«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)
Capítulo 49
Pov Bill
-¡N..No Tom!.. A.. Así no por favor.. – Intenté forcejear pues vi sus claras intenciones. Como me agarró de los brazos y me hizo girar en la cama.
-Si nene joder… Así es como quiero hacértelo.. Te he imaginado tantas veces en esta postura estos putos meses que no veía el momento de que te pusieses así para mí, vamos Bill, compláceme..
Apreté los labios y sin más dejé de hacer fuerza, dejé que él me moviese como le apeteciese. Y tal y como me temía me puso a cuatro patas sobre el colchón, con él a mi espalda.
Bajé la cabeza y me mordí el labio inferior…
-Dios… Que vergüenza.. – susurré para mi mismo, no podía evitar sentir un enorme bochorno al mostrarme así ante Tom, ante mi nuevo novio, y su nueva forma de hacer las cosas y tratar a la gente… De tratarme a mí.
-Bfffff… Joder, joder… – le oí decir a mi espalda y noté sus manos agarrar mi trasero ansiosamente, con ganas, deslizándolas hasta mi cintura.
Él sabe perfectamente que esta postura nunca me ha gustado, incluso antes, en aquella época, odiaba que me lo hiciese de esta forma, me parecía una forma pésima de ser… Jodido.. Pues yo siempre he sido muy orgulloso aunque fuese el pasivo, nunca le he dejado darme así si lo podía evitar, y precisamente ahora…
-Ummh… – cerré los ojos y enterré mi cara en el almohada, ahogando mi gemido cuando volvió a penetrarme, ya no dolía tanto como antes, pero… Después de tanto tiempo sin hacerlo así mi cuerpo notaba el cambio, la intensidad de las sensaciones, que me penetrara por detrás era algo que yo adoraba… Y me privé casi cinco meses sin hacerlo, ahora era algo doloroso pero… Igualmente soberbio.
-Eso es… Ábrete bien para mi… – agarré la almohada con fuerza, con medio tronco hacia abajo y el trasero elevado, con mis piernas separadas, de rodillas, sometido a sus deseos.
El ritmo era constante hasta que Tom se empezó a descontrolar.
-¡T..Tom! – me elevé un poco y apoyé mi peso en mis antebrazos, alzando la cabeza mientras cogía una gran bocanada de aire y gemía más tarde, iba a quejarme, pero no pude más que gemir cuanto Tom empezó a romperme por dentro.
-Sabes… Que a ti te gusta así Bill… Disfrútalo.. – jadeó mientras me agarraba fuerte una nalga y apretaba la mano, sin dejar de hacérmelo.
Estaba siendo… Espectacular..
-Hmmm… ¡ah!.. – puse los ojos en blanco un leve mini-segundo ante un fuente corrientanzo al notar como me penetraba hasta el fondo y se quedaba un momento ahí, haciendo que notase como efectivamente me estimulaba en ese punto que me hacia ver las estrellas.
-Eso es… Grita Bill, grita para mí, déjame oír como adoras esto.. – y me dio un fuerte guantazo en la nalga que antes me apretaba, yo irremediablemente solté un chillido al no esperarlo. Él ahora era… Tan diferente a como era antes… Era más perverso, por lo menos en la cama, me decía todo lo que ahora me hacia morir de vergüenza.
-Oh Tom… Dios basta ya.. ¡aah! – me elevé totalmente, apoyando las manos en el colchón y giré la cabeza mientras Tom no paraba de follarme fuerte, haciendo movimientos secos.
-Te gusta Bill.. Hmm.. Dios te encanta.. – me miró suciamente y se mordió el labio.
Y a mí… Algo me subió por el cuerpo, una especie de adrenalina, esta manera de hacerlo con Tom me trajo una increíble nostalgia, de aquella época en la que no podíamos parar de follar como putos obsesos, y lo hacíamos en cualquier lugar si nos entraba el calentón… Dios que tiempos..
Le miré sin dejar de gimotear con una niña, de mirar como ese pedazo de tío me jodía fuerte. Si… Más… Como me estaba gustando.. Si, me iba a correr solo con mirar como me lo hacía, solo con mirar como me destrozaba el culo sin parar…
-Si.. Así Tom.. – cerré los ojos un momento y cuando los abrí le vi sonreír ante mis palabras, sonreí yo también.
-Eso es, pídemelo preciosidad… Pídeme que te rompa.. – gruñó como el perro en celo que era, se le marcaban las venas del cuello del esfuerzo que estaba haciendo, y aun más cuando aceleró más de lo que ya estaba.
-¡Ooooh Diooooos! – grité – ¡Tom, Tom… Más, más! ¡así!
-Di que te rompa.. ¡vamos! ¡grita!
-Ro… Rómpeme.. ¡joder! ¡RÓMPEME TOM!
¡¡CRASH!!
Pegué semejante sobresalto que casi me cuelgo de la nevera.
-¡Joder! – la taza y todo su contenido quedó esparcido por el suelo de la cocina. Me elevé de un salto y me senté en la encimera, yo iba descalzo, si daba un paso en medio de todos esos cristales me cortaría seguro y aun más, me los achicharraría por todo el café humeante que ahora era un charco en el suelo.
La que había liado, y todo por quedarme embobado recordando especialmente “esa” parte de nuestra pasional noche, no paraba de revivirla en mi mente. Me entraba calor solamente con recordarla. Y por gilipollas ahora a ver como salía yo de ahí para calzarme y limpiar todo eso, hay que joderse.
Me puse de rodillas en la encimera y gateé por ella hasta el otro extremo. Pensando en lo patético que era eso que estaba haciendo, menos mal que nadie me veía pero es que la puta taza se había roto en mil pedazos, ocupando medio suelo, no podía pasar por ninguna parte.
Estiracé el brazo y agarré el respaldo de una de las sillas que había al rededor de la mesa de la cocina y la acerqué a mí. Me subí en ella y la usé de puente para llegar a la mesa.
Dios mío, la que iba a liar para salir de la puta cocina. Gateé ahora por la mesa hasta el otro extremo y cuando por fin iba a poner un pie en el suelo le dí con el codo a un jarrón que teníamos sobre ella y lo volqué viendo con una mueca de apuro como rodaba hasta el otro borde.
-No, no el jarrón también… – ¡CRASH! A tomar por culo… – ..no. – acabé la frase cerrando los ojos tras oír el estruendo al romperse ese pedazo de jarrón de cerámica que nos regaló mamá para decorar un poco la casa.
La que estaba liando de verdad, menudo desastre estoy echo y todo por andar empanado, pensando en lo que no tenía que pensar.
Me bajé de la mesa y ande de puntillas hasta salir de la cocina y resople. Me agarré los filos de la camiseta Gris clara que ahora mismo llevaba puesta pues me la manché un poco de café que me salpicó cuando la taza calló. Era una camiseta de Tom, y a mi me iba de vestido, prácticamente como a él la diferencia era que a mi no me quedaba nada bien.
Pero era lo único que pillé a mano cuando me desperté hace un rato en su habitación, estaba sobre la silla del escritorio y pues no lo pensé mucho, simplemente me la puse.
Me agarré el mismo filo que estaba apretando y me la subí un poco de ahí para poder observar lo que me pareció un roto, nonono mierda, me habré enganchado con algo cuando hacia acrobacias por los muebles de la cocina para poder salir sin amputarme ni achicharrarme los pies, joder, como le rompa la camiseta me mata…
Justo en ese momento oí la puerta de la calle abrirse.
De repente se me olvidó todo, el desastre que había formado, la camiseta, que iba SOLO con la camiseta y casi corrí hacía la entrada a recibir el que obviamente solo podía ser Tom.
-¿Donde estabas cariñ… – me quedé de piedra, helado en cuanto salí al recibidor con mis espectaculares pintas de recién levantado a las ocho de la tarde.
Que estaba flipando quizá es quedarse corto, la escena me resulto realmente.. ¿chocante? Si, quizá esa sea la palabra.
Tom y Katriel entrando por la puerta, empapados y lo que más me sorprendió, riéndose.
Kat, con el pelo totalmente empapado, su uniforme, todo, miraba a Tom que tras cerrar la puerta dejó las llaves de mala manera en el mueble del recibidor.
-Oh Bill, ¿ya has descansado, Bello durmiente? – Miré inmediatamente a Tom que fue el que se percató de mi presencia. Pero.. Me lo decía tan pancho..
-¿Qu.. Que hace él aquí? – fruncí el entrecejo y señalé a Kat que enseguida me miró y tras cruzarse con mis ojos bajó la mirada, me escamó, él solo hacía eso cuando había metido la pata con algo, esa manera de rehuirme la mirada. Me empecé a mosquear.
-¿El enano? Que te lo cuente él – dijo Tom sin darle la más mínima importancia y se quitó la sudadera – Dios la que nos ha caído nene, no te lo puedes imaginar, voy a cambiarme – se acercó a mi y me agarró de la cintura dándome un suave pero fogoso beso al que correspondí tarde, pero correspondí, aun así fue corto.
Al separarse me acarició la mejilla mirándome fijamente un momento, tras eso subió arriba dando grandes zancadas.
Me quedé a solas con Kat, frente a frente.
No estaba en mi mejor momento y joder… Que me viese con esas pintas tras haber estado toda la noche y casi todo el día en la cama con Tom… No me sentó nada bien.
-No entiendo nada, ¿que haces aquí Kat? – le pregunté en tono algo duro, no se por qué razón estaba enfadado, sería por la situación en la que me pillaron o por que le vi llegar con Tom, no lo sé.
-Es que… – susurró sin atreverse a mover ni un dedo.
Yo en realidad quería haber podido hablar con él y decirle que todo lo que Tom le dijo era mentira, que yo no quería perderle… Pero tras este giro de acontecimientos tan inesperado todo eso estaba fuera de lugar, Kat cortó conmigo el otro día, y yo había vuelto con Tom… Ya no le puedo decir absolutamente nada.
Negué con la cabeza y suspiré.
-Da igual, después hablamos ahora ven conmigo, tienes que quitarte esa ropa empapada – Y tras decir esto le tendí mi mano que no dudó en avanzar y agarrar fuerte.
Lo guié escaleras arriba hasta mi habitación, la puerta de la de Tom estaba entornada y se veía luz dentro, se estaría cambiando él también.
Entré y le invité a pasar, lo hizo algo cohibido.
-Toma, creo que esto te servirá, a mi ya me está pequeño – Puse sobre la cama un conjunto de chándal que hacia siglos que no me ponía pues se me quedó pequeño pero me gustaba tanto que no me pude deshacer de él. – Cámbiate, el baño está ahí enfrente si lo necesitas, te espero abajo. – dije de nuevo cogiendo unos pantalones y una camiseta para mí, no iba a estar con la de Tom, ahora que Kat estaba aquí no.
-Va.. Vale, gracias – me dijo abrazándose así mismo, todavía no entendía nada de lo que había pasado, me entraron unas ganas terribles de abrazarlo yo, darle calor, pero me reprimí, eso ya estaba totalmente fuera de lugar.
Salí cerrando la puerta y me apoyé en ella de espaldas un momento, intentando reaccionar. Giré la cara y vi aun la puerta de la habitación de Tom entornada. Caminé hasta allí con mi ropa doblada en mis brazos.
Empujé la puerta y vi a mi hermano de espaldas a mi, como si estuviese guardando algo en el cajón de su escritorio, ya llevaba otra ropa diferente. Lo cerró inmediatamente y se giró al escucharme.
-¿Que haces? – le pregunté entrando con toda la confianza. Su respuesta fue sonreír de lado, avanzar hasta mi y atraparme entre sus brazos. Yo me puse nervioso al instante – No Tom… – susurré al verle venir.
-¿Ha descansado lo suficiente el señor príncipe? ¿ha recuperado las fuerzas perdidas anoche? – preguntó en tono pícaro mientras me sonreía del mismo modo, con sus brazos rodeando mi fina cintura por encima de su camiseta. Me ponía malo.
-Déjalo Tom.. Kat está en mi habitación, podría vernos y…
-¿Y que? Que nos vea – me cortó. – ahora él no es nada tuyo, solo lo he traído porque perdió las llaves de su piso.
-Eso, cuéntame lo que ha pasado que no entiendo nada.
-Después… – susurró aun sonriendo y bajó sus manos por mis caderas e irremediablemente soltó un jadeo al llegar ahí. – Dios mío Bill… ¿como me haces esto? – me mordí el labio y bajé la mirada azorado.
-Es que… No pensé que.. – me enmudeció uniendo mis labios con los suyos mientras cogía la camiseta con el puño cerrado por la parte baja de mi espalda y la subía, pudiendo acceder a mi trasero desnudo ahora, agarrándomelo con ganas a dos manos, apretando.
-Dios, dios… Me estoy poniendo enfermo… ¿como andas sin ropa interior? – me reprochó al haber echo que se pusiese a tono, porque lo estaba, ya lo notaba, como me comía la boca y mordía mis labios. Gemí entrecerrando los ojos, totalmente atrapado por sus brazos, con los míos aun sobre mi pecho, agarrando la ropa que me iba a poner.
-No era mi intención… Solo que me levanté y no lo pensé.. – boqueé una vez dejó mis labios libres.
-Si claro, como que es la primera vez que te pillo sin ropa interior cuando vas por casa… Esa jodida manía tuya, haces que me entren los siente males y ahora mírame, estoy como un perro – jadeó rudamente sobre mi boca entreabierta mientras me sobaba descaradamente el culo y los muslos, me estaban dando escalofríos.
Tom era increíblemente pasional, siempre tenía ganas, siempre estaba dispuesto.
Pero para mi sorpresa me soltó dándome un último beso en los labios, me dejó desconcertado y jadeante.
-Está bien, con el nene al lado no es adecuado. – me dejó de piedra, flipado. ¿Quien era este? Y sin más me guiñó un ojo y salió de la habitación. Desde luego yo hoy no entendía nada de nada.
Me cambié y bajando las escaleras oí a Tom.
-¿¡Que coño es esto?! – me puse una mano en los ojos y sonreí. La cocina.
-Tom.. – y acto seguido reí poniéndome a su lado en el umbral de la puerta de la cocina, me miró y alzó las cejas.
-Es que no te puedo dejar solo, como la lías – sonrió y me pellizcó la mejilla, yo reí apartándole la mano y dándole yo un manotazo en la cara, suave, tonteando, pues enseguida él atacó a mis costillas con sus dedos, me retorcí riendo de nuevo.
-Em… – ambos dejamos de coquetear y miramos hacia atrás donde Katriel se hallaba, parado, sin saber donde meterse ni que hacer, con mi ropa puesta.
Desde luego había mucho que aclarar hoy.
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-Bueno, se lo cuentas o se lo cuento yo, elige. – Tom se sentó en el sillón, justo a mi lado, mientras se encendía un cigarro, tras hacerlo dejó el encendedor sobre la mesa y se acomodó, pasando un brazo por detrás de mí.
Kat estaba sentado en el sofá de al lado, solo, lo notaba muy nervioso y cohibido, en parte entendía por qué pero no pude evitar fruncir el entrecejo cuando Tom dijo de contarme algo ¿que coño había pasado?
Mi pequeño gatito suspiró fuerte por la boca y se pasó una mano por la frente. Yo apreté los labios al verle tan apurado.
-Bueno… -y me miró con cara de estar muy triste por algo, yo alcé las cejas aun con los labios apretados incitándole a continuar. – Yo hoy, tenía pensado volver a mi casa… A Dortmund – abrí la boca para decir algo pero la mano de Tom me apretó el muslo, inmediatamente lo miré y él me negó con la cabeza muy levemente, un movimiento muy pequeño pero obedecí y dejé a Kat continuar. – y a ver… – suspiró otra vez – ayer me puse en contacto con una cadena de televisión y les dije que tenía una exclusiva que venderles… – yo cerré los ojos lentamente, terriblemente decepcionado y suspiré fuerte. Tras eso le volví a mirar pero esta vez con reproche. – Y hoy… Iba a acudir a la cita que me concertaron ayer, hoy a las tres y media. – Se volvió a callar, con sus manos entrelazadas reposando sobre sus rodillas, con la cabeza gacha y la mirada también.
Yo no me sentía tan decepcionado con una persona desde que supe que Tom se metió droga para superar lo nuestro. Pero no dije nada, le dejé hablar.
-Después de vender la exclusiva… Tenía pensado coger el avió hacia mi casa, huyendo de vosotros tras haberos hundido. – su voz se quebró un momento y se relamió los labios mientras carraspeaba, sin mirarnos a ninguno de los dos. – Pero… No pude hacerlo… No pude traicionarte Bill.. – fue entonces cuando alzó la cabeza y me miró a los ojos, enseñándome los suyos acuosos, aguantando el llanto – … te prometí que… Nunca haría nada con ese video… Lo siento. – y volvió a agachar la mirada y la cabeza.
Yo me eché hacia delante y apoyé mi codo en mi rodilla, tapándome con una mano los ojos. Que fuerte me estaba pareciendo todo esto..
-Bueno – intervino Tom echándose hacia delante como yo, soltando el humo por la boca, soplando fuerte y apagó el cigarrillo en el cenicero que había sobre la mesa. – Eso fue lo que pasó antes de ir yo a buscarle, se arrepintió y mandó un mensaje a tu móvil, mensaje que por supuesto vi yo y no tu. -Escuché a Tom aun en la misma posición y resoplé por la boca.
-Entonces… No lo has hecho ¿verdad? – me alcé y miré de nuevo a Katriel pero con gesto serio, claramente enfadado. Él lo que hizo fue negar con la cabeza mientras se mordía el labio.
Suspiré profundamente, me levanté sin decir nada y me fui hacia el baño.
Dios que mal me había sentado, no me lo esperaba para nada, no a estas alturas, pero la culpa la tengo yo por hacerlo siempre todo mal.
Me puse las manos en la cabeza mientras me sentaba sobre la tapa del vater cerrada.
Inmediatamente oí golpes de nudillos en la puerta.
-Nene, vamos sal de ahí, no seas crío – oí la voz de Tom desde el otro lado. No puse el cerrojo así que abrió y se quedó con la mano en el pomo de la puerta y mirándome con una sonrisa tierna. – Bill.
-Déjame Tom – susurré sin abandonar mi posición – Ha estado a punto de jodernos la vida… No lo quiero aquí, que se vaya.
-No me seas Bill – se acercó y se acuclilló frente a mí, agarrando mis manos y haciendo que las quitase de mi cara. – Lo ha echo mal, eso está claro, pero rectificar es de sabios, además ¿quien eres tu para juzgarle? ¿acaso te crees que tu lo has hecho bien en algún momento? ¿acaso nunca has echo cualquier cosa por amor Bill? – parpadeé despacio ante la intensidad de esas palabras… La intensidad que tenían para él, pues si, yo le arrastré a esta locura, pero él acabó prendándose de mí de la manera más imposible, amándome tres veces más de lo que yo le amé, le amo o le amaré, eso ya lo tengo más que claro, yo he corrompido a Tom con este amor… Y él se ha llevado la peor parte..
-Pero Tom es que… Yo me siento el culpable de todo, de principio a fin en esta historia, si es que ni siquiera me atrevo a culparle a él, tienes razón… Si yo no hubiese empezado nada…
-Oh venga ya Bill, ahora no me vengas con esas mierdas – me agarró la cara fuerte, resuelto, seguro y me hizo mirarle – que sepas que yo te llevo deseando desde los dieciséis años, desde esa edad quería estar contigo de esta forma. En el fondo de todo mi egocentrismo, mi ego y mi egoísmo… Estabas tu. – abrí mucho los ojos – porque creo que… Si tu no hubieses empezado nada, tarde o temprano hubiese explotado así que en parte… Me alegro de que fuese mutuo Bill.
-Oh Tom… – se me saltaron las lágrimas ante todo esto y me abalancé sobre él, rodeando su cuello mientras unía nuestros labios, juntándolos aun cerrados.
Él se levantó y me arrastró con él, alzándome, quedando de pie y con los labios unidos.
No se que sería de mi sin él. Era mi chico… Siempre sería él, que estupidez empeñarse de lo contrario.
-Katriel… – susurré, el enseguida me miró, de pie junto a Tom, el cual me hizo pensar las cosas dos veces y no crucificar a ese hermoso niño el cual ya era mi segundo amor, irremediablemente.
-Bill yo.. De verdad que lo siento yo…
-Shhhh… – me puse el dedo en la boca y siseé. Tom sonrió a mi lado. – Ven aquí gatito. – le tendí los brazos, sonriéndole esta vez. Su rostro se iluminó y unas tiernas y dulces lágrimas descendieron por sus mejillas a la vez que se levantaba del sofá y avanzaba hacia mí hasta refugiarse en mis brazos, abrazando fuerte todo mi tronco.
-Gra…gracias por ser… Tan maravilloso – murmuró con la cara enterrada en mi pecho.
-Oh por favor – sonreí tiernamente y le di varios besos en la cabeza, seguidos, mientras lo apretaba fuerte.
Tom me rodeó los hombros con su brazo y se unió de alguna forma a nuestro abrazo, pues yo quité uno de mis brazos del pelo de Kat y le rodeé la cintura a mi chico, dándole un beso en el cuello.
Que momento tan mágico… Estoy seguro que no podría ser más feliz que en este instante, con ellos dos a mi lado, los dos míos, mis dos amores… Era perfecto.
Sin embargo.. Se que está felicidad no durará mas que unos segundos pues no puedes pertenecer a dos personas al mismo tiempo, o más bien… No puede pertenecerte nadie si tu ya perteneces a alguien, eso es así, ninguno lo aceptaría, ambos han luchado y Tom ha sido el claro vencedor, ya no se puede hacer más nada.
Tom fue el que se separó primero y alzó los brazos estirazándose.
-Estoy muerto, me voy a la cama ya, estoy hasta las narices de día – le miré sin aun soltar a Kat.
-¿Donde dormirá Kat? – le pregunté.
-El puede dormir el tu habitación – abrí mucho los ojos al pillar la indirecta, eso era un claro “tu duermes hoy conmigo”
-Oh… Claro – me separé de Kat y le sonreí de nuevo, pasando mi mano por su frente, apartándole los mechones lisos que se le agolpaban siempre ahí, molestándole en los ojos. Él me devolvió la sonrisa. – Ya sabes, en mi habitación.
-Vale – respondió sin más y le di otro beso en la cabeza.
-Pues buenas noches – le dije agarrando la mano de Tom que me la tendió, esperándome.
-Buenas noches a los dos – se acercó y se inclinó poniéndose de puntillas y dándome un beso en la mejilla, tras hacerlo se mordió el labio e hizo lo mismo con Tom, que se quedó flipado al no esperarse en absoluto este gesto de Kat. Yo sonreí tiernamente, menuda estampa, que monos.
-Hay que joderse… – vi como Tom sonrió, si, lo vi, sonrió y se giró enseguida, empezando a subir, arrastrándome con él.
Agité la mano diciéndole adiós a Kat mientras Tom tiraba de mí. Él hizo el mismo gesto aun plantado en el mismo sitio, hasta que le perdí de vista.
Al final parece que las cosas van bien, por fin… Tras tantos problemas puedo decir que soy completamente feliz, parece que Dios nos ha dado una tregua, pero que tregua tan maravillosa…
Pov Katriel.
Estuve un buen rato dando vueltas en la pedazo de cama de Bill, no me podía dormir, no después de todo lo de hoy, estaba demasiado nervioso.
De repente oí como llamaban a la puerta suavemente.
-Adelante – dije incorporándome, quedando sentado. La puerta se abrió lentamente y vi como Bill se asomó.
-Kat… -sonrió, esa sonrisa que me hacían sentir escalofríos cada vez que la veía – ¿estabas dormido? – dijo sin abrir del todo.
-No, aun no, tranquilo. -le devolví la sonrisa tímidamente.
-Veras, es que a Tom y a mi nos ha entrado hambre y al final hemos pensado en encargar algo ¿te apetece alguna cosa?
-Oh no, no te molestes, no tengo hambre, gracias.
-Vale – me guiñó un ojo – pues si necesitas alguna cosa, estaremos abajo o aquí al lado ¿vale? -asentí y él volvió a sonreír y cerró con el mismo cuidado con el que había abierto.
Bill era abrumadoramente encantador. Siempre lo había sido, tenía una personalidad hechizante, podía ser de tantas maneras que te descolocaba su comportamiento, pero te enamorabas de todas y cada una de las facetas que él quisiese mostrarte.
Me recosté de nuevo, regodeándome en la calidad de ese espacio, lo bien que olía, la almohada desprendía el dulce olor de su pelo, melocotón o algo así, olía a fruta. Me encantaba.
Aspiré y me abracé a ella sonriendo. Hoy no quiero pensar más, solo quiero descansar y mañana ya veré lo que hago.
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Me removí un par de veces más hasta que me incorporé totalmente.
-Tengo pipí.. – susurré con los ojos entrecerrados, como un zombie. Ya que había cogido el sueño me entraban ganas de ir al baño, claro tanta lluvia…
No se que hora sería, no lo miré, pero las tantas de la madrugada, seguro.
Avancé intentando no chocarme con nada, a tientas. Palpé la puerta hasta que di con el pomo y abrí lentamente. Estaba todo el pasillo en penumbra, no me fijé mucho pues mis ojos no se podían abrir más de lo que estaban.
Por suerte el baño estaba justo en frente de la habitación de Bill. Entré e hice pipí con la luz apagada, si la encendía me daría algo en los ojos con el blanco inmaculado de los azulejos.
Salí arrastrando los pies de vuelta al cuarto de Bill, pero ví un reflejo a mi derecha no pudiendo evitar mirar allí. Me quedé parado en mitad del pasillo, viendo la puerta de la que creo que era la habitación de Tom, no estoy muy seguro. Estaba entornada, y de la pequeña reja que se veía emanaba una luz tenue, rojiza diría más bien. Un destello muy suave.
Di un sobresalto al oí un fuerte golpe. Me quedé tan embobado mirando esa luz que al oír el golpe casi me da un ataque al corazón. ¿Que demonios había sido eso?
Mi curiosidad pudo con lo que consideraba correcto, que era volver a la habitación y hacer oídos sordos pues lo que ellos hiciesen no me interesaba para nada… No, nada de nada…
Oí otro golpe más acompañado por unas palabras pronunciadas en un susurro pero algo fuerte, no conseguí descifrar lo que decían pero me pegué otro susto. ¡Joder! ¿y si algo no iba bien..?
Me mordí los labios y avancé despacio hasta allí, haciendo crujir el suelo de madera que poseía esa enorme casa. Con las manos encogidas sobre mi pecho, llegué frente a la puerta y tragué saliva, espiar no está bien, espiar no está bien… Pero no pude evitarlo.
Acerqué la cara a la brecha de luz roja y lo que vi hizo que mi mente se espabilase de inmediato. Mis ojos se abrieron imposiblemente… Que.. Que fuerte…
-No, no te pienso decir nada con respecto a eso, no te interesa. – Mis ojos se fijaron en el dueño de esa ronca voz, Tom. Apoyado contra el armario, alzando la cabeza mientras fumaba, expulsando el humo tras haber hablado.
-Pero…
-Cállate de una vez y sigue, vamos, con más ganas joder, que me duermo – bajó una de sus manos sonriendo con cara de… No se… No sabría describir esa cara, pero me dieron escalofríos. Mis pupilas bajaron hasta ver como agarraba el pelo de Bill que estaba… De rodillas, de rodillas frente a él.
Desvié la vista un momento al ver… Todo el asunto, joder..
Puse una de mis manos en el marco de la puerta, despacio, respirando suave pero entrecortadamente, todo lo más en silencio que pude, debería irme, pero no, volví a mirar, a ver como Bill con los ojos apretados se la… Se la chupaba a Tom… Como si… Como si Tom lo estuviese obligando, una de las manos de Bill estaba sobre la de su hermano, la cual le agarraba el pelo fuerte, al parecer, queriendo soltársela.
Tragué saliva y jadeé de nuevo, estaba temblando, me lo notaba…
-Eso está mejor, usa la lengua que para algo la tienes, ¿que pasa? ¿Ya se te ha olvidado como se hace? – miré de nuevo a Tom que hablaba con el cigarrillo entre los labios, aun con esa sonrisa de… – joder menuda mierda Bill, ya sabia yo que al separarte de mí iba a pasar esto, con lo bien enseñado que te tenía antes.
Atrapó el cigarrillo con dos de sus dedos y tiró del pelo de Bill esta vez hacia atrás, haciendo que se la sacase de la boca. Bajó sus manos y se abrochó los pantalones antes de que me diese tiempo a ver más de la cuenta.
Bill empezó a toser, con la boca húmeda, algo le chorreaba por las comisuras hacia abajo. Tom se acuclilló hasta estar a su altura y le agarró de la mandíbula rudamente, volví a tragar saliva.
-Dime ¿que ha pasado con la zorra que tu eras Bill? Esa nenaza sometida que me pedía siempre más y más ¿donde está? – se acercó a su cara y le dio un lametón en ella. – La quiero… Devuélvemela.
Bffff… Me sentía… Abochornado, nervioso y sobre todo me estaba quedando de piedra ante todo lo que estaba viendo. ¿Bill una nenaza sometida? ¿mi Bill? ¿Ese tío potente que tantas veces me hizo ver las estrellas con su masculinidad a la hora de tener sexo? ¿ese Dios activo?… Imposible… No puede ser que ante Tom se muestre de esta forma, aunque él sea el pasivo en su relación con Tom, pensé que.. El que mandaba era él, esa personalidad de ser el Dios del mundo le impide rebajarse de esa forma… No puede ser el mismo Bill.
Seguí observando y se me encogió el corazón cuando vi como Tom alzó un momento la cabeza, como si se hubiese dado cuenta de algo. Efectivamente tal y como me temía la giró poco a poco, cruzándose su mirada con la mía, la cual abrí imposiblemente cuando noté la suya, fría, entornada… Sentí miedo, muchísimo. Me había pillado espiándoles cual voyeur.
Pero para mi sorpresa lo que hizo fue sonreírme… Yo temblé… Ese chico… Tom, era poderoso, tenía algo.. Algo que me dejaba fuera de juego, era escalofriante..
Quise gritar, echarme a llorar o simplemente salir corriendo de allí, escapar de sus ojos para que dejase de mirarme como había estado mirando a Bill todo el rato, como algo… Comestible.
Apartó la mirada lentamente, haciéndome hiperventilar, puse mis manos en mi boca, mi corazón estaba desbocado, latiendo como un loco, me iba a salir por la boca.
Se levantó alzando a Bill de un tirón de pelo, vi como este apretaba los dientes con las manos sobre la de Tom, siéndole imposible soltarse, como una sola mano de Tom pudiese más que las dos de Bill.
-Bien, se acabaron las tonterías – dijo Tom e inmediatamente se sentó en la cama con las piernas muy abiertas. Bill estaba jadeando y casi sollozando frente a él, no decía nada, no se defendía… No lo entendía.
Tom se llevó ambas manos al botón de sus vaqueros y se los desabrochó de nuevo, mi mandíbula empezó a temblar… ¿Iban a continuar? Si me había visto ¿porque..?
-Tom que… ¿qué haces? – Bill habló, su voz era temblorosa e insegura, no le reconocía. Su hermano aun con el cigarro entre los dientes se la sacó, y la mostró, bien erecta y… Joooder, era… Enorme. Eso tendría que doler y mucho.
-¿Qué hago? – la dejó fuera y puso sus dos manos en sus rodillas con los puños cerrados, mirando a Bill fijamente – Ahora vas a cabalgarme Bill, vas a subirte aquí y vas a bailar encima de mi polla ¿que te parece la idea?
Expulsé aire despacio, intentando no hacer ruido, pero un dolor se me instalo en el estómago. Que fuerte… ¿de verdad iba a continuar después de saber que yo estaba mirando?
Miré a Bill para ver cual estaba siendo su reacción, le vi morderse el labio inseguro, pero algo no era igual en él, no sabia distinguir que era, pero él no era el Bill de siempre, no era el Bill que yo conocía.
Abrí la boca sin poder evitarlo, flipado, al ver como Bill avanzaba y se ponía de rodillas sobre las piernas de Tom, me pareció ver una leve sonrisa dibujada en sus labios, respondiendo a la provocación de su gemelo…
Tom le dio un fuerte y descuidado tirón de los pantalones hacia abajo, como un animal ansioso, a lo que Bill volvió a sonreír con diría.. Morbo. Me remojé los labios varias veces, no me había dado cuenta de que se me quedaron secos de respirar con la boca abierta.
-Eso está mucho mejor, claro que sí – murmuró Tom agarrando a Bill por la cintura con ganas mirando hacia arriba, pues Bill seguía alzado sobre sus piernas. La escena se me antojó de lo más erótica… Eran tan perfectos los dos, eran… Hermosos y más aun juntos, quedé abrumado por tanta sensualidad.
-Hmmm Tom… – Volví al mundo cuando ví a Bill alzando la cabeza totalmente, haciendo que su pelo liso se resbalase por sus hombros hacia atrás, con la boca entre abierta y soltando un gemido agudo…
Temblé entero, estaba ardiendo, muerto de calor por dentro y por fuera, esa escena era demasiado..
-Así… Eso es cariño, muévete para mí, eres todo mío – irremediablemente me llevé un dedo a los labios y me lo empecé a mordisquear. Bill parecía una musa, era tan sensual.. Como se movía sobre su hermano, con las manos en sus hombros, dándose impulso arriba y abajo, como meneaba la cabeza, como su pelo se movía a causa de esto, su cara… Joder esa cara de estar tocando el cielo.
-Todo tuyo… Oh Tom.. – bajé mi mano de mis labios por mi cuello hasta llegar a mi pecho, colocándomela sobre el corazón que retumbaba fuertemente contra mi palma. Estaba extasiado mirándoles, como se unían una y otra vez, como disfrutaban, que… Que envidia…
-Que hermoso eres joder… Puta perfección personificada.. Hmm – Tom apretó los ojos y enterró el rostro en el pecho de Bill, rodeando su cuerpo con sus brazos totalmente, Bill hizo lo mismo con su cuello sin parar de gemir, sin parar de moverse.
Me mordí el labio sin dejar de temblar, nunca imaginé como sería… Pero superaba con creces cualquier cosa que yo me hubiese imaginado jamás, parecían ir a cámara lenta ante mis ojos, recreándose, disfrutando, era lo más erótico que jamás hubiese visto, nada que ver con ningún film porno ni nada por el estilo, ellos eran increíbles, esa complicidad que mostraban cuando se miraban..
Ahora lo entendí todo… Entendí donde me había mentido, que había roto, que había estropeado… Oh Dios… No se como me atrevo a mirarles después de todo lo que he echo y ellos, me han perdonado… Soy tan despreciable.
No veía todo esto que ahora estoy viendo, la cara de desesperación de Tom al querer tener todo de ese que le pertenecía, de ese al cual perdió y ahora volvía a tener… Por eso me dejó mirarles, para darme cuenta de esto, Bill es de Tom y viceversa, nunca debí haberme ni siquiera acercado.
Sentí ganas de llorar, es más mis lágrimas aguaron por completo mis ojos y empecé a verles borrosos, como cuando miras algo bajo el agua, hasta que uní mis párpados y cayeron por mis mejillas. Me levanté apoyándome en la pared pues acabé en el suelo de rodillas, y volví a la habitación.
Nunca antes me había sentido tan mal conmigo mismo. La primera vez que los vi haciéndolo, en aquel baño de aquella discoteca… Me pareció algo.. No se, raro, morboso, yo solo tenía en mente maquinar mis planes para poder estar con aquel del que quedé prendado.
No vi nada más, no vi nada de lo que he podido ver estos últimos meses… Supongo que esto denota que he madurado como persona, y ahora tengo que actuar en consecuencia.
No volver a meterme donde no me llaman y sobre todo, dejarles vivir su vida como ellos quieran vivirla, sin juzgarles, pues cada cual tiene sus razones para hacer las cosas, ellos son increíbles, no hay solo morbo y sexo, están hechos para encajar, para estar juntos ¿como no me di cuenta antes..?
Entré de nuevo en la habitación de Bill y me acurruqué en la cama, tapándome con el edredón hasta arriba.
Creo que nunca me había sentido tan mal como ahora. Un estorbo, un obstáculo, un entrometido y lo peor de todo y por lo que yo estaba luchando no ser… Un crío, un maldito y estúpido crío inmaduro.
Continúa…