Obsesión sexual 5

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 5

Por Bill

Salimos de la discoteca agarrados. Tom me tenía pasado el brazo por los hombros, yo con mi mano hacia arriba la tenía entrelazada con la suya.
En cuanto Saki nos vio se acercó rápidamente. Antes de poder decir ni una palabra Tom habló.
-Queremos volver al hotel, Bill no se siente muy bien
Yo le miré con las cejas alzadas, ¿Por qué me hecha la culpa a mí? ¿Y ese tonito de macho dominante? Cualquiera diría que está borracho, que control.
Saki asintió y nos dirigimos a la furgoneta negra. El resto de los guardaespaldas se quedaron allí para cuando Georg y Gustav quisiesen volver.
Tom me guió y nos metimos en la fila de atrás. El coche se puso en marcha, el hotel no estaba muy lejos.
Una vez el coche se quedó a oscuras yo me acerqué a Tom y apoyé la cabeza en su hombro, él respiraba agitadamente, parecía nervioso. Ninguno de los dos intentó nada, era demasiado arriesgado, Saki nos podría ver.

Nos acompañó hasta que salimos del ascensor en nuestra planta.
Caminamos por el pasillo agarrados de la mano, ninguno había dicho todavía ni una palabra. Cuando llegamos a mi habitación Tom me soltó la mano y se apoyó en la pared mientras yo abría, le miré de reojo, estaba serio, muy serio, parecía que se le hubiese pasado la borrachera de un plumazo.
Yo tragué saliva pesadamente, empecé a ponerme muy nervioso.
Abrí la puerta y entré, me paré en medio de la habitación y me volví, observé como Tom entraba y cuando cerró la puerta se apoyó en ella, después me miró, yo bajé la vista al suelo.
¡Maldita sea! ¿Qué me pasa? Estoy súper intimidado, no me atrevo ni a acercarme.
Tom seguía apoyado en la puerta, mirándome. A mí se me iba a salir el corazón por la boca.
-No te quedes ahí plantado, ven aquí – dije poniendo mi mano en la cadera.
Observé como se despegaba de la puerta con las manos metidas en los bolsillos y se acercaba a mí, yo volví a tragar saliva. Bill tranquilo, control…
-¿Qué es lo que quieres? – dijo con tono firme una vez estuvo enfrente de mí. Yo di un repullo, toda mi seguridad me había abandonado. Fui a contestar pero Tom bajó la mirada a mi boca y me agarró de la barbilla presionando su pulgar contra mis labios ligeramente abiertos. Después los acarició de un lado a otro sin apartar la vista de ellos.
Mi corazón empezó a latir con fuerza y yo empecé a desear a mi hermano más de lo que creía poder hacerlo.
-Tom… – jadeé. Él me miró con los ojos entornados y su mano ascendió a mi mejilla acariciándola suavemente.
Me estuvo observando durante unos segundos, ¿por qué me miras así?
-Eres… eres tan guapo Bill.
Me quedé atónito ¿Quién era este tío? Tom nunca me habría dicho semejante cosa.
-Soy igual que tú… – susurré acariciando la mano con la que él, a su vez, acariciaba mi mejilla.
-No hay comparación, tú eres hermoso… yo no.
Antes de que pudiese contestar se acercó a mi rostro y presionó sus labios con los míos, no me lo esperaba… Comenzó a moverlos, yo puse los ojos en blanco, dios que gusto…
Me rodeó con los brazos la cintura presionándome contra su pecho, yo elevé los míos rodeando su cuello, acercándole más a mí, deseaba tanto sentirle…
De repente no se que ocurrió que pasó de los besos suaves a otros más hambrientos, más desesperados. Yo abrí los ojos cuando me encontré con la lengua de Tom totalmente en mi boca. Me agarró del pelo con fuerza y se separó de mí. Antes de que me diese tiempo a recuperar el aire me dio la vuelta y me quedé pegado a su cuerpo pero de espaldas.
Sentí como me apartaba el pelo de la nuca y me besaba ahí, con la otra mano comenzó a restregarla, con la palma abierta, de arriba abajo en mi entrepierna.
Hice una mueca con la cara y apreté los ojos.
Guau…
Empecé a jadear ruidosamente. Giré la cara encontrándome con sus labios de nuevo. Tom besaba realmente bien.
Mi cuerpo reaccionó a las caricias, más bien a los restregones que mi hermano me estaba dando. Tanto por delante con su mano como por detrás con su más que notoria erección. Yo llevé mi mano izquierda atrás, colándola entre nuestros cuerpos para hacerle lo mismo que él me estaba haciendo a mí.
Tom gimió contra mis labios. Yo apreté cerrando la mano, él apretó los dientes…
-Hmm… Bill..
Mi corazón dio un vuelco.
Me di la vuelta y comencé a empujarle a la cama sin dejar de besarle. Tenía que ser mío ya, ahora mismo…
Tom cayó en la cama conmigo encima, me acomodé a horcajadas sobre su cintura y bajé para devorarle la boca de nuevo. Él tenía las manos echadas a ambos lados de su cabeza, las entrelacé con las mías llevándolas por encima de esta. Me despegué de sus labios y le miré.
No… no sabría describir lo que estaba pasando por mi cabeza, estaba totalmente descontrolado, él me miraba sin romper mi agarre, totalmente sumiso a mí…
Me estaba volviendo loco… ¡loco!
Me mordí el labio inferior sin dejar de respirar agitadamente. Quería poseerle ya.
Le solté las manos y comencé a desabrocharle el cinturón que agarraba sus anchos pantalones. Él se puso un momento la mano en los ojos. Oí su voz ronca.
-Bill… Bill ¿Qué estás haciendo?..
-¿Tu que crees? – yo alcé la vista mientras le bajaba los pantalones de un tirón.
-Espera… espera.. No me encuentro muy bien..
Paré y gateé hasta ponerme a su altura.
-¿Es por el alcohol? ¿quieres vomitar? – él negó con la cabeza – ¿entonces?
-Es por esto que estamos haciendo – alcé las cejas
-¿No te está gustando? – el volvió a negar con la cabeza.
-Ese es el problema, me gusta, y mucho… me estoy acojonando Bill. Tu eres mi hermano… esto… esto no está bien.
Yo le miré con expresión dolida y me dejé caer sobre él abrazándole.
-¿Por qué dices que no está bien? – Él me apartó, empujándome con ambas manos en los hombros y me miró con los ojos muy abiertos.
-¿Por qué somos hermanos, quizá? ¡oh! No espera, tengo uno mejor, ¿Por qué somos gemelos? – parecía que se estaba irritando.
-Eso no es cierto, tu y yo no nos parecemos en nada – Tom frunció el ceño y me miró extrañado, luego hizo un gesto de obviedad con la cara, yo no pude evitar reírme. Él también sonrió.
-Bueno ¿y qué? Seguimos siendo hermanos, y los buenos hermanos no hacen estas cosas.
Me hacía gracia, Tom intentando ser coherente en cuanto a sexo se refiere, mi hermano no se complicaría tanto con tal de meterla en caliente, pero aun así parecía que se estaba echando atrás y eso no lo podía permitir, así que seguí insistiendo… al final acabaría cayendo.
-Pues entonces dime ¿a que has venido exactamente? –El abrió la boca para contestar, pero tuvo que cerrarla curvándola en una mueca. Irremediablemente empecé a reírme a carcajadas.
Vaya plan perfecto que tenía yo, en vez de seducirle me parto el culo en su cara, con lo bien que íbamos antes…
Me deje caer a su lado en la cama y suspiré. Él giró la cara para mirarme.
-Bueno, pues ala, lárgate. – le dije.
Silencio.
Le miré y le encontré mirando al techo con la cara contraída en una mueca, estaba en pleno debate interior, inflé los mofletes y me aguante la risa.
-Pero… -empezó a decir, me di cuenta de que ni él sabia lo que quería.
-Pues quédate a dormir – le interrumpí incorporándome y mirándole desde arriba, el seguía tumbado, me estudió un momento con la mirada y luego la desvió.
-Venga, vale, pero solo a dormir, no intentes nada conmigo ¿eh?– me dijo levantando un dedo al hablar, yo abrí la boca indignado, pero en realidad era eso precisamente lo que pretendía.
-Vale, vale, me portaré bien – dije levantando ambas manos.
Salí de la cama y comencé a desabrocharme la camisa. Tom se incorporó en sus codos y me miró alarmado.
-¡Bill! ¡eso no es justo! Un striptease no, que me es algo que me pone mucho.
-¡Y yo que coño se! – le respondí riéndome – ¿me tendré que cambiar para dormir o lo hago en vaqueros? ¡Y no te toques que te he visto!
El apartó la mano rápidamente de su entrepierna.
-Me… estaba abrochando los pantalones – respondió con aires.
-Jajajajaja! ¿Para que? ¿vas a dormir con ellos? – él me miró molesto – todas tus teorías se desmoronan ¿eh?
-Vale, pues me los quito – observé como se colocaba de pie en frente de mí, y se desabrochaba los pantalones que cayeron al suelo, aun así la camiseta le llegaba hasta las rodillas.
Yo le miraba con una enorme sonrisa de jugueteo. Puso sus pantalones en una silla y después se quitó la gorra y el gorro y se sentó en la cama. Estaba muy gracioso con solamente la camiseta y los calcetines.
Yo seguí desabrochándome la camisa hasta que me la quité, Tom no apartaba los ojos de mí.
-Deja de mirarme – dije tapándome con la camisa, simulando vergüenza.
-No puedo. – dijo con la vista clisada en mi pecho desnudo mientras negaba con la cabeza.
Yo me di la vuelta y me empecé a bajar los pantalones poco a poco, giré la cabeza y vi a Tom con la boca abierta y mirándome el culo.
-¡Tom! – le regañé. Pero en el fondo me encantaba que me mirase así.
-¿Qué? ¡Tú tienes la culpa por estar tan bueno! – tras decirme semejante piropo se dio la vuelta quedándose sentado como los indios de espaldas a mi.
Me quedé un momento parado, creo que me ruboricé, porque sentí mis mejillas arder. Me desvestí rápidamente, me puse una camiseta blanca de manga corta y unos pantalones de chándal, seguidamente me tiré en la cama abalanzándome sobre Tom.
Él se empezó a reír cogiéndome los brazos que tenía rodeando su cuello y tirándome en la cama boca arriba, él se colocó sobre mí, esta escena me sonaba…
-¿Y ahora que? – dije sacando mi lengua y rozando el piercing contra mis dientes. Tom me observó hacer eso y después me miró a los ojos.
-No hagas eso.
-¿El que?
-No me provoques…
-Es precisamente lo que quiero – elevé las manos hacia mi pelo extendiéndolo hacia los lados, esparciéndolo por la almohada.
-Bill no me hagas esto.
-Yo no estoy obligándote a hacer nada – alcé la cabeza y le besé unos segundos – tú lo que haces es porque quieres – dije contra sus labios. Él jadeó y me agarró de la nuca uniendo nuestras bocas con fuerza.
Yo le rodeé con mis brazos perdiendo mis manos en sus rastas.
Ese beso empezó a hacernos perder el control, sentí como Tom hacia un suave vaivén con su cuerpo sobre el mío.
Oh… joder, mejor de lo que esperaba.
Entonces de repente paró y se separó de mí negando con la cabeza.
-Que no, que no… ni de coña Bill, esto es de enfermos. – Yo rodé los ojos cansinamente.
-¡Pues seré un enfermo, pero yo te deseo! – ya lo dije con rabia, que impotencia coño.
Mi hermano se quedó muy parado, sorprendido.
-Bill… esto no…
-Fóllame Tom – dije cortándole.
-¿¡QUE!? – sus cejas llegaron al cielo y su boca al suelo.
-Que me folles, que me hagas el amor, que me eches un polvo ¡Como lo prefieras! Pero házmelo de una vez.
Ala, alaaaaa, ¿Cómo te comes eso? Más claro el agua, ya es que me importaba todo una mierda, solo quería estar Tom…
-Bill estas loco…
-Sí, loco por ti. – pude percibir una leve sonrisa curvando sus labios.
-Yo estoy flipando contigo.
-Habló, el que la lleva tiesa desde hace un rato – ataqué. Él se mordió el labio inferior sonriendo.
Que acojone… ¿Por qué de repente se reía tan perversamente?
-Vale – dijo tras una pausa, yo le miré interrogante – ¿quieres jugar? Pues juguemos.
Se incorporó quedándose de rodillas conmigo debajo entonces hizo algo que no me esperaba en absoluto.
Se metió la mano por dentro de los boxers y empezó a moverla. Me miró aun mordiéndose el labio inferior y sonriendo pícaramente.
Yo acabé de morir en ese instante.
Me quedé con la boca abierta, mirándole embobado, se estaba masturbando delante de mí, no pude evitar remojar mis labios ante la escena. Mi cuerpo empezó a reaccionar y toda la sangre de mí cabeza se agolpó en ese punto de máximo placer haciendo que perdiese la poca cordura que me quedaba.
-¿Qué… que coño estas haciendo? – dije apartando la vista de su entrepierna y mirándole a la cara.
-Estoy renunciando a mis principios y me la estoy machacando – dijo entre jadeos. Yo no entendía por que, teniéndome aquí a mi… que yo podría…
-Tom pero… – empecé con la vista perdida totalmente en la silueta de mi hermano dándose placer a si mismo
-Si no acabo ya con esto… me voy a tirar a por ti y vamos a hacer una tontería.. – le costaba hablar con claridad.
Me levanté quedándome de rodillas en frente de él imitando su posición.
Volví a mirar hacia abajo… me estaba poniendo a cien.
-Tom… me estas poniendo muy cachondo – alcé la vista a su cara, curvada en muecas de placer.
-Pues yo creo que…me pone más que tú me mires… – dijo entrecortadamente entre respiraciones agitadas.
Yo sonreí sensualmente y coloqué la mano sobre la suya, que la detuvo un momento.
-¿Sabes que podría hacer algo mejor que mirar? – le susurré lascivamente.
Tom respiraba ruidosamente, se remojó los labios secos y me agarró con ambas manos el trasero atrayéndome hacia él.
-¿Me la vas a chupar?
¿Directo no serás verdad Tom? Que cambio de opinión más rotundo, el calentón le había nublado la razón… bueno, mejor para mí.
-¿Es eso lo que quieres? – dije susurrando contra sus labios. El asintió con la cabeza. – bueno… si me prometes que luego no te echaras atrás y que te ocuparas de mi, te la chupo como no te la han chupado nunca.
-Oh… joder, ven aquí – Totalmente fuera de sí me tumbó abrazándome posesivamente y empezó a devorarme.
La boca, el cuello, me subió la camiseta y comenzó a besar mi pecho y abdomen.
Que descontrol, que placer…
Le empujé a mi lado en la cama, quedando él tumbado boca arriba y yo de rodillas entre sus piernas… vale, lo tengo que hacer…
Le bajé los boxers hasta sus rodillas.
Simplemente Guau… era.. Enorme.
Me quedé mirando embobado el potencial de mi hermano. Él se dio cuenta y se incorporó un poco.
-¿Qué pasa? – dijo extrañado al verme parado mirando su polla con detenimiento.
-Nada – la agarré con firmeza y comencé a masajearle de arriba abajo – simplemente me encanta – dije encorvándome y acerqué mi boca a la punta. Primero lamí lascivamente toda su longitud, finalmente fui introduciéndole en mi boca poco a poco.
Oí un estruendoso gemido ronco.
Paré de metérmela cuando llegue a mi límite, más de la mitad, no está nada mal, Tom la tenia bastante… no joder, la tenía muy grande, más de lo que imaginaba.
Retrocedí lentamente para volver a meterle de nuevo, hice así varias veces acelerando el ritmo. Nunca se la había chupado a un tío, era mi primera vez, y para mi sorpresa no de dio nada de asco.
Noté como me agarraba del pelo marcándome los movimientos, el lo hacía rápido, yo le frenaba un poco.
-Oh Dios mió… si.. Así Bill…
Alcé los ojos para mirarle, su cara reflejaba el placer más puro, me vino a la cabeza cuando tocaba la guitarra en los conciertos, era esa misma cara… pervertido.
Yo gemía con su pene en mi boca, mi hermano desprendía un sabor realmente espectacular.
-No hagas eso.. Ah… no gimas así… – Tom comenzó a dar golpes al cabecero de la cama con el puño. Noté como cada vez se contraía más dentro de mi boca, así que supuse que era el momento, aceleré el movimiento de mi cabeza masturbándole con la mano a la vez.
Eso terminó de perder a mi hermano que se retorció echando la cabeza hacia atrás.
-¡Joder joder joder…! ¡ Bill que me corro…! – Tom estalló, yo me aparté y observé con la respiración agitada y el corazón desbocado como mi hermano llegaba al orgasmo gracias a mi.
Esa imagen se quedó grabada en mi mente, me impactó muchísimo, era algo demasiado intimo, sentí como un fuerte vinculo se formaba entre los dos en cuanto Tom extendió los brazos buscándome, aun disfrutando del éxtasis.
Me eché a su lado, él acariciaba mi pelo mientras su respiración acortada se iba calmando.
Entonces de repente sentí… pánico.
Sentí demasiadas cosas en mi interior, era algo más allá de lo sexual, estaba nervioso, incluso algo avergonzado. Observé atentamente como Tom se incorporaba levemente acercándose a mí y mirándome de una forma que no sabría describir.
Me besó mientras su mano se perdía debajo de mis pantalones.
Empecé a temblar… ahora me tocaba a mí.

Continúa…

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