Obsesión sexual 28

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 28

Pov Tom

Al llegar a las escaleras Bill se paró en seco.
-Baja tu primero… – yo le miré con una sonrisita. – ¿Qué? Vamos, baja y mira – me dio un empujón y yo empecé a bajar. – ¿Está? ¿ha venido?
-No lo dudes… – asomé la cabeza por el hueco de la escalera divisando la larga cabellera pelirroja de nuestra prima Stella.
Bill se puso una mano en los ojos y la descendió hasta su boca.
-Joder… le dije a mamá que no la invitase – susurró parado en medio de las escaleras yo me giré para mirarle.
-Si claro, eso es imposible Bill, solo aguántate y ya está.
-Vamos que fácil lo ves tú, como a ti no te acosa… – yo sonreí.
-Está loca por ti.
-Ya lo sé… me ha estado llamando y mandándome mensajes durante toda la gira, una pesadez.
-Pobrecita que te quiere y no le haces caso.
-Cállate Tom, no es agradable que tu prima esté enamorada de ti.
-¿Y es agradable que tu hermano lo esté? – Bill se quedó un poco pillado durante unos segundos, enseguida sonrió tontamente y desvió la mirada, era como un libro abierto.
-Eso es distinto, tu eres tu.. Esa tía me da miedo. Protégeme… – susurró haciendo un puchero.
-No, a mi me dejas de rollos, yo voy a emborracharme y a pasarlo bien.
-Tom…
-Que no, ¿que quieres que haga? ¿te doy un morreo delante de ella para que sepa que eres mío?
-Pues no estaría mal – se acercó poniendo la mano en mi pecho.
-Nada mal la verdad… – correspondí a su provocación agarrándole del culo y le pegué a mi.
-Bésame joder… – me agarró de la nuca y juntó nuestras bocas en un encuentro desesperado. Le agarré con más ansia mientras torcía la cabeza para comérmelo entero, Bill gimoteó mientras introducía las manos por debajo de la camisa pija que mi madre me obligó a ponerme.

Coño… otra vez había conseguido ponerme palote con algo tan simple como un beso. Un beso apasionado, pero un beso al fin y al cabo.
Me separé de él dejándole con la boca abierta y los ojos cerrados, los abrió al no notarme y frunció el entrecejo.
-¿Qué te pasa?
-Emm… – miré hacia abajo y se vio claramente el inmenso bulto de mi potencial masculino queriendo salir a jugar y con la mierda puta de la ropa esta que se me pegaba al cuerpo por todas partes, pues más se notaba.
-Ju.. Jujuju.. – Bill se puso la mano en la boca riéndose por lo bajini luego me miró – Tom… que acabamos de follar hace cinco minutos.
-Ya joder… pero es que… – le miré como avergonzado de estar todo el santo día con la polla tiesa, no quería que pensara que soy un obseso… espera ¿soy un obseso?
Mi hermano bajó unos cuantos peldaños y se asomó por el hueco de la escalera, después volvió a subir hasta mí, quedando fuera de la vista de cualquiera que pudiese mirar hacia la escalera, nosotros estábamos casi arriba.
-Tom cariño, ¿quieres que alivie tu angustia aquí y ahora? – me susurró esas palabras al oído mientras me empujaba contra la pared del lado contrario a la barandilla.
-Pero… – murmuré al ver sus intenciones.
-¿Quieres? Dime ¿te gustaría que me arrodillase ahora e hiciese que te corrieras? – Puse una mueca de dolor a la vez que tragaba saliva al sentirme totalmente débil ante su provocación.
-Bill es demasiado arriesgado… es.. Estamos casi a la vista de todos… si se asoman nos ven… – tartamudeé
-Hmmm pues más morbo me da. – bajó su mano y me acarició con la palma abierta de arriba abajo haciéndome soltar un gemidito agudo, me enfadé conmigo mismo al oírme, otra vez gimiendo como una maricona… pero no podía evitarlo cuanto más intenso era más agudo me salía, que corte macho. – Si Tom… gime para mí, hazme saber que te gusta lo que te hago.
Mi corazón iba a sufrir una taquicardia de lo rápido que empezó a latirme cuando vi como se arrodillaba frente a mí.
Pude oír las risas de mis familiares tan cerca angustiándome más por momentos. Como a alguien se le ocurriese dar unos cuantos pasos y asomarse a las putas escaleras nos pillarían, demasiado cerca… estábamos demasiado cerca y demasiado a la vista.
-Bill… Bill… – le llamé intentando hacerle parar empujándole de los hombros, me agarraba las manos y las apartaba de él mientras me desabrochaba la cremallera del pantalón.

Joder… joder y más joder…

Oí otra vez las risas peligrosamente cerca de la escalera ¿o era que me estaba emparanoiando más de la cuenta?
Bill me dedicó una mirada de lo más lasciva cuando me la sacó fuera y se quedó tiesa frente a su cara.
-Como me gusta… – dijo bajito mientras besaba la punta, yo apreté los dientes dejándolos ver y miré de nuevo hacia el principio de la escalera.
-Bill… basta, levántate…
-Es tan grande… Hmm – se la metió en la boca gimiendo con ella dentro.
-Me cago en la puta… – él sabe que cuando hace eso yo no puedo…
-Dámelo Tom… vamos dámelo todo.. – miró hacia arriba y me masturbó con fuerza mientras me miraba como desesperado y volvió a metérsela en la boca.
Di un puñetazo a la pared haciendo que un cuadro de nosotros dos de niños que había colgado ahí se tambalease.
Todas estas sensaciones juntas me hacían volar… cuando Bill me daba placer, este placer sobrehumano yo me perdía completamente abandonándome a sus caricias, sus deliciosas caricias.

-¡Bill, Tom!

Abrí los ojos y del susto casi tiro a Bill por las escaleras.
Él se levantó como pudo mientras yo me la guardaba con tembleque en las manos, justo entonces mamá se asomó a las escaleras.
-Aaaah ¿Qué hacéis todavía arriba? – nos riñó, nosotros estábamos paralizados en mitad de las escaleras y respirábamos irregular.
-Emm… ya íbamos para abajo – consiguió articular Bill pues yo no podía decir ni pio, si no fuera porque somos hermanos y a mamá nunca se le pasaría esa descabellada idea por la cabeza cualquiera se habría dado cuenta que habíamos estado enrollándonos a saco.
Bill tenía los labios rojos y húmedos de habérmela estado chupando, parecía haber corrido la maratón y llevaba un tirante bajado que se subió al instante cuando mamá se quedó mirándole fijamente un momento.
Pero que yo estaba peor, no sabía como esconderme la puta erección y no se ocurrió otra cosa que tapármela con ambas manos, la ropa era estrecha, se me marcaba todo.
Pero gracias a dios a mamá no se le ocurrió mirar a las partes nobles de su hijo por lo que no se coscó.
-Vamos bajad, que ya está aquí todo el mundo – dijo alegre haciéndonos un gesto con la mano.
Bill empezó a bajar y yo detrás de él.

Nunca lo había pasado tan mal… en serio.
Tendría pesadillas con mamá esta noche.

-¡Oooooh Bill! ¡BILL! – Y tal y como mi hermano temía mi prima Stella se enganchó a su cuello nada más verlo. – ¡Wao Bill, que guapo estás! – chilló mirándole con los brazos alrededor de su cuello. La cara de Bill era un poema, no sabía si sonreírle o darle una hostia.
De repente tooooooodo el mundo se centró en nosotros.
Que enhorabuena por el éxito, que que suerte hemos tenido, que que guapos estamos, que si comemos bien, que están orgullosos, bla bla bla…
Y así por lo menos media hora, con Stella enganchada a Bill, ni me miró pero que me dio igual, ni siquiera estaba buena. Las perlas de la familia éramos Bill y yo, y es que es verdad, somos los más guapos con diferencia, mamá era la más linda de las hermanas y pues continuamente oía: “oh Tom te pareces muchísimo a tu madre cuando tenía tu edad” yo ponía cara de “ah… pues vale, ¿me estás diciendo que tengo cara de tía?”
Muy maja la familia y tal…
En cuanto apartaron los ojos de mí unos momentos me escapé a la cocina a por el ron para hacerme un cubata mientas mis tías y primas rodeaban a Bill avasallándole a preguntas y le sobaban el pelo.
Se estaban pasando un poco, vale que éramos la novedad pero no nos estaban tratando como familiares parecían buitres coño.

Al cabo de un rato deje de hablar con mi tío de motos y no se que historias, me fui para la cocina de nuevo a por otro cubata, ya estaba con el puntillo y me tambaleé un momento agarrándome al marco de la puerta.
-Sweet home Alabama… tururú turu… – canturreé mientras me lo echaba.
-Tom
Giré la cara y vi a mi prima Gisele, la flamante hermana mayor de la pesada de Stella, eran tal para cual solo que esta se gastaba una mala leche que no veas, a mi siempre me pareció tonta, cuando mamá nos llevaba de visita a su casa yo me entretenía en tirarle de las coletas para hacerla rabiar mientras que por supuesto Stella enganchaba a Bill para que jugase con ella a vete tu a saber que mariconada de niñas, Bill siempre venía corriendo con cara de susto y se escondía detrás de mí cuando la niña se ponía pesadita.
Buenos tiempos aquellos.

-¡Hey! – levanté la mano en gesto de saludo y seguí con lo mío. – ¿Qué te pasa a ti?
-Vaya pedo que llevas – se rió ella mientras se acercaba a la mesa donde yo me preparaba la bebida.
-Estamos de celebración y hay que emborracharse – dije alzando un dedo y descojonándome yo solo después – Uy… – levanté la botella de coca cola en alto al darme cuenta que el vaso ya había desbordado.
Ella se rió conmigo y me rodeó la cintura con los brazos apoyando la cabeza en mi hombro mientras yo con la cabeza girada hacia un lado bebía de mi cubata.
-El corazón te va a mil por hora – susurró ella.
-Es que estoy un poco cachondo – le solté sin más. Y era verdad, como Bill me había dejado no era normal y con la cantidad de alcohol que llevaba en el cuerpo cada vez que le miraba me ponía mas buro por momentos.
Ella despegó la cabeza de mi hombro y soltó una risotada.
-¿Cachondo? Que fuerte…
-Si… me apetece follar que no veas – me volví a reír mientras bebía de nuevo ella se rió conmigo pero seguía sin soltarme. – Gisele… – la llamé, ella me miró dejando nuestros rostros a unos centímetros.
-Dime Tom.. – susurró mientras se acercaba a mi rostro yo le giré la cara de inmediato.
-¿Qué coño estás buscando?
-¿Perdona?
-¿Te quieres enrollar conmigo? ¿es eso?
Ella se quedó con la boca semi abierta sin saber muy bien que decir solo noté como se ruborizaba escandalosamente.
-Tom yo… – la agarré de la barbilla y dejé el cubata en la mesa ella soltó una exclamación ahogada ante mi repentina invasión.
-¿Qué pasa? Vamos ¿te gusto acaso? ¿te gusta tu primo Tom? ¿o quizá el que te gusta es el Tom de Tokio Hotel? – a ella empezó a temblarle el labio – ¿te has puesto tonta cuando te he dicho que me apetece follar? ¿quieres follar conmigo Gisele? ¿te gustaría tener el privilegio de tirarte al flamante guitarrista de Tokio Hotel?
Ella empezó a jadear.
-Tom… eres guapo y estás muy bueno… pero, pero somos primos, yo no he venido buscando eso… perdona es que estoy un poco borracha y… – balbuceó.
-Oh vamos no seas hipócrita… te gusto no lo niegues al igual que a tu hermana le gusta Bill ¿Cuántas veces os habéis pavoneado de ser nuestras primas? No te hagas la tonta que no te pega.
La solté y cogí mi vaso de la mesa.
-Eres un creído Tom y sigues tan gilipollas como siempre. – yo me giré y la miré con una ceja alzada.
-Ooooh ¿te has mosqueado porque no has conseguido que me enrolle contigo?, perdona bonita pero por mucha fama que yo tenga solo escojo la calidad y pues… me apetece follar sí, pero no contigo si no con mi pareja.
-¿Estás… saliendo con alguien? – dijo con sorpresa.
-Pues sí, y para tu desgracia soy fiel. Dejad ya de ser tan asquerosamente rastreras, tanto tu como tu hermana, que somos famosos vale, pero coño que somos familia, al menos córtate un poco.
Y tras estas palabras salí de allí.

Estaba tan irritado… y además de increíblemente cachondo, joder se que soy el menos indicado para regañarle por querer enrollarse con un familiar… Pero es que yo que sé, estaba muy cabreado coño.

Caminé hasta el salón. Todos seguían en plan juerga. Mis tíos en una mesa jugando al pocker con puros y cigarrillos en la boca.
Mi madre y unas cuantas de mis tías bailando borrachas perdidas. Mis primos jugando a MI PlayStation y pues el pobre de Bill sentado en el sofá con el móvil en las manos mientras que Stella le agarraba del brazo sentada a su lado sin parar de parlotear.
En ese momento me vibró el móvil en mi bolsillo. Lo saqué y vi que era Bill, me estaba dando toques.
Sonreí entendiendo el mensaje y me aproximé al sofá.

-¡BILL! – Grité poniéndome delante y dándole un susto a ambos, mi hermano me sonrió ampliamente mientras que Stella me dedicó una mirada asesina. – Oh vamos ¿Qué haces ahí tirado? Ven, vamos a bailar que estamos de fiesta coño. – Le agarré del brazo y tiré de él.
-¿Qué? No, ni hablar, yo no bailo más en lo que me queda de vida – dijo él pero no se resistió a mi agarré. Tiré de él tan fuerte que se estampó contra mi pecho agarrándose a mi camisa.
Ambos jadeamos ante tal contacto, noté como mi amiguita se tensaba más de lo normal al ver como me estaba mirando.
-Tom… estábamos hablando – se quejó Stella poniéndose de pié y agarrándole de nuevo.
Mi respuesta fue una mirada helada, me salió con toda la mala leche que tenía en el cuerpo, era una clara advertencia que ella pareció captar pues le soltó de inmediato y desvió la mirada de mí.

Sonreí victorioso y cogí a Bill de la mano arrastrándole conmigo hasta donde estaban todas las tías bailando, mi madre incluida.
Encima es que tenían puestas canciones de discoteca que me sonaban más de la cuenta, si eran mías, seguro que mi señora madre me estuvo rebuscando en el cuarto y encontró ese CD que tendría por ahí. Pero bueno eso era ahora lo de menos.

Mamá Simone sonrió ampliamente y soltó un gritito de júbilo seguida de mis tías y primas al ver nuestra presencia en la pista de baile.
-Uuuuuh mi Tom, el terror de las nenas – yo reí un par de veces, me resultaba extraño verla borrachilla, mi madre se puso a bailar, tenía una marcha que no veas yo la agarré y empecé a moverme con ella, mis tías chillaron, yo sonreí.
-Uy si tuviese yo unos cuantos años menos Tom… te ibas a enterar – dijo una de mis tías, yo me empecé a partir, mi madre igual, ya es que se reía por todo.
Vaya panda de enfermas todas estaban hechas mis primas y mis tías.
Le dí una vuelta a mi madre y me giré a Bill que sonreía parado detrás de mí.
-Vamos Bill baila con tu madre – canturreó mamá y le agarró, el se retorció hacia atrás mientras decía que no y negaba con la cabeza, mis tías animaban con gritos y vitoreos. No hubo manera, mi madre dejó de tirar pues no había forma de moverle. – Ojú… Tom tu que eres su hermano mayor, seguro que puedes con él.
-¡MAMA! – Gritó Bill ante el comentario.
-Si, tráelo aquí Tom – gritó una de mis primas.
Me mordí el labio y avancé hasta él. Bill retrocedió un par de pasos mientras negaba con la cabeza.
-Ven aquí nene… – le susurré una vez conseguí agarrarle de la cintura,
-Tom no por favor… que está todo el mundo delante.
-Están borrachas.
Tiré de él hacia la pista de baile improvisada en medio del salón mientras que todas chillaban contentas.
-Vamos Bill – animaron.
Él se mordió el labio y bajó la cabeza.
Enseguida empezó a sonar otra canción de esas con mucha marcha y todas se pusieron a bailar de nuevo entre risas.
Yo me coloqué detrás de Bill y deslicé mis manos de su cadera hacia arriba, noté como temblaba. Las seguí deslizando por sus brazos hasta llegar a sus manos y las entrelacé con las mías mientras me movía detrás de él.
-Baila conmigo Bill… – le susurré al oído. Pude oír un leve gemido emerger de su garganta, segundos después noté como movía sus caderas un poco, contoneándose delante de mí mientras giraba la cabeza y se rodeaba con mis brazos y los suyos.
-Uy mirad eso, Bill y Tom están bailando – dijo una de mis tías.
-Vaya dos – dijo otra.

Yo por mi parte notaba como me podría correr haciendo solamente eso pues Bill restregaba su trasero contra mí.
Joder… me estaba descontrolando con toda la familia delante. Gruní en su oído ante otro restriege más insistente que hizo sentirme a punto de explotar.

-Bill por Dios… vamos arriba… tengo que hacertelo ya…
Oí su suave risa y sentí como se soltaba.
-Vamos…

Continúa…

por administrador

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