Obsesión sexual 39

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 39

Pov Bill

Hacia un calor de la hostia, me había duchado con esta tres veces, no se podía estar.
Me puse unos pantalones de chándal largos, blancos y de tela fina, mientras me secaba el pelo con la toalla oí mi móvil vibrar encima de la mesa y como la pantalla se iluminaba.
Puse los ojos en blanco.
Ya sabía que era él. Remoloneé un poco más hasta que dejo de sonar, sonreí encogiendo los hombros y me dejé la toalla sobre los hombros mientras buscaba una camiseta fresquita para ponerme.

Llevaba todo el día sin hacer nada, no tenía pensado salir la verdad. Mi idea era quedarme en casa hasta que Tom llegase, porque desde que se fue ayer aun no ha aparecido.
Después de que se marchase, cuando conseguí calmarme estuve un rato más en su habitación. Estaba igual de desordenada que siempre, solo estuve paseándome, mirando lo que tenia sobre el escritorio, le recogí un par de camisetas que tenía tiradas en el suelo y se las puse sobre la cama, no se, recreándome en su espacio, poco más…

Durante todo el rato que pasé allí tome una decisión, Tom era mi hermano gemelo, ya no era mi novio, pero si mi hermano, eso nadie podría cambiarlo jamás, así que aunque fuese como hermano iba a recuperarle.
Por eso he estado toda la tarde esperándole, en cuanto aparezca por la puerta me voy a plantar en frente de él y le voy a contar todo lo que pasa, porque le he dejado, todos los motivos por lo que lo hice y que jamás quise hacerle daño.
Se que no servirá para que me perdone, y ni mucho menos para que vuelva conmigo pero yo no puedo soportar este alejamiento, no puedo soportar que me desprecie.
Tom, vuelve de una vez, quiero contarte la verdad…

¡Brrrrrr Brrrrrr!

Me giré de nuevo al teléfono y resoplé cansinamente, caminé y lo sostuve en mi mano mirando el nombre que brillaba en la pantalla.
Desganado, descolgué.
-Dime Kat
-Bill… Snif… – fruncí el ceño, estaba… ¿sollozando?
-¿Que? ¿Que te pasa? ¿Estas llorando? – pregunté alarmado.
-Es que… Snif… Hoy me ha llamado mi padre… Y.. Y… – explotó en un desconsolado llanto, yo me giré y apoyé mi espalda en el escritorio mientras me quitaba el pelo de la cara nerviosamente.
-Hey, hey, tranquilo, no me llores que así no me entero, ¿para que te ha llamado?
-Pues… Dice que.. Que tengo que volver a Dortmund… Que… Que no le parce bien que…
Abrí mucho los ojos alzando las cejas
-¿Que…que te vuelvas?
-Bill… No quiero Bill… No quiero irme..
-Bueno, es normal, piénsalo, eres muy joven aun para estar viviendo solo, pero pensé que ese asunto ya estaba más que arreglado – le dije torciendo el gesto.
-Y lo estaba, pero ahora dice que no, que me vuelva…. ¡Pero yo quiero estar contigo Bill! No quiero irme. – suspiré cerrando los ojos despacio.
-Ni yo quiero que te vayas Kat…
-Bill… Vente a mi casa, ¿estabas haciendo algo? ¿estás ocupado?
-Eeeh… – vacilé un momento, no estaba haciendo nada pero… Quería esperar a Tom, quería contarle…
-Por favor, ven a pasar la noche conmigo, no quiero estar solo hoy… – Pero… ¿y si Tom volvía en breve? No creo que deba irme… – Bill…
-De acuerdo, ahora voy para allá – concluí
-Vale – dijo en un tono algo más animado. – aquí te esperaré, un beso.
-Venga hasta ahora.

Colgué y resoplé.
Bueno, supongo que no importará que hablé con él mañana, hemos estado cuatro meses así, por un día no va a pasar nada. Además así le doy margen para que se tranquilice, quizá ir a bombardearle toda la verdad recién llegue a casa es un poco… Violento.
Si, definitivamente esperaré a mañana.

Me vestí con unos vaqueros negros ajustados y una camiseta roja y me puse en marcha.
Llevaba el pelo algo de punta, me entretuve, de todas formas no tenía prisa, además así hacia tiempo por si Tom aparecía antes de que me fuese. No me lo subí mucho para no llamar la atención pero si un poco.
Salí de casa a las nueve de la noche, en punto.

&

Tardé unos tres cuartos de hora en llegar.
Encontré un aparcamiento cerca del piso. Antes de salir del coche me puse las gafas de sol, estaba en pleno centro de Magdeburgo, la gente me conocía.
Caminé rebuscando las llaves en mi bolso mientras soltaba humo por el cigarrillo que tenía en los labios, después de todo el apartamiento era mío, así que yo tenía unas llaves.

Cogí el ascensor y me miré en el espejo, coño… Me había pasado con la sombra negra, sonreí acariciándome los labios con la lengua, Dios mio… Que guapo estaba, hacia tiempo que no me arreglaba la verdad… Tenia un aspecto de chico malo total, será por el pelo…
Llegué a la planta y abrí la puerta.

-¡Kat! – grité cerrando con una patada – ¡Ya estoy aquí!
En menos de tres segundos ya le tenía enganchado a mi cuello.
Me quité el cigarro de los labios expulsando el humo y llevé mi mano a su espalda, bajándola hasta su cintura. Sonreí levemente al notar como me besaba el cuello insistentemente.
-Que bien que estés aquí… – me susurró. Me separé un poco y alcé mi mano hasta su pelo negro, lo llevaba despeinado y alborotado, se lo sobé sin mucho cuidado.
-Cuéntame que ha pasado.
-Después… – me quitó el cigarro y le dio una calada, expulsando el humo en mi cara, provocándome con esos ojos azules claros, con esa carita de niño… -primero quiero hacer otra cosa.
Yo en respuesta apreté mi mano a su pelo y le dí un lametón a lo largo de su mejilla, suciamente.
-Muy bien – susurré cuando terminé en su oído. – Pues ya sabes lo que toca.
Y sin más, como el niño obediente que es, se bajó, quedando de rodillas frete a mi. Sonreí maliciosamente, con aprobación. Me llevé el pitillo a los labios y lo dejaba ahí mientras me desabroché el cinturón y los pantalones, él esperaba con ambas manos apoyadas en mis muslos, sumisamente.

Cuando terminé aparté las manos y le dejé hacer el resto. Alcé la cara hacia adelante mientras ponía los ojos en blanco de puro gusto, él sabía muy bien lo que tenía que hacer, me aparté el cigarro de los labios y apoyé esa mano en la pared de mi lado mientras volvía a mirar abajo.
-Bill… – dijo tomando una bocanada, sacándosela.
-¿Que? – contesté secamente dándole otra calada al cigarro.
-¿Que crees que debería hacer? Mi padre insiste en que vuelva, no se si ignorar sus ordenes sea una buena idea – dijo mirándome mientras me pajeaba con una mano.
-Si te vas me quedo sin juguete.
-Hmmm.. – gimió él ante mis palabras y volvió a envolverme con sus labios, sonreí pasándome la lengua por los dientes.
-Así… Oh, ese es mi chico – gemí agarrando su pelo lacio y marcando los movimientos.
-Hmm Bill.. Bill… – Era realmente bueno… Además me daba mucho morbo su cara de crío, fue muy húmedo y fogoso, me chupaba con insistencia la punta mientras me masturbaba desde la base con un ritmo rápido.
-Ya… Me.. Me corro.. – gruñí apretando los dientes. Y como siempre no se apartó, continuó hasta que acabé en su boca.
Se incorporó chupeteando sus dedos, con toda mi corrida escurriendosele por las comisuras.
-Maldita sea, trae eso aquí – le agarré, jalándole fuertemente del brazo y uní nuestras bocas, sintiendo el sabor de mi propio semen de la suya, y lo que más me excito de todo fue descubrir que el mio sabia exactamente igual al de Tom… Exactamente igual…
Al darme cuenta de esto, al recordar la cara de Tom cuando yo le hacía sexo oral…. Me puse como una moto..

Le agarré de la cintura firmemente y separé un momento mis labios.
-Súbete.. – jadeé antes de volver al beso. Él dio un salto y con mi ayuda se colgó, me rodeó la cintura con las piernas y se agarró fuerte rodeando mi cuello.
-¿Te he dicho… Que hoy estás guapísimo Bill..? – Sonreí y le llevé en brazos hasta soltarle en el primer sitio que encontré a mano, la mesa del salón…
Le senté y me subí haciéndole quedar recostado en la plana madera, con sus extremidades aun enrolladas a mi cuerpo.
-Me apetece darte a cuatro patas – le solté sin más, porque era verdad…
-Hmm… Vale.. Como quieras.
Y soltándose se incorporó un poco, yo hice lo mismo, dejándole moverse, y se colocó justo como le dije.
-Eres demasiado fácil… – me burlé agarrándole de las caderas mientras deslizaba mis manos por su cuerpo, subiéndole la camiseta en el recorrido.
-Te pone que me resista ¿eh? – dijo volviendo la cara para mirarme.
-De todas formas nunca te resistes – murmuré besando su espalda hacia abajo, mientras mis manos le desabrochaban los pantalones.
-Jujuju… No, porque me muero por ser tuyo Bill, ¿que persona en su sano juicio rechazaría a Bill Kaulitz…? Hmm…
Terminé y se la agarré con ambas manos, ya estaba húmeda, le pajeé con insistencia mientras cerraba mi boca sobre la piel de su espalda, dejandole marcas rojas.
-Exacto, no sabes la suerte que tienes de que esté contigo.. Asi que ni se te ocurra irte ¿me oyes? – apreté mi agarre a su miembro mientras le bajaba los pantalones y los boxers de un tirón hasta las rodillas, a lo que él gimió. – Ahora ábrete para mí.

El rió juguetón y separó las piernas, dejando caer su tronco hacia abajo, dejando el culo hacia arriba y mirándome desde abajo con esa sonrisa tan pícara, era tan…. Maldito niño, era delicioso… Todo él, realmente lo era.
Me gustaba… Si, él me gustaba mucho… Y se me pasó la fugaz idea por la cabeza de que quizá él podría hacerme olvidar… Quizá…

Bajé mi cuerpo sobre el suyo y le dí un beso en la cabeza mientras le penetraba despacio, sintiéndome realmente bien haciéndolo.
-Uuuhm… Bill… -me agarró con su mano de la nuca, manteniéndome ahí, pegado a él, mientras cerraba los ojos despacio, notando todas las sensaciones. – No quiero… Enamorarme de ti Bill… Se que tu no me quieres… No quiero hacerme ilusiones tontas.
Abrí mucho los ojos ante esto.
Puse mis dos manos sobre las suyas, entrelazando nuestros dedos y empecé a moverme, sacándola despacio y metiéndola con el mismo cuidado.
-Quizá yo pueda hacer un esfuerzo por ti Kat… – susurré volviendo a besarle la cabeza, bajando hasta su cara dulcemente, viendo como fruncía los labios y cerraba los ojos despacio pues se le aguaron, lo vi.

Si… Quizá podría intentarlo… enmendar mis errores… Ahora solo quedaba recuperar a mi hermano, recuperarle como tal, e intentar no amarle de esta forma, supongo que con el tiempo todo se cura.

-¿Por qué Bill..? ¿Por que me lo estás haciendo así..? – gimió él en un susurro lastimero.
-¿Asi como? – jadeé penetrándole lentamente de nuevo.
-Tu no me follas así, no te gusta hacerlo despacio, ¿que te pasa hoy..?
-No es nada… Solamente… Me apetece hacerte el amor Kat, quiero que lo sientas como tal…
-¿Hacerme… El amor..? Pero Bill… Pensaba que tu me despreciabas por todo lo que pasó… Que me utilizabas para… Evadirte de tu dolor…
Paré un momento, y le miré serio. Él no era estúpido, fue consciente de todo desde el principio aun así se dejó hacer por mí… Quizá el despreciable aquí era yo y no él.
-Ahora soy tu novio… Y voy a aprender a quererte, por algo se empieza, ahora cállate y siénteme.

Aprender a amar a otra persona, olvidar el pasado, intentar tapar las heridas, emendar los errores…
Empezar de nuevo..

Tom… ¿podrás perdonarme algún día por empezar lo que empecé y corromperte entero…?
Maldita obsesión… Maldita mente jodida, no tuve que haber empezado nada… No tenia que haberte arrastrado conmigo… No tenía que haberte hecho desgraciado…
Puta y jodida obsesión…
Y lo peor de todo es que no puedo dejar de quererte, Tom… No puedo dejar de desearte… No puedo, imposible… Me llevaré estos sentimientos a la tumba.
Tom… Mi Tom… Te quiero, ahora y siempre.
Siento mucho haberte dejado solo, pero se que lo superarás, porque siempre has sido el mas fuerte de los dos y siempre te he admirado por ello.
Esto es lo correcto hermano… Es lo correcto, es lo mejor para todos.
Solo espero que…. Algún día puedas perdonarme…

&

Pov Tom

¿Que era eso…? Esa forma amorfa y repugnante… ¿era una persona..? ¿me estaba llamando..? Que difuso lo veo todo..

-Joder, joder, te dije que no le vendieses nada fuerte, que este tío es el guitarrista de Tokio Hotel como le de un chungo nos la cargamos pedazo de gilipollas..

Au… Que dolor de garganta, es como si algo me la estuviese desgarrando por dentro, joder que no veo, no puedo enfocar la vista…

-¡Y yo que coño se! El tío me pidió algo fuerte y algo fuerte le dí, el muy insensato se la esnifó de un tirón y mira como se ha quedado, yo no tengo la culpa..
-Bueno da igual, ayúdame a sacarle del baño.
-¿Y que hacemos con él?

Oh… Mierda.. Que vértigo, que ganas de potar, noto como me arrastran, ¿como coño llegué a este lugar..? Lo veo todo naranja… Ugh, me duele es estómago..

-Por ahora echémosle en el sofá a ver si se le pasa el chungo, si no habrá que llamar a una ambulancia.
-Venga no me jodas, si es que no saben ni lo que se meten y aun así lo hacen. Y mas siendo la primera vez, ese chute de coca no es normal tío, yo creo que si no le ha dado ya un algo le dará en breve.
-¿Pero cuanta le has vendido?

Mierda, mierda, mierda… Esto está cada vez peor… Me quema, me quema por dentro, algo me está haciendo arder… Que dolor… ¡joder que dolor! ¡Que alguien lo pare!

-Nononono… ¡lo que faltaba! Le sangra la nariz, trae algo para detenerle la hemorragia, yo llamo a la puta ambulancia, que se nos muere y nos cuelgan el muerto… Joder, famoso tenía que ser…

Uuuhg… Me duele.. Se me revuelve el estómago, me desgarra la garganta, no veo nada… No me encuentro nada bien… Algo se está rompiendo… Que alguien me ayude…

-¡Me cago en la hostia! ¡Eh Frank ven a ayudarme que lo está echando todo!

Se rompe… Se desgarra… Mi garganta.. Que asco.

-¡Martha, baja a limpiar esta mierda! ¡Que el rastas lo ha echado todo!
-No puede ser… ¡que se le van los ojos, mírale! ¡hazle volver que se nos va, dale en la cara, hay que despertarle! ¡DESPIERTALE QUE SE NOS MUERE JODER!

No puedo más… Este dolor es insufrible…
Todo es una mierda…
Todo es una puta mierda…
Incluso yo soy una mierda… Soy tan patético que da asco, y todo por su culpa… Todo por su jodida culpa… No puedo seguir soportando esta soledad, no puedo vivir sin él, no puedo..

Se acabó, he tocado fondo…

Continúa…

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