Obsesión sexual 22

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 22

Por Bill

Felicitaciones y más felicitaciones.
Eso es lo que obtuvimos después del concierto. En verdad y para que engañarnos, Tom estuvo increíble, realmente increíble.
Fogoso, le dio caña como nunca, no paró de moverse en el escenario, se acercaba a las fans… lo único que le faltó fue ponerse a cantar conmigo, pero está afónico… todavía me preguntó por qué.
Estuvo radiante y eso a mí me hacía tremendamente feliz. Porque sabía que yo tenía algo que ver en eso. Ahora mi hermano estaba bien, se le veía contento y tranquilo, un alivio para mí la verdad…

&

Llegamos a la recta final, la última semana de conciertos en la que teníamos varios seguidos, al dar el último en la ciudad de Dortmund, estábamos contentos y eufóricos por haber acabado la gira con una actuación tan espectacular, para variar, Tom se lució y estuvo increíble.

Nuestra relación estaba en su mejor momento aunque cuando empezábamos a perder el control yo procuraba parar, a lo que Tom accedía sin rechistar, no dormimos juntos ni una sola vez en todos esos días, cuando teníamos un poco de intimidad nos besábamos y acariciábamos, en un arrebato de pasión Tom me hizo llegar al orgasmo con su mano en los baños del backsage de una de las salas de conciertos. Pero ni una más.
Su afonía se fue curando con los días dejando ver de nuevo su ponente y masculina voz.
Otra tentación contra la que tuve que luchar.

Me comentó algo de que se vio con una amiga de la infancia… una tal Alice, me confesó que quedaron para hablar y eso, le vi bastante decepcionado, cuando me contó el porqué me estuve riendo un cuarto de hora largo sin parar, al parecer la tía apareció con su novio por que al decirle ella que había quedado con un amiguete del instituto se puso todo celoso y aun más cuando la tía le dijo que se trataba de Tom Kaulitz el famoso playboy, el novio la acompañó en tren hasta aquí porque no se fiaba.
Me imagino la cara que debió de poner Tom cuando los vio a ambos, menuda escenita, hubiese pagado para verlo.
Después de eso me contó que ella lo llamó un par de veces disculpándose y tal, y que en un momento dado dejó de cogerselo porque la tía empezó a filtrear.

Bill ¿Te puedes creer que me dice “es que no te recordaba así de potente Tom, has cambiado tanto, ahora estás mucho más guapo… en serio que me sabe muy mal, quedemos tu y yo otro día a solas, te prometo que mi novio no se enterará” ¿Te imaginas el marrón Bill? Yo paso, ya ni se lo cojo cuando me llama.
Me estuve riendo horas en realidad, desde luego lo que le pasa a Tom no le pasa a nadie.

&

El último concierto acabó e íbamos caminando por los pasillos del backstage en dirección a la green room, recogeríamos todo y hacia el hotel. Ya el último viaje, después de esta noche teníamos unas merecidas vacaciones para estar en casa.

-¡Bill! – giré la cara sonriendo y vi como Tom se colocaba a mi lado y me echaba el brazo por los hombros.
-Buen concierto – le dije guiñándole un ojo.
-Ya lo sé – dijo echándose las rastas hacia atrás en gesto coqueto, bromeando. Me reí con ganas.
Que Tom me agarrase así no creo que levante ningún tipo de sospecha, es más nadie nos miró extrañados por avanzar agarrados de ese modo. La ventaja de ser hermanos.
Al llegar a la sala, todo el mundo siguió felicitando a todo el mundo. Tom eufórico perdido daba botes, alzaba la voz para que le prestasen atención y soltaba alguna burrada a lo que todo el mundo se reía, porque Tom tenía el misterioso don de decir la pollada más grande del mundo y hacer que tuviese gracia. Y así estuvo un rato, haciendo el payaso en general pues él era el centro de todos los halagos.
Sonriendo me dirigí a la mini nevera y me saqué un Nestea, estaba sediento.
Sentí una presencia detrás de mí que de repente dio una sonora palmada a la parte alta de la nevera haciéndome dar un soberano sobresalto.
-¡Georg! – grité sin dejar de sonreír, él se estaba descojonando ante el susto que pillé, era un chinchoso, a cualquier cosa ya se reía de mí con esas estúpidas carcajadas agudas tan jodidamente contagiosas.
-Mira, mira Bill, has puesto esta cara – puso una horrible mueca de pánico y volvió a reírse, yo no pude evitar echar la cabeza hacia atrás dejando escapar mis más sinceras carcajadas.

Ahora todo era buen rollo, todos estábamos contentos y satisfechos, ahora es cuando todo estaba genial.

Cuando los ánimos se calmaron un poco todo el mundo se puso a recoger para salir. Me puse mi cazadora y mis gafas de sol agarrando mi bolso bandolera con intención de salir. Faltábamos por salir Tom, Georg y yo que estábamos terminando de recoger nuestras cosas.
-Billy – giré la cara para prestar atención a la llamada de Georg
-¿Que?
-Recuerdas que tenemos algo pendiente… ¿verdad?
Oh… no… lo había olvidado. Oí como Tom hizo un gran “prrffff” y seguidamente empezaba a reír.
-¡Operación buscarle un buen polvo a Bill! – entonó mi hermano, yo me bajé las gafas y le miré indignado con la mandíbula desencajada.
-¡TOM! – le regañé, encima le seguía el juego.
-Muajajaja excelente, Tom tu y yo nos vamos a encargar de hacer de Bill un hombre esta noche.

Irremediablemente pasó por mi cabeza una imagen de lo más grotesca. La sacudí con fuerza intentando sacar a Georg de en medio de mi hermano y yo en la intimidad.

-Nene… ¿Qué haces? – dijo Tom al verme sacudir la cabeza de un lado a otro con una mueca en la cara.
-Dios… esto es más grave de lo que creía… – Georg se puso una mano en la barbilla, teatrero. – Tom vamos a tener que cazar a dos buena rubias para que le alegren la noche a Bill.
Puse los ojos en blanco y salí de allí ignorándoles, ellos siguieron maquinando mientras andaban a mis espaldas. Inevitablemente lo oí todo.
-Nah, rubias no, que son muy putas, a mi hermano le van más las morenas modositas. – cerré los puños, maldito Tom, a veces le mataría. Ni morenas modositas ni hostias si aquí me tenía que follar a alguien ese alguien era él. O al revés.
-Hmmm morenas…. Pero las morenas son las mías tío, si se las doy a Bill ¿yo con cualas me quedo?
-¿Con las pelirrojas? – dijo Tom, estos hablaban como si las tías fueran… yo que se, chupa chups de sabores, para mi sabor limón, tu quédate con el de fresa que no me gusta….
-Oh, sí, las pelirrojas molan, suelen estar buenas.
-Agh… – me adelanté visiblemente picado, pasaba de escuchar más gilipolleces de esos dos.

Pero para mi desgracia la conversación fue retomada en la furgoneta….

-Nah nah nah… te lo digo yo que soy el macho men de este grupo, las que usan la 95 de sujetador son las que las tienen más bien puestas – alardeó Tom con toda seguridad haciendo las formas de los pechos con las manos incluso.
Yo estaba con la cabeza pegada al cristal intentando evadirme de la conversación… inútilmente por supuesto.
-Billy ¿a que no? ¿a que donde se ponga una 100 o una 105 se quiten todas las demás? – me preguntó Georg. Resoplé y giré la cabeza con una ligera sonrisa.
Vale, lo habéis conseguido, miré a Tom y me remojé los labios.
-Me gustan principalmente morenas o castañas, las rubias las tengo muy trilladas, una chica morena y exótica me pone mucho más, de piel bronceada y que sea alta, pero nunca más que yo, delgada pero con buen culo, en cuanto al pecho… no me importa demasiado, he visto pechos pequeños realmente encantadores y otros enormes que me han vuelto loco. Una chica sencilla y femenina ¡ah! Y si tiene los ojos verdes mejor.

La cara de Tom era un autentico poema, no pude evitar curvar mis labios en una sonrisa y ponerle cara de: “tu te lo has buscado, ahora no me mires así”
De repente me empecé a descojonar al ver como Georg lo estaba apuntando todo en una mini libreta de notas con el edding de firmar los autógrafos.
-¿Puedes repetir la última parte? Los ojos verdes has dicho…¿no? Ajá..
Yo me estaba, literalmente, revolcándome en el asiento. Creo que se han equivocado, Georg iba mejor para el circo.
-Yo no le veo la gracia – añadió Tom cruzándose de brazos, visiblemente picado. Yo le eché una mirada de lo más sensual, acompañada con movimiento de labio incluso. Creo que él percibió el gesto y su intención por que se removió nervioso.
Desvié la cara hacia el cristal de nuevo y me aclaré la garganta, menuda nochecita me esperaba con estos dos…

En una discoteca de Dortmund

Después de haber pasado por el hotel para cambiarnos (por lo menos yo) nos dirigimos a una fiesta Vip que se celebraba en la discoteca de más prestigio de la ciudad.
En realidad no pintábamos mucho allí porque era la fiesta una gala benéfica de no se qué, que tuvo lugar esa noche, fue una gala de jóvenes artistas con intención de recaudar fondos y todo eso. Nosotros no acudimos porque nuestra apretada agenda no nos lo permitió pero tuvimos la cara dura de presentarnos en la fiesta sin haber estado en la gala.
Supongo que es la ventaja que tenía, siendo Tokio Hotel éramos bienvenidos a cualquier lugar y más de Alemania.

Gustav no vino, dijo claramente que pasaba de ninguna fiesta y más de nuestras polladas, además él es el que queda más agotado en los conciertos, así que se quedó en el hotel.

Nada más entrar varias miradas se posaron en mí, si en mí, ya después reparaban en Tom y Georg pero las sentía en mi nuca conforme íbamos avanzando hasta la barra.
Me gusta que me miren, eso es verdad, pero hay un punto en el que me molesta. Estoy acostumbrado pero es incómodo que no dejen de observarte hagas lo que hagas.
-¡Bill! ¡Bill! – hice una mueca con la boca… ya estamos. Me giré sonriendo y vi a un par de chicas dando botecitos a mi espalda con móvil en mano.
-Hola – saludé con una sonrisa de oreja a oreja… un poco falsilla he de reconocerlo, pero bueno, ellas no tenían la culpa de que yo estuviese hasta los cojones de situaciones como esta.
-Guau, pensábamos que no ibais a venir, que ilusión.
-Sí, estás guapísimo – dijo la otra.
-Muchas gracias – agradecí. En realidad no me decían nada nuevo… nada novedoso, estas son el tipo de chicas con las que no ligaría una noche como esta, a mí me gusta más que me lo pongan difícil… y me gusta tanto que me fui a encaprichar de la persona más difícil de conseguir… aun así ahora es mío.
Giré la cara y vi a Georg y a mi hermano mirándome con la boca abierta desde la barra, enseguida se acercaron con un vaso de cubata en la mano, Tom me tendió el mío.
-Vaaaaaya vaya, parece que no te hace falta ayuda ¿eh? – me susurró Georg.
-¡Kyyaaaa! ¡Tom! – me alejé ligeramente de ellas cuando me gritaron en todo el oído. Ambas se acercaron a Tom y pues lo mismo “que guapo eres” “una foto por favor….” Y todo eso.

Me aburría, le eché una mirada significativa a mi hermano mientras él le sonreía a las chicas y a cada vez que lo hacía ellas chillaban, arrugué la nariz y me di la vuelta haciendo que mi pelo liso se balancease al girarme.
Georg se vino conmigo.
-Juas juas… me parto, Tom te ha quitado a las dos primeras, ¿a quien le vas a echar el ojo ahora?
Yo estudié la estancia con la mirada mientras me llevaba el vaso de tubo a los labios. Tenía una pajita pero yo necesitaba beberlo en grandes cantidades. La música estaba un poco alta, estaba sonando “Ela ela” o como se llame, esa de Kate Ryan, las luces dejaban un ambiente entre morado y azul, gente bailando y bebiendo, reparé en varios rostros famosillos pero pasé de acercarme a saludar… de repente vi algo que me llamó poderosamente la atención, me dio un morbo increíble solo de pensarlo y miré a Georg con una sonrisa pícara, hoy vamos a hacer algo nuevo.
-Allí.. – señalé con la mano disimuladamente. Georg achinó la mirada.
-¿Aquella morena del pelo largo?
-No, el chico que está a su lado.
Inmediatamente Georg giró la cara para mirarme, la mandíbula le llegaba al suelo y tenía los ojos imposiblemente abiertos.
-Pero… pe.. Pero Bill, que es un tío.. – esto último me lo dijo susurrando al oído como si fuese tabú o algo. Yo sonreí sin apartar la vista de aquel muchacho, mientras pasaba la bola metálica del piercing de mi lengua por el filo del vaso de cristal haciéndolo sonar.
-Sí… ¿no crees que sería interesante? – le dije morboso.
-Eeeh.. Pues… interesante, interesanteeee… – mi amigo estaba flipando con mi actitud. Bueno yo nunca me había fijado nunca en ningún tío, ninguno aparte de Tom. Pero si me gusta Tom… no sé, quizá podría ampliar mis horizontes de aquí en adelante…
-Pero mírale, es guapo. – añadí sin dejar de sonreír pícaramente.
El chico tenía una media melena que me recordó a como yo la llevaba cuando tenía 16 años. Concretamente en el debut de Schrei so laut du kannts, también era moreno, vestía unos vaqueros y una camisa roja, por encima llevaba una chaqueta negra.
Después de hacerle el escáner miré a Georg. Él reaccionó y se encogió de hombros desconcertado.
-Bueno… yo que sé… guapo, lo que es guapo…
-Jajajajaja – no pude evitar reírme, justo entonces llegó Tom.
-El copón… que niñas más plastas… ¿de que habláis?
Yo le miré de reojo sin apartar los labios del filo del vaso, justo entonces y como si nos hubiese oído el chaval giró la cara hacia nosotros, no estaba muy lejos, estaba lo suficientemente cerca como para distinguir perfectamente todas las facciones de su rostro y que él distinguiese las mías, pues como de costumbre reparó primero en mí, oportunidad que no dejé escapar.
Le guiñé un ojo y sonreí de lado, provocador.
Pude ver como alzaba las cejas parpadeando varias veces y después desviaba la mirada sonriendo, notoriamente azorado.
Me mordí el labio inferior, lo que sospechaba, el muchacho era de la otra acera.
-Emmm… perdona que te interrumpa… – oí a Tom hablarme peligrosamente cerca, yo giré la cara en plan soberbio y le miré – … no se si habré visto bien… – dijo alzando ambas manos en gesto teatrero – .. Pero me parece que estás tonteando con el chico ese de ahí – concluyó señalándole descaradamente, yo enseguida le bajé la mano sonriendo.
-Noooo pero como se te ocurre. – le solté con un tono exageradamente grave.
Georg nos miraba alternativamente a Tom y a mí, notoriamente perdido. Vio que se avecinaba la tormenta y decidió poner pies en polvorosa.
-Emmm esto… voy.. Voy al servicio que me estoy… eso… – y desapareció.
-Bill… -dijo mi hermano una vez solos, con un acentillo de jugueteo de lo más siniestro y echando la cabeza a un lado. – ¿estás intentando ligarte a OTRO tío? – acentuó esa palabra.
Yo imité la posición de su cabeza y inclinándola hacia un lado sin dejar de sonreír.
-¿No es la operación buscarle un buen polvo a Bill? Pues estoy eligiendo a mi polvo, si me disculpas – y me giré de nuevo hacia donde estaba el chico decidido a avanzar pero por supuesto Tom me cortó el paso mientras vaciaba su vaso de cubata considerablemente. Cuando se lo apartó de los labios habló.
-¿Por qué no eliges a una tía? – se remojó los labios siguiéndome el juego.
-Hmm no, me apetece probar cosas nuevas. – e intenté avanzar pero él con su habitual chulería se puso de nuevo delante.
-A ver si lo entiendes nene – yo alcé las cejas y bebí de nuevo, esperando a que hablase. – tú no vas a “probar” absolutamente nada de ningún otro hombre… ¿entiendes?
Yo no pude evitar sonreír en toda mi amplitud, totalmente satisfecho de que mi hermano estuviese celoso.
-¿Por..? – pregunté aun jugando, como si realmente no supiese la respuesta.
-Por que tienes novio.
-Bueno… pero esto es solo un polvo. – le piqué aun más.
Él resopló con la boca abierta, indignado y exasperado.
-O sea me estas diciendo que… que a mi no me dejas que… y ¿y quieres con el tío ese..?
-¿Perdón?… – puse cara de no haber entendido nada para irritarle aun más, él lo sabía por eso no dejaba de sonreír.
-Ok, como quieras, que sepas que yo haré lo propio – me desafió con la mirada ahora era yo el que abrió la boca indignado.
De repente mi sucia y pervertida mente maquinó algo que no pude evitar soltar.
-¿Quieres jugar Tom? – me acerqué a él insinuante. El jadeó ante el acercamiento y se lamió los labios.
-Dispara.
-Bien, quien se lleve antes al polvo al hotel gana, por supuesto no lo llevaremos a cabo, pondremos alguna excusa para poder echarlos, es simplemente conseguir llevarle hasta la habitación.
Tom sonrió morboso.
-Entonces el primero que lleve a su ligue a la habitación gana. – dijo volviendo a beber.
-Exacto, a la misma habitación para que no haya confusiones, la mía.
-Muy bien, ¿valen besos y magreos para conseguir ligarte a la persona en cuestión?
-Vale todo, besos, magreos, incluso masturbaciones. Pero está prohibido llegar al final. – yo bebí imitándole, acabándome mi cubata. Tom silbó altamente satisfecho con mis palabras.
-Ahora lo más importante ¿Qué gano yo si consigo llevarla antes que tú? – dijo él rozando con su dedo la piel de mi cuello, yo le miré con los ojos entornados aguantándome las ganas de pedirle que me lo hiciese ahí mismo.
-Si ganas, echas a la tía por que vas a tener a alguien que te va a gustar mucho más. – Tom abrió mucho los ojos.
-¿Etapa de abstinencia cerrada? – preguntó esperanzado.
-Totalmente, si ganas dejaré que me folles como a ti te gusta hacerlo. – le susurré provocador.
-Oh.. Joder.. Joder.. Como te lo voy a hacer Bill… por Dios déjame ganar.
Yo me reí ante sus palabras.
-Ni hablar, y si gano yo… – me paré a pensar un momento. – … vale, si gano yo también será etapa de abstinencia cerrada…
-Oh ¡cojonudo! – vitoreó claramente conforme. Yo llevé ambas manos a su pecho y presioné con las uñas, clavándolas en su carne a través de la camiseta, el jadeó… no más bien gruñó.
-No he terminado – dije autosuficiente. – si gano yo… me dejaras tomar el control, Tom si consigo llevar a ese chico a mi habitación antes que tú, me dejarás que sea yo el que te joda a ti.
Vi como Tom abrió los ojos desmesuradamente.
-¿Qu.. Que? – dijo tragando saliva. Yo respiré entre dientes, me estaba poniendo como una moto. Solo con imaginármelo… bufff
-Tomy si te gano me entregarás tu virginal trasero esta noche para que te lo parta en dos ¿de acuerdo?
-Pero… ¿por qué tiene que ser eso..? – dijo intentando que cambiase de opinión.
-Vale si no quieres jugar pues nada… es una pena porque yo ahora mismo me muero por que me jodas solo como tú sabes hacerlo. – le provoqué con la mirada mientras me acercaba a su oído para hablarle. – estaré dispuesto a hacer de todo contigo Tom, todo lo que me pidas, seré tu puta… tu vulgar zorra, me arrodillaré y te la mamaré hasta atragantarme.
-Joder… ¡joder!… – Tom jadeó entrecortadamente en mi oído, ya estaba encendido, además de más cachondo que yo.
Sonreí con malicia, le estaba picando a posta para conseguir que accediese. He de reconocer que estos métodos para que Tom se dejase eran muy poco ortodoxos e impropios de mí, pero soy humano y ahora mismo el alcohol ha despertado los más sucios deseos de mi cuerpo.
A la mierda la puta abstinencia ¡Necesito sexo!

-¿Y bien? – le susurré separándome de él. Tom me estudió totalmente serio y con la respiración un poco irregular y para ayudarle empecé a juguetear con la pajita que tenía el vaso entre mis labios. – ¿Aceptas? ¿jugamos?
Tom se apretó el labio inferior fuertemente con sus dientes y me miró a los ojos, totalmente encendido e increíblemente caliente, no había más que fijarse un poquito en como intentaba tapar su erección con las manos delante de la camiseta, estrujando el borde de esta con fuerza.
-Joder Bill, que sepas que conmigo no puedes, son muchos años de practica, esa de ahí… – dijo señalando a una chica que no hacia más que mirarle –… esa va a caer en menos de cinco minutos, te voy a ganar Bill y te voy a reventar a polvos esta noche.
Yo le miré desafiante y giré la cabeza para encontrarme de nuevo al muchacho mirándome fijamente, le hice un sensual gesto de saludo con la cabeza y él en respuesta sonrió y me hizo uno con el dedo en señal de que me acercase.
Tom lo vio y frunció el ceño, yo me reí.
-Ya lo veremos, esta noche vas a ser mi puta Tom, tú no me has visto ligar nunca. Prepara ese virginal trasero porque mi polla está deseando conocerle a fondo.
Entornó la mirada desafiándome.
-Te voy a ganar Bill, cueste lo que cueste.
-Lo mismo digo, y haré lo que sea para conseguirte.

Justo después de esas palabras cada uno se fue a por su presa. Ahora se vería claramente quien era el más irresistible de los dos.

Continúa…

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