Obsesión sexual 33

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 33

Pov Bill

Me hice un cola cao calentito y tostadas, me lo llevé todo al salón y apartando todo lo que había encima de la mesa lo dejé por ahí.
Estaba todo patas arriba, mamá no se molestó en recoger, normal, a saber a que horas acabarían, supongo que ahora se despertará y le dará la neura, intentaré escaquearme porque paso de limpiar toda esta mierda la verdad…
Encendí la televisión y me puse a mirarla mientras sorbía el cola cao, pero en realidad no la estaba viendo, la llamada de ese chico no paraba de darme vueltas en la cabeza. Era… No se, raro, nunca me había llamado un fan, las chicas si que me llamaban y muy pocas veces se lo cogía, si estaba cachondo y daba la casualidad le respondía de buena gana porque me convenía, pero cuando se ponían pesadas cambiaba de móvil… A lo mejor ahora debería hacer lo mismo, hacerme el loco, para que no me vuelva a llamar… O no se, ya veré.
Dejé la taza sobre la mesa baja de cristal y me eché hacia atrás acomodándome y suspirando.
Enserio… ¿de que coño quería ese niño hablar conmigo? No podía parar de pensar en que sería, dándole vueltas sin parar, intentando acordarme de lo que hice con él…
Agaché la cabeza…
¿No haría nada de lo que me pueda arrepentir..? Quiero decir… Espero no haber llegado a ningún punto íntimo con él mientras estaba ebrio… Espero que no… Espero sinceramente que no, porque si no…
Me levanté de un salto dejando la tele encendida y el desayuno a medio comer.
No, yo no le he puesto los cuernos a Tom… No, no he podido llegar a esos extremos, me acordaría, ¡me acordaría joder!
Subí las escaleras de dos en dos y entré en mi habitación… La de Tom.
Me mordí los labios haciendo que se quedasen en una fina línea. Mi hermano seguía boca arriba, destapado hasta la cadera, con un brazo extendido a un lado de la cama y el otro reposando sobre su pecho desnudo. Empecé a jadear, excitado…
Me acerqué sigilosamente hasta quedar a los pies de su cama y mirándole con los ojos entrecerrados. Alcé los brazos y me agarré el cuello de la camisa por detrás, pegando un brusco tirón hasta que me la saqué, lanzándola a un rincón del cuarto.
Seguidamente me subí a gatas quedando alzado sobre él, sin tocarle, solamente mirándole embelesado.
Bajé la cabeza y empecé a besar su cuello, primero le di varios besos cortos y rápidos, pero no pude aguantar mucho más para empezar a lamérselo como si fuese un caramelo, oí un suspiro salir de su boca. Seguí bajando hasta su pecho y atrapé uno de sus pezones entre mis labios, abriéndolos y cerrándolos, haciendo sonidos húmedos sobre él y dándole con la lengua después.
-Uuuhhmm… -gimió con un ronroneo ronco y empezó a moverse, le miré mientras bajaba por su abdomen hasta su ombligo sin dejar de hacer el camino con mi lengua sobre su piel.
Fue entonces cuando abrió los ojos entornándolos levemente y mirando hacia abajo, yo le sonreí mientras bajaba la sábana que me impedía poder verle completamente.
No estaba empalmado, pero ahora yo me encargaría de eso.
Puse mis manos abiertas sobre su pelvis y las fui ascendiendo por todo su torso, acariciándole mientras que con la lengua trataba de «despertarle» totalmente.
Volví a mirarle una vez noté como su polla se iba haciendo más y más grande por momentos, por cada lamida, por cada penetración con mi boca húmeda. El aun con la mirada entornada me observaba sin hacer nada, pero a un profundo y lascivo lametón la encontré tiesa frente a mi cara, me mordí el labio sonriéndole, él con cara de sueño me respondió con una media sonrisa.
-¿Que haces…? – preguntó con voz extremadamente ronca.
-Despertarte… – susurré y me la metí en la boca de nuevo, ahora notando como si me la llenaba completamente, ya estaba preparada, en todo su esplendor.
-Oh.. ¿no había otra manera de hacerlo..? – suspiró sin moverse ni un milímetro.
-No, lo intenté antes y no… Pero veo que así respondes enseguida. – me burlé rodeando su erección con mi mano y masajeándosela, resbalando mi mano sobre ella cubierta de mi saliva.
El gimió arqueando la espalda un momento, estirazándose, soltando un suspiro después de hacerlo.
-Que forma tan deliciosa de despertarse.. – yo sonreí y mientras le masturbaba acariciaba con mi lengua la punta. – Ven, montante que te lo haga. – Yo di un par de palmitas y enseguida me coloqué otra vez sobre él, puso sus manos en mi cadera y me empezó a bajar los pantalones de chándal. – Buenos días cariño… – me susurró mientras me penetraba el trasero con los dedos.
-Hmmm… Ooh.. Bu.. Buenos días… – gemí apoyando mi frente en la suya mientras notaba sus dedos haciendo movimientos circulares dentro de mí.
-Me encanta esto que acabas de hacer…
-¿Eh?
-Más te vale despertarme así cada día… – noté como los sacaba y se los lamía para volver a colocarlos de nuevo y seguir embistiéndome con ellos. – Sabes bien… Te has duchado ¿verdad?
-Oooh… Ah.. Sí, más fuerte Tom.. Más..
-Shhh.. No grites. – me riño, yo fruncí los labios intentando contenerme. -Cuando estés listo, dilo… – murmuró dándome un suave beso en la frente. Yo notaba como los metía bien hondo, quedándose ahí, regocijándose en mi calidez. Bajé la cara y le besé, suspirando de gusto al encontrarme con sus labios entre abiertos que no tardó en empezar a mover.
Gemí apretando los dientes en mitad del beso al notar como había introducido otro más.
-Tres… – gemí.
-Yo creo que ya estás… -rió él separándose de mis labios, mientras sacaba sus dedos de mi profundidad.
-Sí, métemela ya…
-A eso iba.. – volvió a reír mientras me agarraba con una mano la nalga derecha, abriéndome, con la otra guiaba su pene a mi dilatada entrada, entró y se escurrió dentro en un húmedo y resbaladizo movimiento.
-Oh Toooooom… – gemí agudo al tenerle llenándome de nuevo, y me sentí tremendamente feliz con la sensación, me hacía sentir suyo, suyo y de nadie más.
-Como me gusta lo estrecho que eres… Como me gusta que aprietes cuando estoy dentro.. – ronroneó él a lo que yo sonreí e hice eso que él acababa de decir, apreté mis músculos, aprisionándole fuertemente aún más si cabía. – Uuuhm… Exactamente así. – soltó un gemido que me hizo arder por dentro.
Me moví hacia arriba un momento para empezar la penetración pero sus brazos rodearon mi cintura dejándome recostado contra su pecho, yo le miré extrañado, con ambas manos apoyadas en él, aprisionadas también.
-Pero Tom…
-Tu no te muevas, déjame a mí… – y enseguida le noté salir con una lentitud que me hizo mirarle extrañado.
Empezó a mover su pelvis hacia arriba, yo no tuve que hacer nada, él lo hacía todo, pero esta vez, fue distinta a toda las veces que él y yo habíamos tenido relaciones sexuales por el simple hecho de que era despacio, sin prisa, regocijándose, notando perfectamente como entraba, se quedaba ahí un momento y la sacaba poco a poco hasta dejar solo la punta dentro para después volver a entrar en una lenta e intensísima penetración.
Abrí la boca y la dejé así, extasiado, era tan.. Tan… Distinto, le sentía tan bien, le sentía tan profundo… Entreabrí los ojos y le miré, con nuestros rostros a unos milímetros.
-¿Que… Que haces Tom..? – le pregunté realmente confuso.
-Estoy haciéndote el amor Bill… ¿no lo ves? – tras estas palabras que me hicieron abrir los ojos como platos, él alzó la cara girándola poco a poco hasta que posó sus labios sobre los míos y me besaba mientras se quedaba totalmente dentro durante unos largos segundos.
Yo apreté los ojos esta vez…. Pero que sensación tan increíble joder… ¿por que nunca lo hemos hecho de esta manera?

Y así estuvo todo el rato, haciéndomelo despacio mientras me miraba, y yo le miraba a él, me daba besos cortos en los labios para después separarse y dedicarse a besar mi cuello y hombros con una lentitud pasmosa, muy poco típica de él, quizá es por eso que a mí se me hacía tan raro que me tratase con esta delicadeza, ni en la primera vez fue tan sumamente cuidadoso.
Yo alcé mis manos colándolas entre sus rastas y quedé recostado con la cabeza apoyada en su hombro mientras sentía como me daba placer, sin prisa, disfrutando, penetraciones lentas y profundas, tremendamente deliciosas…
-Bill… – suspiró mi nombre. Yo le abracé fuertemente y me dejé hacer, suyo… Todo suyo.

Fue un acto lento e increíblemente placentero e intenso, pues era la primera vez que Tom me lo hacía con tanto cuidado, fue especial… Fue muy especial.
Llegué al orgasmo al cabo de unos veite minutos, porque empezó a acariciarme con su mano, masturbándome lenta y suavemente, y así cada vez sentía más y más placer, las sensaciones eran más y más intensas hasta que me removí en un escalofrío, corriéndome en un gemido ahogado, haciéndolo sobre su vientre.
Él la mantuvo dentro mientras yo alcanzaba el clímax y me besó el hombro con ternura mientras yo jadeaba derrotado con mi cabeza enterrada en el hueco de su clavícula.
-Tom… – susurré.
-Ya lo sé… Yo también Bill.
Apreté los ojos y los labios reprimiendo un sollozo mientras me maldecía a mi mismo por ser tan estúpido, por no saber si había traicionado a la persona que más quería en el mundo… La persona que jadeaba de placer debajo de mí, esperándome, ansiando acabar, ansiando alcanzar el orgasmo mientras que yo terminaba de sentir el mío.
Me incorporé un momento mirándole con las lágrimas saltadas, él me puso cara de no entender el por qué pero siempre con esa radiante sonrisa en la cara, bajé la cabeza sintiéndome más culpable por momentos.
-Oye… – susurró él en tono preocupado mientras me cogía de la barbilla y me la alzaba suavemente, cuando se encontró con mis ojos húmedos volvió a sonreír acariciándome la mejilla con su pulgar. – ¿Que te ocurre Bill..? ¿que te preocupa? Sabes que puedes contarme lo que sea.
Me mordí el labio inferior, Tom me conocía mejor que nadie y ya se había dado cuenta de que me pasaba algo… Abrí la boca para hablar pero enseguida la cerré…
¿Se lo digo..? ¿debería decírselo..? Pero ¿y si se enfadaba conmigo? Ahora que estábamos tan bien, no quería estropearlo con estúpidas suposiciones que a lo mejor no eran más que exageraciones mías, a lo mejor ese chico solo quería quedar para hablar con su ídolo o como mucho intentar ligar conmigo, es normal, él no sabe que yo tengo pareja y estoy perdidamente enamorado de él.
Para que estropearlo si seguro que no era nada… Si, yo no soy capaz de engañar a Tom, seguro que no pasó nada… Seguro… Seguro..
-¿Bill…? – mi hermano me sacó de mis cavilaciones, le miré de nuevo, ese rostro preocupado, esa mirada limpia y penetrante, sin nada que esconder…
Sonreí y sacudí la cabeza.
-Es solo que… Me ha encantado Tom. – los labios de mi hermano se curvaron en una clara y sincera sonrisa que me hizo sentir todavía peor.
-Genial, porque te lo he hecho así para que sientas… Para que notes cuanto te quiero Bill. – Mi expresión se torvó en una mueca sin poder evitar empezar a llorar, convulsionando mis hombros entre sollozos ahogados en jadeos y quejidos. – Oh.. Pero Bill joder… – dramatizó él, abrazándome fuertemente dejándome totalmente pegado a él de nuevo mientras me daba sonoros besos en la cabeza.
-Tom, te quiero joder… Te quiero muchísimo… – sollocé en su cuello.
-Que tonto eres Bill… – rió él sin dejar de abrazarme y besarme. Nos quedamos así hasta que yo me calmé totalmente. Levanté la cabeza para mirarle, él tenía la vista perdida en el techo, pensativo, pero en cuanto se dio cuenta de que le observaba me miró sonriendo y me dio un par de palmaditas en la espalda. – Venga, levanta antes de que mamá y papá se despierten.
El se incorporó llevándome por delante, quedando ambos sentados, yo de rodillas sobre las sus piernas, pues todavía seguía dentro de mí.
-Pero.. Pero no has podido acabar Tom… – murmuré secándome las lágrimas con el reverso de mi mano.
-Bah no importa, de todas formas voy a la ducha, se me bajará enseguida.
Yo fruncí el entrecejo cada vez más disgustado conmigo mismo.
-No, no… – negué con la cabeza apoyando ambas manos en su pecho para evitar que se levantase, – no me parece justo, déjame que te acabe Tom… – él curvó sus labios en una media sonrisita y me dio un toque en el hombro con su dedo empujando hacia atrás.
-Que no Bill, no hace falta, vamos levanta… – me agarró esta vez por la cintura tirando de mí hacia arriba, instándome a sacarla.
-¡Pero Tom..! ¿Por qué? – le dije dolido una vez consiguió levantarme y su calidez dejó de llenarme, sintiéndome raro, no me sentí pringoso como otras veces al no haberse corrido dentro de mí… Pero ahora, lo extrañé, raramente lo extrañé muchísimo.
Se puso los pantalones de chándal que yo llevaba antes, levantándose y sacudiéndose las rastas hacia atrás.
-Bueno, voy a darme un fregado… – se giró e inclinándose me dio un suave y fugaz beso en los labios, para después salir de la habitación mientras se estirazaba.

Al quedarme solo no me moví, me quedé clisado mirando un punto en el suelo, totalmente desnudo en su cama, de rodillas, agarré la sábana y me tapé medio cuerpo pues me dio un escalofrío y empecé a tiritar, Tom era un horno humano, a su lado calidez había de sobra, pero al quedarme solo empezaba a helarme hasta castañearme los dientes.
Me recosté en la cama, cogiendo el edredón arrugado a los pies de está y me tapé hasta arriba, intentando entrar en calor. Tom estaba tan raro esta mañana, con esas actitudes tan impropias de él…. Me hacía sentirme más perdido todavía.
Cerré los ojos e inspiré profundamente.
-Hmmmm…. – toda la cama olía a él, se me puso la piel de gallina.
Oí a lo lejos el agua de la ducha, los abrí quedándome tapado hasta la nariz y mirando al techo. Desviando sin querer mis ojos al póster de la rubia abierta de piernas sobre la moto. Fruncí el entrecejo y le di la espalda a la pared, acomodándome de lado, ya ni siquiera me interesaban las chicas… Pero es que ni los chicos tampoco, yo no era heterosexual, ni homosexual, ni siquiera bisexual, ya no me iba nada… Lo único que me iba era Tom… Yo era Tomsexual…
Infle los mofletes y empecé a carcajearme yo solo ante la estupidez que acababa de pasárseme por la cabeza. Creo que pienso demasiado, no hago más que rallarme por esto y por lo otro, normal que viva estresado. Es la costumbre, pero ahora no me tengo que levantar para hacer nada, no tengo que prepararme para ninguna gala, entrega de premios o concierto… Solo quedarme echo una croquetita envuelto en mantas en la cama de Tom, más a gusto no podía estar…
-Ya he vuelto… – giré la cara y ahí estaba mi imponente novio, con una mini toalla alrededor de su perfecta y masculina cadera, su torso húmedo de no haberse secado bien y las rastas empapadas, secándoselas con otra toalla mientras caminaba a su armario.
Me quedé con la boca abierta, casi se me cae la baba.
Miento… Sí que se puede estar más a gusto, con ese pedazo de tío acostado a mi lado, entonces si que estaría a gusto.
-Fui fuiuuuuuuu – le chiflé a lo que él me miró coqueto, de cuclillas buscando unos pantalones en su cajón, con la toalla del pelo sobre los hombros.
-¿Te te pasa a tí? – me preguntó con un tonito de medio risa, medio vergüenza.
-Hmmm you are hot..
-Yeah baby.
-¡Jajajajaja!
-¿Que haces todavía ahí tirado? ¡Levanta! – dijo arrugando la toalla en una pelota y lanzándomela, yo me tapé con el edredón para evitar que impactase en toda mi cara. Entonces sin darme tiempo a sacar la cabeza noté un gran peso encima de mí.
-¡Tom! -grité y me destapé como pude, el muy animal se me había tirado encima sobre las mantas y me estaba aplastando. Con una sonrisa maliciosa agarró el edredón pegando un fuerte tirón hacia abajo, intentando destaparme, yo tiraba hacia arriba, forcejeando con él.
-Quita, destápate.. – dijo con cara de flipado mientras seguía tirando con fuerza.
-¡No quiero! – jugueteé.
La manta iba ya por mi cintura y seguía bajando, el mamón tiraba fuerte. Sin poder evitarlo comencé a reírme y más aun cuando recurrió al viejo truco de hacerme cosquillas con la otra mano.
-¡Noooooo!… Jajaja eso no… Jaja.. – chillé entre carcajadas agudas, el sonreía juguetón mientras me toqueteaba la cintura y yo pegaba botes ante los calambrazos que me hacían retorcerme de risa. Yo tengo muchas cosquillas, muchas, de siempre, no recuerda la última vez que Tom y yo jugábamos a chincharnos de esta manera.
En un momento paró en seco, quedándonos los dos jadeantes, yo aun reía a veces, le miré y le puse morritos, no tardé nada en notar sus labios moverse sobre los míos, abrí la boca torciendo la cabeza a la vez que elevaba mis brazos para rodear su cuello, fundiéndome con él en un cálido y profundo beso.
Al separarnos, todavía mas jadeantes que antes nos sonreímos mutuamente, para acabar abrazándonos entre mimos y carantoñas.

Enserio… ¿Se podía ser más feliz..? ¿se podía estar más seguro de que tu amor es correspondido? Estaba clarísimo, Tom me quería igual.. O incluso más de lo que yo le quería a él.
Y ese era el puto colmo de mi felicidad…

….

-Tom… – susurré al cabo de un rato abrazados.
-¿Hmmm?
-¿Me llevas esta tarde al centro? – alzó la cara para mirarme.
-¿Quieres ir de compras? – supuso él, yo negué con la cabeza.
-No exactamente, quiero ir a «Touch him» – Tom alzó las cejas.
-¿Y ese nombre tan sugerente?
-¡Jajajaja! No, a ver, ese es el sitio donde…
-Ya lo sé, donde te haces los tatuajes – concluyó él. Asentí con la cabeza sonriendo al ver que se acordaba.
-No puedo esperar más, me lo voy a hacer esta tarde.
-¿El tatoo del costado?
-Sí – sonreí radiantemente entornando la mirada – y tu te vienes conmigo. – Mi hermano puso cara de inconformidad. -No Tom… Me dijiste que me acompañarías – dije al ver su reacción.
-Y lo haré, eso no quita que no me haga gracía que te estén pinchando con una aguja todo el costado delante de mis narices. – A mi se me quedó esa cara que todos ponemos cuando vemos algo muy mono.
-Ooooooh que bonitooooo – me dio un toque en el hombro a lo que yo reí.
-Cállate enano, no haces más que estropear tu precioso cuerpo con rayajos que no se quitan.
-Te gustará Tom… Tiene doble sentido. – y enseguida me incorporé empujándole a un lado de la cama para poder levantarme, él cedió y yo agarré de nuevo mis pantalones y me los puse, él me miraba perdido.
-¿Doble sentido? A ver, ¿como era Bill? Nunca paramos de gritar.. ¿y que más?
Me volví y sonreí coqueto, después me agaché apoyando ambas manos en la cama, poniendo mi rostro a su altura y le dí un suave beso.
-… Volvemos a nuestros orígenes.
Me incorporé terminando de vestirme y observé a mi hermano con expresión perpleja mirando a un punto en el suelo, pasmado.
-Tom.. – le llamé, él me miró y me sonrió.
-Ahora lo entiendo Bill… Que fuerte..
Me volví algo azorado con una sonrisa bobalicona en el rostro.
-Vale ya está – intenté terminar con la conversación pues me daba corte.
-O sea que… Si es lo que yo pienso… Cuando dices tus orígenes te refieres a…
-Sí, es eso, ahora déjalo ya – le corté cada vez más avergonzado.
-Nacimos juntos… Juntos desde antes de nacer.. ¿es eso Bill? ¿que vuelves a mí..?
Me dio un escalofrío al ver como había clavado mis intenciones, totalmente. Se notaba que era mi otra mitad.
-Se acabó Tom.. Vamos a desayu…
Callé al notar como me rodeaba con sus brazos a mi espalda, poco a poco me dí la vuelta encontrándome con su penetrante mirada color miel.
-Es lo más bonito que nadie ha hecho por mí nunca. – susurró llevando un mechón de mi pelo detrás de mi oreja.
-Oh, vamos no te lo creas tanto, yo no he dicho que eso sea…
Y enmudecí pues me había apretando con fuerza sobre su pecho mientras empezó a devorar mi boca desesperadamente, notando como su lengua inquieta intentaba acaparar cada rincón de mi boca, nos separamos jadeantes en un sonido de labios húmedo, con las frentes juntas.
-Gracias… Es precioso… – dijo antes de caminar hacia la cama y tumbándome sobre mí mientras acariciaba mi cuerpo con una pasión desenfrenada. Gemí ante el contacto con el suyo, totalmente receptivo sobre mí. – … Aunque no lo es tanto como tú… – articuló mientras sentí como su mano se colaba bajo mis pantalones, dispuesto a hacerme ver el cielo una vez más y todas las que hiciese falta.
Continúa…

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