«Muñeco de Cristal» Fic de Scarlet Engel
Capítulo 3
Era tarde. Muy tarde.
Andy intentaba ponerse los pantalones y yo los calcetines. Bill nos miraba enojado; y es que me levante deprisa para el colegio, había puesto la alarma, pero el gracioso de titán escondió el dichoso reloj cerca de su casa. Solo teníamos diez minutos para llegar y entre todo el ajetreo se me ocurrió gritarle al pobre que tenía que sacar la basura antes de que nos fuéramos, grave error. Durante todo el día estará furioso, vale, lo reconozco. A nadie le gusta ser levantado a gritos y mucho menos con favores/obligaciones.
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Llegamos tarde a clase. Teníamos que pasar los dos módulos de nuestra materia en dirección. La secretaria con una voz chillona nos comentó «que no podíamos llegar cinco minutos tarde, ya que la puerta se cerraba exactamente a la hora», tanto para mí como a Andy estuvo perfecto no entrar a clase de matemáticas. Eran dos módulos, y el profesor era antipático hasta los cojones de Baldor.
Al término de los dos módulos, nos dirigimos a nuestra siguiente clase, español. No hicimos nada dado a que la profesora no asistió. Eran inicios de curso, los profesores preferían darse otra semana de vacaciones (algunos, cabe destacar). Las demás clases fueron aburridas, la única que me gustaba era mi taller, hotelería y yo de cocina no sabía nada.
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Llegue a casa con un cansancio que no era ni medio normal. —Hacer nada también cansa, Tom. Lo creas o no—. Recordaba la frase que me había dicho el simpático de Andy. Y empiezo a creerle, de verdad.
Al entrar, el único que me recibió fue titán y si mis cálculos no fueron erróneos, Bill estaba molesto. Deje mi mochila en el sillón y me dirigí a mi habitación, no sin antes echarle un vistazo a la cocina, estaba limpia, la basura fue sacada y los trastes limpios acomodados en su lugar JO-DER. Cuando Bill hace eso, no solo está enojado, lo que le sigue.
Llegue a mi habitación, por suerte ahí no estaba. Tome mi móvil y le marque a mi madre. No se había parado en la casa desde el accidente. Dos repiques y contesto:
— ¿Bill? ¿Está todo bien por allá? ¿Tom te está cuidando bien? Si hay algún problema no dudes en avisarme, cariño.
— Mama, soy Tom. Bill está bien, no te preocupes.
— Tom, ¿Qué sucede? Estoy en una junta muy importante.
— Nada. Solo marcaba para saber qué día vendrás. Los profesores están pidiendo libretas y no nos queda mucho dinero.
— Mas al rato les deposito, no sé cuando llegue. Lo siento, Tom. Tengo que colgar, nos vemos luego.
Nos vemos, dije al aire. Ya me había cortado. No nos hacía falta dinero, a quien engaño. Ese dinero lo estaría ahorrando para nuestro próximo cumpleaños. Faltaban muchos días, pero me gusta irme preparándome.
Fui a buscar a Bill a su recamara, lo encontré con sus auriculares puestos y la música a tope. Le hable a señas. Se los quito y me quedo viendo con una expresión poco amigable.
—Venga, Bill. Lo siento.
—¿Qué sientes?
—Bill, por favor. Es solo que, tenía prisa y pues… ya sabes.
—No. No se
Tenía que ponerlo feliz, de una u otra manera. — ¿Quieres un helado?— Sonrió de lado. ¿Cuántos puntos llevamos, Tom?
Continúa…
Esta super cortito, ya se. Peeerrroooo el próximo estará mucho mejor que este por que se viene algo interesante. Gracias por leer, votar y comentar ^^ Saludos.