Fic TOLL de Sira483

Capítulo 15

—..Bien, no hay problema. Sí, así  será. Que tenga un buen día, adiós.

Tom corto la llamada y volvió junto a Bill y a Alice, sentándose nuevamente en su puesto en la mesa.

—¿Quien era? — pregunto Bill dándole de desayunar a la niña.

—Era el Doctor Schneider, me dijo que mañana estarian listos los resultados de los examenes de mamá, me aviso para irlos a retirar en cuanto pueda.

—Oh, esta bien. Eso quiere decir que hoy no harás nada ¿verdad?

—Claro que si, ya que no saldré, estaré en mi despacho haciendo mi trabajo como de costumbre — dijo el mayor en un tono desinteresado.

Bill resopló y puso los ojos en blanco — Eres un aburrido. — soltó.
Tom lo vio sin entender por qué le decia eso y no dudo en hacérselo saber.
—¿Por que lo dices?

—Pues, porque prefieres encerrarte en tu despacho a hacer no sé que cosa que pasar un tiempo de calidad conmigo — claro que ahí había gato encerrado y claro que Tom lo noto, la pregunta era ¿Que es lo que quería ahora Bill?

—¿Y que más podría hacer? — pregunto para luego retractarse y formular una pregunta más acertada — No, mejor dicho; ¿que es lo que tú quieres que haga, eh? — fue directo al punto ¿para que irse con rodeos? Después de todo Bill lo intentaría manipular y Tom, como todo un ingenuo, caería redondito en las garras de su hermano.

—¡Pffff! Yo no quiero que hagas nada, Tom — el trenzado entrecerro los ojos no creyéndo nada de lo que decia Bill
¿Que cosa estaría tramando el menor? — Pero, ahora que lo dices.. — «ahora que lo dices» si, claro, lo más probable era que cualquier cosa que dijera lo estuviera pensando ya hace semanas y no ahora que Tom «lo decia» — podríamos… no sé, si tú quieres, si no tienes mucho trabajo y si tienes ganas, podríamos, tal vez… salir.

Tom lo miro unos segundos hasta caer en cuenta de lo que, probablemente, significaba salir.

—¿Como… en una cita? — pregunto temiendo haber metido la pata, haberse equivocado, y que en realidad Bill solo quisiése salir tal vez a visitar a alguien o cualquier otra cosa que estuviera lejos de ser una cita.
Pero un pequeño sonrojo en las mejillas del de rastas le hizo pensar que tal vez no se equivoco.

—Ehmm, pues, si tú quieres que sea una cita, yo no tengo ningún problema.

Tom sonrió. Seria lindo y a la vez raro, tener una cita con Bill. Y ahora que la propuesta estaba hecha le pareció una buena idea.

—Pero… ¿Y Alice? — obviamente, no la podían dejar y ya. Y tampoco tenian a nadie que les hiciera el favor de cuidarla por unas cuantas horas ¿o si?
En estos momentos Simone no era una opción, la Señora Matthieu tampoco, ella había salido de viaje, así que, ni hablar.

—Bueno, pues, podríamos llevarla con nosotros o… dejarla a cargo de Gustav y Georg ¿no? — dijo Bill como quien no quiere la cosa.

—¿Tú estás loco? Dejarla a cargo de esos dos es como abandonarla a su suerte. No, de ninguna manera.

Bill comenzó a jugar con los dedos de sus manos, a Tom se le hacia muy conocido ese gesto de él. Usualmente, lo empleaba cuando hacia algo malo, en síntesis, cuando la cagaba…

—Alice puede ser una niña con mucha suerte…

Tom frunció el ceño ¿Que es lo que había hecho ahora su gemelo? ¡Un segundo…!

—Ya los has llamado ¿verdad?

—Si.

—¿¡En que estabas pensando!? — inquirió Tom — ellos no tienen experiencia con los niños.

—Claro que si. Gustav en la adolescencia tuvo que hacerla de  niñero para su vecina ¿Recuerdas? Nós estuvo contando por semanas lo traumante que fue cambiarle el pañal al mocoso ese.

—¿Y Georg? Él es algo bruto…

—Gustav es muy responsable y sabe como domar a la bestia de Georg.

Tom lo estuvo pensando. Hasta que se dio cuenta de algo.

—Se supone que hoy iba a retirar los resultados ¿Comos es que los has llamado sin antes saber lo que me diría el Doctor?

—Pues, pensé en acompañarte y ya sabes… convencerte de ida al hospital.

Tom no pudo evitar burlarse, nuevamente, del supuesto: «Ahora que lo dices…»

—De todos modos quede en avisarles la hora que tendrían que venir, si quieres puedo decirle que no vengan y ya.

A Tom le pareció que Bill en verdad quería tener una cita con él o tal vez solo se estaba haciendo ideas.
Pero decidió apostarle a la primera opción porque, en estos momentos, él también se moría por tener la dichosa cita.

—Bien, quedara a cargo de ese par. Solo espero que nada malo le pase a Alice.

—No le pasara nada, Tom — dijo el menor completamente emocionado.

—Pero saldremos al anochecer, arreglare algunas cosas y llamaré a mamá para avisarle que mañana retirare los resultados ¿vale?

—Si — Bill sonrió, de todos modos queria poder tomarse su tiempo en arreglarse un poco más de lo usual.

.

05:57 pm.

En cuanto el rastudo termino de ver la hora, escucho que tocaban el timbre, enseguida se levantó del sofá para ir a abrir sabiendo de ante mano que podría tratarse de Georg y Gustav.
La abrió encontrandose solamente con el segundo.

—Hola, Gustav. Pasa — Bill le cedió el paso para que éste ingresará dentro de la casa.

—Gracias — dijo adentrándose — Por cierto, Georg me dijo que vendría una hora más tarde de lo acordado, le surgió algo — explico.

—Oh, bueno. No hay problema, solo no le digas a Tom — le dijo disimuladamente al de lentes.

—¿Por que?

—Pues, porque querrá cancelarme y, pues..

—¿Cancelarte? — interrumpío Gustav, burlándose — No jodas, ni que fuera una cita, hombre.

Y estalló en carcajadas, Bill rió incómodamente y algo nervioso.

Si supieras…

Pensó.

—Como sea, solo no le digas…

—Hey, Gustav — dijo Tom en modo de saludo, bajando las escaleras.

—Hola, Tom.

—¿Y Georg? — pregunto.

—Ehmm.. pues.. — el chico miro a Bill como pidiéndole ayuda. Gustav no sabía mentir.

—No está, bueno, aún no ha llegado… El tráfico.. — carraspeo -de camino, a si que… pues, eso — Bill tampoco sabia mentir, más con los nervios ni sabia lo que estaba diciendo. Gustav y Tom se quedaron con cara de póquer.

—¿Que? — pregunto Tom.

—Lo que Bill quiere decir es que, hay mucho trafico por donde esta Georg…. por eso se esta retrasando.

—Pero va a venir ¿verdad?

—¡Si! — grito Bill.

—¡Por supuesto! — le siguió su amigo.

—Ahmm, Okay. Entonces, ven Gustav, Bill y yo te explicaremos algunas cosas antes de irnos.

Los tres muchachos subieron a la planta de arriba, entraron a la habitación de Alice, donde se encontraba ella durmiendo, no tardaría en despertar, según su horario habitual.
Tom y Bill le explicaron algunas cosas a la cuales la niña estaba acostumbrada. Gustav presto mucha atención a cada palabra, ya que, a parte de que no quería dejar sin hija y sin sobrina a sus amigos y que quería seguir viviendo, pues, quería mucho a Alice. Fue la única razón por la que acepto cuidarla con Georg. Además, que el mensaje que le envío Bill había sido muy convincente, por así decirlo:

Hola, Gustav, soy Bill.
Quería pedirte un favor enorme. Últimamente, Tom está bastante estresado, y eso me preocupa así que quisiera que saliera conmigo para que se distraiga un poco. Pero no tengo a alguien que pudiera cuidar de Alice. Y quería pedirte el favor a tí y a Georg. Por favor ¿sii?

Obviamente, la respuesta que obtuvo Bill, fue un rotundo: No.

¿¡Que no se supone que eres mi mejor amigo desde la primaria!? ¡Eres la persona en quien más confío! ¡A nadie más le dejaría una responsabilidad tan grande e importante para mi!
Pero, bien, lo entiendo…
Tal vez, se lo pida a Jacob.
Igual gracias, amigo.

Tremenda manipulación ¿no?  porque en primer lugar; Gustav nunca fue su «mejor amigo desde la primaria» más bien fue un tal Andreas, pero luego este se había mudado, así que, no le quedaba de otra más que juntarse con él y con Georg (quines eran, en ese momento, amigos de Tom) En segundo lugar, todos saben que Bill no le tiene confianza a nadie, ¡ni siquiera confia del todo en su propia madre! Y ¿En serio? ¿Jacob? ¡Pero si era el grandulón que siempre molestaba a Bill desde que iba en una guardería! Con el cuál muchas veces los gemelos se llegaron a pelear. ¡Si hay que ser gillipollas!

Bien, lo haré. Y ¿no te han dicho que eres el Puto Rey del Drama? ¡Por Dios, Bill!

Si, me lo han dicho, y ¡gracias Gustav!

—No es muy llorona ¿verdad? — pregunto Gustav, quien veía a la niña dormir tranquilamente.

—No, aunque claro, ella tiene sus mañas, pero por lo general a estas horas es muy tranquila. Así que no les causará problemas — respondió el menor de los gemelos — recuerdo que los primeros días, que la empecé a cuidar, lo único que quería hacer era llevarla en el baño y pegarla con cinta adhesiva al retrete y de vez en cuando pasarle comida — Gustav rió junto con Bill.

Tom se mantenía pensativo hasta el momento. De repente frunció el ceño.

—Una vez encontré la cinta adhesiva en el baño, Bill…

El menor dejo de reír de inmediato.

—Ehm.. Gustav, ven te muestro donde esta su biberón… — salió como alma que lleva el diablo, arrastrando a su vez al de lentes, que no podía parar de reír.

—¡Bill! — Tom fue tras ellos.

&

—¿Quieres ver esa? — ambos estaban frente a las carteleras del cine, ya que habían decidido ir primero ahí y luego ir a cenar en algún restaurante.

—Pues, es mejor que 50 sombras de Gray o Buscando a Doris — dijo el menor repasando la lista de las otras películas — O bien podríamos ver Secreto en la montaña — se burlo, ni siquiera estaba en la lista.

—¡El primero! ¡El primero! — Tom ni loco iba a ver esa película, se moriría de la vergüenza ¡Que horror!

Bill estalló en carcajadas, a Tom le toco ir por las entradas, mientras que a él le toco ir a comprar las golosinas (por no decir que por poco se pelea con Tom para poder ir él) Cuando compro todo lo que le llamo la atención busco a Tom con la mirada y lo encontró enfrente de la puerta de la Sala 3, fue junto a él quien a penas lo reconoció ya que cargaba muchas cosas que le terminaban por cubrir casi toda la cara.

—¿Y dices, que después iremos a un restaurante? — se burlo Tom.

—Créeme que puedo comer esto y mucho más — el trenzado agarro los dos refrescos y una bolsa llena de dulces de diferentes clases.

—Lo sé, y vivo con la duda de saber en donde va todo lo que te tragas al día.

Se rieron e ingresaron en la sala, donde faltaba 5 minutos para que comenzara la película, se sentaron en los asientos que estaban más o menos en medio del lugar, acomodaron todas las cosas y terminaron justo cuando las luces se apagaron.

Habían decidido ver: Thor: Un Mundo Oscuro.

La película comenzó, Bill estaba muy ensimismado en ella, mientras que Tom trataba de llamar la atención de su hermano, incluso había hecho el patético bostezo, estirando los brazos para luego abrazarlo disimuladamente. Y cuando se iba dar por vencido, algo molesto, Bill se giró hacia él algo alarmado.

—¿Viste eso?  — le susurró. Tom asintió a pesar de no estar enterado de nada — Es tan injusto, Loki me caía bien, además de que era bastante lindo y tierno, a pesar de ser «el villano»

¿¡Lindo y tierno!? ¿Esto era una cita o una reunión de amigas?

Apenas había prestado atención a la película, pero la entendía más o menos y se sabia quienes eran los personajes dado que vio la primera película hace mucho, y el tal «Loki» no le parecía tan lindo y mucho menos tierno.
Aunque claro, esto se trataba solamente por lo que Bill dijo ya que antes de eso pensaba que «Loki» era un personaje muy interesante y misterioso.

—¡No esta muerto! ¡No esta muerto! — susurró Bill en forma de grito que parecía bastante emocionado con ese hecho, suspiro aliviado — menos mal…

—Si, menos mal — imito Tom, sonriendo falsamente.

Bill noto el extraño comportamiento de Tom, sonrió al reconocer a que iba todo esto.

—¡Amo a ese sujeto! ¡Dioses, me casaría con él! — espetó Bill saliendo ambos de la sala, siendo fulminado con la mirada por Tom.

—¿Ah si? — Tom asintió con la cabeza como si estuviera de acuerdo con lo que dijo su hermano — Pues, casate con él, igual y yo me logro casar con Jane Foster o con el mismisimo Thor.

El menor se carcajeo — Ya, vale, Señor celosito. Solo estoy jugando.

—No estoy celoso ¿okay? — muy bien, primero el orgullo y la dignidad, Tom.

—Oh, vamos, Tom. Sabes que yo solo tengo ojos para tí.. — le agarro del brazo derecho, abrazándose a éste — … y para Loki

Tom se soltó de inmediato.

—Ya basta. No es gracioso.

—Okay, okay. Ya paro. — el de rastas alzó las manos enseñando las palmas.

Se metieron al interior del auto, Tom prendio la calefacción, el frío estaba insoportable esa noche. Llegaron a un restaurante y de inmediato ingresaron, tratando de sobrevivir el camino que llevaba del auto al interior del local. Por suerte no murieron de hipotermia. Oh, bueno, eso es lo que pensaba Bill. Fueron atendidos rápidamente, dado que no había mucha gente, anotaron sus pedidos, y en menos de lo pensado ya se encontraban disfrutando cada uno de su cena, no hubo ningún atentado en contra de la virilidad de Bill. Así que, todo en orden.

—…Solo estoy diciendo que no estuvo tan buena — Tom bebio un poco del vino que habían pedido.
—¡Oh, por favor! Es la mejor película que he visto en años — contraataco el menor.

—Era pésima, un desastre.

—Oh, pudrete.

—Bill, deberías dejar las groserías.
—¿Ah, si? ¿Y por qué? — le pregunto de mala gana.

—Porque eres muy lindo como para tener la boca tan sucia.

Bill se quedo en silencio, con el ceño levemente fruncido, analizando lo que había dicho su hermano.
Tom suspiro.

—Se dice; gracias. Fue un cumplido, Bill.

—No lo fue, me acabas de decir que tengo la boca sucia — Georg le decía boca/sucia pero algo así como con cariño. Y Tom, bueno, Tom era demasiado importante para él como para dejarlo pasar.

Si, y también te he dicho que eres lindo, Bill — destacó Tom.

—¿Y? Eso no quita que me hayas dicho así. Además, yo ya sé que soy lindo, más bien; hermoso. Muchas personas me lo han dicho…

—Guardate un poco de humildad. No vaya a ser que se te acabe ¿no?

—¡Argh! Bien, gracias, Tom — forzó una sonrisa — pero ¡das asco dando cumplidos!

El mayor rodó los ojos, negando con la cabeza, bastante divertido por la actitud de Bill.

El resto de la noche fue bastante agradable, se la pasaron riendo y riendo ya sea recordando cosas o comentado alguna que otra cosa.

Ya después de salir del restaurante se dirigían a casa, claro que antes de haber emprendido el camino hubo una serie de besos y algunos que otros toqueteos dentro del auto, nada excesivo en realidad.

—¿Que crees que estén haciendo? — interrogo Tom, la casa estaba en completo silencio y todas las luces estaban apagadas. Ellos permanecían en el umbral de la puerta.

—No lo sé, solo espero que nadie aparezca con un hacha queriendo destrozarnos y hacernos más que puré.

El trenzado prendio las luces e ingresaron, la sala estaba deshabitada, la cocina también, así que, no perdieron más tiempo y subieron las escaleras directo al cuarto de Alice.
Abrieron la puerta y tocaron el interruptor de la luz.

—¿Pero que mierdas…? — susurró Bill mirando la escena.

Alice estaba durmiendo dentro de la cuna, todo normal excepto que Georg también estaba dentro, abrazando a la niña. Gustav estaba al pie del mueble, con un hilo de saliva colgando de su boca, con la espalda recostada en ésta, y entre sus manos había un biberón con un poco de leche.
Los tres estaban durmiendo.

—Menos mal la cuna es bastante grande — comento Tom, analizando lo que veía.

Despertaron a los muchachos sin hacer mucho ruido para no despertar a Alice. Georg salió de la cuna como pudo, por poco se cae si no fuera porque a último momento lo agarraron Gustav y Tom. Salieron de la habitación de forma silenciosa.

—¡Ufff! Me duele todo — se quejó Georg.

—¿Quien te manda a dormir dentro de una cuna? — se burlo Bill, bajando las escaleras junto con los otros tres.

—No había forma de que Alice se durmiera sin que estuviera cerca de Georg. Por eso es que él se tuvo que meter ahí — explico Gustav, frotandose los ojos.

—Creo que tú hija se enamoró de mi perfume hoy.

—Apuesto a que solo te has bañado.

Todos rieron, llegando a la salida, abrieron la puerta y se fueron despidiendo. Gustav fue el primero en marcharse, quedando solo Georg.

—Creo que también me voy, adiós chicos.

—Adios, Georg. Gracias por todo. Eres un buen amigo.

—Lo sé, soy un muy buen amigo.

Se subió en el coche y se fue. Los gemelos cerraron la puerta y se dirigieron a la habitación de Tom.

—¿Sabes? Te tengo una sorpresa — dijo Tom, cerrando la puerta, mientras que Bill se sentaba sobre la cama.

—¿Ah si? Y ¿Que es?

—Cierra los ojos — el menor enarcó una ceja, segundo después obedeció. Escucho a Tom moverse y luego escucho el sonido irritante de una bolsa de plástico siendo agarrada.

—¿Ya puedo abrír los ojos?

—Espera — Bill suspiro — Ahora si.

Los abrió y en cuanto se percató del objeto en las manos de Tom, puso una cara de espanto.

—¿Que tal si tú y yo jugamos a algo muy interesante, nene?

—Esto es broma ¿verdad? — Si de por si ya estaba bastante horrorizado, el horror aumento aún más cuando el látigo impacto de lleno contra el suelo provocando un sonido estridente.

Y es que Tom tenía un látigo de cuero que se veía bastante atemorizante y estaba con una cara de sádico obsesionado.

Segundo después, para suerte de Bill, éste rompió en carcajadas limpias, arrojando el objeto al suelo.

—¡Eres un idiota, Tom! — acusó.

Era una pequeña venganza, no tenía planeado hacerlo, él otro día había visto el objeto en una tienda y pensó gastarle una broma a Bill, pero obviamente no planeaba hacerlo después de tener una cita con él. Pero bueno Bill se lo busco por andar de ofrecido a un personaje mitológico.

—Yo también te quiero, Bill.

Continúa…

Gracias por la visita.

por administrador

Publico con autorización del autor

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