Obsesión sexual 26

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 26

Pov Bill

-Au… – me removí entre las sábanas y me puse la mano en la frente. ¡Que dolor! Oí una suave risa a mi lado, levanté un poco la cabeza y la giré. – Tom… – le llamé en un hilo de voz. Él no me escuchó.
Estaba medio acostado, con casi todos los almohadones de la cama colocados detrás de su espalda. Tenía una bolsa de chuchearías en la mano y se las comía mientras miraba la televisión.
Se volvió a reír esta vez más alto, yo me giré completamente y quedé de cara a él.
-Anda… buenos días bello durmiente. – yo sonreí tontamente mientras me acurrucaba con el edredón hasta arriba.
-¿Qué ves? – alcé la cabeza mirando un momento la televisión – ¿Dibujos animados?
-El Disney Channel.
-¡Jajajajaja!
-¿Qué tal estás? – me preguntó girándose en la cama para estar frente a mí.
-¿De qué exactamente?
-De todo… ya sabes. – al decirme esto alzó la cejas varias veces yo sonreí e incorporándome un poco le quité la bolsa de chuchearías y empecé a rebuscar una para mí.
-Bueno, la cabeza me va a hacer ¡Bum! Tengo agujetas por todas partes, la boca me sabe a rayos y me quema el culo que no veas.
-¡Ajajajajaja! ¡Culpa tuya! Que yo al cuarto no podía más y tu te volviste a sentar encima de mí, sin hacer ni decir yo nada, te la metiste y te pusiste a cabalgar, so guarro.
Giré la cara con la boca abierta a punto de meterme el osito de gomilona y le miré indignado.
-Nada de eso, yo estaba tirado en la cama hecho una mierda y tu te me volvías a poner encima, además el que tu dices fue el tercer polvo, a ver si reducimos la dosis de pastillas que te estás quedando tonto – me defendí.
-Oh, ¿pero como puedes mentir con ese descaro? – dramatizó el gesto. – El tercero fue el que echamos de pie, apoyados en esa pared – dijo señalando la pared de en frente.
-De verdad que mal estas Tom, así irías de ciego.
-Ja, habló, el que no podía ni andar, que te tuve que traer A RASTRAS desde la discoteca aquí. – Yo me encogí de hombros mientras me llevaba otra chuche a la boca
-Bah que exagerado, ya será menos.
-No señor, a rastras, estabas tan borracho que no parabas de decir gilipolleces una detrás de otra mientras yo tiraba de ti.
-Venga ya… – alcé las cejas y le miré.
-Normal que no te acuerdes, estabas fatal Bill. Enserio ¿Qué coño te tomaste?
Yo arrugué la nariz e intenté situarme, a ver estaba con el chico ese y después…
-Pues no tengo ni idea, no me acuerdo. ¿Qué hice? – Tom sonrió como si se hubiese acordado de algo muy gracioso y se echo de nuevo sobre el amasijo de almohadas.
-Pues hiciste un poco el ridículo pero nada más. – Yo di un bote en la cama y dándole un susto a Tom me subí encima de él sentándome a horcajadas sobre su estómago. Estábamos desnudos y nuestros cuerpos temblaron al contacto.
-Joder… que susto… – dijo él encogiéndose ante mi repentina invasión.
-¿Hice el ridículo? – pregunté irritado.
-Para decirte que te pusiste a bailar…
-¡¿QUE?!… – madre mía que desastre… la última vez que bebo tanto, yo bailando… podrase ver.
-Oye pero que no lo hacías nada mal… yo me puse tonto al mirarte – me susurró Tom cambiando su tono de voz a otro más suave e insinuante, yo sonreí al sentir sus manos acariciar mis muslos por debajo de la sábana.
-Buah… que horror – me tapé la cara con ambas manos maldiciéndome por ser tan estúpido. Yo no puedo permitirme el lujo de dar escándalos, seguro que salgo como poco en las revistas.
-Fue divertido ver como te turnabas a aquellas chicas – añadió riéndose.
-A ver, a ver ¿turnándome a chicas? – cada vez estaba más flipando. – cuéntame bien eso Tom – Bajé un poco mi cuerpo apoyando ambas manos en su duro pecho, hice una media sonrisita al toparme con el miembro de mi hermano, todo para arriba.
-Estate quieto… – me advirtió al notar como mi mano empezaba a bajar. – Después de dejarte en el baño me encontré con Georg que me preguntó por ti y eso – yo asentí y se la agarré con ganas. -… hmmm… no recuerdo que le dije, el caso es que se mosqueó y se fue.
-Oh… joder pobre, luego le pides perdón ¿eh? – empecé a subir a bajar mi mano, dándole un suave masaje, notando como cada vez se hacía más grande.
Tom gimió apretando los ojos, yo me mordí el labio.
-¿Cómo que le pides perdón? Lo hacemos los dos.
-Bueeeeeeeno. – aceleré el movimiento de mi mano hasta notar como la polla de mi hermano bombeó entre mis dedos, lista, cargada.
Me despegué de su cuerpo un momento alzándome sobre él, escupí en mi mano y volví a masturbar a mi hermano, pude oírle suspirar fuertemente. Miré hacia abajo y la guié hasta mí, bajando mi cuerpo y haciendo que me penetrase.
Ambos gemimos a la vez, yo agudo y él grave.
Nos miramos, Tom puso de nuevo ambas manos en mis muslos y me hizo un gesto con las cejas, yo entendí y empecé a moverme.
-¿Por qué estamos follando otra vez? – me preguntó entre jadeos.
-No se… – respondí mientras me recogía el pelo echándomelo hacia un lado.
-Oh si… así cariño, muévete.
Me alcé quedando totalmente derecho sobre él, con mis manos en su vientre para darme impulso. Le miré desde arriba, él me miraba con los ojos entornados, llenos de deseo.
Una fuerte oleada de placer hizo que arquease mi espalda al notar como las manos de Tom me acariciaban, estimulándome.
-Tom… – le llamé, el alzó la vista de mi cuerpo y me miró.
-Dime… – jadeó
-Te quiero.
Su respuesta fue una amplia sonrisa y sus brazos extendidos, llamándome. Me agaché y me refugié entre ellos, mientras nos movíamos acompasados, besándonos, dándonos placer y queriéndonos.
Haciendo el amor por séptima vez en esa habitación.

No recordaba haber sido tan feliz en mi vida.

&

-Pues nada más, muchas gracias de nuevo por todo este año de gira, y bueno, que paséis unas felices vacaciones y nos vemos el año que viene.
Todo el mundo soltó una risotada y seguidamente se oyeron aplausos.
David terminó el discursito de despedida para todo el staff, técnicos y a nosotros, a Tokio Hotel.

Celebramos un último encuentro en el comedor del hotel antes de que cada cual pusiese rumbo a su casa para pasar las vacaciones de año nuevo. Los camiones de gira se marcharon. El tour bus también.
Todo el mundo se marchó, se acabó.

No puedo evitarlo, pero siempre que acabamos una gira y veo que todo se esfuma, todos se marchan… no puedo evitar ponerme triste. Aunque sé que el año que viene volveremos a la carga, no puedo evitarlo, han sido muchas cosas en esta gira, muchos conciertos, muchas ciudades, muchas fans, muchos buenos momentos, mucha gente nueva, muchos acontecimientos con los que no contaba… lo mío con Tom…
Desde luego esta gira la llevaré en la memoria durante mucho tiempo, como una muy especial…. Diría que la más especial.

&

-¡Billyyyyyy! – Georg se me abalanzó y me estrujó entre sus brazos.
-Oh joder no… no me hagas esto que sabes que no puedo… – se me quebró la voz sin poder evitar ponerme a llorar mientras que le correspondía a el abrazo.
Tom sonreía a mi lado, apoyado en su coche con las gafas de sol puestas mientras que se daba un leve achuchón con Gustav y charlaban.
Georg me levantó del suelo un momento pegándome un último estrujón y me depositó en el suelo sonriendo.
-Adiós mi pequeño marica. – yo me subí las gafas poniéndomelas a modo de felpa mientras me secaba las lágrimas con los dedos.
-No digas adiós, nos vamos a ver en unos meses
-Bueno pues hasta el año que viene – yo me puse a reír.
-Eso suena incluso más lejano.
-Tienes razón – sonrió el ladeando la cabeza y mirando a Tom – tú, capullo.
-Anda ven aquí – dijo Tom extendiéndole los brazos y se abrazaron corta pero intensamente, se notaba que había cariño.
-Bill, cuida tu voz ¿de acuerdo? – me susurró Gustav mientras nos abrazábamos.
-No te preocupes.
Al separarnos nos miramos todos una última vez sin poder evitar no querer separarnos, ellos eran mi segunda familia, eran demasiado importantes para mí, separarme de ellos era algo sin duda doloroso. Pero me consolaba saber que seguíamos teniendo el mismo o incluso más éxito que antes. Tokio Hotel volvería con energías renovadas, volveríamos a juntarnos todos para componer y estar juntos.
Ahora tocaba estar con mamá y Gordón, los echaba tanto de menos.

Tom arrancó haciendo sonar el imponente motor de su todoterreno.

Gustav y Georg se despidieron con la mano mientras Tom daba marcha atrás para salir del aparcamiento. Yo agité la mano una última vez antes de perderlos de vista.
Me eché hacia detrás en el asiento suspirando y poniéndome mis gafas de sol.
-¿Estas bien? – me preguntó Tom mientras conducía con la vista clavada en la carretera.
Yo hice un sonidito como respuesta.

El viaje era largo, estábamos en Dortmund y teníamos que atravesar medio país hasta Leipzig.
De todas formas merecía la pena. Estaba con Tom e íbamos a casa a pasar las vacaciones con nuestros padres. Fuera estrés, fuera trabajo, ahora solo quedaba descansar en casa.
Descansar con mi familia y con mi novio.
Era un plan que me encantaba. Esta vez mucho más que otras veces, puesto que al tener esta relación con Tom este año las vacaciones a su lado iban a ser muy distintas.
En casa compartíamos habitación. Nunca quisimos separarnos, estábamos muy a gusto juntos, durmiendo en la misma habitación, trasnochando, jugando, componiendo….
Siempre habíamos sido unos gemelos muy unidos, ni siquiera al entrar a la etapa de la adolescencia quisimos estar en un cuarto independiente.
Si Tom traía una chica a casa yo simplemente le guiñaba el ojo por campeón y me iba al salón.
Era una complicidad muy fuerte la que había entre nosotros, recuerdo que ni siquiera nos cortábamos a la hora de masturbarnos las primeras veces, lo hacíamos delante del otro entre risas y bromas.
Nunca olvidaré esos días… nunca olvidaré lo que he querido y lo que quiero a Tom.
Ahora más que nunca.

Y estoy seguro que lo nuestro va a seguir adelante, nos queremos, nos queremos más allá de ser hermanos, nos queremos como pareja.
Es un secreto. Para todo el mundo, así que sobre todo en casa tendremos que ser cuidadosos.
Y tengo la certeza de que juntos en casa esto se va a hacer mucho más sólido, me entran escalofríos solo de pensarnos juntos de nuevo en nuestra habitación, donde hemos pasado tantísimo momentos juntos.
Es un paso adelante, es la evolución, quizá no es lo correcto pero es lo que me dice mi corazón.

Estoy enamorado de mi hermano gemelo ¿y qué? ¿pasa algo? ¿a alguien le molesta? ¿estamos haciendo mal a alguien?…
Yo creo que no….

-Tom… – dije con voz ronca, me estaba quedando adormilado, el atardecer mostraba un cielo anaranjado realmente precioso.
-¿Qué..? – respondió él mirándome un segundo mientras se adentraba en la autopista.
-¿Eres feliz? – noté como me volvía a mirar un poco perdido. Yo giré la cara de la ventanilla y me quité las gafas de sol para que me mirase al natural.
-No se como me haces esa pregunta.
Sonreí y me incliné para darle un suave beso en la mejilla, él me rodeó con su mano derecha el cuello y me dio otro en la cabeza.

Ahora entendía a esas personas que decía haber encontrado la plenitud con su vida.
Yo lo tenía todo.
Mi sueño, una vida por delante y a mi amor a mi lado.

No creo que en este momento exista nadie en el mundo más feliz que yo, Bill Kaulitz.

Continúa…

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