozor en la comisura de mi labio inferior, otra vez los recuerdos de la golpiza, de aquella patada que me había roto el labio me puso mal, si mi madre me viera así daría un grito al cielo. Tom fue tan amable de traerme unas venditas, puso crema en mi labio, entonces recordé, no era primera vez que me pasaba una situación semejante, hace años, la vez que me caí del árbol, él me atendió cuando estuve herido…
—Tom, lo recuerdo todo…—Mi corazón latía como nunca antes, sus ojos de color avellana me miraban fijamente al principio intentando recordar a qué me refería, pero luego, sus ojos brillaron con una chispa que nunca antes había visto y me sonrió de la manera más dulce que pude imaginar.
—¿En serio? me alegro tanto que lo recuerdes Bill, tu compañía aquella vez fue muy especial para mí, en verdad lo digo…y lamento mucho lo del árbol, aún me siento un poco culpable por eso…
—No, por favor no, no fue culpa tuya, yo me caí, fue un accidente, yo no sé cómo olvidé lo que hiciste por mí, pido disculpas por eso —Me sinceré, cómo iba a pasar por alto todo aquello.
—No tienes que pedir disculpas, suele pasar, la mente es complicada a veces.
—Te prometo no olvidar los momentos buenos contigo, prometo sólo guardar las experiencias buenas, como la de ahora, aquí sentados y la de ayer.
—Vivir el segundo…
—Sí, vivir cada segundo —Y lo abracé, estaba lleno de emoción, me sentía flotar que no encontré otra forma mejor de demostrarle lo que sentía en ese momento que abrazarlo…
Tom terminó de ponerme la vendita en el labio.
—Te ves lindo aún con una venda…—Me ruboricé me había dicho lindo… sí lo había hecho, pero eso no quería decir que le gustara…, él es mi hermano. Peri si era mi hermano, ¿por qué me llamaba lindo? Pero es que yo diría ‘linda’ a Annie, claro que sí, mi hermana es linda. Pero Tom me había dicho lindo a mí…
Tejía conversaciones mentales, a veces me confundía yo mismo. Debería vivir el segundo.
—¿En qué piensas Bill?
—Eh… Yo, en nada…
—Pues… bueno, es hora de desayunar ¿no? voy por frutas, espérame aquí —Me guiñó un ojo al levantarse del sofá.
—Sí, pondré agua, y haré algo para ti.
—No tienes por qué, el invitado eres tú.
—No Tom, yo quiero hacerlo…
Él salió a comprar las frutan mientras que yo alistaba las cosas para preparar el desayuno. Aún temblaba, no de frío, temblaba por la situación que había vivido horas antes. Vi mis manos, tenía los dedos morados, aquellos delincuentes no habían sido nada delicados a la hora de robarme los anillos, si mi madre me viera así, se molestaría mucho, si sabría que perdí mis anillos, con lo caro que costaron.
Tratando de olvidar aquello, abrí el minibar y saqué hamburguesas, puse agua a hervir y preparé el desayuno para Tom.
Al rato él llegó con unas bolsas, traía de todo, las puso en el mostrador cerca de la cocina.
—Bien, conejo esto es todo tuyo, aquí tienes fresas, plátanos, una piña, y claro tus verduras, tomates, zanahorias, lechugas, esto que no sé qué es pero estaba en la sección verduras y se veía como algo que comería un vegetariano…
—Es un zapallito Italiano Tom —él era de lo más adorable, yo sólo quería frutas y me había traído todo esto. Las sensaciones que me tenían nervioso se incrementaron ¿qué me pasaba por la cabeza? o por el corazón…
—Como sea, aquí está… conejo —Enfatizó eso último ‘Conejo’, puso todo eso en la mesa y me dio una sonrisa, la cual respondí con mucha alegría, esa sonrisa se hubiera ganado un abrazo gigante si no me diera vergüenza aún por el simple hecho de no saber qué era lo que pasaba por la cabeza de Tom sobre mí.
—Con que conejo ¿no?, prefiero ser uno a ser un depredador como tú, ¡cuánta carne comen ustedes! —empezó a reír.
—Los depredadores comemos conejos, ¿lo sabías? —Me miró de reojo y yo me ruboricé, no sabía qué responder a eso…no pensé que una conversación sobre la cadena alimenticia me pondría en esta situación.
—Pues, te hice esta hamburguesa… así que no me comerás —Le sonreí y él respondió con su encantadora sonrisa de siempre.
Tan bueno él decidió prepararme una ensalada de frutas a mí, dijo que era lo justo, no me negué, quería ver como lo hacía.
—¿Está bien así? —Me mostró un plato con las frutas picadas.
—Sí ¿tienes yogurt?
—No, pero tengo algo mejor —Sacó una botella de miel. La roció en la ensalada y puso el plato en la mesa.
—Muchas gracias Tom, se ve deliciosa.
Comimos hablando de todo, habíamos entrado en confianza, le conté por qué era vegetariano, él me dijo que cocinaba desde que tenía uso de razón, que estudiaba en una escuela cerca de la casa, que estuvo viviendo en muchas ciudades, que vivía viajando de un lugar a otro, le parecía divertido, tenía una forma de vida tan distinta a la mía. No quise contarle mucho de mí, quería saber más de él y de mi padre. Sólo tenía este día y no desperdiciaría ni un segundo…
Al terminar el desayuno, no pude evitar sentir escozor en la herida de mi labio, es que las piñas y fresas eran un poco ácidas, tenía que sacarme la pequeña venda empapada de ácido que tenía pegada ahí porque estaba ardiéndome la herida, debía de cambiármela.
—¿Qué pasa Bill? ¿aún duele? —Me preguntó mientras me dirigía al baño con los dedos en la venda.
—No te preocupes, arde un poco por la ensalada, ya pasará voy a cambiarme la venda eso es todo.
Ya en el baño intenté sacarme la venda pero estaba tan pegada.
—¡Ahh! Esto está difícil —No pude evitar quejarme, Tom entró y me miró un tanto preocupado, pero caminó a paso acompasado fijándose bien en mis labios, buscando la manera de sacarme la venda sin hacerme doler.
—Déjamelo a mí —Y con sus dedos, con mucho cuidado empezó a retirar la venda hasta que me la quitó.
Él me miró a los ojos y me lamí el labio, empecé a ponerme muy nervioso por la cercanía, tomó mi rostro con sus manos, se acercó un poco más y su mirada pasó a mis labios, mi corazón latía a mil por hora y sentía mi respiración agitarse un poco, no pude evitar abrir los labios con la misma consigna de hace unos minutos ‘vive el segundo Bill’, miré a los ojos de Tom, intentando leer lo que pretendía, y sin seguridad de haberlo logrado, los cerré esperando lo que tuviera que pasar… esperé no estar equivocado…
Continúa…
*.* Jujuju, no sé si habrá besito…
Comentarios, sugerencias, y críticas son bienvenidas.
Hasta aqui siento la tensión,🫣