Obsesión sexual 20

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 20

Por Bill

-¿Una entrevista? ¿Y cuando me lo pensabas decir David? – me crucé de brazos echándome hacia atrás en el asiento.
-Es que ha sido de última hora. – respondió él dándole un sorbo a su taza de café.
-Bueno de todas formas tengo que preguntarle a Tom primero.
-¿Preguntarle? ¿para qué? – dijo alzando una ceja extrañado – dime si o no que tengo que llamar en breve.
Yo torcí la boca y miré mi reloj, Saki tenía que haberle despertado ya ¿Dónde estaba que no bajaba? Georg y Gustav tampoco habían bajado, siempre tenía que cargar yo con la responsabilidad de decidir, pero…
-Bueno pues te esperas un poco, cuando Tom bajé te lo digo.
Él me miró con gesto molesto, yo le ignoré y seguí desayunando, lo último que me hacía falta ahora era buscarme una bronca con Tom, bastante mal estaba la cosa como para más.

Tardaron la vida en bajar. Yo seguía sentado en la mesa a pesar de haber terminado de desayunar hacia rato. Cuando divisé a mi hermano le hice señas con la mano y se vino a sentar. Georg y Gustav se fueron directos al Buffet a coger de comer.
-Buenos días – le saludé inclinándome en la mesa y sonriéndole. Él únicamente me hizo un gesto con la cabeza sentándose en frente. – No estarás enfadado por que ayer me fui sin avisarte ¿no? – le pregunté en voz baja al notarle un poco molesto.
Él únicamente negó con la cabeza y entrelazó ambas manos en la mesa.
¿Qué le pasa? ¿tanto se ha molestado con lo del sexo como para no hablarme..?
-Haced sitio que voy – Georg apareció con dos enormes platos llenos de cosas y se sentó junto a Tom.
Empezó a parlotear sin parar, cuando apareció Gustav se enzarzaron en una conversación sobre quien ganó el fútbol ayer que no me interesó lo más mínimo.
Miré a mi hermano que ahora estaba trasteando algo en su móvil. Me estaba tocando mucho la moral.
Le di una leve patada por debajo de la mesa y me miró con el entrecejo fruncido.
Yo le pregunté con la mirada vocalizando un “que te pasa” moviendo los labios únicamente.
Él articulo un “luego” haciendo un gesto con la mano y volvió la vista a su móvil.
Resoplé y me eché hacia atrás de nuevo.
-Billy, Billy… ¿Qué te pasa? ¿Qué es esa cara de perro? – me llamó la atención Georg.
-Nada, estoy un poco estresado, ¿os ha dicho David que tenerlos una entrevista mañana?
-Pues no, pero en fin… – suspiró Gustav llevándose su taza a la boca.
-¿Entrevista para qué? – preguntó Georg.
-Para una revista, no me acuerdo del nombre.
-Pffffff pues nada, pero a mí no me engañas, esa cara de amargao que me llevas es por algo.
-Y dale, Georg no seas plasta tío que no me pasa nada.
-Hmmm ya se lo que te pasa, seguro que hace siglos que no le das al tema, a ti lo que te hace falta es un buen polvo ¿eh?
Tom empezó a toser, apartándose la taza de leche de la boca. Georg tuvo que darle varios golpes en la espalda.
-Tom tío no te me mueras – dijo riéndose.
-Te habrás quedado a gusto – le reproché a ese burro sin dejar de mirar a mi hermano, él paró de toser y se limpió la boca con la servilleta, luego me pareció ver como me sonreía durante unos escasos segundos.
Yo no pude evitar sonreír tontamente también.
Georg si supieras lo equivocado que estabas…
-Pues ya se lo que vamos a hacer – dijo dando un golpe en la mesa como si le hubiese venido de repente una iluminación. – esta noche nos vamos a ir de parranda, va a ser la “operación buscarle un buen polvo a Bill”
Yo le miré con la boca abierta mientras Gustav se reía y Tom se ponía una mano en los ojos y con una cara de estar claramente aguantándose la risa.
-¿Pero que dices? Estas chalao, que no tío, paso, métete en tus asuntos.
-No no no no – dijo negando efusivamente. – esta noche vas a triunfar te lo digo yo, ya me encargaré yo si hace falta. – mi cara cada vez estaba más desencajada.
-A ver ¡que no! Que yo estoy muy bien con mi vida sexual coño. – le repliqué cada vez más picado.
-Juas juas, mira como me río, seguro que no has echado uno en meses. – me respondió totalmente seguro de sus palabras.
-¡Pero vamos a ver! ¡tu que coño sabes cuando ha sido mi último polvo! – di con la palma de la mano en la mesa irritado, pero sin dejar de sonreír. Gustav se partía el culo y Tom igual, pero por lo bajini. – ¿Y tu de que te ríes? No has dicho ni una sola palabra esta mañana. – me ensañé con Tom de repente.
Él me miró alzando las cejas.
-Es verdad, es raro que Tom esté tanto rato callado, a este le pasa algo – dijo Gustav inclinándose hacia delante para mirarle, todos centramos nuestros ojos en él.
Abrió la boca para hablar pero la cerró de repente torciendo los labios. Luego nos miró con cara de frustración.
-Pues es que me he levantado y…
Yo abrí mucho los ojos, ¿Qué le pasaba en la voz?
-Adiós, que te nos estás quedando mudo… ya te dije que tanto sexo no era bueno para… – Gustav empezó a reírse ante la lógica de Georg.
-Que estoy afónico coño, nada más. – no pude evitar inflar los mofletes al escucharle, era tan ridículo oír al imponente Tom Kaulitz hablar entre gallitos. – Bill no te rias… – me advirtió señalándome con la cuchara con gesto serio.
Yo negué con la cabeza mientras me lloraban los ojos y todo de aguantarme la risa.
Georg y Gustav no fueron tan considerados.
No paraban de carcajearse en su cara imitando su voz y haciendo bromas estúpidas, Tom sonrió un par de veces dándole collejas a Georg por ser tan burro.
Después dejó de hacerle gracia.
-Iros a tomar por culo – seguidamente se levantó y se dirigió a la salida del comedor.
-Joder tíos como os pasáis – dije regañándoles.
-Claro como que tu no te has reído – me replicó Gustav.
-No he podido evitarlo, sois unos putos payasos – me levanté riendo y seguí a mi hermano. La cuestión era quedar peleados, no importa lo que hiciese Tom siempre acababa mosqueado conmigo.
Salí del comedor casi corriendo y lo encontré en el Hall de cara a las cristaleras que daban a la calle, estaba de espaldas a mí.
Me apresuré a acercarme pero paré en seco cuando me di cuenta de que tenía el móvil en la oreja.
De repente le oí reír, muy bajito por su afonía, pero se reía con ganas.
¿Con quién estaba hablando?
Esperé un poco pero no parecía tener intención de dejar de hablar a sí que me acabé cansando y volví al comedor con los chicos.
Giré la cara la última vez por si acaso y ahora le vi de perfil, con una mano en el estómago y sin parar de hablar, y sonreía… sonreía sinceramente y con ganas. Aparté la vista de él sin poder evitar sentirme molesto.
No le voy a presionar ni a poner limitaciones, él es libre de hablar con quien quiera pero más le vale que no fuese con ninguna tía… más le vale.

&

La prueba de sonido transcurrió con normalidad, entre bromas y risas, Tom dejó de estar molesto con nosotros, pero no pudimos hablar mucho.
Hicimos ya prueba muy pocas horas antes del concierto, íbamos algo apurados, ya estábamos arreglados para la actuación.
Nos dirigimos al Backstage para contagiarnos nuestro nerviosismo antes del concierto.
Tom no paraba quieto.
Estaba mucho más nervioso que otras veces, le veía mala cara y no paraba de andar de aquí para allá. Salía de la sala y se iba al baño, volvía y se ponía a dar vueltas por la habitación, se volvía a ir… Y así todo el rato.
Yo estaba sentado en un sofá junto a Georg que estaba también a lo suyo.
-Bill… – levanté la cabeza y le ví en la puerta haciéndome señas con el dedo – ven un momento.
Me levanté y le seguí, andó por los pasillos y abrió la puerta de una sala que estaba vacía. Entró y yo le seguí extrañado.
De repente cerró la puerta y me empotró contra ella.
-¿¡Que…!? – no pude pronunciar palabra pues me tapó la boca con una mano.
-Shhhh… no grites. – susurró insinuante, totalmente pegado a mí. Yo forcejeé pero él me sostuvo firmemente. – Bill… te hecho tanto de menos… – acercó sus labios a mi cuello y empezó a lamer con vicio. Yo respiré fuertemente por la nariz pues de mi boca no podía salir nada. – ¿sabes? Anoche no pude evitar masturbarme pensando en ti. – ahora su lengua ascendió hasta introducirla en mi oído.
-Hmmm… – un gemido se ahogó en mi garganta.
-Bill… te deseo tanto, no puedo estar sin ti… – me volvió a susurrar insinuante. Abrí los ojos de repente cuando noté su mano presionar en mi entrepierna.
Yo negué con la cabeza e intenté empujarle, pero tenía todo su peso echado sobre mí, alcé una mano y la puse sobre la que el tenia en mi boca, tiré hacia abajo y cedió, dejándome respirar.
-Tom… basta – dije jadeando por la falta de aire.
-Bill por favor… te necesito, por favor… – me suplicaba también con la mirada. Mi labio empezó a temblar a causa de los nervios.
Otra vez intimando en un sitio público, otra vez expuestos a que nos pillen, otra vez pidiéndome sexo…
Cerré los ojos fuertemente y aflojé el agarré con el que le separaba de mí, solté la mano que tenía en mi entrepierna dejando de intentar separársela, fue entonces cuando él lo interpretó como que yo le daba vía libre y empezó a besarme con urgencia, con pasión.
Me agarró ambas manos por las muñecas y las empotró en la puerta, a ambos lados de mi cabeza, mientras que con su cuerpo se restregaba con el mío, a veces alzaba su rodilla presionando más insistentemente mi ya marcada erección.
No lo deseaba, yo realmente no lo deseaba…
-Tom… para.. – intenté decir cuando sus labios se separaban un poco, pero inmediatamente los volvía a unir dejándome sin respiración. Su lengua era como una culebra, no paraba quieta dentro de mi boca… no me dejaba respirar.
No podía apartarle, no tenía fuerzas, estaba cohibido, Tom no me dejaba moverme.
Me desabrochó con una mano el cinturón como pudo, rápido, ansioso. Sus jadeos eran estruendosos, estaba descontrolado…
-Vamos Bill… no me lo pongas más difícil – susurró al ver que le volvía a agarrar la mano que ahora intentaba colar por dentro de mi ropa interior.
-Tom no… por favor ya basta… – Para mi sorpresa me agarró esa mano con fuerza y la volvió a empotrar en la puerta. Me hizo daño pues me clavé la pulsera. Sin apenas dejarme reaccionar de agarró de la cintura y me volteó dejándome de cara a la puerta. – ¡Tom.. No! ¡no lo hagas!. – Noté como me bajaba los pantalones y la ropa interior. – ¡NO!
Sentí pánico al notar su duro miembro presionando entre mis nalgas.
Un impulso se apoderó de mí y totalmente furioso me sacudí y me dí la vuelta como pude propinándole un sonoro bofetón.
-….. – él se quedó parado con la mano en la mejilla y parpadeando sin parar.
Yo jadeante y con la cara contraída en una mueca de rabia me subí los pantalones, me temblaban las manos. Estaba histérico.
Él no fue capaz de moverse, se quedó pasmado, creo que ahora es cuando se estaba dando cuenta de su error.
-Bill yo… lo… lo siento… yo…
-Tom… tu estás enfermo. – le dije duramente mientras me recolocaba la ropa y salía de esa habitación dejándole allí solo.
Me sequé las lágrimas mientras andaba apresuradamente por el pasillo en dirección al cuarto de baño.
Me encerré allí y me miré al espejo.
-¡Joder! – grite dando un manotazo al cristal, estaba hecho una mierda. En breve teníamos que salir a escena y yo estaba hiperventilando y de los nervios.
Abrí el grifo y me eché agua por las mejillas pues las tenía ardiendo y de un rojo intenso.
No me puedo creer que Tom sea tan bestia. Coño que lo hicimos ayer, no puede estar tan desesperado.
Cuando terminase el concierto le iba a decir un par de cosas.
O cambia o esto se acabó.

Continúa…

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