Notas: Hola bellos, Muchas gracias por acompañarme a lo largo de esta historia.

Gracias por finalizar esta etapa conmigo y por siempre apoyarme con sus comentarios o simplemente leyendo.

«My Guitar Teacher» Fic de LadyScriptois

Learned

—Claudia, me asustaste. – dijo sorprendida Alice saliendo de los vestidores y encontrándose con la presencia de la otra.

—Lo siento. – se disculpó y la menor asintió. —Quería hablar contigo.

— Cla… claro. – aceptó sentándose en una de las banqueta del vestuario de porristas.

— Hoy me confirmaron la noticia de que seré la nueva capitana. – dijo sonriendo ligeramente.

—Lo sé, muchas felicidades. Sé que serás una grandiosa líder. – le sonrió honestamente.

Claudia era una de las pocas porristas que le caía bien y siempre quiso ser tan decidida como ella.

—Sabes, tengo que nombrar a una sub capitana y tú eres muy buena en lo que haces…

—No puedo aceptar, yo realmente soy torpe y no creo que merezca el lugar. – dijo avergonzada.

—No puedes creer todas esas mierdas que te ha metido Sara en la cabeza. – le dijo asustándola un poco. —Alice, tú eres realmente buena, más que Sara e incluso más bonita ¿Por qué crees que no te ha dejado resplandecer, mientras que otras, que apenas y saben bailar, si tienen su apoyo? Porque sabe que eres mejor que ella. Despierta. – le pidió. —El próximo año Loan y yo estaremos a punto de graduarnos y no confió en Loan y tú serás la única de penúltimo año que conforme el equipo de porrista. El puesto de sub capitana es tuyo. – le aclaró y Alice sonrió.

—Claudia…

—Vamos nena, sé qué harás un grandioso trabajo. Solo debes confiar en ti.

—Yo…. – su sonrisa decayó. —No puedo. – le repitió. —Sara no lo permitirá ella hará que la pase mal.

— Alice. – la tomó por los hombros. —Escúchame y capta esto: Nadie en esta escuela quiere a Sara. ¿Crees que alguien la obedecerá cuando ella se vaya?

—No…

—Exacto, bella. ¿Quién se meterá contigo? Además, la capitana te protegerá. – dijo y le guiñó un ojo y Alice inmediatamente le sonrió. —Seremos un buen equipo. – aseguró.

Alice se sintió afligida ante esa mirada de confianza que le dirigió Claudia, ya que era conocedora de lo que ella quería a Tom.

—Tengo que confesarte algo…

Claudia escuchó atenta y pronto la información estuvo en los oídos de Tom.

&

Sus días en la escuela se volvieron horribles, y solo deseaba que el mañana llegara rápido y pudiese tener esas merecidas vacaciones donde no tendría que soportar al rastudo todo el día tras él o a Sara y a su sequito de porrista dándole miradas de superioridad o desprecio. Y aunque apreciaba que el resto de la escuela le apoyara, aun no dejaba de sentirse incómodo y un poco humillado.

La mayoría de los carteles que rompieron su corazón fueron directo a la basura gracias a un grupo de alumnos que no querían ver a Bill herido, pero uno que otro aun merodeaba la escuela y cuando se topaba con alguno su corazón se estrujaba, pero no tanto como lo hacía cuando se encontraba con la mirada suplicante de Tom.

Su celular se encontraba en algún cajón apagado y aun que sabía que cada noche Tom esperaba fuera de su casa hasta que él le diera otra oportunidad, el rastudo siempre volvía a casa sin hablar con él.

Andreas estaba siendo un buen amigo e intentaba no nombrarle al rastudo y dejaba un poco de lado a Adams para pasar el mayor tiempo posible con el pelinegro y aun que agradecía su compañía el preferiría estar solo.

Era jueves y él se sintió completamente feliz cuando llegó a casa al saber que solo tendría que sobrevivir un día más en la escuela y tendría largos meses para él solo. Sin embargo, no contó con que la amiga de Tom lo esperase en su casa.

—Hola Bill. – le saludó Claudia cuando Bill llegó a la sala de su casa luego de que Camila le indicase que tenía visita.

—Hola. – saludó un poco confundido. —Hola. – se dirigió esta vez a Alice que estaba totalmente tímida. — ¿Les han ofrecido algo? – preguntó tomando asiento en uno de los sofás.

—Sí, estamos bien gracias. – sonrió Claudia. —Te estarás preguntando que hacemos aquí. – comentó y Bill asintió. —Es sobre Tom. – dijo y el pelinegro se tensó. —Alice… – le dio un ligero codazo. —Dile… – le pidió.

—Bill… Tom no te fue infiel.

Sara observaba como los chicos de la institución disfrutaban alegremente, algunos bailaban y otros simplemente estaban sentados compartiendo tragos y riendo, la capitana estaba segura que de no ser porque Bill estaba en la vida de Tom, este estuviese bailando con alguna chica, con ella preferiblemente, pero esta vez era uno de los tantos que estaba sentando.

La capitana estaba consciente de que era mala, pero no le importó aquello, así que aprovechando sus amistades, logró conseguir una droga somnífera, era solvente, insípida e incolora, perfecta para agregar un poco en una bebida y tener a Tom durmiendo por unas cuantas horas.

Prometiendo algún trabajo placentero al joven mesero consiguió que Tom se fuese voluntariamente a la habitación bastante antes de acabar con la fiesta.

Sabía que no tenía mucho tiempo, así que cuando supo que Tom estaría cerca de llegar al hotel empezó a buscar a alguna de sus amigas. Claudia no contaba, las otras porristas estaban demasiado ebrias, Loan se besaba con chico del equipo anfitrión y Alice… Alice estaba sentada en un rincón tomando un refresco.

¡Bingo!

Costó convencerla, pero unas cuantas amenazas y ella la siguió. Al llegar al piso de los futbolistas Sara solo quiso saltar de felicidad al encontrar la habitación que compartía Tom entreabierta. Se asomó sigilosamente para verificar que no hubiese alguien más que Tom y al constatar que el capitán estaba solo, decidió entrar.

—Sara… mejor nos vamos. – le dijo Alice realmente nerviosa.

—Sera rápido. No te acobardes ahora. – le pidió.

La capitana movió ligeramente el cuerpo de Tom quien estaba dormido con solo los jeans que utilizó esa noche, este ni siquiera se dio por enterado y continuó durmiendo.

—Tomas las fotos y nos vamos.

Sara corrió las sabanas y acomodó el cuerpo de Tom como si fuesen una pareja que compartía una feliz noche y Alice tomó las fotos. Salió de la cama, sonrió satisfecha y cerró la puerta de la habitación sabiendo que sería una gran lección para Tom.

—Él nunca hizo algo con otra chica, yo he sido testigo de los miles de planes que ha tramado Sara para estropear su relación y solo pudo lograrlo drogando a Tom… Él te quiere, Bill. – finalizó Alice luego de relatar lo ocurrido.

—Yo… no sé qué decir. – expresó Bill con los ojos vidriosos.

—Solo, dale otra oportunidad a Tom. – le aconsejó Claudia.

&

A Bill le sorprendió que decidieran hacer un juego amistoso el viernes en la noche, exactamente el último día de clases. Sin embargo sabía que estaría Tom y él no pudo negarse a ir.

No quería volver a hablar con Tom por una llamada, él quería que fuese frente a frente, por lo que contaba que la noche del jueves fuese a su casa como venía haciendo, pero no fue así; al otro día en la escuela estuvo muy ocupado con el equipo y no pudo acercarse a hablarle y cuando mando su fuerza de voluntad por el inodoro y decidió llamarlo Tom no respondió.

Deseó haber ido con Andreas, ya que desde que entró a la institución miles de ojos se posaron en él, las miradas indiscretas del colegio habían disminuido día con día, así que nunca esperó que volviesen a aparecer. Sin embargo, esta vez todos los que le miraban le sonreían y Bill se sintió aún más extraño. Sufriendo por el camino logró llegar a las gradas y sentarse al lado de su platinado amigo.

—Pensé que no vendrías. – le dijo Andreas.

—Yo… realmente necesito verlo. – respondió sonrojado y con una gran sonrisa Bill.

— ¿Aun no hablas con él?

—Quiero que sea una sorpresa. – dijo con un sonrojo neón.

— ¿Sorpresa? – dijo divertido Andreas. — Sí, claro…

Andreas rápidamente le envió un mensaje a Tom.

&

La paliza estaba siendo contundente para el otro equipo y Bill se sentía afligido al estar siendo ignorando olímpicamente por Tom en todo momento, se preguntó si sería que no había reparado en su presencia, pero cuando la mirada del rastudo se clavó en él, el pelinegro le saludó con la mano y el capitán lo ignoró, Bill no supo que pensar.

—Creo que me odia. – le dijo bajito a Andreas. —Tal vez fue porque no confié en él.

—Oh, el primer tiempo ha finalizado. – dijo ignorando lo dicho por el pelinegro.

Cuando las luces del lugar se apagaron y todo quedó en total oscuridad, Bill se asustó un montón.

La función acaba de empezar.

— ¿Andreas? – Bill buscó con su mano al platinado pero no lo encontró y cuando la percusión de la banda de la institución empezó a sonar el menor quiso llorar del miedo.

Las luces fueron encendidas y Bill esta vez quiso llorar de la emoción.

Él único en las gradas era él, el resto de los estudiantes no se encontraban en ellas. Estaban en el campus, todos estratégicamente organizados formando un enorme:

TE AMO BILL ♥

¿QUIERES VOLVER A SER MI NOVIO?

La banda estaba a su lado tocando una melodía suave, pero que de alguna manera hacia que los vellos de Bill se pusieran de punta y Georg apareció para escoltarlo hasta el centro de la cancha.

— ¿Qué es esto? – le preguntó bajito a Georg.

—Te pongo un suplente por un mes y terminó en un evento romántico. – bromeó el de cabellos castaños. —Tienes que aceptar que esto es mejor que las lecciones de guitarra. – dijo divertido y Bill de no ser porque estaba tan apenado hubiese reído con él.

Bill lo vio, y el mayor lucia adorablemente arrepentido, mientras lo esperaba con nerviosismo y sus mejillas escarlatas. Bill no tuvo corazón para rechazarlo y se soltó del brazo de Georg.

Tom suspiro aliviado cuando el menor aterrizó en sus brazos y lo envolvió con sus piernas susurrando muchos “Si”.

Estaba perdonado.

Tom le hizo una seña a Adams para que encendiera los fuegos artificiales y estos brillaron en el cielo cuando Tom besó los deliciosos labios de Bill.

El besó fue tan mágico, que cuando Sara quiso hacer un escándalo y las porristas la detuvieron amordazándola con uno de sus pompones, pocos se dieron por enterados, sin embargo los que presenciaron la escena tomaron fotografías y seguramente la porrista dando pataletas y casi ahogándose con un pompón sería una imagen viral de internet dentro de poco.

—No puedes ser tan cursi. – dijo el menor escondiéndose en el cuello de Tom, quien estaba completamente feliz.

—Lo siento, yo solo te amo. – se justificó el mayor y robó otro beso de Bill haciendo suspirar a los presentes.

Bill separó sus labios permitiendo que el mayor colara su lengua cuando un silbido los hizo separar.

—Lo siento chicos, se acabó la función. – dijo Claude mirando su reloj. —Tom solo eran diez minutos y solo faltan tres minutos para que inicie el segundo tiempo. – informó y Bill rio bajito. —Continúan en casa.

—Ya escuchaste. Supongo que continuamos en mi apartamento, tal vez con las luces encendidas. – susurró divertido al oído de Bill y este se sonrojó con furia.

—Está bien. – aceptó tímidamente haciendo estremecer a Tom. —Suerte, campeón. – le deseó y se soltó del rastudo.

Cuando Tom lo vio dirigirse a las rastas concluyó que la lección estaba aprendida.

No eran los acordes en perfección, ni la clase de guitarra, no era el sonido de la pelota chocando contra la malla o los halagos ante un triunfo, tampoco eran los gemidos o los demás sonidos del sexo. No.

Aprendió que su melodía favorita era la que componía Bill con cada sonrisa, con cada respiro… con su presencia.

Concluyó que tocar un instrumento se puede aprender, pero no el arte de amar.

F I N

Gracias por leer.

por Lady Scriptois

Escritora del Fandom

2 comentario en “My Guitar Teacher. FIN”

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