«My Guitar Teacher» Fic de LadyScriptois
After Lesson 8
Bill sufrió daño en su tobillo y, al parecer, el pequeño paseo que hizo con su novio hasta un café para desayunar y luego volver a la residencia Kaulitz, no le favoreció mucho.
La tarde del sábado se pasó entre mimos, charlas y risas con Tom quien incluso decidió nombrar la pequeña marquita acorazonada del pelinegro como Samy, simplemente porque era el nombre de su artista favorito.
—No es divertido que le pongas el nombre de un rapero.− dijo el pelinegro con un mohín.
— ¿Por qué no? – rio el rastudo.
—Es feo. No dejare que algo mío se llame así.
—No es solo tuya. Yo la descubrí, soy como el padre de Samy.− le respondió el rubio, sabiendo que estaba acabando con la paciencia de Bill.
—Como sea.− bufó. —Piensa otro nombre.
—No.− sonrió antes de besar a Bill para evitar que reclamara.
Hasta que llegó la noche y con ella los padres del rastudo. Así que, Bill no se dio cuenta de lo hinchado que estaba su tobillo hasta que llegó a su casa. Le informó a sus padres y ellos le dieron algunas medicinas para que se aliviara.
Despertó el domingo olvidándose de su daño al no verlo tan inflamado, y al apoyar su pie en la madera pulida el dolor fue terrible.
Dos horas después Bill salía de la clínica con un yeso. El doctor dijo que era un esguince de segundo grado por lo que solo utilizaría la fécula por un poco más de una semana.
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—Parece que son ciertos los rumores de que Tom es un Dios en la cama, y bastante pasional por lo que veo, romper una pierna… uuuuh…− dijo el platinado, recibiendo un golpe con un cojín colorido.
—Muy gracioso. No es lo que crees.− murmuró Bill, sintiendo sus mejillas arder. —Pásame el cojín lo necesito.
Andreas rio, mientras colocaba el cojín bajo la pierna enyesada de Bill.
—Debes contarme todo lo que paso esos dos días.−pidió Andreas, acostándose más cerca del pelinegro, boca abajo y apoyado en sus codos. — Con lujo de detalles.− acotó.
—Nada importante.− comentó con una tonta sonrisa recordando lo que Tom le dijo.
—Sucedió algo importante.− afirmó Andreas por los gestos de su amigo. —Cuando fuimos a verlos estabas bastante despeinado y agitado.
—Solo me caí.− explicó rápido. — Y ahí fue cuando me torcí el tobillo.
—¿Qué sucedió, entonces?
—Me dijo que me amaba.− dijo suspirando.
— ¡Oh, cielos! ¿Y qué le respondiste?
—Que yo también lo hacía.
Andreas, ante ese mirar inocentemente enamorado, decidió confesarse.
— Adam y yo creímos que…– no continuó porque soltó una larga carcajada ante lo sonrojado de Bill.
— ¿Adam cree que….− gimió ocultando su rostro en sus manos y negando apenado. — Que vergüenza.
—No es algo vergonzoso.− esta vez fue el turno de Andreas de hablar bajito y sonrojarse.
Y Bill lo supo…
— ¡¿Lo hiciste con Adam?! − no pudo evitar preguntar el pelinegro, que de no ser porque era muy difícil con una pierna enyesada se hubiese levantado de la impresión.
—No hables tan fuerte. Tu mamá está abajo.− pidió aun ruborizado.
—Lo siento, lo siento.− dijo intentado asimilar la información.
—No exactamente hacer hacer.− explicó jugando nervioso con sus dedos.
— ¿Y que fue?
—Estuvimos a punto.− suspiró. — Muy, muy cerca.
— ¿Y… y que pasó?
—No lo sé… Fue tan raro, es decir, yo lo amo y estoy seguro de que él a mí. Sé que quiero tener mi primera vez con Adam y estaba seguro de que iba a suceder esa noche, pero tengo miedo…− se encogió de hombros sintiéndose avergonzado.
— ¿De qué se vaya? – preguntaba Bill con cautela.
—No…– dijo con una sonrisa. — Sé que Adam no haría eso. Tengo miedo de, ya sabes, he escuchado que duele.
— ¿Duele? – preguntó. Bill definitivamente no sabía.
—Cuando empezamos a avanzar en la relación decidí investigar un poco sobre eso, y leí que duele, pero hay quienes dicen que no y no sé, es decir, no quiero que me tome desprevenido. Tal vez si voy con la seguridad de que me dolerá pueda asimilarlo y concentrarme en aminorar el dolor, y si no es así puedo entregarme con seguridad, pero no quiero que de pronto este todo listo y venga el dolor y reaccione mal y…. Ush… Dime que me entiendes.
—Creo que sí.
Bill entendía que Andreas estuviese confundido y que necesitara la seguridad, pero otra parte del contexto no la entendía porque nunca estuvo en una situación así.
— ¿Por qué no hablas con Adam?
—Me da vergüenza, el ayer se mostró todo comprensivo, pero simplemente me da vergüenza…
Bill respetó la decisión de Andreas y ambos pensaron unos segundos que hacer respecto a la situación.
— Tal vez deberías ir a una fuente segura. Alguien que ya lo haya hecho.− le sugirió a Andreas.
El platinado meditó un momento la idea y algo se le ocurrió. Se sentó en la cama y le tomó una mano a Bill mirándolo con ojos esperanzados.
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Bill no asistió durante dos días al instituto, lo que tenía en desespero a Tom, porque, si bien hablaban y se escribían durante todo el día, quería verlo, y el hecho de que estuvieran en las últimas semanas de clases, y además cursando el último año, le estaba absorbiendo todo su tiempo libre con la entregas de proyectos e informes, sumado a eso las prácticas de futbol.
Era martes, cinco de la tarde, práctica con el equipo y él le estaba llorando a Claude porque lo dejara ir antes.
—Hay juego mañana.
—Seré el primero en llegar.− aseguró.
—Son los últimos del año.
—Te prometo la victoria mañana. Diferencia de dos goles.
—Saluda a Bill de mi parte.− dijo sonriendo.
—Siento que te amo.− sonrió corriendo a los vestidores.
Sabía que los analgésicos que estaba tomando Bill lo hacían dormir temprano, así que quería llegar temprano a casa de los Trümper. Tomó sus cosas y se puso en marcha a su casa, se bañó y lavó el cabello en veinte minutos, secó sus rastas en tiempo record y un cuarto pasada las seis iba rumbo a casa de su novio.
Continúa…
Gracias por leer.