Fic TOLL de Sira483

Capítulo 4

Seguí a Bill escaleras arriba, al llegar en la segunda planta de la casa, él se metió en su habitación y yo me metí en la de Alice, para poder arreglarla para salir. Le quite el pañal que, «misteriosamente», estaba mal puesto y hablo de que la parte del frente del pañal estaba atrás, a parte de eso tenía mucho talco como si le hubiesen puesto todo el contenido del envase, dejando pasar eso la bañe, y después le puse un pañal limpio y un pantalón anaranjado junto con una blusa verde. La deje en la cuna con las rejas alzadas para que no se cayera de ella, baje con un bolso, algunos pañales, un chupete, juguetes, una manta, una crema y el talco (casi vacío), dentro de este, a la cocina. Al llegar metí también dentro del bolso tres biberones con leche y algunas otras cosas necesarias, luego lo deje sobre la mesa y fui, nuevamente, junto a Alice. Cuando la iba a cargar note una bolsa dentro del basurero de la habitación, me acerqué a esta y la abri, olía mal. Agarre lo que había dentro y al ver que era enseguida lo volví a meter. «Una toalla con «popo».»

—Pero… ¿Que es esto?— volví a meter la mano, ahora atendiendo a no tocar mucho de lo que habia dentro de la bolsa — ¿Por que hay toallas aqui..? ¿Y esto? ¡Aghj! ¡Que asco! — Saque la mano de la bolsa, ya no revisaría nada, había tocado un pañal mal enrollado y con eso me bastaba. Escuche como alguien se reía en el umbral de la puerta. Me acerqué a la única persona que podría ser..— Bill.

Me miró. Llevaba una remera blanca con una chaqueta negra y unos pantalones ajustados del mismo color. Unas botas,  igualmente, negras con los cordones desatados, pero eran cortos. Estaba maquillado con las sombras negras y un brillo labial en los labios que olía a fresas.

Fresas…

—¿Si? — dijo fingiendo seriedad.

—Me puedes explicar ¿por que acabo de tocar unas toallas con mierda encima? — bien, entendía lo del pañal pero ¿por qué las toallas estaban sucias?

¿Ya mencione; que me encantaban las fresas? No podía dejar de mirar los labios de Bill y, obviamente, trataba de que él no se diera cuenta de ello. Digo, no quería que Bill lo.

—¿Por cochino? —… Odio cuando las personas se hacen de los que no saben nada.

—Ja-ja Muy gracioso. — dije con sarcasmo — ahora en serio.

—Pues que tu hija se hizo en el pañal, y le tuve que limpiar.

—¿Sabes cambiar pañales? — lo mire como si fuera un monstruo.

—Mas o menos… — ¡Era obvio que no sabia hacerlo! por algo Alice tenía el pañal al revés.

—¿Y por qué hay tantos pañales, abiertos y sin ensuciar en la basura? — pregunte

—¡Ya, basta! No es un, jodido, interrogatorio. Ahora ¿puedes cargar a Alice de una vez por todas, para ir a desayunar?

¿Que parte de que no quiero que diga groserías frente a Alice, no entiende?

—No. Acabas de decir una mala palabra, por lo tanto; tú cargas a Alice.

A ver si aprendes, Bill…

—Y apúrate, eh. Que quiero desayunar hoy, no mañana — salí dirigiéndome a la cocina. Iba a bajar cuando lo escuche hablando aún.

—¡Que te apures, Bill! — grite.

—¡Que ya voy! ¡No me dejas tener ni un drama de película! — ¿Que? Parece loco..

Llegue a la cocina agarre el bolso y me dirigí a la entrada para esperarlo. Cuando Bill llego le coloque el bolso en el hombro.

—¿Y esto qué? — pregunto.

—Si vamos a salir, debemos llevar esto. Son cosas de bebés. — explique.

—¿Que no ves que tengo a una niña en brazos? ¿No podrías ser más caballeroso y cargar tú el tremendo costal de papa que me has dado? — Me sorprende lo exagerado que puede llegar a ser Bill. ¡Ni siquiera esta pesado el bolso!

—No — dije abriendo la puerta para salir, y cuando lo hice la volví a cerrar. No pude evitar reír un poco. Seguro se enfado, Bill odiaba cuando las personas no lo trataban con «educación» como solía decirlo él.
Me encamine hacia mi auto y al llegar quite el carrito de Alice de la cajuela para comprobar que estaba en buenas condiciones para usarlo. Cuando vi que todo estaba bien, me dispuse a meterlo, nuevamente

—¡Por lo menos pudiste dejar abierta la puerta! — lo escuche gritar.

—Bill, no eres una mujer y no te voy a tratar como tal. — dije para molestarlo, ahora recuerdo cuanto me gustaba hacerlo.

—No es cuestion de que sea o no mujer. Se me pudo caer tu hija, al intentar abrir la puerta ¿sabes? — Lo sentí llegar hasta mi, y cuando termine de acomodar el carrito me acerqué a él, tome a mi hija en brazos y la metí dentro del coche para acomodarla en su aciento.

—Te quiero, hija. — le bese la frente a Alice y le abroche el cinturón de seguridad.

Al terminar me acerque a Bill sonriendo y el aroma de las fresas volvió a envolverme. 

¡Pfff! El hambre me estaba jodiendo las neuronas o algo en el cerebro… O en todo caso el estomago.

—Dejas caer a mi hija una sola vez.. — puse una mano en su hombro — y te arranco lo que tienes entre las piernas. Entonces te podre tratar, con mucho gusto, como a una dama.

Me aleje, no era del todo cierto lo que dije pero tampoco era mentira. Más bien lo dije porque me resultaba divertido molestarlo.

Pero más le valía no dejarla caer.

Entre al auto me frote los ojos,  esperando a que Bill también se metiera.

—¿Listo? — pregunte cuando se metió al auto, y ni siquiera me había fijado en su persona para saber que era él, más bien fue su aroma (de el labial, para ser exactos) lo que me advirtió de que se trataba de él, me abroche el cinturón.

—Si. — reprimi una sonrisa, Bill estaba molesto. Puse en marcha el auto.

&

—¡Rayos! — dije al estacionar.

—¿Que pasa?

— Olvide que el restaurante, donde suelo desayunar con Alice, cerrará por una semana empezando desde hoy. — explique, viendo dicho lugar cerrado y con personas trabajando dentro.

—¿Y por qué cerraran por una semana?

—Estan haciendo una remodelación en el local, lo quieren ampliar.

— Y entonces ¿adónde iremos? — Bill se fijo en Alice y yo lo imite, ella estaba durmiendo y babeando un poco. Reí cuando vi la expresión de mi hermano al verla babear y escucharlo decir un «Iuww» no tan, disimuladamente.

—No lo sé — respondí a su pregunta, volviendo a prestar atención a la calle y sus alrededores.

—Mamá dijo algo, de que se abrió un nuevo restaurante en la ciudad. Por que no vamos alli. — propuso, lo pensé un poco; la verdad es que no me gustaba visitar nuevos lugares, solo cuando era necesario, me gustaba cuando el sitio o las personas ya me conocían y se sabian mis gustos y disgustos. Pero supongo que por esta vez, estará bien. Además como decir que no a Bill, cuando él comienza a verte con los ojos llenos de esperanza y suplica.

—Bien. Conozco donde queda el lugar, asi que vamos. — volví a poner en marcha el auto, hacia un nuevo destino. No se encontraba muy lejos de donde estábamos, por lo cuál, llegamos rápido.

Estacione el auto y bajamos, al instante Bill avanzo hasta la entrada del restaurante, mientras yo esperaba a que regresara por su propia cuenta, salió 34 segundos (si, lo controle con reloj en mano, incluso)  después de haber entrado en el interior, buscándome con la mirada. Al verme junto al auto aún, regreso confundido.

—¿Por qué te quedas?

—¿No se te olvida algo, Bill? — pregunte siendo obvio.

—Ehh.. Pues… — lo insite con la mirada, mientras él parecía aun más confundido. Puse los ojos en blanco para luego abrir una de las puertas de los asientos traseros. Le señale el interior con una mano y con un gesto de sorpresa fingida.

—Ah, claro. — hizo tronar sus dedos, mientras comprimia sus labios — Alice…

—Bill, se supone que será tu responsabilidad. — dije metiéndome en el interior del vehículo y desabrochando el cinturón de seguridad de Alice — ¿Como voy a estar seguro de que; alguna vez no la vas a olvidar en la bañera o en algún parque?

Cerré la puerta de los asientos traseros, con mi hija ya en brazos.

—Eso no pasara. — aseguro -A ver déjame cargarla. — Bill extendió sus brazos en señal de que quería cargar a Alice, lo mire dudoso — Tiene que acostumbrarse a mi,  Tom.

Lo pensé, levemente, y segundos después la puse, delicadamente, en sus brazos, ella ya estaba despierta pero un poco adormilada.
Bill la hizo saltar, levemente, para acomodarla mejor.

Suspiré, agarre el bolso de el aciento del copiloto y cerré la puerta del auto. Nós dirigimos a la entrada del restaurante y al ingresar observé como Bill se fijaba en cada detalle de el restaurante.

—Que bonito lugar, ¿verdad, Tom? — solo cuando me lo pregunto despegue mi mirada de su perfil y observé con atención el sitio; las paredes eran blancas con algunas franjas violetas, tanto las mesas como las sillas eran blancas, los manteles eran de color violeta, había un cuadro colgado, pintado con formas abstractas, en cada pared del restaurante, también había un reloj colgado en la parte superior de la puerta de entrada. El piso era de madera de un color claro, había ventanales hacia el lado de la acera de enfrente para quien quisiera ver a las personas transitar o cualquier cosa del exterior. Supongo que estaba bien.

— Es lindo — comente.

Guíe a Bill hacia una mesa, la que me pareció más silenciada a su alrededor, atraje la silla de bebés (que estaba en una esquina) junto a nuestra mesa. No había mucha gente solo 4 o 5 mesas ocupadas por algunas personas. Nos sentamos y en menos de un minuto una mesera nós trajo la carta, saludando, cordialmente, para luego marcharse disculpándose en el momento.
Bill coloco a Alice en la silla poniéndole bien el seguro, supongo que usando la lógica. Abrió la carta al igual que yo. Luego de un par de minutos la misma mesera volvió junto a nosotros.

—Hola, nuevamente. ¿Ya saben lo que van a pedir? — dijo riéndose un poco, creó que para parecer simpática.

—Bueno, yo voy a querer un café con una porción del pastel de.. — mire en la carta y leí los diferentes sabores; pastel de manzana, arándanos, chocolate, vainilla, fresas..  ¿Fresas? Aspire el aroma a mi alrededor y aun podía persivir, a la perfección, el olor de el labial de Bill.. O tenia mucha hambre o… en verdad, tenía mucha hambre. — .. De fresas. Y media porcion de puré de manzanas para mi hija. — termine devolviéndole la carta.

—Yo quiero solo un jugo de naranja con frutas picadas, por favor. — Bill también le devolvió la carta para después secarle la boca a Alice, mientras la mesera anotaba el pedido.

—Entonces.. — se dirigió a mi —..un café con un pastel de fresas para usted, media porcion de puré de manzanas para su hija y un jugo de naranja con frutas picadas para su esposa ¿correcto?

Juro, en verdad, que no quise reírme pero la situación me superaba. Era todo muy gracioso; el como la chica se nós quedaba viendo confundida, pero aun con la sonrisita simpática. Y el como Bill había parado de repente de secarle la saliva a Alice, y se giraba en cámara lenta, fulminando a la pobre muchacha. Sumándole a esto; que yo me estaba riendo como si me hubiesen contado el mejor chiste del año.

—¿Anote algo mal? — pregunto la chica un tanto incomoda.
Bill puso su mejor sonrisa fingida, pero de esas que se notaban (apropósito) de que eran fingidas.
La chica pareció darse cuenta de que el problema era con Bill, así que posó su vista en él.

—¿No era jugo de naranja? — pregunto la muchacha, que ahora que lo notaba era rubia.
La sonrisa, súper fingida de Bill, se agrando aún más.
¡Estaba torturando a la pobre muchacha! Para ese momento yo ya ponía, disimuladamente, mi mano sobre mi boca para no explotar en carcajadas.

—Señora yo.. —  callo cuando, sin querer, la interrumpí con un bufido a causa de contener la risa.

—En primer lugar, — comenzó Bill, aguantando, evidentemente, la rabia — no soy su esposa — la chica comenzo a mover los ojos y la boca, con un chicle dentro, de forma incomoda ante lo escuchado. Y eso que Bill, aún no ha terminado. — Segundo; soy su «hermana» — hizo comillas con los dedos para recalcarle la última palabra. La chica se puso roja como un tomate y note como trago saliva, pesadamente. — y por último, pero no por eso menos importante.. — poso su mentón sobre sus nudillos poniendo los codos sobre la mesa. En una actitud tranquila, demasiada tranquila. —… Soy hombre.

La muchacha palideció, abriendo los ojos como dos platos enormes, y hasta me parece que se trago el chicle que masticaba segundos atrás. Estaba seguro que ella quería y rogaba que se abriera la tierra y se la tragase entera.. Pero eso nunca paso.
Para su desgracia, Bill ahora ni siquiera intentaba ocultar su cara de enojo y eso daba un poquito de miedo.. Tan solo un poco.

Continúa…

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