«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)
Capítulo 47
Pov Katriel
Me temblaban las manos, estaba atacado.
-¿Si? – me lo cogieron casi al instante, tragué saliva varias veces, tenia la garganta seca y no sabía como empezar.
-Hola, buenas tardes, llamaba porque… Creo que tengo material que seguro les interesaría sacar en su programa. – Dije intentando parecer maduro al hablar.
-¿Sobre que es el material que nos ofrece? – dije la señorita al otro lado.
-Bill y Tom Kaulitz.
Se produjo un intenso silencio.
-¿Que tipo de…?
-Un video – le corté yo, sabiendo lo que me iba a preguntar. – fuentes cercanas a mí les sorprendieron en la intimidad, si no están interesados lo venderé a otro canal.
-Un momento por favor. – me tuvo esperando unos diez minutos en los que mi nerviosismo y ansiedad crecían más y más por momentos. – ¿Sigue usted ahí? – me sorprendió de repente.
-Eh… Si, si.
-Estamos dispuesto a ver lo que nos ofrece, le concertaré una cita para mañana mismo si lo desea.
Me mordí los labios, inseguro de repente… Me puse una mano en el pecho y me estrujé la camiseta fuertemente. Miré a mi alrededor, ese apartamento en los que había pasado los cuatro mejores meses de mi vida… A su lado.
Mis dos maletas estaban en la puerta, todo estaba recogido, tenía encima de la mesa mi billete de avión hacia Dortmund…
Abrí los ojos y suspiré.
-Claro, cuanto antes mejor..
&
Pov Tom.
Bill estaba temblando.
Nervioso como nunca le había visto, me miraba con cara de pánico, de inseguridad. Su expresión me decía cuanto miedo le tenía a este momento…
-No me mires así… – le dije desviando la mirada unos segundos, me sentía mal incluso, como si estuviese haciendo algo malo… Y en cierto modo así era, pero no era algo, en absoluto, nuevo para ninguno de los dos. Así que no entendí el porque a esa reacción por su parte.
Llevé mi mano a su pelo, introduciéndola entre los gruesos mechones que yacían alborotados sobre la almohada de mi cama, palpando su suave tacto, dedicándole una caricia casta, intentando que se relajase.
Él no hacia más que mover sus pupilas alternativamente de uno de mis ojos al otro, los suyos estaban acuosos, llorosos, y jadeaba levemente, atacado, nervioso.
Sus manos reposaban cada una a un lado de su cabeza, haciendo leves y fugaces movimientos de vez en cuando con los dedos, mostrándome aun más su nerviosismo sin quererlo.
-Bill… – susurré, alzado sobre él, sin tocarlo, a gatas sobre su cuerpo inerte en la cama. – …¿estas bien?
Su respuesta fue negar con la cabeza varias veces, mientras apretaba los labios y cogía una bocanada de aire después de haberlo hecho.
No me hubiese imaginado que su actitud iba a ser esta… Demasiado tiempo sin estar juntos de esta forma, demasiado tiempo ansiando este momento… Bill ahora era débil, había decaído, seguro que todo ese cúmulo de emociones pudo con él, ya no quiso seguir peleando, intentando negar lo inevitable, yo se que él lo deseaba, pero esto era como una primera vez… así es como yo lo sentía, después de tanto tiempo anhelando tenerle así para mí… Iba a volverme loco, y más aun si seguía con esa actitud de niño pequeño, asustado ante su primera vez, nada que ver con la actitud que me mostró aquel día tras joder su relación con aquel niño… Esto era un punto y aparte tras sincerarme, tras dejar atrás toda la mierda y hablarle desde el corazón… Ahora es cuando yo mostraba al verdadero Tom y él al verdadero Bill y esto es lo que pasa, que se muere de nervios porque le voy a hacer el amor, que está asustado por como se va a sentir…
Tragué saliva al ver como le daban escalofríos ante mi contacto, pues empecé a acariciar su cuello, mientras pasaba mi dedo pulgar por sus labios de un lado a otro, recreándome. Aun así esa manera que tenía de mirarme… Oh joder… Tengo que controlarme, tengo que cuidar este momento, procurar que no se arrepienta en ningún momento de haberme dicho que sí, era mi deber, demostrarle que yo era lo único que él necesitaba, que yo era su chico y él era el mío, y así seria siempre.
Vi como sus mejillas se teñían de carmín ante este simple roce y sonreí levemente, intentando mostrarle complicidad, que yo estaba aquí para quererle, para hacer que se sintiese bien, protegido.
Bill suspiró mientras cerraba los ojos despacio, abandonándose a mí, dándome vía libre para tocarle y sin duda… Su cuerpo me lo pedía, ahí estaba, tan delicado, tan hermoso, esperando ser profanado de nuevo, ser ensuciado con mis caricias… Así que no esperé más.
Bajé mis dos manos hasta el borde de su camiseta y se la empecé a subir despacio, sin dejar de mirarle a los ojos, si él intentaba detenerme, yo lo haría… Pero no lo hacia, me dejaba continuar y así lo hice.
Cuando llegué arriba tiré un poco más, él entendió y alzó sus brazos, permitiéndome que se la quitase, quedando expuesto a mis ojos.
Suspiré levemente, algo nervioso yo también, pero le tenía tantas ganas… Era tan delicioso, tanto.
Repasé con mis manos su silueta, regodeándome en su delgadez, me bajé un poco y encorvé mi cuerpo hasta impactar mis labios sobre su piel, estaba ardiendo… Su corazón latía como loco, lo sentí retumbar contra mis labios y sonreí besándole ahí, sin dejar de acariciar sus costados con mis manos, suavemente, con cuidado, como una figura de cristal que se puede romper si no lo tratas con delicadeza… Porque eso es lo que le pasaba Bill… No estaba del todo roto, pero estaba lleno de grietas por todas partes… Y yo ahora, tenía que tratar de arreglarlo con mis caricias… Tenía que recuperarle, tenía que hacerle feliz…
-Bill… -susurré ascendiendo mi boca por su cuello, arrasando con mis labios sobre su piel, llegando a sus comisuras y besándoselas sin parar – quiero hacerte disfrutar – me separé y le miré a los ojos – dime si realmente lo deseas…
Tenía que cerciorarme… Estaba inseguro a causa de su pasividad…
Él cerró los ojos despacio mientras apretaba sus labios. Yo esperaba, no tenía ninguna prisa, no ahora que él era mío de nuevo, no ahora que me había dicho claramente que sí, que volvía conmigo… Que era mi chico de nuevo.
-Tom yo… – habló de repente, yo puse toda mi atención a sus palabras mientras le acariciaba la mejilla – … quiero seguir. – me dijo sin más, haciendo notar su nerviosismo, ese al que yo no estaba acostumbrado, ya que todas las veces que él y yo habíamos tenido relaciones se había mostrado resuelto, fogoso y sobre todo receptivo, ahora estaba de todo menos eso. Pero aun así era normal, tendría que currármelo, pero como ya he dicho no tengo ninguna prisa.
Me incorporé sobre su cuerpo quedando derecho y con un cuidado infinito me quité la camiseta que él me había regalado y que por supuesto llevaba puesta.
Él abrió más los ojos al ver mi desnudez, observando eso que a él le perdía, mis abdominales, siempre le habían encantado y yo lo sabia. Aquí empecé a notar como su cuerpo reaccionaba debajo de mí, pues empezó a jadear suavemente al ver como la cosa iba avanzando, yo al hacer este gesto era un paso más para tenerle mío, piel a piel, como pretendía.
-Vamos Bill, tócame, ayúdame… – murmuré agarrando sus manos y poniéndoselas sobre mi duro estómago, él miró ahí y después alzó la vista a mis ojos, dejándome ver algo más pues al mismo tiempo sus manos recorrían todo mi torso, apretando las yemas, presionando, subiéndolas hasta mi pecho. – Eso es… – me mordí el labio disfrutando de su contacto, dejándole hacer.
Los dos desnudos de cintura para arriba, comiéndonos con los ojos, el ambiente empezaba a caldearse y ambos lo notábamos, era demasiado evidente, esa manera de mirarnos, de decírnoslo todo…
Me dejé caer de nuevo, apoyando mi peso sobre mis manos, colocadas sobre el colchón, a ambos lados de su cabeza, mientras él seguía tocándome con cada vez más y más desenfreno, deleitándose con mi cuerpo.
Le sonreí cómplice y acorté por fin la distancia que separaba nuestros labios entre abiertos y jadeantes, pidiendo a gritos sentirse, rozarse, acariciarse… Comerse.
Ladeé la cabeza levemente e impacté contra sus labios, encajándolos, abriéndolos mientras los movía, dándole a entender como lo quería y como tenía que corresponderme.
-Hmmm… – gimió mientras entornaba los ojos levemente poco a poco y cada vez más, hasta cerrarlos completamente y correspondió a los movimientos que yo le marcaba, yo los cerré entonces también, pues los mantuve abiertos, observando su reacción y hasta que él no los cerró dejándose llevar yo tampoco lo hice.
Sentía una gran responsabilidad con este encuentro y lo quería tener todo bajo control, era irremediable, tenía que ser perfecto.
Al tener este húmedo contacto mi cuerpo reaccionó solo, y mi excitación creció, sin yo poder evitarlo, pues ese beso cada vez se tornaba más húmedo… Más apasionado, Bill estaba empezando a mostrarse receptivo pues recorrió con sus manos mis costados y llegó hasta mi espalda, agarrándose bien a mí, crispando sus dedos y arañándome suavemente. Haciéndome sentir que le estaba gustando y que deseaba que continuase.
Sin poder seguir controlando durante más tiempo los impulsos de mi cuerpo mis caderas empezaron a moverse, estimulándole con él roce de mi entrepierna, ya dura, buscando placer contra su cuerpo, buscando hacer que se excitase tanto como yo ya lo estaba.
-Bill… Nene… – jadeé mientras tenía encuentros esporádicos con su boca una y otra vez, él apretaba los ojos y soltaba leves gemidos cuando yo se lo permitía, cuando dejaba su boca libre, pues mi lengua se resbalaba dentro de ella como una culebra, sin dejarme nada, saboreando cada recoveco.
El vaivén de mis caderas cada vez era más desesperado, frotándome con descaro, consiguiendo por fin, la reacción que yo esperaba. Sonreí satisfecho al notar como Bill se había excitado bajo los pantalones. Como gemía levemente ante cada sensual movimiento y como se ruborizaba sin poder contenerse.
-¿Te gusta cariño…? -le pregunté con picardía, sonriendo de lado, llevando mis manos al borde de sus vaqueros y desabrochándole el botón, ansiando tener este mismo contacto pero piel a piel… Me estaba empezando a descontrolar y no quería, el deseo que le procesaba era más fuerte que mi determinación… Pero iba a volverme loco si seguía mirándome con esa cara… – Dímelo Bill… Dime que te gusta. – bajé mi cara a su cuello y succioné con ganas, con intención de marcarle.
Oí el primer gemido de verdad, de los que él soltaba cuando estaba al límite, agudo y fuerte, agarrándome las rastas por la nuca con fuerza al sentir lo que le estaba haciendo.
-Ss…sí.. Me gusta Tom… – susurró, como si le diese vergüenza esto que era tan evidente.
Me separé de su cuello haciendo un sonido húmedo y miré la marca roja que se le había quedado, remojándome los labios tras haberlo echo, tremendamente satisfecho con el resultado.
Ya no podía aguantar más, necesitaba verle, sentirle… Bajé un poco y le pegué un tirón de los pantalones hacia abajo, procurando sacárselos y los tiré al suelo quedando en ropa interior, mostrándome su marcada excitación debajo de sus boxers de algodón. Bill era un niño pijo.
-No sabes como he ansiado este momento Bill… Cuatro meses… Demasiado tiempo sin tenerte… Demasiado … – le dije bajando mi boca a su punta por encima del boxer, dándole un suave beso, haciéndole estremecer. Sonreí, me encantaba hacerle sentir cosas, que disfrutase, que se retorciese de placer por mí.
Le tiré del elástico hacia abajo, en busca de eso que era mío. Vi claramente como Bill se tapaba la cara con ambas manos, gesto que solía hacer cuando algo le daba mucha vergüenza, pero esto… Joder, supongo que es a causa de tanto tiempo sin intimar, no encuentro otra explicación a lo azorado que estaba y seguiría estando. Conmigo no tenía porque tener vergüenza, no había parte de su cuerpo que yo no hubiese visto y aun así… Me seguía fascinando.
Me relamí con deseo cuando la tuve ahí, erecta frete a mi cara, a causa de las caricias que le había propinado, viendo y notando como mi pequeño Bill me deseaba, pues ahí estaba la prueba.
Puse mis dos manos en su pelvis y acerqué mi boca de nuevo, abriendo los labios y mojándosela con la punta de mi lengua, notando su calidez en mi boca húmeda, normalmente yo cuando le hacia sexo oral a Bill no solía ser muy delicado, iba al grano sin paños calientes, pero hoy era un día especial y como tal, yo iba a hacer mil esfuerzos por él.
Seguí acariciándosela solamente con la lengua, oyendo quejidos salir de su boca, y sus manos retorciendo las sábanas sin parar.
-Uuum… Sí… – susurró, más para él que para mí, aun así me volví loco al saber mínimamente que estaba disfrutando, razón de más para ir a lo siguiente.
Me eché todas las rastas a un lado de mi cuello y almacené saliva en mi boca, dejándola resbalar después con mis labios sobre su punta, dispuesto a ponerle perdido, empapado.
La rodeé con mis dedos y moví la mano, masturbándole levemente, haciendo resbalar mi mano a causa de lo mojada que estaba, mientras envolvía con mis labios la zona sensible y daba suaves penetradas de arriba abajo, sin duda, era la mamada que más me estaba currando.
Oí como Bill hacia sonidos de gusto, mezclando graves con otros agudos, retorciéndose, haciendo movimientos de cadera de vez en cuando.
Quité la mano del tronco y profundicé con la boca, eso estaba chorreando cada vez más, mi saliva se estaba mezclando con sus fluidos y salían a borbotones por mis comisuras, pues mi intención era que, cuanto más húmedo mejor.
Abrí un poco los ojos y recorrí su longitud con mi dedo, pringándomelo de saliva, bajando hasta sus testículos y yendo más allá, creo que fue entonces cuando él se dio cuenta de lo que pretendía, pues se incorporó en sus codos rápidamente.
-¡Tom..! – me llamó, pero ya era tarde, me la tragué una vez más, todo lo hondo que mi boca me lo permitía y empujé entre sus nalgas, justo en su entrada, consiguiendo como no, entrar y penetrarle con mi dedo empapado. – auuuu… Dios… – cerró los ojos y apretó los puños aun en la misma posición.
Deshice el camino con mi boca y con mi dedo a la vez, y mientras me sacaba su polla erecta, retrocedía con el dedo, y al volver a metérmela profundizaba en su interior otra vez, esta vez metiendo otro más, estimulando su interior, dilatando ese precioso agujero que estuvo demasiado tiempo cerrado, sin dejarme entrar…
Bill echó la cabeza hacia atrás y gimió extasiado, mientras yo le daba placer.
Me la saqué de la boca, dejándosela empapada y aun más dura que antes, y así con mis labios húmedos fui ascendiendo por todo su torso hacia arriba, dándole besos húmedos, dejándole marca cuando me apetecía.
Era el momento de ir a algo más…
-Bill… – susurré ya arriba, acariciándole la mejilla con mi mano, él entreabrió los ojos y me miró jadeando -… Voy a hacerlo ya.
Sentí claramente como se ponía nervioso ante mis palabras, la cara que me puso mientras se mordía el labio inferior. Bill tenía… Tenia miedo.
-Tom.. Tengo…
-Ya lo sé Bill… – le corté, conexión… Maldita y jodida conexión, yo sentía en mi piel cada una de las cosas que él estaba experimentando ahora, habíamos vuelto a encajar, o al menos estábamos intentándolo… ¿que pasaría si fallábamos esta vez..? ¿a que nos agarraríamos entonces..? No podía permitirme el lujo de cometer ni una sola equivocación, estábamos en la cuerda floja… Y notaba como en cualquier momento Bill se caería si yo no le sujetaba.
Me alcé sobre él sin apartar ni un segundo mi mirada de la suya, fijamente, mirando más allá de él, más allá de lo que Bill era o aparentaba físicamente, estoy seguro que jamás nadie va a poder ver esto que yo estoy viendo… ahora le tenía aquí para mí, Bill era lo más precioso que había tenido nunca entre mis brazos, y tenerle de esta forma me hacia sentir el ser más afortunado del planeta, por eso tenía que cuidarlo, hasta morir… Cuidar de esa pequeña maravilla que me había sido encargada…
Sin saber muy bien a santo de que… Pero me vino a la cabeza aquella vez que…
…
Flash Back…
-¡Hey, ¿habéis visto a Bill?! – La música retumbaba con fuerza, haciendo que la sintieses incluso dentro de tu estómago, tuve que gritar para que aquel corro de chicos me prestasen atención.
-¿¡Tu hermano!? Ni idea tío – me respondió uno de ellos, le conocía solo de vista, era un compañero del curso, parecía buena gente aunque sus juntas daban autentico asco – ¿¡Le habéis visto vosotros!? – preguntó al resto que se encogieron de hombros diciendo que no, que ni idea.
Alcé la mano en señal de agradecimiento y enseguida me giré para seguir buscando.
Joder… No debí haberle traído a pesar de toda su insistencia. En el fondo me parecía bien que Bill se soltase, se dejase de tantas mariconadas y se desmadrase un poco, pero aun así me gustaba tenerle controlado, y ya hacia bastante rato que no le veía.
La fiesta era realmente una pasada, era en un chalé a orilla de la playa, un lujazo, no se quien era el o la anfitriona, creo que era un cumpleaños pero me daba igual, yo había venido porque mi chica, o más bien, la tía que me estaba tirando esta semana, era amiga de el cumpleañero en cuestión.
No sé, me la soplaba, yo solo quería beber, y enrollarme con las nenas.
Pero como no, el jodido enano me estaba chafando los planes, insistió tanto en venir que no le pude decir que no, y ahora mira… Joder como le pase algo mamá me mata.
Vi entre la gente la larga cabellera rubio platino de mi novia y caminé hacia ella.
-¡No le encuentro! – le grité poniéndome frente a ella, interrumpiendo la charla que estuviese teniendo con aquella otra chica. Se bajó el vaso de los labios y alzó las cejas.
-¡¿No?¿ Has mirado fuera cariño?! ¡A lo mejor se esta dando el lote en la playa! – rio para quitarle hierro al asunto. Pero tenia razón, no había mirado fuera – ¡Vamos Tom, déjale, ya es mayorcito, venga baila conmigo que hoy no me has hecho caso! – se puso melosa y se me acercó rodeándome el cuello con los brazos, yo hice una leve mueca con la cara. Ahora no joder.
-¡No nena, luego jugamos, ahora tengo que encontrar a Bill! – agarré sus brazos y los aparté de mi cuello.
-¡Joder, perfecto! – bufó molesta.
Bah, pasaba de sus rabietas, luego me la follo y se le pasan las tonterías. No quería seguir perdiendo el tiempo. Bill no sabia como moverse por estos sitios, había demasiada gente del instituto que no le soportaba, no podía dejarle solo.
Me abrí paso entre empujones y conseguí salir afuera.
Eché un vistazo general, la gente bailaba y bebía fuera, unos tumbados en la arena y otros incluso se estaban bañando en el mar. Nada, ni rastro.
Saqué mi móvil del bolsillo y le llamé, no me lo cogía.
-¡joder! – grité dándole una patada a la arena y levantándola. -¿¡Alguien ha visto a mi hermano hostias!? – grité, me miró todo Dios, pero solo una chica que estaba sentada en la arena en bikini con un grupito de amigas me hizo señales con la mano.
Me acerqué y me acuclillé pues parece que tenía intención de decírmelo al oído.
-Hace cinco minutos le he visto, un chico tiraba de él, se fueron en dirección a la parte trasera de la casa – me susurró. Yo me separé con los ojos como platos.
¿Como es eso?.. ¿con un tío…? Me temí lo peor… Joder, joder
Salí disparado sin dar las gracias ni nada, me colé entre las hiervas y arbustos que cubrían los alrededores de la casa, me hice varios arañazos en los brazos al pasar entre ellos sin cuidado.
De repente me paré en seco, casi me caigo hacia delante, no di crádito… No supe reaccionar, no es esto precisamente lo que me había imaginado…
Me quedé paralizado.. A lo único que acerté es a agacharme para que no me viesen…
-Jujuju… – la risita de Bill se oyó sobre el follón que había armado al otro lado de la casa, estaban en penumbra, pero aun así distinguí perfectamente lo que estaban haciendo…
-Vamos nene… Así… Dios que ganas te tenía – tragué saliva inconscientemente… Ese chico.. Si, me sonaba.. Joder, era compañero mío de clase ¿como cojones se llamaba?
-Hmmm… Estoy mareado pff jujuju… – mis ojos se desviaron a Bill de nuevo al escuchar su voz, estaba completamente borracho.
-Tranquilo, te gustará, ya lo verás – crispé las manos en dos puños… Esto que me estaba comiendo por dentro…
El chico le dio la vuelta a Bill, dejándolo de cara a la pared de la casa y él se puso detrás, mientras le bajaba a Bill los pantalones…
Me mordí el labio y fruncí el entrecejo, había hecho ya dos hoyos en la arena de todo el jardín de lo que estaba apretando las manos…
No lo toques…
-Hey… Jujuju ¿a donde va esa mano?… – Bill sonaba totalmente gilipollas, iba super ciego.
-venga preciosidad, ponte en pompa, te voy a joder bien jodido… – Me empezaron a castañear los dientes… Estaba totalmente perdido… Algo dentro de mí me estaba haciendo arder, pero… No era capaz de salir allí… Porque Bill parecía desearlo, pues obedeció.
Observé con la boca abierta la sensualidad que desprendía Bill… Y no pude hacer otra cosa que tragar saliva pesadamente al ver como sacaba el culo, con los pantalones por las rodillas, y los antebrazos en la pared y giraba la cara con la mirada totalmente entornada.
No.. No lo toques…
De repente, sin querer vino a mi cabeza aquella vez.. Creo que fue el año pasado, cuando Bill y yo tuvimos aquel espinoso encuentro, si, cuando me pilló follando con la que era mi novia y yo le hice participar… O sea que ahora Bill hacia estas cosas…
-Ay… – volví en mi y presté atención de nuevo. – me.. Me duele.. -empecé a respirar fuertemente, cabreándome más y más por momentos.
No toques a mi hermano….
-Es normal… Relájate, no aprietes que no te entra, venga joder que voy a reventar, ábrete el culo que yo te vea.
¿Quien coño se creía para hablarle así a Bill? Vamos Bill… Defiéndete.. Di que no quieres joder… No lo hagas.
Por muchas ganas que tuviese de ir a reventarle la boca a ese capullo… Bill parecía desearlo, no podía interrumpir, no podía.
Me levanté para largarme, no estaba dispuesto a seguir haciendo de voyeur, no estaba siendo agradable, algo dentro de mí se sentía tremendamente mal, pero era su vida, que haga lo que quiera, que se deje follar por tíos.. Yo aquí no pinto nada, Bill parece estar pasándoselo la mar de bien… Parezco gilipollas.
Al poner el pie para darme la vuelta pisé una rama y la hice crujir, hice una mueca con la cara y miré inmediatamente otra vez hacia ellos para ver si…
Oh joder…
No pude mover ni un puto dedo… Me estaba mirando, me había visto..
-¿Que te pasa nene?… Ahora ya va bien.. ¿te gusta? – murmuró el tío que pareció no darse cuenta de mi presencia.. Pero Bill… El tio lo estaba penetrando desde atrás… Pero él seguía mirándome, haciendo leves muecas con la cara, abriendo la boca para jadear… Incluso se empezó a chupar el reverso de la mano
-Uuum si.. Así.. – algo me estaba quemando por dentro.. No, no puede ser…
-Bill… – moví los labios, diciendo su nombre para que él lo viese mientras me agarraba fuerte la el borde de mi camiseta por los costados.
-Tom… – lo vi, él hizo exactamente lo mismo. Las piernas me fallaron y sí.. Note perfectamente como acababa de tener una erección…
Esto estaba siendo demasiado para mí…
Como pude aparté la vista de nuevo y me dí la vuelta, yéndome por donde había venido, dejándoles joder a gusto.. Pero ese calor en mi estómago al ver su cara… Al ver lo que estaba haciendo… No desapareció.
&
Sí… Así es como fue, recuerdo que al cabo de las horas, vi a Bill tumbado en uno de los sofás del salón de la casa, dormido, con el chico ese sentado a su lado mientras charlaba animadamente con otro chaval, parece que acabaron la mar de bien, sin problemas ni malos rollos… Quise alegrarme por él, es su vida, y es la primera vez que se desmadra, se emborracha, tiene sexo con un desconocido..
Ya si tengo clarísimo porque verles me molestó tantísimo, en aquel momento hubiese preferido no saberlo.. O como poco no haberles visto.
Cuando acabó la fiesta me llevé a Bill prácticamente en brazos, pues iba tan borracho que no se mantenía en pie y se dormía.
Y como no, al día siguiente tenía un resacazo increíble… Pero lo mejor es que no se acordaba de nada de lo que hizo, de absolutamente nada.
Estuve a esto de decírselo… Pero preferí dejarlo pasar, pues Bill se consideraba heterosexual, y así se quedó la cosa… Él siguió feliz viviendo en la ignorancia, sin saber que había perdido la virginidad trasera, pues él nunca supo que hizo aquello, yo no se lo conté, y aquel muchacho pareció guardárselo también para él, fue de lo más discreto y es algo que agradecí enormemente, pues cuando se encontraban por los pasillos del instituto ni siquiera se miraban, Bill por que no se acordaba y aquel chico, pues porque supongo que lo consideró un polvo y ya está.
Pero ¿y yo que? Yo por supuesto fui el que se tuvo que joder, me lo tuve que guardar todo para mí solo para mi desgracia… Para mi puta desgracia…. Pues creo que fue ahí donde empezó todo… Fue ahí cuando me puse enfermo… Me puse enfermo de Bill… Al mirarle con otros ojos, y ahora…
-¿Tom… Estas bien? – la voz de Bill me hizo volver, me quedé absorto, recordando…
Alcé la cara y le miré, debajo de mí, esperando que le hiciese mío.
Sonreí lleno de gozo. Tanto tiempo sufriendo… Tanto tiempo ocultando esta irremediable verdad.
Desde los dieciséis años yo ya le deseaba…
-Estoy perfectamente… Mejor que nunca. – Cogí su pierna derecha y la alcé, abriéndole, no se lo esperaba y soltó una exclamación ahogada – Mío de nuevo Bill… – le susurré mientras le llevaba al borde, mientras dejaba atrás todo lo malo, mientras hacia oídos sordos a cualquier pensamiento moralista o remordimiento, mientras enterraba todos los que dirán y que se jodiese el mundo en general.
Solo él y yo… Solo, nadie más… Solo los dos.
-Ah… Tom… – apretó los ojos y los dientes al mismo tiempo, sus manos se agarraron fuertemente a mis brazos, intentando encontrar un punto de apoyo, algo contra lo que descargarse, mientras me clavaba las uñas sin piedad… Pero no me importaba.
Empujé y sí, difícilmente pero sí, él estaba hecho para mí, así que encajamos a la perfección, como siempre habíamos hecho y como a partir de este momento haríamos durante el resto de nuestra vida.
-Oooh.. Dios… – me mordí el labio con fuerza… Estaba que no cabía dentro de mí de tan pleno que me sentía, de volver a experimentar la sensación más deliciosa jamás vivida… Estar dentro de Bill, profanar lo prohibido.
Casi sin darme cuenta ya me estaba moviendo, mi cuerpo reaccionaba ante tantísimo placer y buscaba potenciarlo al máximo.
-Aaaaah.. Tom… Oh Tom.. – no se podía ni imaginar lo que sus gemidos eran a mis oídos, mirarle retorcer las sábanas a ambos lados de su cabeza, como ponía los ojos en blanco de puro placer, moviéndose levemente a causa de mis envestidas… ¿acaso existía una imagen más deliciosa que esta? ¿A caso existía un placer mayor?
-Ufffff… Soberbio… – susurré meneando la cabeza hacia los lados sin dejar de hacerle mío, bajando al no poder sujetarme por más tiempo y desplomándome sobre él, uniendo nuestros cuerpos ardiendo y cada vez más sudorosos y excitados…
Bill me rodeó el cuello con los brazos sin dejar de deleitarme con sus gemidos, susurrando mi nombre… Pidiéndome más.
Estaba siendo con creces, mucho mejor de lo que me había imaginado.
-Más… Más Tom.. No pares… – sonreí derrotado, con la cara enterrada en su cuello, me mataba cuando hacia eso.. Pero no iba a terminar aún, ni hablar, debía ser eterno, todo lo eterno que nuestros cuerpos nos permitiesen. Y yo le tenía la guerra declarada a mi aguante, ahora más que nunca, iba a ganarle.
Hasta que Bill no quedase satisfecho no iba a parar… Creo que en alguna ocasión lo dije, primero es Bill y después todo lo demás.
Ese será mi lema a partir de hoy, pase lo que pase de aquí en adelante, primero es Bill y después… Todo lo demás.
Continúa…