Obsesión sexual 12

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 12

Por Bill

No pude dormir casi nada esa noche.
Tom, después de haber estado consolándome ante mi momento de debilidad se quedó dormido otra vez, yo no. Yo le estuve mirando toda la noche sin dejar de repetirle en susurros cuanto le quería.

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Abrí los ojos al escuchar una música de fondo.
Al final caí rendido y pude dormir algo pero me sentía realmente cansado. Nada más de pensar que teníamos concierto me daban ganas de esconderme bajo las sábanas y no salir de allí. Me incorporé bruscamente al ver que Tom no estaba a mi lado.

Me senté en la cama estirando los brazos hacia arriba, desperezándome. Se oía el sonido de la ducha y una música que también venía de allí.
Tom se estaba bañando y se había puesto el móvil con música por que esa melodía rapera no podía ser nada más que suya.
Me levanté y me dirigí allí. Llevaba únicamente una camiseta blanca y los boxers.
Abrí la puerta y le oí cantar… bueno, más bien recitar ese chorro de frases en plan “la sociedad es una puta mierda” “aquí nadie vale más que tu…” y todo eso. Si no se yo quien tiene la culpa de que mi hermano sea tan esplendido.
Este cuarto de baño era muchísimo más grande y lujoso que el del anterior hotel. La bañera era grande, Y la mampara azul marino, no se veía nada al otro lado… que injusticia.
Él móvil seguía sonando encima del lavabo. Me acerqué y paré la música.
Tom corrió la mampara completamente extrañado, abrió los ojos de sobremanera cuando me vio, no esperaba encontrarme ahí.
Yo tenía su móvil en una mano mientras que con la otra me apoyaba en el mueble del lavabo y sonreía coqueto.
Tom al verme sonrió de lado y bajó ambas manos de su cabeza, la cual se estaba lavando (cosa rarísima en él, pero sí, de vez en cuando le daba un agua a sus mugrosas rastas) Cortó el agua.
-Billy, Billy… no me hagas enfadar de buena mañana
-Tom esta música es feísima. – vi como abría la boca indignado, le herí en el orgullo al meterme con su adorado rap.
Yo sonreí pasando el móvil por mis labios de un lado al otro. Le miré de arriba abajo sensualmente, cosa que pareció no molestarle en absoluto.
Le volví a mirar a la cara una vez le hice el escáner.
-Me parece muy fuerte que después de la racha que llevamos todavía andes con el arma cargada – dije cruzándome de brazos al reparar en su nada discreta erección.
Él se apoyó en la pared y se la cogió con una mano.
-Se ha puesto contenta al verte – soltó, el so guarro.
Yo me mordí el labio inferior y me acerqué lentamente sin poder remediarlo. Me saqué la camiseta conforme iba avanzando. Me metí en la bañera con él y le di un lametón en los labios, el se relamió cuando me separé.
Seguidamente y sin decir nada más me agaché quedando de rodillas.
El me agarró del pelo con ganas, demostrando su aprobación.
Había descubierto que me encantaba hacerle sexo oral a mi hermano y creo que me volví bastante bueno haciéndolo.
Apoyé ambas manos en sus muslos y comencé a devorarle. Tome un ritmo bestial, ni yo mismo sé como no me atragantaba.
-Oh sí… chúpamela Bill… – Como siempre Tom tenía la delicadeza en el culo, y pues me trataba como a una vulgar puta, ahora que no me disgustaba es más… creo que me ponía.
Mi hermano empezó a soltar líquido preseminal dejándome la boca totalmente empapada. Señal que se iba a correr a la de ya. Oí como, entre gemidos, mi hermano bendecía el piercing de mi lengua.
-Ah!… eso es Bill – dijo mientras movía sus caderas queriendo joder mi boca.
-¿Te queda mucho? – le pregunté, alzando la cara y masturbándole con mi mano. El resopló y negó con la cabeza.
-Prepárate, me voy a correr en tu boca Bill – dijo mirándome lujuriosamente, yo le provoqué pasando mi lengua por mi labio superior y sonriendo pícaramente – Dioooos… ah – continuó gimiendo, sintiendo como iba llegando su éxtasis, me agarró más fuerte del pelo y se encorvó para estar cara a cara conmigo y me habló desafiante – …me lo vas a enseñar y después, te lo vas a tragar.
Yo seguí con la misma expresión de tía guarrona que se que le pone mucho y asentí sumiso, mi hermano era un pervertido, pero yo no me quedaba atrás.
Cuando iba a eyacular me agarró de la cabeza e hizo que me la metiese en la boca descargándose por completo en ella. Oí su estruendoso grito de éxtasis.

Cuando acabó se concedió unos segundos de recuperación mientras yo me apartaba de su miembro. Me agarró por las axilas ayudándome a levantarme y una vez me tuvo frente a frete me cogió de la cara suavemente y me obligó a mirarle, yo sabía lo que quería.
-Bill… – dijo pasando sus dedos, dibujando el contorno de mis labios. Yo la entreabrí la boca lo suficiente para que pudiese ver todo lo que había dejado en ella. El suspiró fuertemente – oh…joder.. – dijo mordiéndose el labio inferior totalmente satisfecho – eso es Bill, trágatelo – me ordenó acercándose sensualmente a mí.
Yo cerré la boca, los ojos y tragué. Sentí un sabor agrio recorriéndome toda la garganta. Finalmente abrí los ojos y le sonreí.
Él no tardó mucho más en empezar a comerme la boca desesperadamente. Ahora cualquiera lo paraba, echaríamos otro en la ducha y luego hacia la sala a hacer la prueba de sonido… a mí me iba a dar algo.

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-¿Preparados chicos? – Gritaron todos.
Estábamos a punto de salir al escenario. Tom se levantó del sofá con la guitarra colgando seguido de Georg.
-Vamos a darles caña – dijo. Yo le observaba desde mi posición.
Luego me dice a mí. Yo estaba tirado en el sillón con cara de sueño.
-Bill, ¡espabila! – me dijo Georg.
Yo puse un puchero y me levanté pesadamente. Me dolía todo el cuerpo… todo. Tom me seguía observando, cuando me crucé con su mirada me guiñó un ojo coqueto. Yo le saqué el dedo, y él se rió. Por su culpa no podía con mi alma.

Se oyeron los estruendosos gritos de las fans coreando nuestro nombre.
No quedaba otra, respiré hondo varias veces antes de dibujar la mejor de mis sonrisas.

Cuando Tom empezó con los acordes de Übers los gritos retumbaron en mis tímpanos haciendo que me doliese. Me agarré el auricular de mi oreja y lo volví a colocar bien mientras el personal aguardaba a mi lado para decirme cuando debía salir.
Y a la de una, a la de dos… y a la de tres.
¡FUN! Fogonazo en todo los ojos cuando salí, me paré en frente de la pasarela y comencé a moverme a ritmo de la música. Me puse de lado mirando hacia el público mientras me contoneaba sensualmente.
Y empecé a cantar.

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-Ahora, me gustaría que alguien suba al escenario a cantar conmigo. – se oyó el más estruendoso de los gritos cuando dije eso. Todas alzaban la mano para ser elegidas.
Yo me mordí el labio y empecé a buscar entre las chicas de la 1º fila que estaba delante de Tom.
Reparé en una chica castaña de pelo liso y con mechas rubias, muy guapa, llevaba una camiseta de manga corta morada con un dibujo en negro.
La miré a la cara y vi como me sonreía cuando la señalé.
-Elijo a la chica de la camiseta morada – Los chicos de seguridad la ayudaron a salir de esa valla en la que estaba empotrada y la subieron hasta mí. – Ven aquí – dije sugerente una vez que subió al escenario.
Miré de reojo a Tom… su expresión no me gustó nada.
-¿Cómo estás? – le pregunté con la más radiante de mis sonrisas una vez la tuve en frente.
-Feliz… -fue capaz de decir totalmente extasiada, sin dejar de mirarme. Yo reí y le pasé el brazo por el hombro.
-¿Cómo te llamas? – le puse el micro para que respondiese.
-Evelyn
-Evelyn ¿sabes como sigue? – ella asintió – Lo hacemos juntos ¿vale? – se mordió el labio inferior y volvió a asentir mientras me rodeaba la cintura con su brazo.
La música sonó de nuevo y empezamos a cantar juntos mientras me la llevaba de un lado a otro del escenario de la mano. Se la veía realmente contenta, y eso era algo que a mi me llenaba.
Solo con lo feliz que ella era con tan poco me daban ganas de comérmela a besos. La canción estaba acabando y canté la última estrofa de la canción, la miré dándole las gracias y la estreché fuertemente entre mis brazos.
Creo que es el abrazo más largo que le he dado a una fan encima del escenario, pues la mecí tiernamente entre mis brazos y le di un beso en la mejilla.
Yo quería a mis fans un montón.
Enseguida Saki vino a apartarla de mis brazos. Cuando tiraron de ella vi como me sonreía una última vez y me dijo “gracias de todo corazón”
Yo la sostuve del brazo un poco más y me mordí el labio guiñándole un ojo, moviendo los labios le dije “gracias a ti guapa” y pude ver como se ponía una mano en la boca y se le aguaban los ojos. La solté y Sakí volvió a tirar de ella llevándosela.
Cuando me giré le dí otro vistazo a Tom. Tragué saliva. Me estaba mirando con odio… le pregunté con la mirada que pasaba, él movió los labios pero no pude entender lo que era. Me las apañé para acercarme a él cuando la canción termino. Puse mi oreja cerca de sus labios a lo que las fans chillaron fuertemente.
-Te vas a enterar esta noche…
Sentí un escalofrío, el tono me pareció de lo más amenazador, le miré con los ojos muy abiertos durante unos segundos, después me giré, el concierto tenía que continuar. Ahora que yo estaba cagado ¿Qué había hecho mal?

&

El concierto fue genial.
Todos estábamos agotados. Mientras íbamos para el hotel Tom no me miró ni una sola vez. Pero al llegar a la recepción dijo.
-Me voy a sobar, estoy echo mierda – todos se despidieron de él, me miró y me hizo un gesto con la cabeza para que le siguiese.
-Eeeh… yo también me voy – dije y caminé hasta estar a su altura. Cuando las puertas del ascensor se cerraron me empotró contra los espejos de cara a ellos.
-¿Qué es lo que te has creído? – dijo amenazador en mi oído – Estoy muy enfadado Bill, no vuelvas a tocar a una chica de ese modo en mi presencia, jamás.
Yo sonreí de lado… con que era eso, celos. Aun así me gustaba el juego.
-Hmmm Tom, pero es que era tan mona – dije haciendo un puchero teatrero mientras notaba como su mano me acariciaba lujuriosamente el paquete y su cuerpo se restregaba detrás de mí.
-Tu eres mió Bill – dijo lamiéndome el cuello, yo gemí suavemente. – solo mío… – desabrochó mi cinturón y metió la mano, al notar su caliente mano contra mi duro miembro me sacudí violentamente y quedé de frente a él. Le di un manotazo a los botones del ascensor pulsando el STOP y le miré con lujuria, con pasión.
Tom no tardó nada en abalanzarse de nuevo sobre mí y besarme con hambrientas y profundas lamidas. Yo rodeé su cuello enredando mis brazos en sus desordenadas rastas.
Tom me cogió en brazos volviéndome a estampar contra los fríos espejos. Yo le rodeé con mis piernas sintiendo su erección a través de sus pantalones dándome en el trasero.
Que calor tenía, que calor…
Me desabroché la chaqueta pero no me la pude quitar, quedó medio caída por mi hombro. Mi hermano me subió la camiseta y comenzó a darme suaves y hambrientos bocados por todo mi pecho desnudo mientras que me embestía haciéndose rozar conmigo.
Esa ropa me molestaba, necesitaba sentirle.
-Tom… quítate los pantalones, necesito que me folles ya… – mi respiración era altamente irregular. Él se desabrochó los pantalones rápido y fugaz. Los dejó caer y ahí se quedaron, los boxers solo se los bajó un poco, yo hice lo mismo.
-Date la vuelta – me ordenó.
-¿Qué?
Él me giro y quedé de espaldas a él y de cara a los espejos apoyando ambas manos en ellos. Tragué saliva al ver el panorama.
A mi se me veía casi entero. El espejo llegaba a las rodillas. Mis pelos revueltos, mi respiración irregular, mi ropa desordenada y mi más que marcado miembro erecto.
Que vergüenza.
Tom detrás de mí sonreía morboso. Le gustaba poder verme así. Me quedé quieto mientras notaba como sus dedos se movían dentro de mí. Yo cerraba los ojos para no verme pero inevitablemente los abría viendo mi expresión de placer a un palmo de mis narices.
Daba morbo sí, pero daba más vergüenza.
Tom agarró mi pene y empezó a masturbarme a la vez que iba metiéndomela, yo miré sin perder detalle como su mano se movía sobre mi erección y su expresión de placer una vez me hubo penetrado.
Fue demasiado para mí.
Empecé a berrear como un loco. Dejando todo el espejo empañado de vaho.
Podía verlo todo. Todo. Como Tom se movía detrás de mí y me sonreía remojándose los labios.
-¿Te gusta Bill? – me preguntó mirándome a través del espejo.
Yo asentí con la cabeza mientras mi cuerpo se balanceaba hacia delante al ritmo de sus embestidas.

Fue el polvo más excitante de mi vida.

Le di al botón una vez nos hubimos recolocado la ropa. Enseguida llegamos a nuestra planta. Unos ancianos esperaban para entrar cuando nosotros salimos, yo saludé con una sonrisa mientras Tom me agarraba de la mano tirando de mí.
Pude oír la voz de la viejecita a lo lejos diciendo un “¿Qué calor hace aquí no?
Sonreí pícaramente mirando a Tom que me devolvió la sonrisa con el mismo gesto mientras nos alejábamos hacia su habitación con las manos entrelazadas.

Continúa…

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