
«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)
Capítulo 30
Pov Bill
En el mismo momento que Tom dejó caer sus manos a ambos lados de su cabeza, sobre el colchón, en gesto sumiso mientras que hiperventilaba y me miraba con cara de ir a darle un ataque. En ese mismo instante es cuando supe que era mi momento, que no iba a tener otra oportunidad más que esta.
Yo cuando me lo proponía era mucho Bill. Y pues… Digamos que me tocó muchísimo los cojones y decidí que se iba a acordar de mí.
Por lo general yo no hago estas cosas, joder que me ha dado una hostia y voy y le pego un bailoteo para acabar chupándosela después…
A ver si va a ser verdad que soy masoca pero de los buenos, me pone cachondo que me peguen y me traten mal… Bueno ¿y que pasa? Cada uno tiene sus cosas, si me pone que me aticen ¿que más da? De todas formas me viene bien porque a Tom, a mi novio le va el sexo duro, a él le pone darme guantazos a si que todos contentos… Eran cosas nuestras y pues si disfrutábamos con ellas ¿a quien coño le importa?
Cuando finalmente vi lo fácil que lo tenía esta vez con Tom no pude evitar sentirme un poco nervioso.
Iba a ser su primera vez por detrás y yo se la iba a quitar, por que él permiso no me a dado.
Tom iba a perder su virginidad anal conmigo… Al igual que yo la perdí con él…
Al pensar en esto no pude evitar recordar algo… Algo que pasó hace mucho tiempo y que fue clave en mi vida, quizá en realidad fue por aquello que no he podido quitarme a Tom de la cabeza por muchas tías que me tirase, acabando como acabé aquella noche en mi habitación de hotel después de haberme masturbado catorce malditas veces pensando en él… Otra vez.
Por que sí… He de reconocer que desde aquél día no he dejado de hacerlo pensando en él, porque creo que nadie llega a disfrutar enteramente cuando tiene sexo por primera vez… Pues yo si lo hice, y fue increíble, fue increíble porque Tom estaba conmigo.
He dicho que perdí la virginidad con Tom y es verdad… Pero es que es verdad en los dos sentidos… Si, cuando follé por primera vez se podría decir que fue con Tom..
Hostia como me pone recordar ahora esto… Tom te vas a enterar. Te voy a follar por aquella vez hace cuatro años en la que dejé de ser virgen sin estar preparado, dejé de serlo por tu culpa…
Hace cuatro años..
Me recoloqué la bufanda alrededor del cuello, era invierno, 19 de Diciembre, víspera de Navidad.
Yo entonces tenía 15 años y caminaba tranquilamente en dirección casa. Venía de la peluquería. Decidí que quería llevar el pelo largo, me lo dejé crecer hasta rozarme las puntas los hombros. Y cuando lo tuve así de largo me lo fui a tintar de negro otra vez.
El resultado me encantó, estaba deseando enseñárselo a Tom.
Al llegar a casa vi que mamá no estaba.
-¡Tom! – le llamé, pero nadie me contestó, fruncí en entrecejo extrañado, vale que mamá no estuviese, estaría de compras con Gordon o vete tu a saber, lo raro era que el que no estuviese fuese mi hermano, – ¡Tom! – le volví a llamar más fuerte mientras me quitaba el abrigo y la bufanda y los colgaba en el perchero, mirándome en el espejo de la entrada, tocándome sin poder evitar mi nuevo pelo, me encantaba.
Tras no recibir ninguna respuesta empecé a subir las escaleras en dirección a nuestra habitación.
Fue entonces cuando escuche algo.
Me ruboricé al instante.
Eran los gemidos de una chica y venían de nuestra habitación, o sea que Tom estaba dándole al tema con su novia.
Me quedé a medio subir, totalmente parado, bueno ¿que hago? ¿me voy y les dejo solos? Pero es que joder, el que no quería quedarse solo era yo, tenía ganas de estar con Tom, de componer algo… ¿Por que coño tengo yo que reprimirme a entrar en mi habitación? Pues ¿y si me apetecía estar allí y simplemente no hacer nada? O encender el ordenador y navegar, porque el ordenador estaba allí.
Fruncí los labios en pleno arrebato de coraje, porque sí, me dio coraje coño, siempre igual, siempre se traía a la novia cuando mamá no estaba y Bill se tenía que pirar para que follasen a gusto.
Pues no, esta vez no, esta vez voy a imponerme porque también es mi habitación y como he llegado a casa se van a tener que ir a otro sitio. Si Bill venga, échale huevos y espáchalos.
Sonreí morboso ante la idea de darle órdenes a mi hermano, por que con ese puto carácter de «aquí mando yo y tu te callas» no había quien pudiese con él, y menos desde que empezamos a ser famosos.. Ya para que más, si ya era creído antes cuando nos estalló la fama con Schrei ya ni te cuento, era la soberbia y el egocentrismo con patas.
Me mordí el labio y subí el tramo de escaleras que me quedaban. Al llegar a la puerta agarré el pomo y me quedé así un momento, la tía gritaba que no veas, pero es que Tom no se cortaba un pelo tampoco, al oírle se me hizo raro… No se, me dio un escalofrío, quizá no debería entrar, porque a lo mejor la escena no me gustaba nada… Yo era virgen aún… Mientras que vete tu a saber que número era esta para Tom. Era un poco humillante, pero es que yo todavía no me veía preparado, masturbarme me masturbaba un rato, eso sí, era como un puto vicio y desde que mi hermano me enseñó a hacerlo no he parado.
Verles sería meter el dedo en la yaga.. Pero me da igual joder, era mi habitación también, y era lo que había. A lo mejor Tom se mosquearía conmigo, mucho, pero bueno, estaba dispuesto a imponerme, esta vez sí, sería el corte de pelo… A saber.
Tragué saliva y me armé de valor.
Al abrir la puerta me quedé paralizado, vale que se la estuviese tirado pero… Joder ¿no era su novia? ¿por que la trataba así?
La chica estaba a cuatro patas sobre la cama, con un top de tirantes subido, dejando ver su pecho, llevaba una minifalda de vuelo que Tom no se molestó en quitarle, la tenía subida.
Por su parte Tom estaba detrás de ella, con una pierna apoyada en el suelo y la otra con la rodilla flexionada sobre la cama. Él estaba totalmente vestido. Solo tenía los pantalones desabrochados por delante para sacar lo justo, no los tenía bajados ni nada. Lo que sí pude ver que no tenía era la gorra, estaba tirada en el suelo de cualquier manera.
Abrí mucho los ojos al verlo darle un tortazo a la chica en el culo, ella chilló y agachó la cabeza escondiéndola en la almohada de la cama de mi hermano. Volví a tragar saliva al ver como Tom la envestía y la pinta que tenía él al hacerlo. Se la estaba follando como un animal, como un verdadero animal, ella se balanceaba hacia delante dándose a veces con el cabecero de la cama, Tom le daba realmente fuerte, parecía que la iba a desalmar.
Coño a mis putos quince años eso era demasiado bestia, ¿realmente Tom lo hacía así? ¿así es como él se tiraba a las chicas? Que rudo…
Volví a mirar a mi hermano, esta vez lo hice a su cara. Noté como un latigazo en mi interior a mira la expresión de mi gemelo, esa cara… Joder, se nota que le gustaba, a veces incluso sonreía cuando la miraba a ella y con sus manos en la cintura de la chica tiraba de ella a la vez que el se movía cada vez más rápido y más fuerte.
Yo me notaba encendido, era humano, ver a dos personas hacerlo de esa manera pone cachondo a cualquiera, pero es que además yo estaba alterado, no sabía si echarme atrás o seguir con lo pensado… Me decanté por lo primero pues precisamente lo que Tom me infundía era más respeto que antes, además de un poco de acojone, si, nunca había visto a Tom tratar así a nadie, lo raro era que a la chica no parecía molestarle, me atrevería a decir que era al contrario. Joder ¿tan guay era el sexo? ¿tan bien te lo pasabas tratando mal a la otra persona? Quizá algún día lo pruebe yo también.
Y con ese estúpido pensamiento de en la cabeza retrocedí sobre mis paso decidido a irme pero como no fui capaz de despegar la mirada de la escena, choqué mi espalda contra un mueble que había al lado de la puerta, haciendo que cayese al suelo una foto que allí había, una foto de nosotros dos.
Ante el estruendo Tom paró y girando la cara me encontré con sus ojos.
Un fogonazo en el pecho me hizo desviarla, yo no podía con Tom.. Era demasiado para mí.
-Bill… – le oí decir entre jadeos mientras que yo me agachaba a recoger la foto.
-Per…perdón.. Ya me voy, perdón. – balbuceé colocando la foto de nuevo en su sitio ante la mirada entornada de mi hermano. Cuando me giré para salir de allí le oí de nuevo.
-Espera… No te vayas.
Giré la cara inmediatamente y le miré sorprendido ¿como que no te vayas?… Contra todo pronostico mío, Tom estaba sonriendo mientras que intentaba recuperar el aliento entre respiraciones entrecortadas, vi como la chica giraba la cara para mirarme y se incorporó un poco mirando a mi hermano, tan perdida como yo.
-Oye.. Tom..
-Tú cállate. – le cortó él en tono desafiante, yo volví a tragar saliva. – Ven, ven aquí Bill. – me hizo un gesto con el dedo para que me acercase.
-¿Para que?
-¿Quieres venir de una vez? – yo apreté los labios y me acerqué poco a poco. ¿Que coño pintaba yo ahí?. Tom me agarró el brazo y me colocó pegado a él en la cama, yo me estremecí al ver en asunto, o sea Tom no la había sacado de la vagina de esa chica, y yo estaba en la posición perfecta para verlo todo.
-Tom en serio… Siento haberos interrumpido, ¿pero que quieres que haga yo aquí? – le dije sin mirarle a la cara, sin atreverme a mirarle a la cara.
-¿Quieres probar?
Eso si que era una pasada, alcé la vista con la boca abierta ante semejante ocurrencia. Tom seguía sonriendo morboso, ¿lo decía enserio? ¿no era su novia? ¿como podía cedérmela de ese modo?
-Será una broma.. – le dije sin moverme.
-No, lo digo enserio ¿quieres follar Bill? Te dejo que lo hagas.
De nuevo sentí esa descarga recorrerme de pies a cabeza, o sea que me estaba cediendo a su chica para que me la tirase, esto me parecía muy fuerte, enserio.
-¿Que… Que coño dices? ¿estás loco o qué?
-A ver, si lo digo por ti, que ya va siendo hora de que estrenes Bill. – apreté los dientes y deseé no habérselo dicho nunca, Tom era la única persona que sabía que yo era virgen.
-Te estás pasando Tom – esta vez giré la cara para mirar a la chica, no se había movido, no había dicho nada.. – Pero… ¿y a ella no le importa? – susurré a mi hermano señalándola. El se encogió de hombros negando con la cabeza.
-No creo, es una pequeña zorra, además ¿que más le da una polla que otra? Ella solo quiere que le den duro, no creo que le importe si soy yo o eres tú quien lo hace ¿Me equivoco Cataline?
Ella no dijo nada, solamente suspiró y le acomodó abriendo más las piernas y agachando la cabeza. Tom sonrió y yo abrí los ojos desmesuradamente… Pero que chica más… Liberal, por no decirle una barbaridad, ¿cuantos años podría tener? Tenía cara de cría, seguro que era más joven que nosotros.
-Pero Tom.. Es que.. – Mi hermano me pasó un brazo por los hombros y me pegó completamente a él, yo sentí como mi corazón se aceleraba cada vez más y más.
-Mira Bill, fíjate
Yo obedecí y miré al «asunto» en el momento en el que Tom empezó a moverse otra vez, dejándome ver como su miembro entraba y salía de esa chica.
Yo observé la escena con la boca entreabierta, notando un calor que me recorría el cuerpo desde mis mejillas hasta mi entrepierna.
-Es… Wow.. – susurré. Su pene estaba totalmente empapado y pegajoso por supongo los fluidos de la chica y a cada embestida hacían un sonido húmedo de lo más… Excitante.
Me remojé los labios sin poder evitarlo y rodeé la cintura de mi hermano con mi brazo, apretando su camiseta fuertemente entre mis dedos.
-¿Quieres hacerlo tu? – me dijo mi hermano pegando sus labios húmedos a mi oído. Yo me deshice en un escalofrío. Y sin dejar de mirar asentí con la cabeza.
Tom sonrió abiertamente y vi sin perderme detalle como la sacaba, dejando un hilillo de esa sustancia pegajosa por el camino.
Me agarró de la cintura y me empujó a donde él estaba antes, colocándose ahora detrás de mí.
Yo giré la cabeza para mirarle.
-Espera, ¿que tengo que hacer? – Tom soltó unas cuantas carcajadas, la chica seguía quieta en su sitio.
-Pues metérsela, ¿que si no?
-Pero así sin más… No hay que hacer nada antes ni..
-¿Que vas a hacerle? ¿Tu has visto como está eso? Va chorreando Bill, te la he dejado preparada.
A mí empezó a temblarme el labio.
Sería mi primera vez… Mi jodida primera vez.. Y con la novia de mi hermano.
Me quedé un momento parado sin tener ni idea de como empezar, y para que engañarnos… Muerto de la vergüenza.
-Vamos Bill.. – oí a mi hermano susurrar detrás de mí y me escandalicé al notar como sus rudas manos me estaban desabrochando la hebilla del cinturón.
-Pero…
-Shhhh..
Sentí los cálidos labios de mi gemelo danzar sobre la piel de mi cuello a lo que no pude evitar gemir suavemente.
-Hmmm.. Tom..
-Estas muy bien con ese peinado ¿sabes?
Yo sonreí mordiéndome el labio cuando noté como se pegaba a mí completamente por la espalda a la vez que me terminaba de desabrochar los pantalones.
Esto estaba siendo demasiado para mí… Tom jamás se había atrevido a tocarme de ese modo, ni siquiera me susurraba cosas al oído, nunca habíamos tenido tal acercamiento y fue entonces cuando me di cuenta de que estaba nervioso porque Tom estaba conmigo, no por la chica, si no porque tenía la sensación de que era con Tom con quien lo iba a hacer.
Acabó de desabrocharme y yo puse mis manos inmediatamente sobre las suyas cuando iba a tocarme ahí.
-N.. No, yo lo hago. – El como respuesta las fue deslizando hacia arriba por debajo de mi camiseta y se quedó acariciándome el abdomen suavemente, haciéndome estremecer. Me la saqué y la guié hasta la entrada de la chica.- vale.. Voy. – avisé, oí a Tom reír suavemente en mi oído y al ver que yo no terminaba de decidirme él empezó a empujar su pelvis detrás de mí, haciendo irremediablemente que lo la fuese penetrando poco a poco.
-Así.. Despacio.. – me seguía susurrando. Yo cerré los ojos ante la nueva sensación, derritiéndome poco a poco mientras acababa de penetrarla por completo, sin ver nada, solamente sintiendo y escuchando la voz de mi hermano.
Estaba siendo algo increíble, tenía la total sensación de que era con Tom con quien estaba haciendo el amor… Con la persona que más quería en el mundo.
Cuando me quise dar cuenta ya me estaba moviendo yo solo, sintiendo como el placer me recorría todo el cuerpo hasta la raíz del pelo. Seguía con los ojos cerrados, con la cabeza echada hacia atrás y apoyada en el hombro de mi hermano mientras que él me rodeaba con sus brazos y me decía cosas al oído.
-Más.. Más Tom.. – gemí. Mi hermano volvió a besar mi cuello, esta vez usando la lengua a lo que yo sentí un espasmo que me hizo arquear la espalda.
Una mano la tenía alzada agarrando sus rastas por la nuca fuertemente mientras que con la otra agarraba la cintura de esa chica, que en un momento dado me olvidé completamente de que estaba allí… Hasta que habló.
-T.. Tom.. – la oí hablarle y ambos miramos hacia ella – ¿q.. Que estáis haciendo? – dijo entre gemidos.
-No mires – le habló Tom – ni se te ocurra girar la cara, solo siéntelo y cállate.
Yo resople fuertemente por la boca sin dejar de moverme.
-Tom.. – dije yo ahora.
-Dime ¿que? – me dijo al instante prestándome atención de nuevo.
-Creo que.. Me voy a correr..
Mi gemelo sonrió abiertamente y se pegó más a mí.
-Córrete, vamos, córrete conmigo.. – y fue entonces como noté como movía la mano frenéticamente detrás de mí. Se estaba masturbando.
-Oh joder sí… Los dos juntos, Tom.. – gimoteé cada vez más alto.
-Juntos Bill.. Hmm, tu y yo… vamos.
Sin poder aguantarme giré la cara encontrándome con la suya contraída en un mueca de placer y fue cuando los dos sentimos lo mismo. Casi a la vez… Llegamos al orgasmo.
Con mi mejilla pegada a la suya apreté los dientes y grité más tarde al notar como un delicioso orgasmo se apoderaba de todo mí ser.
Justo entonces sentí la otra mano de Tom rodearme fuertemente. Giró la cara apoyando su frente con la mía, gruñendo contra mis labios entreabiertos. Acabando él también.
Las fuertes respiraciones y los jadeos inundaron la habitación, mientras que yo acariciaba la mano que Tom tenía puesta en mi pecho, entrelazando mis dedos con los suyos.
Mi hermano se remojó los labios y mientras recuperaba el aliento me dio un beso en la sien para después apoyar la frente en mi hombro, terminando de calmarse.
Después de eso ninguno dijo nada. Yo me abroché los pantalones y me quité de allí.
Tom hizo lo mismo y le dijo unas cuantas cosas al oído a su chica. Ella se mordió el labio inferior y negando con la cabeza se colocó la ropa y sin mirarme siquiera salió de la habitación.
Me fijé en como Tom se sentaba en la cama calmando sus jadeos y entonces me miró.
-¿Que? – me dijo.
-¿Que de que?
-¿Te ha gustado? – dijo con un tono con el que se notaba que intentaba quitarle hierro al asunto.
-Si.. Me ha gustado – respondí bajando la cabeza.
-Cojonudo, me alegro.
Y fue lo último que dijimos, ninguno volvió a mencionar ese encuentro, nunca dijimos nada al respecto, fue un acto íntimo, de la chica no volví a saber nada, creo que Tom rompió con ella.
Cuando las vacaciones de navidad terminaron volvimos a la carga con un nuevo disco «Schrei so laut du kannts» y pues… Yo le cogí un gusto especial al sexo, desde aquella vez que lo probé tentado por Tom no he dejado de hacerlo, la diferencia era que pues… Tom era mi hermano y no me atrevía a hablar con él de ello. Hasta que aquella jodida vez, en el escenario de Essen, no pude seguir reprimiendo el deseo que mi hermano gemelo despertaba en mí. Arrastrándole más tarde a él conmigo a esta locura.
Yo soy el culpable de esto.. Pero en realidad quien tubo la culpa desde el principio fue él.
Pues desde aquella primera vez… No he sido capaz de quitármelo de la cabeza.
-Bill… – abrí los ojos encontrándome con la mirada perdida de mi gemelo, tumbado debajo de mí, mientras que yo le acariciaba con mi mano y le besaba el pecho.
-¿Estas preparado? – le hablé en tono firme. Tom no me contestó, simplemente suspiró y dejó su cuerpo a mi merced. – Ya veo – reí perversamente en su oído mientras que mi mano bajaba poco a poco hasta ese ansiado lugar.
-Bill no me hagas daño ¿vale? – le oí decirme entre susurros.
-Te va a doler, no te voy a engañar..
-Pues entonces no quiero.. Para.
No pude evitar reírme en toda su cara. Ya se estaba acojonando otra vez.
Le agarré las muñecas e hice presión en el colchón mirándole con aires de superioridad, me sentía poderoso, Tom estaba manejable, muy manejable, totalmente sumiso, como un muñeco articulado, pues se movía tal y como yo le colocaba y así se quedaba, sin dejar de jadear y sin dejar de mirarme con esos ojitos de cordero degollado.
Me ponía tanto esa actitud… Despertaba al macho que yo llevaba dentro, porque vale, por muy maricón que fuese, por mucho que me gustase que me diese por culo… Yo seguía teniendo mis necesidades como hombre. Meterla en caliente… Hacía tanto que no lo ponía en practica..
La música seguía sonando, una canción tras otra.
Me aseguré que el cerrojo estuviese echado y miré de nuevo a mi novio.
-Voy a joderte Tom.. Prepárate.
Vi el movimiento de la nuez de mi hermano al tragar saliva y el desconcierto se apoderó de mí al ver su expresión cambiar de nuevo.
Me empezó a temblar todo el cuerpo en el momento en el que mi hermano sonrió debajo de mí y haciendo un sensual movimiento con su lengua sobre sus labios, por fin me dijo:
-Hazlo de una vez, hazlo antes de que me arrepienta, fóllame Bill…
Este era sin duda el mejor regalo de Navidad que Tom me había echo en toda nuestra corta vida, y mientras desataba el lazo de ese perfecto presente, me agaché sobre su oído y riendo suavemente le susurré:
-Gracias… No te arrepentirás.
Continúa…