«Noise» Fic Toll de Lenz Schwarz

Capítulo 14. Nada podría salir mal, ¿verdad?

A veces las cosas que menos esperamos, se instalan en nuestras vidas, y hacen que sean un poco menos duras, hacen que sean más amenas, y fáciles de pasar.

Andreas es una de esas personas para mí. Impensadamente, se instaló en mi vida para hacerla mejor. Llegó a ella cuando yo más lo necesitaba y ahora está aquí, compartiendo su amor conmigo.

Ya sé que hablo mucho de él, pero se lo merece, se merece que lo halague, que lo presuma con los demás, se merece sólo y nada más que lo mejor. Por eso, acababa de tomar una gran decisión: Ésta noche, les anunciaría a todos, incluso a los medios de comunicación, que Andreas y yo estamos saliendo.

Sería un evento muy importante de la revista, una de las pasarelas más cotizadas del año, con los diseñadores más importantes y famosos del mundo. Sebastian se había estado sintiendo un poco mejor, y estaba de humor para ir, así que tenía que preparar todo para que estuviera completamente perfecto, y mi padre se sintiera orgullo de mí.

— ¿En qué tanto piensas? —La voz de Andy me sacó de mis pensamientos, y me hizo volver a la realidad.

Parpadeé un par de veces, y bostecé, oxigenando mi cerebro, para luego mirarlo, mientras acariciaba el suave cabello que tenía detrás de la oreja.

—En ti. En nosotros —Suspiré, y luego sonreí, besando dulcemente su frente, causando que él cerrara por un momento sus ojos.

—Mentira —Rió, dándome un ligero golpe en el hombro—. Dime…

—Es verdad. Aunque también pensaba en otras cosas.

— ¿Cómo qué? —Me miró fijamente, acomodándose un poco sobre la cama.

—Como en la pasarela de esta noche. Estoy un poco nervioso… —Mordí mi labio— Quiero que todo salga a la perfección y que Sebastian se sienta orgulloso de mí.

—Imagino como debes de sentirte amor… Pero tienes que…

— ¿Cómo me llamaste? —Sonreí ampliamente, y luego solté una ligera risa, mirando como sus mejillas se tornaban de un color rosa.

—Amh… yo…

—Me gusta —Acaricié su mejilla, dejando por completo de lado el tema en el que antes estábamos.

— ¿En serio? ¿Te gusta que te diga así?

—Y que me abraces, y me beses, y te duermas todas las noches conmigo, y verte despeinado por las mañanas…

—Ya, ya, ya entendí el punto —Rió otro poco, mientras se acurrucaba  a mi lado—. Yo amo todo eso, Tom. Amo que estemos juntos de esta manera, y que esto no haya afectado la relación de amistad que tenemos todavía.

—Prométeme que pase lo que pase, nunca te separarás de mí, Andy.

—Nunca lo haré —Sonrío amplio, al mismo tiempo que alargaba su dedo meñique hasta mí. Imité el acto, y ambos entrelazamos nuestros dedos, mirándonos directamente a los ojos.

De esto hablaba. No hacían falta las mayores cursilerías, o las mayores muestras de cariño. Con sólo mirarnos entendíamos perfectamente que éramos lo que necesitábamos en ese momento.

Lo volví a abrazar, y cerré mis ojos, mientras soltaba un largo suspiro. Quería descansar un poco más; ese día estaría pesado, y quería levantarme bien descansado, y del mejor ánimo posible. Aunque eso último, alguien a quien abrazaba en ese instante, ya lo había logrado.

 

—Buenos días, Cameron.

—Buenos días, Tom. ¿Todo bien?

—Quería hablar contigo, acerca de ésta noche. Es importante —aseguré, sosteniendo algunos vestuarios cerca de mi pecho.

—Oh, claro. Dime.

—Quiero que modeles hoy. Y te traje esto —Sonreí ampliamente, mientras le extendía los hermosos vestuarios justo enfrente de sus ojos.

Sabía que no podía negarse; Cameron había querido modelar desde siempre, pero no se le había dado esa oportunidad, ya que era el mejor diseñador que la revista tenía, y no podíamos dejar descuidado ese lado. Pero también sabía que en sus ratos libres, tomaba unas cuantas clases de modelaje, entonces no estaba totalmente fuera de contexto al respecto.

— ¿Qué? Tom, no estarás hablando en serio, ¿o sí? ¿Yo modelar? Pero…

—Es una orden. No te lo estoy preguntando —Alcé altaneramente mi ceja derecha, dejándole la ropa en sus manos—. Yo sé que el modelaje te ha llamado la atención desde siempre, y ésta noche puedes resaltar.

—Pero Tom, nunca he estado en una pasarela de éste estilo —Su voz se tornaba cada vez más nerviosa—. Además, soy diseñador, y…

—Precisamente por eso, quiero que modeles algunos de tus propios diseños. ¿No es increíble?

— ¿Y si algo sale mal? ¿Y si arruino la noche? ¿Y si…?

— ¿… te vuelves más famoso de lo que ya eres en Nueva York?

—Tom…

—Vamos, es una oportunidad que no se presenta dos veces. Quiero renovar la revista como lo he estado haciendo, y sé que es una buena manera.

— ¿Cómo sabes que modelo en mis ratos libres? —Enarcó una ceja cuestionante, y puso el vestuario a su lado, acomodándolo perfectamente.

—Mmh… Intuición —Solté una pequeña risa, al mismo tiempo que me encogía de hombros.

—Claro… ¿Bill te dijo algo? —interrogó, cruzándose ligeramente de brazos.

— ¿Bill? No, él no mencionó nada. Yo ya lo sabía, eres demasiado obvio a veces Cam. Pero ahora que lo mencionas… He notado que te haz alejado mucho de Bill. ¿Pasa algo entre ustedes?

— ¿Te digo algo? La verdad no sé. Creí que todo estaba bien, pero desde que Andreas y tú comenzaron a salir… Pues todo cambió, y sinceramente no sé por qué él tiene que ponerse así…

—Espera. ¿Cómo sabes que Andreas y yo…?

—Por favor, Tom, es más que obvio. Han estado muy juntos los últimos días, tocándose cada vez que pueden, encerrándose en la oficina, y déjame decirte que las paredes no son de metal, si sabes a lo que me refiero…

— ¡Cameron! —Tapé mi boca con ambas manos, mirándolo totalmente descolocado.

—Lo siento jajajaja —Me miró divertido y luego suspiró.

— ¿En serio se escucha todo lo que…?

—Relájate. No se escucha… Mucho.

Reí ligeramente, y luego sacudí un poco mi cabeza.

—Vaya, creo que tengo que ser un poco más discreto…

—Opino lo mismo —Me miró, mordiendo su labio, evitando la risa próxima a salir.

—Y… ¿por qué crees que Bill esté portándose de esa manera? —Cambié radicalmente el tema. Me interesaba más saber por qué Bill estaba actuando así, que el hecho de que todos en la empresa supieran mis cosas íntimas.

—Yo creo que son celos…

¡MIERDA!

Me quedé estático, sin decir nada todavía. Tal vez Cameron había descubierto la relación que tenía antes con Bill, tal vez el mismo Bill le había contado, o tal vez sólo era una suposición. Por eso decidí no comentar absolutamente nada y esperar que él terminara.

Al parecer notó mi acto, y enseguida continuó con sus palabras.

—Celos de que ustedes no han estado mucho tiempo juntos como hermanos, y Andreas siempre ha sido eso, como un hermano para ti. Y bueno, ahora que están juntos como pareja… Simplemente creo que se siente rechazado por ti, desplazado por Andreas y celoso de que ustedes se lleven tan bien y tengan esa bonita relación, y él no pueda contigo, me refiero a compartir cosas de hermanos y eso. ¿Nunca lo habías pensado? —preguntó, recargándose un poco en el escritorio detrás de él.

—No en realidad —Negué, pensándomelo un poco más.

Tal vez Cameron tenía razón. Tal vez era cierto que Bill estaba celoso de mi relación con Andreas.

Había hablado con él esa mañana y no le había creído mucho, pero ahora comenzaba a creer que en realidad sentía algo por mí.

Tal vez se había dado cuenta ahora, tal vez había tratado de esconder sus sentimientos por mí en un pasado para no lastimarme después, tal vez me amaba pero no quería que yo dejara mis sueños atrás por estar con él.

Mierda. Ahora tenía miles de cosas rondando mi cabeza. ¿Podría ser cierto que Bill realmente me amara?

— ¿Por qué no hablas con él y así aclaras tus dudas?

— ¿Tú hablaste con él?

— ¿De qué?

—De lo que está pasando. De sus “celos” —Hice comillas con mis dedos, enfatizando esa palabra.

—Pues… No que yo recuerde. Simplemente se le nota que se fastidia cuando estás tan cariñoso con Andreas —Alzó sus hombros con desdén—. Pero… Podrías hablar con Georg si en serio quieres saber qué pasa con Bill. Han estado platicando mucho últimamente, y como se conocen de antes, a lo mejor él pueda decirte algo.

— ¿Crees que deba? Es decir, no creo que Georg vaya a decirme algo que Bill le confió.

—Es posible —Asintió, mirando luego hacia otro lado—. Pero tal vez él pueda darte algunas pistas —Regresó su mirada hacia la mía, mordiéndose el labio, y luego rió brevemente—. ¿Sabes? Yo juraba que eras completamente heterosexual.

¿Qué coño? ¿A qué venía ese comentario ahora? ¿Se había tirado a mi hermano y ahora pretendía hacerlo conmigo?

Alcé mi ceja, mirándolo un poco incrédulo. La verdad no sabía exactamente que contestar a eso.

— ¿Y? ¿Ahora ha cambiado tu perspectiva hacia mí?

—No exactamente. No me malentiendas, Tom. Es sólo que me sorprendió que Andreas y tú… Bueno…

—Lo sé. Es algo que le sorprenderá a todo Nueva York cuando se enteren.

—Espera. ¿A todo Nueva York? ¿A qué te refieres?

—Ya verás.

— ¡Oh Dios! No es verdad —Volvió a reír, tapándose después la boca con su mano izquierda—. La pasarela de esta noche es para eso, ¿verdad? Anunciarás tu compromiso, o lo que sea que tengas con Andreas, hoy. ¿O me equivoco?

—Ya verás, Cam. Ya verás.

—No tienes remedio, Miller —Negó con la cabeza, recogiendo los vestuarios que esa misma noche usaría—. Te veo al rato. Gracias a tu nueva “oportunidad” —remarcó esa palabra— ahora tengo que apresurarme mucho más de lo que ya estaba. Suerte. La necesitarás. Espero que Bill no arme algún tipo de escándalo por eso.

—No tiene por qué.

—Já, se nota que todavía no conoces perfectamente a tu hermano —Vaciló, e inmediatamente, dio media vuelta y enfiló hasta una de las otras salas de la empresa.

Joder. Cameron tenía toda la razón, todavía no lograba conocer perfectamente a mi hermano. ¿Cómo diablos reaccionaría Bill al enterarse oficialmente que Andreas y yo éramos pareja? No quería ni imaginármelo. Y peor aún… ¿Cómo reaccionaría mi padre, la prensa, toda la gente que asistiría al evento? Tampoco quería imaginarme eso. Sólo esperaba que las cosas salieran tal y como las había planeado, y nada se saliera de su rumbo.

La empresa era ahora mucho más importante para mí, que para cualquier otro, incluso que para Sebastian. Y no podía dejar que nada ni nadie la arruinara. Actuaría con la cabeza fría, pensándome bien las cosas antes de hacerlas y decirlas. Y le pondría un alto definitivo a Bill.

Sí, había dudado por una milésima de segundo en hacer formal mi relación con Andreas, a causa de lo que Cameron me había dicho, pero era una reverenda estupidez tan siquiera pensar que Bill podría estar sintiendo algo por mí. Eran sólo sus trucos para hacerme caer otra vez, pero no lo lograría, no esta vez. Nada que saliera de su parte me convencería de lo contrario. Y mucho menos me convencería de dejar a Andreas. Me había hecho una promesa a mí mismo, y no la rompería por las tonterías de alguien más. Estaba dicho.

 

Por Bill.

Tenía que ser precavido. Mi plan había comenzado y no podía dejar que absolutamente nada fallara. Tenía que mostrarme un poco vulnerable ante Tom, pero al mismo tiempo seguro de mí mismo.

Esa mañana había escuchado que Cameron hablaba con Georg de algo en particular de mi interés.

— ¿Y por qué te interesa tanto saberlo? Digo, puedes preguntárselo a Bill. ¿Por qué vienes a hacerme un interrogatorio a mí?

—Vamos, Georg. Bill me mandaría por un tubo si le pregunto esto. Necesito que me ayudes.

—Yo no sé nada.

—Yo sé que sí sabes.

—Vale, vale, a ver si voy entendiendo… Vienes a mi oficina a preguntarme si creo que Bill se siente celoso de Andreas porque ahora está con Tom, ¿y piensas que yo te voy a contestar eso así como así?

— ¿Por favor?

—Já, no me hagas reír, Cameron.

—Bueno, está bien. ¿Qué quieres a cambio?

—Mmh… Déjame pensar… —Noté como Georg se tallaba el mentón, mirando hacia su alrededor.

Maldito manipulador. Le diría todo lo que sabía a cambio de unas cuantas monedas. Traidor.

—No tengo tu tiempo, Listing.

—Ya. Te diré todo lo que sé, a cambio de algo muuuuy grande —Sonrió socarronamente, apoyando ambas manos en su cintura—. Y no te puedes negar.

—No eres mi tipo.

—No seas imbécil, no es eso —Cameron se relajó notoriamente cuando Georg aclaró las cosas y luego, ambos se sentaron, uno enfrente del otro.

— ¿Y bien?

—Quiero que me ayudes a ganarme la confianza de Tom.

¡BINGO! ¡Dios, Georg, eres un maldito maestro!

— ¿De Tom?

—Y del señor Miller, también. Sé que te llevas muy bien con Andreas, y por consiguiente, podrías ayudarme a la perfección. Yo te ayudo, tú me ayudas y todos ganamos.

—Vale. ¿En qué forma quieres que te ayude?

—Ya hablaremos de eso, Cam —Asintió, ensalivando ligeramente sus labios.

—Bien. ¿Ahora me dirás lo que quiero saber?

—Tenemos un trato, compañero —Sonrió nuevamente, mientras estrechaba su mano con la de Cameron.

El maldito tenía el mejor plan de la existencia, y yo tenía que continuar con eso. Se ganaría la confianza de Tom y Sebastian, y claramente, haría mi tarea mucho más fácil. Todo estaba resultando tal y como yo lo quería. Nada podría arruinar esto.

 

— ¿Y es completamente necesario, Tom?

—Sí, lo es. Los dos van a modelar para la próxima pasarela.

—Pero…

—Todavía hay algo que no entiendo: Ustedes se llevaban muy bien, ¿no? —Preguntó mi hermano, cruzándose de brazos, mientras me miraba con ojos divertidos— ¿Entonces qué pasó para que cayera completamente de tu gracia?

—Sé a lo que te refieres y… —Solté un suspiro— Me di cuenta de que no siento nada por él. No puedo engañarlo, yo quiero a otra persona.

Logré notar como mi hermano tragaba lentamente saliva y luego me miraba curioso. Sabía que ese comentario lo había puesto nervioso y con unas ganas terribles de saber quién podría ser ese “alguien”.

— ¿Así que ahora alguien más está en tu mente?

— ¿Te sorprende?

—Es sólo que siempre haz dicho que…

—Lo sé, pero me he dado cuenta de muchas cosas que antes evitaba. Creo que por fin he madurado, Tomy —Y sonreí ampliamente, mirándolo directamente a los ojos.

— ¿Y…?

— ¿…quién es? —Terminé la pregunta que Tom estaba a punto de hacer y me acerqué estrechamente hasta él— ¿En serio no lo imaginas? —Hice que mi respiración se mezclara con la suya, al mismo tiempo que pegaba ligeramente mi pelvis en la de él— Me sorprende que no tengas una mínima idea…

—Bill… —Jadeó al sentir los movimientos que le propinaba en la parte baja de su abdomen y comienzo de su entrepierna. Cerró sus ojos, apretando un poco sus labios, y me sostuvo de la cadera, aferrándose fuertemente con sus suaves manos.

Tom era tan débil…

Siempre tan predecible, siempre sumiso. Quería hacerse el grande, el maduro, el que nada le afectaba, pero a mí no me engañaba, tal vez lo hacía con los otros, pero conmigo se topaba con pared.

Unas simples caricias y ya estaba excitándose, unos simples roces entre nuestras pieles y ya estaba a mis pies, jadeándome en la boca, y suplicando por más. Era realmente patético.

Si antes dudaba aunque sea un poco de que caería, ahora estaba totalmente seguro de que lo haría, y más rápido de lo que pensaba. Con sólo decirle cosas lindas y tiernas, hacerle creer que me había dado cuenta finalmente que lo amaba y mostrarme dominante, pero frágil hacia él, ganaría. Estaba completamente seguro de eso.

— ¿No te das cuenta que sólo tú rompes con mis reglas?

Abrió nuevamente sus ojos, y apoyó su cabeza en la pared que tenía atrás, para mirarme mejor.

—No te creo.

—No me interesa que me creas. Yo sé lo que siento, y con eso me basta.

— ¿Entonces por qué me lo dices si sabes que no te creeré? No ganas nada.

—Tú preguntaste, Tomy —Alcé mis hombros, sonriendo de lado, y lo solté completamente—. Por cierto… ¿cómo vas con el zorrillo? Se corre el rumor de que están en una relación. ¿Es cierto?

—A ti no te importa —Se incorporó, acomodando su saco y corbata, mientras se hacía el cabello hacia atrás—. ¿Si así fuera qué?

—Me moriría de celos —Aseguré, cambiando mi cara a un tono serio.

—Tú eres incapaz de sentir eso.

—Mierda, Tom, ¿por qué el resentimiento?

—Já, ¿y todavía preguntas por qué?

—Vale, ya, nos fuimos hacia otro tema. El punto es que me purga que estés con ese maldito imbécil. Y no pienso modelar con Cameron —Me crucé de brazos, con la seriedad todavía palpitante.

—Te recuerdo hermanito, que el que da las órdenes aquí soy yo.

—Y te recuerdo que a la revista le ha ido demasiado bien desde que yo llegué, así que no creo que te convenga que yo me vaya, ¿no es así?

Escuché un cansino suspiro salir de sus labios y me miró desafiante. —No me retes, Bill. Sabes muy bien que puedo despedirte, contratar a un nuevo modelo, más joven y andrógino, y nada pasará. La revista no va a caer porque tú salgas.

Auch.

Tenía razón. La revista más famosa de Nueva York no iba a dejar de serlo sólo por mi partida. Pero no podía verme vulnerable ante mi hermano.

— ¿Estás tan seguro? Podemos probar… —comenté, mirándolo con altanería y la seguridad que tanto me caracterizaban.

—Eres un maldito arrogante.

—No lo suficiente, Tomy —Mordí mi labio, y caminé unos cuantos pasos alejándome de su figura—. Entonces… ¿estamos en un acuerdo?

— ¿Acuerdo?

—Yo no modelo con Cameron, y a cambio, dejaré que mantengas una “relación” con el zorrillo, sin meterme a arruinarla.

—Jajajajajajaja —Se agarró del estómago, encogiéndose a causa de la risa, y luego vaciló—. ¿Estás de coña, Bill? ¿Qué te hace pensar que puedes arruinar mi relación con Andreas?

— ¿Qué te hace pensar que no? —Enarqué una ceja, sin despegar mi mirada de la suya— Si yo quisiera, con sólo tronar mis dedos, lo dejarías.

—Já, ¿en serio lo crees? Yo que tú, no estaría tan seguro, Bill.

—No te engañes a ti mismo. Ya veremos. Mientras… ¿Estamos en un acuerdo o no?

—No te voy a cumplir los caprichos. Vas a modelar con Cameron y ya, no hay más.

Bufé molesto, fulminándolo con la mirada. —No lo haré. Y hazle como quieras. Despídeme, mándame al carajo de regreso a Alemania o lo que mejor te parezca, pero no pienso modelar con él.

— ¿Tan mal salieron como para poner en riesgo tu trabajo?

—Ya te expliqué la situación. No quiero ilusionarlo, y…

—Esto es trabajo, Bill. Puedes dejar aparte tus sentimientos.

— ¿Tú puedes?

—Claro que sí. Lo hice cuando tú llegaste aquí, y lo sigo haciendo ahora que eres el modelo principal de la revista y yo el jefe.

— ¿Eso quiere decir que sigues luchando con el amor que me tienes?

—Quiere decir que sigo luchando con el inmenso odio que siento por ti, para no tratarte como te mereces.

—Rompes mi corazón.

—No tienes —Se burló, alzando ligeramente sus hombros, mientras dejaba salir una risita, y luego se giró, para volver a sus tareas diarias.

Maldito egocéntrico.

Mierda.

 

— ¿Entonces sí tendrás que modelar con Cameron?

—Thomas Miller es un idiota —Asentí con una sonrisa de oreja a oreja, mirando a Georg, mientras este le llevaba una gran taza de café a Blake—. Pero ni crea que se salió con la suya. En realidad no me afecta modelar con Cameron, no tiene por qué.

— ¿Entonces por qué se lo dijiste?

—Para probarlo. Y verme como el “sumiso” —Hice comillas con mis dedos al pronunciar la última palabra— El que le hace caso en todo y se queda callado, poniendo su orgullo de lado. Obviamente hice que Tom viera que no estaba de acuerdo, pero que iba a seguir sus órdenes aunque no me gustaran del todo. Es un primer paso, y creo que me salió a la perfección, Georg —Reí finalmente—. Voy por muy buen camino.

—Eres un maestro, William.

—Gracias. Lo sé —Sonreí socarronamente, mientras me quitaba los zapatos, y probaba otros; unas botas de piel, negras, y con algunas finas cadenas en los costados; estaban hermosas— Y hablando de eso… Tú no te quedas atrás. Escuché tu plática con Cameron, y déjame decirte que eres grande.

—Jajajaja —Georg me miró divertido, y luego hizo un desdén con su mano—. Eso no es nada, Bill. Ya verás lo que tengo planeado. Es una sorpresa.

—Al parecer te estás tomando muy en serio todo esto, eh.

— ¿Y cómo no? Está algo muy importante en juego, no puedo flaquear.

—Tienes razón. Y me alegra que pienses así.

—Bueno, es algo que nos conviene, así que… —Dejó la frase en el aire, y asentí, comprendiendo con exactitud lo que quería decir— Cambiando de tema… ¿Estás nervioso por ésta noche?

—Algo…

—Será una pasarela muy importante. ¿Sabías que Carolina Herrera estará ahí?

— ¿¡Carolina Herrera!? Mierda… ¿Es en serio, Georg?

—Sí. Escuché a Blake decirlo —comentó, cuando ambos ya estábamos más alejados del susodicho—. Cameron está más nervioso que una virgen en su primera vez. Deberías de apoyarlo, él nunca ha modelado en un evento tan importante, y sinceramente, no sé por qué Tom lo eligió.

— ¿Celoso?

—Él ni siquiera es modelo profesional. Sólo estoy dando mi punto de vista. Creo que lo hizo para joderte, porque es obvio que se dio cuenta que ustedes estaban un poco distanciados.

— ¿Lo crees? Yo estoy seguro de eso.

Ambos nos miramos, pensando un poco al respecto, pero sin decir algo.

Era verdad. Tom había hecho todo eso sólo para joderme la vida. Se estaba desquitando, era más que obvio. Y más con Cameron, que nunca había modelado en un evento de esa magnitud, y ahora tenía que hacerlo, sin experiencia, ni consejos de nadie, además de ocuparse de algunos diseños. Lo estaba llenando de trabajo, sólo por meterse conmigo, y eso no me parecía justo. Pero bueno, ¿qué podía hacer al respecto? Nada.

Aunque… Esperen, pensándolo bien… Sí había algo que podía hacer.

—Tengo una idea…

— ¿En qué estás pensando? —Georg alzó una ceja, mirándome expectante.

—Puedo darle celos.

— ¿Crees que sea una buena alternativa?

—Se me está ocurriendo algo brillante —Canturreé—. Ésta noche será épica.

Georg sólo vaciló, y siguió preparando las cosas que tenían que quedar listas para la noche.

Tenía un plan que no podía fallar. Tom se moriría de celos, y su “relación” con el zorrillo terminaría antes de lo que ellos pensaban. Definitivamente, nada podría salir mal, ¿verdad?

Continúa…

Gracias por la visita.

por Lenz Schwarz

Escritora del Fandom

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