Obsesión sexual 31

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 31

Pov Tom

Bueno… Ya no hay marcha atrás…
Tengo que afrontarlo como un hombre… O más bien.. Como una maricona porque esto de ser muy hombre no es…
Vale… Respira Tom… No puede ser tan malo…
Bill disfruta, a lo mejor hasta me gusta y todo, vamos a verle el lado positivo…
Emm… Ehh… Vale, no encuentro lado positivo pero joder, este día tenía que llegar, tengo que tomarmelo con filosofía, con calma.. Y… Y bueno…

-Voy a joderte Tom.. Prepárate.

Hombre… Es que si me lo dices así pues… Me entran ganas de no hacerlo, ya sabes…
Que cojones, me tiro a la piscina, total si le digo que no, no me habla de por vida, asi que ala, cierra los ojos y salta.

«-Hazlo de una vez, hazlo antes de que me arrepienta, fóllame Bill…»

Ojú… Es que..
Que coño.. Mentira, ¡MENTIRA! En realidad no quiero… Te he mentido otra vez.

-…no te arrepentiras.

No… De verdad que no… No puedo…
No quiero hacerlo, estoy acojonado, esto no va conmigo.
Lo siento Bill… No puedo dártelo.. Yo no soy así…
Aún no…

…..

-¿Tom..?
Abrí los ojos y vi a mi hermano mirarme desde arriba con expresión interrongante, yo estaba completamente en tensión. Con los puños apretados y los ojos cerrados fuertemente.
Suspiraba a ratos entrecortados.. Como… Como cuando estás llorando…
Abrí la boca para decir algo pero enseguida noté los finos, dulces y suaves labios de mi hermano moverse sobre los míos.
Hay muchas formas de hacer el amor, muchas, no te puedes ni imaginar cuantas. Sin embargo Bill y yo ya lo habiamos probado todo, todo lo que estaba dentro de las posibilidades de dos hombres y cuando digo todo es todo, a excepción de una cosa…
-¿Tom..?
No recuerdo exactamente cuando empezamos todo esto… Fue a mediados de la gira, pero no recuerdo fecha, simplemente pasó.. Y ahora soy el novio de mi gemelo.
Estoy manteniendo relaciones con un hombre… Creo que hasta ahora no me habia dado cuenta de la magnitud de esas palabras…
-Oye Tom…
Entonces ¿que? ¿que significa esto realmente? ¿que soy homosexual? ¿soy gay?.. ¿es eso? ¿lo soy?…
-¡Pero Tom joder! – Bill me zarandeó agarrandome por los hombros y sacudiendome sobre la cama, yo enfoqué la vista y le miré con cara de ir a echarme a llorar, por que realmente ganas no me faltaban.
-Bill… Soy un jodido maricón…
Él abrió mucho los ojos, en otra ocasión se habría reido de mí, pero al ver el tono en el que lo dije se quedó como asimilandolo, dándose cuenta de que realmente yo no estaba de coña… Esta vez no, estoy hablando de reconocer que soy de la otra acera, no algo agradable para mí…
-¿Quien te ha dicho eso?
-¡No hace falta que nadie me lo diga! ¡¿No me ves?! ¡estoy aquí esperando a que me la metas por el culo! ¿hay algo más claro que esto?, soy marica… Soy un puto y asqueroso marica… – esto último lo dije como para mí, aun así Bill lo escuchó.
-No Tom.. No lo eres – susurró él acariciando mi mejilla. Yo le agarré la mano y se la aparté incorporandome de repente, haciendo que se quitase de encima de mí. Me quedé de rodillas en la cama frente a él y agarrando la colcha, pegué un tirón deshaciendo la cama de golpe, tapando mi desnudez con ella. – Tom.. – dijo Bill como dolido por mi actitud y mis gestos.
-Vamos a dejarlo Bill… No quiero que lo hagas, es divertido hacerlo de la otra manera, pero no me gusta estar en este lado, me hace sentir fatal, hace que me sienta patético, humillado… Bill yo no soy así.. No puedo dejar que me quites lo poco que me queda…
Algo en la expresión de mi hermano me hizo ver que le habia hecho daño con esas palabras.
-Egoista… – me soltó a la cara.
-Lo siento…
-Cobarde..
-No puedo Bill.. Yo no estoy hecho para estar debajo… No puedo dejar que lo hagas..
-Mentiroso…
-¡Bill joder..! ¡lo siento! ¿vale?
-¡ME LO DEBES! – Gritó furioso mientras daba un puñetazo al colchón.
-¿Q..que te lo debo? – repetí.
-¡Si! ¡me lo prometiste hace tiempo! ¡me lo debes! Yo siempre he estado dispuesto a tí ¡Siempre! Lo he dado todo ¡te lo he dado todo Tom, todo! Somos una pareja, esto es cosa de dos, tienes que hacerlo por mi, al igual que yo dejo que lo hagamos siempre del modo que a ti te gusta!
-Pero.. Bill.. No es lo mismo, tu..
-¡ME LO DEBES! ¡DÁMELO! – Me volvió a gritar haciendo que su preciosa y profunda vez sonase desgarrada a lo que yo cerré los ojos por la impresión.
Cuando los abrí de nuevo le encontré con sus ojos humedecidos.. Decepcionados..
-Bill…
-Fue aquí.. – susurró, sonando afónico. – fue aquí donde lo hicimos por primera vez.. – continuó mientras miraba hacia el colchón acariciandolo con la palma de la mano.
Yo fruncí el entrecejo extrañado.
-No… La primera vez fue en el hotel de..
-Fue aquí Tom, ¿no te acuerdas? – me cortó alzando la vista. Yo seguía sin saber a que se refería y le miraba como tal. – el sonrió haciendo un sonido de resignación y volvió a agachar la vista. – normal que no te acuerdes… Supongo que para ti no significó nada.

De repente me vino la estúpida iluminación…
Joder, ¿como olvidarlo? Cuando Bill perdió la virginidad… El momento de todas mis fantasias desde entonces…

-Si que lo recuerdo. – él alzó la cabeza y pude percibir un amago de sonrisa en su rostro decepcionado por mi cobardía.
-¿Si?
-Si.. Tu primera vez, fue aquí mismo, en mi cama.
Bill sonrió mordiendose el labio y se echó hacia delante, haciendo que su cabeza chocara contra mi hombro.
-Nuestra primera vez Tomi…
-Nuestra primera vez cariño.. – alcé mi mano y la perdí en su pelo mientras que con la otra le rodeé la cintura pegándole a mí.
-Déjame hacerte el amor… Te juro que me voy a volver loco si no lo hago – me rodeó con sus brazos el cuello abrazándome fuertemente.

Yo me mordí el labio y contraí la cara en una mueca.
No quiero… Bill
No quiero.. Pero…

-Bill.. Dime que se siente ¿es muy desagradable? ¿duele mucho?… – pregunté resignado, se lo debo, tiene toda la razón… Se lo debo. No puedo escapar… Ya no.
-No.. A mi me encanta que lo hagas, me encanta de verdad, siento mucho placer. – me informó sin soltarme de su abrazo, yo acariciaba su espalda con mis dedos suavemente.
-Pero.. La primera vez que lo hicimos te dolió..
-Las primeras veces siempre duelen. – Suspiré fuertemente cerrando los ojos.
-Tengo miedo… -reconocí al fin
Mi hermano me soltó para mirarme con cara de sorpresa total, yo bajé la cabeza intentando esconder mi estúpida cobardía de sus ojos, no era agradable sentirme inferior.. No era agradable sentirme humillado.
-¿Miedo..? – repitió.
Yo apreté los labios y sin alzar la cabeza asentí ligeramente.
-Mucho… – añadí.
No podía ver la expresión de Bill, no se si se estaba riendo de mí, si me habia puesto cara de pena o si simplemente se estaba regocijando ante mi humillante declaración.
-Tranquilo.. Yo no quiero hacerte daño.
Le miré y sentí mi estómago palpitar. Esa cara, esa sonrisa… Mi ángel, era mi ángel, y me estaba sonriendo como tal, ¿cómo decirle que no a este maravilloso ser? ¿cómo?
Agarré su mano y la coloqué sobre mi pecho, justo donde estaba mi corazón.
-¿Lo notas? – le devolví la sonrisa a lo que el se volvió a morder el labio mientras brotaban lágrimas de sus ojos. -¿Notas cuanto te quiero?
Bill explotó en un escandaloso llanto abrazandose a mí de nuevo.
-Tom.. Tom.. – no paraba de repetir mi nombre mientras me abrazaba con fuerza y acariciaba mi espalda y pelo con sus manos, inquietas, ansiosas. -Déjame sentirte Tom.. Déjame estar dentro de tí.. Dejáme que muera y alcance el cielo entre tus brazos, te lo ruego… Ya no puedo esperar más, te necesito ahora Tom… Ahora.

Yo reprimí ponerme a gritar fuertemente ante la intensísima oleada de emociones que me golpeaban en ese instante. ¿qué hacer? ¿qué decir? ¿qué es lo correcto?..
En realidad nada de lo que hemos empezado es correcto, es una equivocación tras otra, entonces pues… ¿por que no equivocarnos del todo?

Cerré los ojos y me fui recostando hacia atrás arrastrando a Bill conmigo y por fín… Abandonandome por completo a él, a su cuerpo, a todo su ser que ahora era lo más importante para mí.
Te quiero hermano… Te quiero hasta sentir que voy a reventar de tanto amor que tengo dentro de mi cuerpo…
Te quiero tanto Bill… Creo que no te puedes hacer una idea de cuanto…

….

-¿Ya..?
-Hmmm.. No, todavia no..
-¿Los sientes bien? ¿te duelen..? – me susurró sin dejar de besar mi cuello mientras lo hacia.
-No, no duele.. Solo… Molestan. -Bill rió suavemente en mi oído y después lo besó una y otra vez mientras yo sentía como sus finos dedos se movían dentro de mí..
Hizó algún otro movimiento o a lo mejor metió otro más.. No lo sé pero yo me sobresalté gimiendo en una bocanada ronca.
-¿Vas bien?
-¿Qué has hecho..? – le pregunté agarrandome a su espalda.
-Abrir los dedos, así… – quitó la otra mano de mi entrepierna y la puso húmeda frente a mi cara, yo entorné la mirada y ví como imitaba una tijera con los dedos, abriendolos y cerrandolos. – eso estoy haciendo.
Yo fruncí los lábios y asentí echando la cabeza hacia atrás y dejando que Bill me siguiese acariciando.

Me había llenado de lubricante de fresa hasta arriba, echó una buena cantidad en su mano antes de empezar a introducir los dedos, lo que lo hizo menos molesto, tambien lo puso sobre mi erección y resbalaba su mano arriba y abajo mientras me besaba el cuello haciendo formas con su lengua en él.
Era muy placentero todo lo que me estaba haciendo… Lo era.
Pero hasta aquí bien.. Lo que yo temía era lo que venía después.

Ascendió sus labios por mi nuez hasta llegar a mi barbilla, mordiendola suavemente, yo con los ojos cerrados me dejaba hacer, hasta que tuve que abrirlos pues el ritmo de las caricias de mi hermano se disparó.
-Bi.. ¡Bill! – gemí sin poder evitarlo.
Se encorvó sobre mí y noté como su manó se volvió loca sobre mi más que erecto miembro. La que tenía detrás fue igual, embestidas rápidas y profundas eran las que me asestaba ahora.. Y ya no me besaba… Me mordía.
-Me estoy volviendo loco Tom… No creo que pueda aguantar mucho más… – gimoteó con voz aguda en mi oído.
-¡Nononono todavia no..! – me retorcí alzando un brazo y agarrando la almohada con fuerza mientras notaba como el placer se asimilaba al que sentia cuando me iba a correr..
-Sí Tom.. Lo voy a hacer ya.
Abrí los ojos con el pánico pintado en ellos mientras notaba como Bill sacaba los dedos de dentro de mí y separando mis piernas se colocaba entre ellas.
-¡No! Espera… Ooooh… ¡JODER! – Grité al notar su lengua acariciar mi polla con lascivos movimientos, y con la mano me masturbaba desde la base.-Bill.. Bill.. No.. Espera.. Uhhmmm.. – me ahogaba entre gemidos al sentir como la experta boca de mi gemelo me intentaba convencer mientras me rodeaba el glande y chupaba con ganas.
-Vamos Tom.. Vamos…- decía sacándosela y mirandome encorvado, yo negaba con la cabeza a lo que él se la volvía a meter haciendo que yo me deshiciese en espasmos.
-Ah! Ah.. Bill me voy a.. – gemí desesperado notando como ya llegaba. De repente todo se cortó, sentí como Bill se alzaba y en un rápido movimiento le encontré sobre mí, apoyando su peso con una mano en el colchón, a un lado de mi cabeza, no se que hacia con la otra… Pero me lo imaginaba. Abrí los ojos a más no poder y vi como él cerraba los suyos con fuerza y abría la boca.
-Tom… Estoy.. Oooh Dioooos…
Yo noté como el corazón se me puso en la garganta.
Entraba.. Entraba… Me estaba haciendo trizas. Eché la cabeza hacia atrás cerrando los ojos esta vez mientras no pude reprimir que las lágrimas se acumulasen en ellos. Le puse una mano en la espalda y le hinqué las pocas uñas que tenía..
-Joder.. Joder.. Lo sabía.. – murmuré como pude, terminando de retorcerme mientras que cada vez se la sentía quemar más dentro de mí.
-Oooh cariño… Esto es… – gimió juntando mi frente con la suya. Apartó la mano de ahi abajo y la puso al otro lado de mi cabeza para poder sujetarse mejor y en un último golpe de cadera terminé de sentír como me desgarraba por dentro.
Ambos suspiramos fuertemente cuando Bill la metió entera y se quedó ahí. Entonces abrí los ojos para mirarle, su expresión era… Era una delicia a mis ojos.
-Tom… Estoy.. Dentro, dentro de ti.. – me dijo entre unos jadeos intensos y sensuales.
-Me has hecho pedazos.. – le respondí a lo que él sonrió unos instantes, remojandose los labios después.
-¿Y así como estas?
-¿Así como?
-Yo dentro… ¿cómo me sientes? ¿no tenias curiosidad por saber lo que yo sentía cuando tu entrabas en mi?
Suspiré fuertemente hacia fuera mientras que le rodeé con mis brazos la cintura.
-Pues no entiendo como te puede gustar esto.- Bill soltó unas cuantas carcajadas agudas, unas realmente adorables ¿o era que ya todo en él me parecía adorable? – .. Es muy molesto, algo grueso y duro metido en tu culo… Estoy deseando que la saques.
-No hemos terminado… Ahora viene lo bueno.
-¿La vas a sacar? – medio bromeé.
-Todo lo contrario.. La vas a sentir una y otra vez hasta volverte loco.. Va a ser una agonía, cuando la saque vas a desear que la deje ahí pero la volveré a meter hasta reventar dentro de tí ¿me oyes?
Mis ojos se abrieron a más no poder.
Lo unico que pude hacer fue tragar saliva totalmente acojonado. Bill se había vuelto a transformar en ese Bill que a mi tanto me gustaba, la diferencia es que me gustaba cuando la situación era al contrario, con su polla toda dentro de mí esto era lo peor que podía ocurrir…
-Bill.. No te flipes.. Ni se te ocurra fliparte que es mi primera vez. – Él me volvió a mirar con esa cara de… Morbo.
-No me digas eso que me pones más todavía.
Yo reí nerviosamente sin poder evitar deshacerme en un intenso escalofrío al notar como Bill se enderezaba totalmente quedando de rodillas entre mis piernas. La sacó unos instantes mirando como lo hacía. Yo me incorporé en mis codos y le regañé con la mirada.
-¿Qué miras? – le dije en mal tono, el aún con la cabeza agachada alzó los ojos dando lugar a esa mirada de chico malo que hacía que me entrasen los siete males.
-Quiero ver como entra y sale, necesito verlo.
-Eres un asqueroso… – le solté intentando no quejarme por el daño que me producía aquella media penetración que no se decidía a entrar y ni mucho menos a salir.
-Me encanta el tuyo… – susurró volviendo a mirar todo el asunto.
-¿Qué? ¿mi que?
-Tu jodido culo, esto… – hice una breve mueca de dolor al sentir los dedos de mi hermano delinear mi piel alrededor de la penetración.
-Pues que bien… Míralo bien porque va a ser la última vez que lo veas – le vacilé, aunque sabía que esta vez tenía todas las de perder. Bill volvió a alzar la mirada sin mover la cabeza para nada, haciendo que me diese un escalofrío. -¡Deja de mirarme así subnormal! Pareces un jodido psicópata.
Su respuesta fue una malévola sonrisa y su mano de repente se cerró entorno a mi cuello haciendome quedar tumbado de nuevo.
-Te voy a matar… Pero de placer.

Y tras esas palabras empezó mi agonía.
Una vez… Y otra.. Y otra.. Y otra más… No se acababa, cada vez que la notaba tocar fondo sentía mi estómago retorcerse, como si algo dentro de mí se me fuese a escapar por el esófago hacia arriba y saliese por mi boca. Como si lo hiciese tan hondo que estubiese rompiendo algo en mi interior… Quizá así era.
La barrera.. Una gruesa barrera que yo había formado se estaba rompiendo en mil pedazos, haciéndose añicos dentro de mí.
-Bill.. Bill.. Me haces mucho daño.. Más despacio.. ¡BILL!
Pero mi hermano no estaba bien, no estaba como para atender peticiones, ya no, había esperado tanto que ahora yo no podía parar su deseo, su desenfreno.
-Cállate.. Cierra la boca y sienteme Tom.. Siente como te desalmo por dentro.. -Yo puse una mueca de angustia, y no supe donde agarrarme para mantenerme mínimamente en mi lugar. Bill con ambas manos apoyadas en el colchón, con mi cabeza entre ellas, se daba impulso balanceandose hacia delante y hacia atrás, su pelo cada vez estába más húmedo de sudar y acariciaba mi cara con las puntas cuando se movía.
Su vientre y estómago se rozaban con la punta de mi polla tiesa, estimulandome, haciéndome sentir un mínimo y fugaz latigazo de placer de vez en cuando.
-Huummhh.. – gruñí alzando una mano y agarré la almohada hincandole mis dedos fuertemente hasta conseguir rasgarla.
-No.. No me puedo creér que esté follandote Tom… No sabes cuantas malditas veces he soñado con hacer… Uuhmm… Esto..- murmuró jadeando al ritmo de sus nada cuidadosas embestidas.
-Oooh… – gemí alto y ronco al notar como me rodeaba con sus finos dedos y empezaba a masturbarme con el mismo desenfreno con el que me estaba penetrado.
-Si… Gime mi puta.. Ahora eres mi jodida puta.. – dijo juntando nuestros labios haciendo que se rozaran cuando se movía para seguir metiéndomela.
¿Cómo se atrevía a tratarme así..? ¿Se estaba vengando por todas las veces que yo hice lo mismo con él?
-Te.. Tienes que acordar de esta. – intenté articular, pero yo ya estaba demasiado perdido. Estaba empezando a verlo todo borroso.
¿Por que cojones no terminaba? Que aguante tenía el muy cabrón..

Intenté enfocar la vista mientras notaba como Bill se incorporaba de nuevo, permitiendome respirar mejor y le vi empapado en sudor, derecho entre mis piernas mientras me la sacudía con rápidez y me penetraba como un verdadero chalado.
-¿Te gusta eh? ¿te gusta que te folle tu hermano? Dime que te gusta… – desvarió él totalmente perdido en el placer que le producía poder metermela bien fuerte..
-Estás pirado.. Loco.. Estás efermo.. Ambos lo estamos.. – articulé entre gruñidos mientras me retorcia debajo de él.

-¿Bill, Tom?
Yo noté como mi corazón se quedaba congelado un minisegundo para ponerse a latir como un loco más tarde.
Ya la habíamos cagado otra vez.
-Bill.. Bill.. Es mamá, para cabrón.. Para o nos pillarán.. – susurré entre quejidos y muecas con la cara pues él no dejaba de moverse. Intenté empujarle por los hombros pero él se volvió a echar sobre mí y me agarró ambas muñecas inmovilizándomelas contra el colchón.
-Si… Oh Tom.. Así.. – gimió alto el muy…
-Chicos.. ¿estais bien? – oí a mi madre llamando con los nudillos en la puerta para intentar abrir más tarde pero gracias a Dios el cerrojo estaba echado.
-Mamá… Vete – chilló Bill gimiendo inmediatamente después de haber dicho el «vete»
Yo abrí mucho la boca sintiendo como Bill soltó una de mis manos y empezó a pajearme otra vez, mi respuesta fue llevar mi mano libre a su culo y apretarle contra mí con ansia.
Estaba empezando a disfrutar en el momento menos indicado.
-Ooooh si.. Sigue Bill, sigue.. -gemí yo desesperado sin importarme una soberana mierda nada más.
-¿Tom?.. ¿estás bien cariño? ¿podeis bajar la música? No oigo nada – la volví a oir gritar.
Inmediatamente después de mi petición Bill se volvió loco y empezó a joderme rápido, demasiado rápido, con golpes secos y fuertes, a lo que yo abrí muchisimo los ojos ante esta corriente de sensaciones tan intensa, teniendome que tapar la boca con las manos para no ponerme a gritar.
-Bueno chicos, no tardeis mucho en bajar ¿de acuerdo? – se rindió por fin mamá, al no oirla detrás de la puerta, Bill se volvió a incorporar un poco y disminuyó el ritmo mirándome con esa cara de placer absoluto, estaba totalmetne empapado en sudor, me sonrió sin dejar de moverse, y a mi cada vez me faltaba más el aire.

-Dime que te gusta que te folle Tom.. Dímelo..- me soltó asi de repente al ver mi cara, estaba disfrutando, lo reconozco, era lo más intenso que habia sentido en toda mi vida, y Bill lo sabía.
-Más.. Dame más.. Como pares te rebiento la boca.. – me ahogaba, no conseguía coger el aire suficiente, Bill no me dejaba, pues se volvió a encorvar sobre mí y se quedó a un milímetro de mis labios.
-Abre la boca.. Ábrela más.. – me ordenó aun pegado a mí. Yo entorné la mirada y obedecí, entreabriendo los labios hasta dejarla abierta.
Él lo que hizo fue almacenar saliva y escupió suciamente dentro de ella.
Yo gemí ante la asquerosidad que mi hermano acababa de hacer, pero sin poder evitarlo, me trague todo lo que Bill habia escupido, intentando no atragantarme ni ahogarme, es más tosí un par de veces después de haberlo hecho.
-Cerdo… Asqueroso..
-Te jodes.
-Te voy a hinchar a hostias cuando acabes..
-Cállate… – y seguido me dió un manotazo en el pecho, haciendome pedazos. Dejándome toda la mano marcada.
¿Que coño le pasaba a este anormal por la chola? Sera cerdo y masoca…
Yo le agarré de su pelo empapado y le dí tal tirón que se tambaleó hacia un lado perdiendo el equilibrio.
-Que sea la última vez… Que haces eso.. – le advertí, el tuvo que parar de penetrarme a lo que ambos nos quedamos quietos y jadeantes – ..a ver si entiendes que al que le pone que le peguen es a tí, yo no soy un puto masoca como tú, asi que no vuelvas a hacerlo… – él se pasó la lengua por los dientes de arriba haciendo un sonido al chocar el metal de la bolíta contra ellos. Jodido pervertido, encima se reía, será enfermo… Puto chalado.
-Te está gustando… Reconócelo Tom… Te está gustando que te de por culo..
-Me está encantando joder..
Bill se empezó a reir a carcajadas y agarrando mi talle por mi cintura y acariciando los músculos de mi torso empezó a embestirme otra vez.
Yo pusé los ojos en blanco ante los latigazos de placer que me asestaba cada vez que hacía eso… Era una jodida maravilla.
-Voy a reventar de placer Tom… – dijo echando la cabeza hacia atrás y buscando el aire que a mí me faltaba.
-No lo hagas dentro… Córrete fuera.
-Ni lo sueñes.. Voy a hacerlo dentro, para que me termines de sentir bien pedazo de puta.
Yo en respuesta le azoté en culo todo lo fuerte que pude, él chilló de dolor, gimoteando sin parar después.
-Otra vez… Pégame otra vez.. – me pidió totalmente ido, chorreando de sudor y rojo como un tomate.
-¿Ahora quien es la puta? – le ataqué y cerré mi mano en torno a su culo, apretando fuerte y manoseando su entrada con mis dedos . ¡Contesta Bill! ¿Quien es la puta? – grité en su cara.
-¡Yo! ¡Yo joder! ¡Soy tu puta Tom… Toda tuya..! – tras esto le volvía a pegar, dejando que su trasero ardiese. -¡AH! ¡Hmmm si.. Como me gusta que hagas eso..!
-Me cago en todo Bill.. Ya me he cansado, sácala que ahora te voy a dar yo a ti bien fuerte, justo como te gusta ¡vamos!
Me descontrolé, me descontrolé de mala manera, Bill estaba empezando a flaquear ante mis gestos, él negó con la cabeza pero esta vez no pudo conmigo.
Me incorporé y puse ambas manos en su pelvis empujándole hacia fuera, irremediablemente, la sacó.
-Uuuuf… Por fín.. – suspiré aliviado, sintiendo aun la quemazón en mi trasero.
Entonces le miré, estaba de rodillas pero con su cuerpo sentado en la cama, con ambas manos hacia delante entrelazadas delante de su erección, su cuerpo mojado de sudor, su pelo empapado, como acabase de salir de la ducha, jadeaba ruidosamente, ruborizado y con la mirada entornada.

Sentí como una ligera corriente bajase por mi estómago hasta mi miembro, reaccionando a esa belleza, a esa belleza bipolar, que ahora mismo se me antojaba terriblemente indefensa y apetecible, se acabarón las vueltas de tuerca, ha estado bien, pero esto debe de ser así, se acabó eso de joder a Tom, Tom es el que dá y así será siempre.
-Ven aquí pedazo de guarra… – le dije en tono firme haciéndole un gesto con la mano. Bill reaccionó a mis palabras haciendo soniditos mientras se retorcía sobre si mismo, resistiéndose a obedecerme. – ¿No me has oido? – Tuve que ir yo, avancé lo que me separaba de él echándome las rastas empapadas hacia atrás para que no me molestasen.
-Hmm Tom.. – gimoteó al estar yo erguido delante de él, también de rodillas pero yo estaba alzado, con lo cual le miraba desde arriba.
-¿No me oyes cuando te hablo? ¿eh? – le dí una pequeña bofetada, él se mordió el labio – dime ¿eh? – le volví a dar en el mismo lado agarrándole la cara y zarandeandosela para volver a pegarle otro bofetón después – ..puta.. – le dí otro más, él gimoteaba, claramente receptivo. – más que puta.. – y otro más…
Bill terminó cerrando los ojos con la cara alzada y dejándome que le pegase a gusto, aún así no le dí más a lo que él se la soltó, pues se había empezado a masturbar de puro gusto el muy depravado.
-Sigue… – me pidió en un susurro. Yo solté un suspiro de incredulidad.
-Me gustaría ver que cara pondrían tus fans al ver como te humillas… El grandioso Bill Kaulitz, no es más que la puta barata de su hermano. – él sonrió perversamente a lo que yo me remojé los labios y empecé a acariciar sus suaves hombros con mis manos.
-Pues a mí me gustaría ver que cara pondrían si supiesen que Bill se ha follado a Tom de la manera más bestia y como el flamante guitarrista gritaba «oh si.. Dame más Bill»
Fruncí el entrecejo ante su contestación, claramente picado, y pues, como aquí mando yo y por supuesto se acabó esta mariconada de joderme a mí, ahora se iba a enterar de quien soy yo.
-Eres una víbora.. – le susurré pegándome por completo a él mientras que bajaba mi mano por su cuerpo hasta dar con la punta de su erección, la mía, totalmente húmeda se restregaba por su pecho. -Ahora dime ¿como prefieres que te lo haga? ¿Te pones a cuatro patas como la puta que eres? ¿prefieres cabalgarme mientras yo te miro desde abajo? ¿o quizá quieres que te estampe contra el armario?
En aquellos momentos la palabra delicadeza no existía para mí, cuando Bill me calentaba podía echarse a temblar, le he dado el gustazo de que me lo haga por esta vez por que no va ha haber una más. No ha estado mal, pero Bill es mi puta, no hay más que verle la cara cuando le trato como tal, le encanta, y pues no puedo dejar que la puta joda al chulo, va en contra de las normas, va en contra de «mis» normas.

Él en respuesta puso ambas manos en mis piernas y mirando al frente se encontró con los músculos de mi abdomen que no dudó en babosear y morder, y claro, como no, agachó la cabeza y dio con todo mi potencial lamiéndolo con descaro mientras que me echaba miradas de vez en cuanto.
-Eres increíble – murmuré atrapando mi labio inferior entre mis dientes.
Y es que lo era… Bill era increíble, en todos los sentidos. Dios sabe que lo era…

-¡Chicos!
Miré hacia la puerta sobresaltado, Bill alzó la cara y me miró a mí.
-Emm… ¿si? – respondí yo intentando no sonar demasiado mal.
-¿Qué estais haciendo? ¿por que no bajais? Ya en serio, abrid la puerta.
Giré mi cuerpo sin moverme e inclinándome hacia la mesita cogí el mando de la minicadena apagando la música.
-¿Qué quieres ahora mamá..? – sentí mi cuerpo arder al notar como Bill estaba lamiéndome otra vez, bajé la mirada flipado y me encontré con sus ojos mientras mi polla aparecía y desaparecía dentro de su boca. Me mordí la lengua para no gritar.
-¿Como que qué quiero? Os encerrais aquí y no me abrís la puerta, ¿qué es lo que haceis Tom?.. – Yo jadeaba con la boca en forma de «o» expulsando y cogiendo aire en grandes bocanadas, frunciendo los labios más tarde. – ¡Tom! – me llamó mi madre al sentir que ignoraba sus preguntas.
-Es Bill… ¡Bill! – medió grité desahogándome al ver como mi hermano me la comía como un obseso.
-¿Bill? ¿que le pasa? ¿está bien? – la oí en tono preocupado.
-Está.. Bien… Muy bien..
-¿Y por que no me contesta? ¿Que está haciendo? – la notaba cada vez más irritada.
-Está… Ocupado.. – sonreí al mirarle mientras que le agarraba el pelo por un lado, desahogaba mis gemidos pegándole continuos tirones.
-Esta bien… me rindo, haced lo que querais pero no tardeis demasiado en bajar, y no quiero que hagáis cosas raras ¿de acuerdo?
-¿Cosas raras? – reí mirando a la puerta. – No seas paranoica mamá, son cosas nuestras, cosas de hombres, deja de molestar. – le solté tan pancho, Bill se la sacó quedandose con la lengua fuera, pegada a la punta mientras me la agarraba fuerte. Me miró arrugando la frente y sonriendo.
-Oh… – articuló mamá- desde luego… Esta bien, no quiero saber más, solo no tardeis.
-No vamos a bajar más. – le dije.
-Bueno, aunque sea salid a despediros de vuestros tíos ¿o tampoco? – se notaba que se había enfadado.
-Esta bien.. Luego más tarde. – Tras esto oí como se alejaba por el pasillo.
-Que cabrón… – murmuró Bill.
-Calla y chupa – y le empujé de la cabeza para que siguiese. Si, soy muy delicado.
Entonces y al mirar a mi novio tan sumiso comiéndomela toda, se me pasó por la cabeza una perversión… Para variar.
Saqué del cajón de mi mesita varias gomas con las que me sujetaba las rastas, pues bien, agarré un lateral del pelo de Bill y se lo recogí en alto, haciéndole una coleta al lado y sonreí ante el resultado, él alzó la cara de nuevo mirándome con el entrecejo fruncido pero sin dejar de masajearme con su mano.
-¿Que coño..? – murmuró él alzando la otra mano y sobandose mi hazaña.
Le recogí el otro lado y se lo sujeté, mirando el resultado con una gran sonrisa en la cara.
-Pareces una colegiala… – sonreí mordiendome el labio. – ..solo te falta el uniforme. -El se alzó y quedando a mi altura levantó ambos brazos tocandose el pelo.
-¿Me has hecho coletas? – preguntó irritado pero sin poder evitar sonreir incrédulo.
-Hmmm madre mia… Como me pones.. – gruñí agarrandole de su fina cintura, rodeandosela con mis brazos más tarde.
Bill estalló en carcajadas, él más agradable de los sonidos a mís oidos.

Después de eso nos besamos dulcemente, perdiendonos en la boca del otro, para más tarde empezar a hacer todo tipo de guarrerias entre nosotros, sin vergüenza, sin pudor, disfrutandonos, tocándonos, lamiendonos, si a alguno se le ocurria alguna perversión interesante la poníamos en practica, sin tensiones, sin malos rollos, sin que nadie más nos molestase, pues mamá no volvió a subir.
Que les jodiesen a todas las personas que estaban allí abajo, todo mi mundo estaba en esa habitación. Y por nada iba a abandonar ese momento.
Era tan increíble estar con él…
Era tan increíble él en si..
¿Acaso no era este el colmo de la felicidad..?
Que jodidamente bueno era estar en casa… Sin duda estar en casa era lo mejor.

Continúa…

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!