«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)
Capítulo 32
Pov Bill
Que locura….
Que puta y jodida locura…
Tom y yo éramos los seres más sinvergüenzas que pisaban este planeta, enfermos, salidos, bastos y asquerosamente repugnantes cuando estábamos teniendo sexo.
Sin embargo esta forma de mantener relaciones con él me gustaba más y más por momentos. Porque por mucho que pareciese que no había ni una pizca de cuidado y cariño cuando lo hacíamos de ese modo tan salvaje, típico de películas porno, yo puedo asegurar que amor había, y mucho además.
Es que no hay más, Tom y yo nos amábamos a nuestra manera, pero a la hora de hacer el amor se convertía en una locura, quizás porque era la única manera de sentir desahogar este amor prohibido, con rabia, con furia, con desesperación…
Si no lo hacíamos así yo ya no me sentía satisfecho después. Me pegaba… Tom me pegaba varias veces durante el acto y a mí… Me gustaba.
No sabría explicar el porqué pero tengo una teoría, es como… Como lo diría, es como si me sintiese bien al ver como mi hermano me castiga al haberle arrastrado conmigo a este agujero, pues, si yo me hubiese estado quietecito, todo estaría cojonudo, el seguiría fallándose a sus chicas y yo a las mías.
Sin embargo soy un morboso y un depravado, y he sucumbido al deseo de lo prohibido, yo podía tener a cualquier persona, a cualquiera, solo tenía que elegir, yo era y sigo siendo uno de los más deseados, podía elegir entre miles… Pero no, Bill como el puto masoca que es se tuvo que ir a encaprichar de su hermano gemelo.
Ya no hay más que hacer, y noto como esto se nos está yendo de las manos, cada vez es más descarado, cada vez nos cuesta más reprimirnos ante la gente, y pues va a haber un momento en el que él o yo explote, haciendo una locura… Nuestro deseo es cada vez más intenso y más después de comprobar lo que nos gusta jodernos mutuamente.
Creo que si esto continua así al comienzo de nuestra próxima gira no me voy a poder reprimir y le voy a plantar un morreo en medio del escenario, porque si, por que me da morbo, es una de las cosas que hace que se me levante cuando pienso en ellas. Mientras se esté jodiendo a su guitarra en Leb die Sekunde, me acercaré y….. Pffffffff
¿Ves?… ¿ves lo que te digo?
Esto se está descontrolando, YO me estoy descontrolando, no puede durar mucho, no creo… Otra más… Cualquier otra cosa más y ya será el colmo, me la corto, no quiero joderle la vida a nadie, y por esto que estamos haciendo se la joderíamos a miles, además de amigos y familia, compañeros de equipo y demás…. Nuestras fans, ellas, ¿que pensaría ellas de mí?… Me dan escalofríos solo de imaginar con que cara me mirarían después de saber lo que hago..
Así que una más… Solo una cosa más, un susto, una pillada, lo que sea, bastará para que yo le dé puerta a este asunto. Por que al del hotel y a Stella pudimos callarles la boca, pero ¿y si al siguiente no?… Basta, es una locura, y yo antes de volverme más loco de lo que ya estoy… Corto con todo… Por que yo quiero a mi hermano… Pero no quiero joderle la vida a nadie, y mucho menos a él, pues los más jodidos de todos seremos nosotros dos.
Una… Una más y se acabó…
&
Las campanadas del reloj de la iglesia me hicieron despertar.
¿Que hora es?… Me incorporé un momento en mis codos haciendo que la ropa de la cama se deslizase por mi cuerpo hacia abajo, dejando ver mi cuerpo desnudo, cubierto de marcas rojas hasta donde llegaba mi vista… Hasta la estrella de mi cadera.
Fruncí los labios al verme…
Alcé la cabeza moviéndola hacia los lados para quitarme el pelo de la cara, era de día, pero se notaba que temprano, la persiana estaba echada, se podía percibir la luz colarse por los agujeritos de esta, iluminando mi habitación con circulitos brillantes.
Miré a mi derecha, mi parte de la habitación, mi cama perfectamente hecha… Luego miré a mi izquierda… La pared, la pared en la que estaba enclaustrada la cama de mi hermano, con su póster de una rubia despampánate medio desnuda sobre una moto de carreras. El prototipo de mujer ideal para Tom, sin embargo… Quien estaba en su cama era yo y no esa rubia.
Bajé la vista y ahí estaba él, a mi lado, acurrucado en el borde de la cama, totalmente pegado a la pared, dándome la espalda, si esa pared no estuviese se habría caído de boca.
Me senté en la cama aún tapado hasta la cintura y encogí las piernas para apoyar mis brazos y cabeza en ellas.
Tom…
Él estaba desnudo también, con las rastas sueltas, tapado hasta la cintura…
Suspiré y enterré mi cabeza entre mis brazos.
Por Dios… Que locura…
No me cansaré de repetirlo, porque es la verdad. He perdido la cabeza completamente, la he perdido por él, por todo lo que me hace sentir, por su presencia, por sus gestos, por su manera de tratarme, por su imponente cuerpo, por como me habla, por como me mira, por como me besa…. Por como me folla…
Me gusta… Él me gusta mucho, y para colmo le quiero, le quiero a reventar. Quizá sería todo mucho más fácil si no le quisiese, pues sería solo sexo consentido y sin ningún tipo de problema después, seguiríamos mostrándonos como los perfectos hermanos, y sería mucho más fácil cortar si la situación se pusiese chunga, porque sería solo sexo… Pero no, amándole de esta manera me es imposible volver a mirarle después de haberme acostado con él y no sentir esos calambres en mi estomago y como me late el corazón… Justo como ahora…
Todo sería perfecto si no fuese mi hermano, pues Bill Kaulitz sería un maricón por estar saliendo por un chico, pero no sería un enfermo, un pirado, que mantiene una relación incestuosa y prohibida, digno de ser tratado por especialistas por que se le ha ido la cabeza…
¿Por qué tiene que ser todo tan difícil..?
¿Por qué tuve que nacer a su lado para acabar enamorándome de él de esta manera?
Volví a mirarle, y suspiré, ahí seguía él, respirando tranquilamente en la misma posición.
Maldita sea…
Me destapé levantándome con cuidado. Le eché un último vistazo a Tom y no pude aguantarme, gateé hasta él y cerré mis labios contra la piel de su hombro, dejándole un beso húmedo a modo de despedida, él ni siquiera se movió, sonreí y me levanté intentando no hacer chirriar la cama, porque sí, la cama de mi hermano chirría, demasiada marcha le ha dado en lo que llevamos de vida…
Abrí un cajón de mi cómoda, saqué unos pantalones de chándal cualquiera y me los puse, así sin más, sin ropa interior, solo quería llegar al baño para darme una ducha, pues estaba pegajoso por todas partes, a Tom no se le ocurrió otra cosa que correrse sobre mí unas dos o tres veces, cuando iba a hacerlo la sacaba y se alzaba sobre mí masturbándose con cara de niño malo y pues ¡toma! Todo el semen para Bill.
No me molestaba que hiciese eso, porque yo también podía ser muy cerdo cuando quería, pero ahora que se había secado, ponías la mano en mi pecho y se quedaba pegada.
Sin ponerme nada más descorrí el pestillo con cuidado para no despertarle y salí al pasillo.
Estaba todo solitario, todo en penumbra, solo iluminado por la tenue luz de la mañana. Papá y mamá estaban durmiendo aun, yo andando de puntillas me metí en el baño.
Al mirarme al espejo me eché las manos a la cabeza… ¡Pero que pinta! Fatal, encima de recién levantada con esta cara, y para colmo todo el cuerpo lleno de marcas rojas, los chupetones que Tom se entretuvo en hacerme ayer.
Apoyé las manos en el lavabo y agaché la cabeza, estaba realmente desmejorado, tenía que darme un arreglón, con la tontería hacía varios días que no me afeitaba y pues al pasar la mano ya rascaba, no se veía porque yo vello tenía poco y barba no me salía nada apenas, pero salirme me salía y precisamente ahora estaba viendo sus efectos, pues me acerqué al espejo y ahí estaba.
Sin querer volver a mirarme abrí el grifo y me metí bajo el chorro caliente, limpiándome y relajándome.
Al salir me enrollé una toalla a la cadera mientras que con la otra me secaba el pelo, después me afeité, me alisé el pelo con la plancha y me maquillé un poco los ojos. Era lo bueno de que fuese mi casa, ya había puesto todo lo mío por ahí, el baño estaba ahora lleno de mis cosas para hacerme más fácil la tarea.
No se cuanto tiempo me tiré allí metido, al salir la luz ya era más fuerte, aun así nadie se habría levantado, supongo que tuvieron mucha juerga anoche y se acostarían tarde. Caminé de vuelta a mi cuarto con solo la toalla alrededor de mi cadera y los pantalones de chándal en la mano.
Abrí y asomé la cabeza, no pude evitar sonreír, Tom estaba exactamente en la misma postura que cuando me fui, no se había movido ni un milímetro, mi hermano tenía el sueño profundo, eso estaba claro.
Me senté en mi cama observándole mientras me ponía la ropa interior.
-Tom… – le llamé, y nada, ni un solo movimiento. Sonreí y busqué ahora algo cómodo que ponerme. Me decanté por unos pantalones de chándal blancos de talle bajo y una camiseta de manga corta negra lisa, se me veía la cadera con lo cual la estrella también, pues la camiseta no es que fuese muy larga, pero me daba igual, estaba en mi casa y en casa comodidad ante todo.
Cuando terminé me sacudí mi pelo perfectamente liso hacia atrás y me acerqué a la cama de mi hermano. Me subí a cuatro patas e intenté asomarme para verle la cara, pero él seguía empotrado en la pared con ambos brazos acurrucados contra su pecho.
Sonreí y empecé a deslizar mi dedo por su piel, de su hombro bajando por su costado hasta llegar a su cintura.
Él reaccionó sacudiéndose lenta y levemente, sin darse cuenta realmente, volví a sonreír y esta vez fui colando mi mano hacia delante por su estómago y bajé un poco hasta el principio de su entrepierna.
-Hmmm.. – ronroneó en voz ronca. Acerqué mi cara a su oído y le di un suave beso.
-Despierta cariño… – le susurré, a lo que él se removió de nuevo girándose poco a poco hasta quedar boca arriba. Yo le miraba divertido, pues él seguía sin querer despertarse del todo, no abrió los ojos y tenía la boca entreabierta, respirando armoniosamente, aun estaba dormido.
Me mordí el labio, hay que ver lo guapo que es coño, y más cuando está durmiendo, esa carita de paz que pone.
Me acerqué un poco más y junté mis labios con los suyos y los dejé ahí un momento, suspirando de gusto, suspirando de felicidad. Al separarlos Tom seguía sin despertarse, yo ya me estaba empezando a hartar así que fui más a saco.
Con mis dos manos fui acariciando su talle hacia abajo hasta llegar a los hueso de su pelvis, estaba tapado justo hasta ahí, parecía echo a posta, no se le veía de milagro, era la sensualidad en estado puro.
Entonces me vino una gran idea, si el podía grabarme mientras me estaba follando yo podía hacerle una foto mientras dormía. Salté de la cama y empecé a rebuscar en sus cajones, ¿donde coño me dijo que la guardo? Cámara.. Cámara… ¿donde estas?
Entonces la vi sobre la mesa, fruncí en entrecejo extrañado pero me acordé de que le sacó la tarjeta de memoria donde estaban los videos y la guardó bien, la cámara estaba encima de la mesa porque estaba vacía.
La agarré y vi la memoria interna. 23 fotos permitidas, era más que suficiente.
Me acerqué encendiéndola y me monté en la cama quedando de pie, enfocándole desde arriba, me mordí el labio y pulsé el botón. Saltó el flash a lo que yo puse una mueca de «la he cagado» pero no, Tom no se había coscado, le miré unos segundos más mientras me bajaba de la cama, seguía inerte, dormido, suspiré y miré la foto.
Jooooooder, era de exclusiva, que fotazo. Esta me la pongo de fondo en el móvil.
Finalmente al ver que todos mis intentos de despertarle fueron inútiles, cogí mi móvil y me fui a la cocina, me moría de hambre la verdad, después de comer algo volvería a darle por saco.
Cuando estaba bajando las escaleras mi móvil empezó a sonar escandalosamente, no le quité el sonido y retumbaba por todo el pasillo. Inmediatamente fui a colgar para que no despertarse a nadie pero le di al botón de descolgar por error.
-Mierda… – murmuré y sin ni siquiera mirar quien era me lo llevé al oído bajando a toda prisa – ¿si?
-¿Bill..?
Yo fruncí el entrecejo extrañado mientras me adentraba en la cocina. Era la voz de un chico pero no supe distinguir de quien, me despegué el auricular y miré la pantalla un segundo, «número desconocido»
-Eeeeh, si ¿quien es? – oí una suave risa al otro lado del auricular, me apoyé en la encimera de la cocina y peiné el pelo de alante hacia atrás, nervioso.
-¿Te acuerdas de la discoteca de Dortmund? – alcé mucho las cejas sorprendido está vez.
-Oh… Eres tú..
-Jajaja hola, Feliz Navidad ¿que tal estás? – yo me removí y empecé a andar por la cocina inquieto, era aquel chico… Aquel chico que me intenté llevar al huerto por aquella estúpida apuesta con Tom. ¿Como coño ha conseguido mi número de móvil?
-Bien, bien… Un poco cansado de la fiesta de ayer pero bien.. – sonreí al acordarme de la «fiesta» de ayer.
-Si, me lo imagino, ¿estás en tu casa? – yo carraspeé un poco, que confianzas ¿no?
-Si..
-Oh, estupendo, estarás agustísimo con tu familia, después de tanto tiempo de gira supongo que…
-Oye – le corté, él volvió a reír al otro lado.
-Dime.
-¿Como has conseguido…
-¿Tu número? – adivinó – Tu mismo me lo diste, pero ibas demasiado borracho y no te acordarás, estabas fatal Bill – y volvió a reír suavemente.
-Ah… Pues no, no lo recuerdo.
-Normal, no te preocupes, solo quería saber que tal estabas y desearte Feliz Navidad.
-Ah vale, pues igualmente.
-Ya te llamaré otro día que tengo que hablarte de algo. – Me mordí el labio nervioso, realmente no recuerdo que hice cuando salí de aquel baño y fui en su busca… No recuerdo nada, si le di el móvil… ¿que más hice?
-Oh… Claro.
-Venga pues ya quedaremos ¿eh? Hasta luego – y colgó
Me quedé mirando el móvil perplejo.
Y para que engañarnos, no me gustó nada esa llamada… Era una mala vibración que me recorrió el cuerpo en cuanto escuché su voz.
Ese muchacho de 16 años… ¿que quería ahora de mi..?
Continúa…