Fic TWC de PinkGirl
Capítulo 7: Sabor a miel
Por Tom:
Me consideraba un chico con suerte con las chicas, aunque en realidad las suertudas eran ellas, no es que haya tenido muchas novias, sólo una fue en serio, Heidi, una linda rubia, estudiábamos juntos, pero no es más que una amiga ahora, a veces recordamos viejos tiempos. Con respecto a mis otras “amigas” fueron citas del momento, ninguna en especial fue la dueña de mi corazón ¿Por qué? Pues porque no estaba todo el tiempo en el mismo lugar y lidiar con chicas convenidas realmente era una pérdida de tiempo, así que trataba de disfrutar de mis 16 años como me venga en gana, no me complicaba en lo absoluto, si ellas querían pasar un buen rato conmigo, estaba bien…
Hasta que Bill llegó…
Flash Back:
—¿Llamaste? ¿Hablaste con Bill?—Pregunté a mi padre muy ansioso.
—Pues sí llamé, pero ya sabes como es Simone, nunca quiere pasármelo, pero hay buenas noticias hijo, ella accedió al fin y…
—¡AHHH! ¡Lo juras! De verdad es que… es que es tan irreal…—Ni yo mismo entendí por qué me emocioné tanto, pero estaba más que feliz, tantos años pensando en cómo estará, qué era de su vida, y lo tendría cerca otra vez, no dejaba de dar vueltas por nuestra pequeña casa como bestia enjaulada, la emoción me llenaba, el sólo imaginar como sería Bill… ¿Qué habrá sido de él todos estos años?
—Pero Tom hay una condición, debes prestar mucha atención—La sonrisa en mi cara se esfumó al momento que escuché eso y me detuve.
—Dime, te escucho.
—Pues Simone no quiere que confundamos a Bill, ella no quiere que le digamos que hemos intentado comunicarnos con él por todo este tiempo, dice que tiene sus razones y que no dará explicaciones.
—Desgraciada… Pero Bill vendrá…
—Es un trato Tom, debemos darle nuestra palabra a ella, en realidad no quiere que Bill venga, hijo estaré ocupado este fin de semana y si ella se entera que no estaré, pues se pondrá histérica como aquella vez cuando sucedió lo del árbol.
—Pero ella accedió a que venga y yo no diré nada papá, doy mi palabra, yo puedo atender a Bill todo el día mientras tú no estés, no tienes de qué preocuparte, quiero que venga, quiero verlo, no voy a perder esta oportunidad …—No entendía cómo Simone, quien era mi madre biológica, ponía condiciones para ver a mi hermano, era algo que hacía que me odio y rencor hacia ella aumentara más, pero por ese momento quise olvidarme de todo eso, Bill, me sentía, contento, más que feliz, y hasta un poco preocupado, ¿de qué hablaría con él!? Bueno, de cualquier manera, han pasado tantos años, algo tendrá para contarme, sobre su vida, sus amigos, todo, quiero saber todo sobre él…
—Está bien Tom, voy a llamar una vez más a Simone dándole nuestra palabra, le diré que estaré en casa por el fin de semana, y que Bill puede venir, que lo esperamos con ansias.
—Sí papá… espero a Bill, voy por un marcador para marcar las fechas en el calendario.
Fin del flash back
Hasta que Bill llegó…
Esa mañana, mientras preparábamos el desayuno, algo dentro de mí empezaba a crecer. No lo había experimentado ni con Heidi, mi gran amiga, amante, hermana, todo lo que puede ser una chica de tu misma edad… Ella era especial sí, pero era sólo eso. Como dije antes, tal vez la emoción con la que esperaba a Bill se fue transformando en algo diferente, en un sentimiento de afecto más allá de el de simple hermanos, para mí él significaba una parte mía, que me la quitaron por desgracia, pero un parte que me pertenecía, y yo le pertenecía a él, no sabría si llamarlo “cosas o conexiones de gemelos” pero lo sentía así, a veces me preguntaba si no sería sólo algo hormonal, o el simple sentimiento de pertenencia, o el hecho de no verlo por mucho tiempo, pero no podía evitarlo, aunque a ojos del mundo estuviera mal, no podía evitar sentirlo único y exclusivo para mí cada vez que lo veía sonreír, tampoco podía evitar querer abrazarlo y protegerlo todo el tiempo, tenerlo a mi lado, que no se fuera nunca más.
Mientras desayunábamos, recordé lo de Simone, el trato que se había hecho, intenté decírselo, pero no encontraba las palabras precisas, no quise arruinar el momento. Así que le conté un poco de mí, deseaba saber de él también, pero él seguía y seguía con sus preguntas, lo que tampoco me pareció tan mal, ya habría momento para averiguar de mi hermano, seguramente estaba lleno de preguntas al igual que yo y quién soy para negarle la libertad de hacerlas.
Cuando fue al baño a cambiarse la vendita que tenía en el labio, escuché que se quejaba, tal vez la vendita se le había pegado, fui para ayudarlo.
—¡Ahhh Esto está difícil —Intentaba sacarse la venda, pero vi que estaba muy pegada en su herida
—Déjamelo a mí —Con mucho cuidado desprendí la venda, la herida ya no sangraba, había quedado una marquita rosa cerca de la comisura de sus labios, sus labios… los miré con mucho detenimiento, aún con una herida eran tan apetecibles, Tomé su rostro en mis manos, quería verlo de más cerca, sentir la suavidad de su rostro… en ese minuto sentí un impulso, quería…quería besarlo, lo quería en realidad, Bill cerró sus ojos y como mi mano estaba cerca de su cuello pude sentir como su pulso se aceleraba, como su respiración se hacía más pesada… entreabrió sus labios, era, eso era como una invitación y yo no me negaría…Me acerqué aún más, pero lentamente, tratando de no espantarlo, con una mano rodeé su cintura mientras que con la otra sostenía su rostro y lo pegué contra mí. Qué iba a hacer, era mi hermano. Pero en ese momento no me importaba, así que lo besé, sí, lo hice, al principio me quedé ahí en sus labios, sin moverlos, pero después los empecé mover con mucho temor, él correspondió a mi beso… era lo más intenso que había vivido, Bill sabía a miel, era tan dulce y suave, pude sentir como se estremecía en mis brazos, y su respiración aumentaba igual que la mía, parecían segundos de eternidad. Era lo más excitante que había vivido hasta hoy a pesar de mi experiencia, esto era diferente, era más dulce que todos los anteriores, era más suave que todos los anteriores, simplemente, era más importante que cualquier otro, por alguna extraña razón, esto había sido único.
Cuando nos separamos, encontré a Bill jadeando, con las mejillas ruborizadas, y hasta temblando. ¿Y si lo había asustado? Había puesto sus manos en mi polera, las tenía agarradas como un gatito, la estaba estrujando, alzó la mirada, sus ojos estaban brillosos, con las pupilas dilatadas, era adorable, no sabía qué decir, no sabia si lo había hecho bien o mal, jamás en mi vida me cuestioné un beso dado, pero este, este tenía que ser perfecto, no sólo para mí, sino también para él, estos momentos son en los que uno desea poder leer mentes…
—Bill yo… —Empecé a soltarlo, no quería que se asustara, que me viera como a un enfermo… Lo que más temía era que ya no quisiera regresar.
—Tom…—Habló nervioso, y temí lo peor… me asusté y me imaginé una cachetada. Tomé las vendas que habían en el lavado y muy nervioso se las di bajando la mirada.
—Bill…la venda, aquí tienes la venda, yo lo siento, yo no quise hacerlo —Me di la vuelta y quise salir. Lo había arruinado, ¡maldita sea! Pero Bill me tomó por detrás y me abrazó por la cintura, no me lo esperaba, me quedé quieto ahí mientras sentía que ponía su frente en mi hombro…
—Tom… yo sí quise, yo lo quise…—Susurró tímido. Fueron las palabras más lindas que escuché, él lo deseaba al igual que yo, él me quería de esa forma… Yo no estaba solo en esto.
Un molestoso ruido nos hizo salir de esa burbuja en la que estábamos, un camión aparcaba cerca la casa, yo conocía ese sonido, me era muy familiar, que impertinente era mi padre, nuestro padre.
Bill me soltó y salimos del baño, más que felices, nos mirábamos ahora de otra manera, estaba ansioso de hablar con él a solas, pero sabía que mi padre regresaría a almorzar con nosotros. La puerta se abrió y entró él con unas cajas de comida rápida.
—Hola hijos, esta vez pude venir un poco más temprano… Pero qué calor hace aquí a dentro, Tom, qué te dije de ahorrar energía, esta casa está que arde— Sí papá, no sabes cuánto arde… Había subido al máximo la calefacción por Bill.
—Disculpe papá, es que pasó algo hoy…—Bill intervino lanzándome una mirada de complicidad, como pidiéndome que no le contara lo del asalto, entendía su punto, quería volver, y yo también quería que volviera, podía notarlo en sus ojos, brillando con la misma intensidad que los míos.
—¿Qué pasó?
—No tiene importancia, es decir, yo olvidé cómo usar la ducha, lo siento y me bañé con agua muy fría, cuando salí pues Tom fue amable de subir un poco la calefacción, eso es todo, lo lamento.
—¿Estás bien, Bill? ¿qué te pasó en el labio? —Puso las cosas sobre la mesa y se le acercó con mirada curiosa, ahora sí se daría cuenta…
—Yo… me caí, sí me caí al salir de la ducha, como era tan fría mi cuerpo no lo soportó y entonces me caí, pero no es nada, voy a ponerme una venda ahora vuelvo… jejeje —La cara de Bill era tan adorable cuando mentía, cómo se le pudo ocurrir eso, en fin, mi padre se lo había creído todo.
Bill se fue al baño y mi padre y yo alistamos la mesa para almorzar, él tenía mucha hambre y claro, después de toda una noche de trabajo, cualquiera lo tendría, adoraba a mi papá, él siempre fue para mí como mi padre y madre…
—Tom, sabes que por ese caía que tuvo Bill puede que no regrese ¿no? ¿Ya has hablado con él del trato? —Era cierto, eso me asustaba un poco.
—Aún no, pero podemos decírselo ahora…
En la mesa, sentados, acompañamos a papá a almorzar, Bill y yo estábamos llenos porque acabábamos de desayunar, era hora de la conversación con Bill, explicarle lo del trato.
—Bien, Bill, sabes, hay algo que debes saber—Dijo mi padre, empecé a ponerme nervioso, no sabía cómo reaccionaría Bill.
—Dígame papá.
—Bueno, como ya sabes, tu madre y yo no nos hemos comunicado bien durante estos años, las circunstancias se han dado así hijo, así que quisiera pedirte un favor muy grande.
—Lo que sea, dígame.
—Bill, por favor no le cuentes a tu madre que no dormí ayer en la casa, que te dejé solo con Tom, es que ella se molestará, yo le dije que estaría aquí para cuidarte y ahora con la caída que has sufrido, tu madre se molestará conmigo y no regresarás más y claramente ni Tom ni yo queremos eso, queremos tenerte por aquí todas las veces que sean posibles…
—No se preocupe, yo ya soy grande, ella no se molestará, no diré nada y yo, yo regresaré, téngalo por seguro —Aquello último lo dijo mirándome, el corazón se me quiso salir, él regresaría, por mí y yo estaría aquí para él, mi mano rozó suavemente la suya por debajo de la mesa y ambos sonreímos bajo la mirada de mi padre, quien se alegró mucho de que nos lleváramos tan bien, ni se imagina que tan bien…
—Gracias Bill, eres bienvenido aquí, siempre lo has sido, me alegra que te lleves bien con Tom, siempre quise que ustedes estuvieran juntos.
—Ahora lo sé, muchas gracias y a mí también me alegra mucho el tener un padre y un hermano que sean tan buenos conmigo y me abran la puerta de su hogar como si siempre hubiera sido de la familia, eso es especial para mí—Y para mí también lo era, Bill no era como Simone, ahora empezaba a quererlo más…
—Siempre has sido de la familia Bill, sólo que las cosas no se dieron de la manera que debían antes, pero de ahora en adelante no te preocupes que haré lo posible para que puedas pasar más tiempo con Tom, lo prometo —Ambos nos sonreímos—Ahora, hay que brindar por esto así que voy en busca de un vino, y como el de aquí se ha acabado, voy a comprarlo, espérenme unos minutos.
Se levantó de la mesa cuando terminó de comer y cuando la puerta se cerró Bill y yo nos miramos a los ojos, por fin tiempo a solas…
Continúa…
En el próximo capítulo… hablarán seriamente :3 aunque no se puede vivir sólo de amor u.u
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