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«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)
Epílogo: Parte III
Narra Bill
-¡Eh! Hola, ¿bailas? -Desvié la vista de la puerta por la que cada vez entraba gente y gente a cada cual más extravagante y con en filo de mi vaso de contenido naranja, rozándome los labios, giré la cara para mirar a esa niña de pelo rosa que se me había acercado y me miraba curiosa.
La examiné fugazmente desde mi posición, apoyado en la pared, vestido de negro completamente, con un brazo rodeándome el estómago y aun el vaso en alto.
Era guapísima, vestía de una forma clásica, con una camisa blanca y sobre ella un vestido de tirantes, de volantes negro, tenía los ojos azules y llevaba unos zapatos blancos de plataforma altísimos, pues ella era muy bajita, y aun con esos zapatos me llevaba por debajo del hombro, era toda una muñequita.
Me despegué levemente de la pared y dejé el vaso en la mesa alta que tenía a mi lado, sin decirle nada coloqué mi mano en su nuca suavemente y me fui inclinando mientras entrecerraba mis ojos exageradamente maquillados de negro, resaltando mi mirada en la inmensidad de el tono oscuro. Ella subió sus manos y las puso en mi pecho a la vez que se ponía de puntillas e inclinaba la cabeza hacia arriba, correspondiendo al acercamiento.
-Eres preciosa…- le susurré contra los labios antes de unirlos, haciendo que ella soltase un gemidito de gusto y se pegase más a mí.
Una noche más, otra vez estaba haciéndolo…
Fruncí el entrecejo mientras besaba a la chica, moviendo mis labios con los suyos, rodeando su cintura y pegándome de nuevo a la pared con ella, apreté los ojos un momento al encontrar que algo no iba bien…
Otra vez aquí.
Perdido….
Giré la cara y subí mi mano por su espalda hasta perderla en su pelo rosa lleno de tirabuzones mientras ella enrollaba sus brazos a mi cuello.
Perdido…
Desde que me abandonaste no he sido capaz de seguir el camino en línea recta, la soledad me ha hecho desviarme de la realidad, soy como una sombra invisible la cual se ha acabado perdiendo mientras deambulaba por las calles desiertas de Alemania buscando eso que le falta.
Volví a fruncir el entrecejo mientras abría los ojos, separándome de ella, que intentó volver a buscar mi boca pero eché la cabeza hacia atrás impidiéndoselo, y examinándola un momento.
Encuéntrame…
Te necesito ahora más que nunca, vuelve, ven y rescatarme… No me dejes amor mío, no me abandones…
Sin ti no soy nada, nada…
Hice una mueca con la cara y negué con la cabeza mientras la soltaba.
-Ya basta- le dije apartándola de mi, pero con suavidad. Ella me preguntó con la mirada, sintiéndose terriblemente despreciada, lo vi en sus ojos -Lo siento, vete, no puedo… -negué de nuevo y alcé una mano, perdiéndola en mis ahora finas rastas, entremezcladas con unas extensiones blancas
Ella bajó la mirada mordiéndose el labio, supongo que decepcionada, pero volvió a mirarme y agarrándose los filos del vestido los alzó y me hizo una pequeña reverencia acompañada de una leve sonrisa, un saludo, inclinándose levemente y se dio la vuelta inmediatamente, perdiéndose entre la gente.
Y de nuevo me sentí como alguien asqueroso… Pero si hubiese llegado hasta el final con ella me sentiría aun más.
Todas las noches venía a este lugar, a este sitio que me fascinó tanto desde que Tom me trajo aquella vez… Como un puto masoca volví a pesar de lo que ocurrió aquí y no he dejado de venir cada noche, y todas ellas hacía lo mismo con cualquiera que se interesase por mí, que eran bastantes, tanto chicos, como chicas, pero hoy no se exactamente por qué… Era como un sexto sentido que me martilleó la cabeza, y prácticamente no me dejó llegar a hacer nada.
Yo venía aquí con un objetivo fijo, y en cuanto lo vi aparecer por la puerta al fin, después de casi dos semanas frecuentando este lugar esperando a que apareciera, entendí por qué esa extraña sensación, no podía perder el tiempo entreteniéndome con muñequitas, era el momento..
Caminé entre la gente, siguiéndole. Subió al nivel superior cosa que me hizo revivir aquel momento…
-¡Kaulitz! ¡vamos acércate!
-Bill, espera aquí un segundo.
Me mordí los labios y respiré por la nariz fuerte, notando como mis pulsaciones se aceleraban.
-No, no, espera Tom…
-Solo será un momento, quédate aquí, enseguida vuelvo.
Alce la mirada del suelo, desde la posición en la que me encontraba, exactamente como aquella vez, y al mirar arriba allí estaban de nuevo, saludando al recién llegado, apoyados en esa barandilla con el borde transparente.
Hijos de perra…
Mis ojos observaron atentos a cada uno de ellos, uno, dos, tres, cuatro, cinco.. Estaban todos, todos los que vi salir corriendo del callejón mientras reían y chocaban las manos como si hubiesen echo un buen trabajo con algo… Y descubrir que ese algo era pegarle una paliza de muerte a Tom, haciendo que algo pasase con él… Y me abandonase más tarde.
Ellos tenían la culpa de todo…
Ellos tenían la culpa de que me dejase, y ahora estuviese tan perdido, tan al borde.
Tom prácticamente me prohibió denunciarlo, simplemente mental, diciendo que no se acordaba de nada, y yo tuve que decir que no había visto quien fue, que le encontré minutos mas tarde.
Me sentí tan impotente… Pero Tom hablaba muy seriamente cuando me advertía que ni una palabra… No lo entendía, no quiso contarme que era toda esa mierda, que tenía que ver con ellos y por que no me dejó inculparlos, así que ahora, realmente desesperanzado de que vuelva después de casi dos años sin saber donde está y por que se fue… He decidido tomarme la justicia por mi cuenta.
Vi atento como el recién llegado, ese que más llamaba mi atención por ser uno de los que llamaron a Tom ese día junto con el chico de pelo rubio y largo que también estaba allí, pero su melena había desaparecido dando lugar a una cresta.
Ese tío rapero, de ropa ancha, de estilo tan similar al de Tom, me acordaba perfectamente de él. Tras saludar a todo el mundo le vi bajar de nuevo y paso prácticamente delante de mis narices.
Sin moverme le seguí con la mirada lateralmente, con los ojos totalmente entornados de ira, eso es lo que me corría ahora por dentro. Pasó frente a mí con paso vacilón, encendiéndose un cigarro, inmediatamente, como una sombra, le seguí entre la multitud que bailaba y abrió una puerta que había al lado de la barra, antes de que se cerrase la sujeté con la mano y mirando fugazmente atrás para cerciorarme de que nadie se daba cuenta entré y la cerré a mi espalda.
¿Qué cojones era esto?
Alce las cejas incrédulo ante semejante… ¿picadero? Si, quizá esa sea la palabra. Una luz rojiza invadía el pasillo que ahora se extendía ante mis narices, con salas a los lados en las cuales la gente tenía sexo descaradamente, habiendo hasta cuatro o cinco parejas en la misma sala, cada cual a su bola, era todo tremendamente bisexual, se veían parejas de chicos y chicas sobre todo, pero había muchísimas parejas de dos chicos también, dos chicas creo que no vi ninguna, tampoco me fijé muy bien.
Todo muy oscuro, no podías distinguir prácticamente la cara de nadie, casi solo se veían las siluetas, los destellos rojos eran lo único que te podía ayudar a ver, pero era un destello tenue para crear ambiente supongo, como un cuarto oscuro, pero algo más iluminado, aquí también sonaba música de lo mas sensual, pero más baja que la del pub.
Pero eso no era lo que me interesaba, así que volví a lo mío, viendo como el tío giraba al final del pasillo adentrándose en otro corredor, yo eché a correr prácticamente, no podía perderlo, uno a uno sería más fácil, todos a la vez me machacarían y este, por el simple hecho de ser al que más recordaba es al que más ganas le tenía.
Había algunos chicos apoyados en la pared del pasillo, supongo que esperando a que entrase alguien que se interesase por ellos.
Disminuí el paso, y fui esta vez, aparentando serenidad, pues el tío se paró a hablar con uno de los chicos apoyados en la pared, yo me detuve también e hice como ellos, me apoyé en la pared y observé.
Se hablaron al oído y ambos asintieron, empezando a caminar juntos. Sonreí con satisfacción pero sin abandonar mi mueca de odio.
O sea que eres maricón… Genial, más fácil me lo pones, ahora podría seducirle y cuando no tuviese con que defenderse ni nadie que le ayudase yo…
Cerré la mano en torno al bolsillo trasero de mi pantalón en el cual escondía esa… Cosa, esa navaja plegable la cual pertenecía a Tom, bueno, ahora era mía, la encontré un día mientras revisaba su habitación días después de haberse ido con la esperanza de encontrar alguna pista.
No iba con intenciones demasiado… Radicales, pero si me encargaría de que se acordasen de mi toda su miserable vida.
Me introduje en la misma sala que ellos, una bastante mas alejada de la puerta y también más vacía pues por lo visto la gente no se molestaba en alejarse y buscar, entraban a la primera que había por eso las cercanas a la puerta estaban tan llenas y estas tan vacías.
Había una especie de sofá al cual se dirigieron, resoplé fuerte por la boca antes de tomar la determinación, había que tener sangre fría ahora dejar mis escrúpulos donde fuese.
Todo resuelto, con paso seguro me acerqué a mi objetivo y me puse frente a él, el chico con el que había entrado el cual estaba a su lado se me quedó mirando, pero no veía bien sus expresiones.
Alcé una mano y con el reveso la pasé desde su pecho hacia abajo mientras le provocaba con mi mirada oscura, totalmente maquillada.
Su interés por mí se hizo evidente en cuanto me plante frente a sus narices y mostré lo que quería, noté su mano cerca de mi cuerpo, sus dedos rozando mi cadera, me entraron escalofríos y evité hacer una mueca de asco ante su contacto, tenia que soportarlo, como empezó a subir su mano por mi costado y de repente la puso en mi mejilla, acariciándome descuidadamente los labios con el pulgar. Le oí respirar fuerte, claramente receptivo a mi persona.
Él otro chico intentó recuperar su atención comenzando a besarle el cuello, pero sus ojos estaban perdidos en mi silueta, notándose como le gustaba.
Noté su mano descender por mi espalda, camino de meterme mano por dentro de los vaqueros incluso, pues al llegar a mi trasero y sobármelo fue con intenciones de introducirla mientras se acercaba a mi boca esta vez.
No pude evitar cerrar los ojos fuertemente esperando a que llegase, y esperando poder soportarlo.
Sin embargo una sacudida me hizo abrir los ojos e intentar ver que había pasado. Me habían agarrado del brazo y tirado de mí, alejándome de mi objetivo.
-¡Eh! ¿qué coño te crees? Yo le vi primero, estaba conmigo.. -escuché decir al rapero, perdido miré ahora como una silueta de detrás de mí avanzaba hasta él y con el antebrazo atravesado entre su cara y su pecho lo empotró contra la pared, apretando, pues oí como el tío hacia sonidos de no poder respirar ante la opresión de ese brazo en su garganta.
Entorné la mirada sin entender, intentando ver las cosas menos difusas, con el corazón a mil. Vi como el chico con el que entró el rapero puso pies en polvorosa, no queriendo meterse en marrones, le seguí con la mirada hasta verle salir y puse mi atención e ese forcejeo de nuevo sin entender una mierda.
Caminé hasta ahí despacio, con prudencia, oyendo como murmullos, como esa silueta que acababa de aparecer le decía cosas al oído al tío, iba todo de negro y una capucha cubría su cabeza, impidiéndome distinguir nada, únicamente que era un chico por la forma de su silueta, la estatura, y en especial esos movimientos toscos. El rapero estaba cada vez más desesperado por respirar. Hasta que se separaron y se oyó tomar una gran bocanada de aire y toser sin parar.
¿Qué coño era esto? ¿Un ajuste de cuentas justamente ahora?
La sala se había quedado vacía, cuando se intuían problemas la gente se largaba, y los pocos que había en la habitación se marcharon.
-Joder… Hostia puta… – maldijo en voz baja el que era mi objetivo, con la mano puesta en su garganta y echándome una mirada fugaz salió de allí.
-No…espera.. – susurré girándome, no podía dejarle escapar, pero de nuevo me lo impidieron…. No podía ser nadie más, ese chico que había entrado estropeándolo todo, me rodeó la cintura con los brazos y me impidió salir tras el rapero.
Empecé a forcejear, jadeando atacado. Pero no sirvió de mucho, él era mucho mas fuerte que yo con diferencia ,conseguí girarme un momento pero en la oscuridad y los tonos rojizos no pude ver mas que como la capucha cubría su cabeza y casi sus ojos, solo pude distinguir como sus labios se curvaron en una media sonrisa que apenas pude apreciar pues consiguió hacerme retroceder y me puso de cara a la pared, reteniéndome ahí con su cuerpo a mi espalda.
Joder, joder, joder…
En el sitio en el que me encontraba es normal esto, pero yo no había venido buscando eso, ¡el puto rapero se me iba a escapar y no tendría otra oportunidad como esta!
-¡No! No, suéltame – dije intentando quitármelo de encima, pero comprobé impotente como no conseguía más que dar algunas sacudidas, sin ni siquiera moviéndome del sitio. Sobre la música oí una pequeña risita, del chico que me estaba prácticamente obligando. Me quedé quieto al percibir como acercaba su boca en mi oído y me hablaba ahí.
-¿Que te gusta que te hagan, preciosidad? – susurro aterciopeladamente, no pude ni siquiera distinguir el timbre de su voz al haber hablado en susurros. Pero noté como esas simples palabras y ese tono con el cual me las dijo hicieron reacción en mí, notando el fuego del morbo correrme por dentro, totalmente contra mi voluntad.
-N…no quiero hacer nada -dije al fin, quieto, notando su cuerpo firme tras la ropa, totalmente pegado a mi espalda.
-¿A no? ¿y que buscabas entonces en el muy gilipollas de Kevin? – volvió a susurrarme, tragué saliva pesadamente.
-Eh.. Yo.. – pero antes de poder decir nada él soltó mis muñecas las cuales tenía empotradas en la pared y ascendió por mis brazos desnudos, hasta mis hombros y con una sensualidad infinita empezó a bajar sus manos por mis costados.
Me dio un escalofrío… Algo en mi no iba bien, no podía permitir esto.
-No, para, ¡no me toques! – reaccioné y dí un codazo hacia atrás, impactándolo contra su estómago de lleno.
-Ugh.. – se quejó y se contrajo un poco hacia atrás, pero el muy cabrón enseguida volvió a empotrarme contra la pared antes de que me pudiese zafar de su agarre.
-¡Ya basta! ¡He dicho que no quiero…! – me encontré con su mano tapándome la boca.
-Shhh… – no notaba cabreo por su parte, no había variado nada de nada, ni siquiera ante el codazo que le dí en el estómago.
Entorné los ojos y fruncí el ceño, notando como me había ruborizado hasta la raíz del pelo al notar como el chico ya estaba empalmado, y su erección daba de lleno en mi culo a través de la ropa…
Dejé de moverme pues mi cuerpo flaqueó al sentir sus húmedos labios sobre mi cuello, moviéndolos con ganas, febrilmente mientras que con la otra mano me había rodeado la cintura para que no escapase, pero al ver que dejé de hacer fuerza descendió su mano por mi vientre hasta el filo de mis vaqueros y con la palma abierta bajó hasta acaparar mi entrepierna totalmente.
Apreté los ojos un segundo y aun con la boca tapada se pudo percibir un leve gemido ahogarse en mi garganta, no lo pude evitar, tras esto dejó de taparme la boca dejando que respirase, tomando una gran bocanada de aire y jadeando como un loco después.
-Quiero follarte… – me susurró de nuevo mientras ahora sus dos manos se encargaban de desabrocharme el botón de los vaqueros, la música a penas me permitía oírle, pero eso lo entendí perfectamente y aun así yo… Yo no hice nada, dejé que lo hiciese. -¿Puedo hacerlo? – tuvo el descaro de preguntarme cuando prácticamente me estaba obligando, aunque ahora yo me sintiese…excitado con todo esto.
Ya había desabrochado mis pantalones y su mano se coló bajo mi ropa interior dando de lleno con mi, a mi pesar, erección.
-Hmm.. – Me mordí los labios y apreté los ojos cuando sin perder tiempo empezó a acariciármela sin ser nada rudo.
Me gustaba… ¡me estaba gustando maldita sea! ¿porque con el tal Kevin casi vomito con un simple roce y con este otro chico yo…?
Y en plena contradicción con migo mismo sus hábiles manos me bajaron los pantalones y los boxers a la vez hasta poco más de debajo del trasero.
Tenía las manos apoyadas en la pared pero ante esto tuve que apoyar también la frete, mirando hacia abajo, como sus manos agarraban el filo de mi ropa y lo bajaba hasta ahí, y mi polla tiesa sobre ellas, las cuales subieron de nuevo, masturbándome con un ritmo algo más rápido, deslizando la mano por mi longitud, siguiendo unas pautas simplemente perfectas, como si el supiese como realmente me gustaba…
Volví a gemir reteniéndome todo lo posible.. Pero no podía, estaba tan excitado, mi erección hablaba por si sola.
Sin dejar de tocarme noté como su pecho se separaba un poco de mi espalda y seguidamente el ruido de una cremallera deslizarse, quitó un momento la mano de mi pene y cuando la volvió a poner, lo poco que podía ver desde mi posición es que su antebrazo ahora estaba desnudo. Jadeando como un loco vi por el rabillo del ojo como caía a mi lado en el suelo una prenda de vestir… Una enorme sudadera negra con capucha.
-¿Te has quitado la..? – jadeé intentando girar la cabeza para poder ver como era él ahora que la capucha no cubría su cabeza, pero no me lo permitió. Agarrando mis rastas desde la nuca me hizo girar la cara a la pared de nuevo, haciendo que muriese de morbo -Déjame verte… – jadeé de nuevo, a cada vez más excitado por esa paja tan espectacular que me estaba propinando.
-No… – fue su respuesta, por supuesto en un susurro.
Gemí de nuevo, al límite de mi aguante, cuando de repente paró y oí el ruido de su cinturón, desabrochándoselo y acto seguido me morí de gusto al notar como deslizaba su polla erecta por entre mis nalgas.
Resoplé hacia afuera, muerto de calor, con las mejillas encendidas y con el cuerpo calentado hasta el borde del orgasmo casi, paró de masturbarme justo cuando iba a correrme, como si realmente supiese como lo tenía que hacer conmigo, pues estaba dando en el clavo una y otra vez.
Llevó su mano a mi cara y deslizó los dedos hasta mis labios entreabiertos, acariciándomelos, haciéndome ver exactamente lo que tenía que hacer, y de nuevo sin poder resistirme ni un segundo obedecí como una perrita obediente ¿qué coño estaba pasando conmigo?
-Eso es joder… – le oí susurrar de nuevo, me mataba oírle, era tan…tan sensual.
Chupé sus dedos con incluso ganas, sabiendo lo que iba a hacer con ellos después, él los sacaba y metía de mi boca, haciéndome hacer una verdadera guarrada, que la saliva chorrease fuera de mi boca y mis jadeos atropellados a causa de la excitación.
Paró de repente, haciéndome hacer un sonido de lo más húmedo con la boca al sacarlos.
Y ya sin importarme una mierda nada más que ese desconocido me follase, colaboré. Con mis antebrazos apoyados en la pared incliné mi cuerpo ligeramente hacia abajo para no estar tan rígido, el chico casi gruñó de gusto al verme hacer eso y acto seguido sus dedos acariciaron entre mis nalgas de un modo apresurado, introduciendo un dedo en mi estrechez en cuanto dio con ella.
-Ooooh… -gemí al sentirlo, como empezó a resbalarlo dentro de mí, notando la humedad y la facilidad con la cual me estaba dilatando, introduciendo otro dedo y moviéndolos dentro de mi con embestidas rápidas y profundas -Ah.. Ah.. Joder.. Hmmm – casi me temblaban las piernas. Mi frente seguía apoyada en la pared, una de sus manos agarrada a mi pelo, y la otra petándome el trasero sin parar, haciéndome morir de gusto, haciéndome querer, desear, algo más, algo mayor…
-Te gusta ¿eh? Si, si que te gusta, que te rellenen bien, joder tienes un culo de escaparate – Dijo adelantando su boca a mi oído, y murmurándomelo todo ahí, mordisqueándome el lóbulo. Dios… Me estaba poniendo enfermo, sus gestos, sus palabras… Por como se pegaba a mi espalda podía deducir que tenía el vientre totalmente plano y duro, era duro contra mi espalda, lo notaba, al no ver nada estos pequeños detalles son los que se me quedaban haciéndome recrear una imagen aproximada en mi cabeza de él…
-Ya.. Joder ya.. – gemí de nuevo al borde, oyendo como sacaba y metía sus dedos de mi culo, haciéndolo todo húmedo, muy húmedo y morboso…
-¿Tienes un condón nene? – me susurró de nuevo, dejándome esta vez oír levemente la gravedad de su garganta. Abrí los ojos al caer en la cuenta, pues claro joder, no puedo dejar que me folle sin condón.
-S…sí, en mi bolsillo – le contesté, yo siempre llevaba condones, pues cuando venía aquí podía pasar algo, algo como esto exactamente…
Se agachó un poco agarrando mis pantalones ya por los tobillos y rebuscó rápidamente, giré la cara discretamente ahora que no me estaba sujetando la cabeza y miré hacia abajo, pues el estaba encorvado buscando el condón en los bolsillos.
Parpadeé varias veces para ver con mas nitidez y gracias a la luz rojiza que invadía la estancia deduje cual era su peinado, era moreno, con el pelo totalmente negro, llevaba… ¿que eran? ¿trenzas? Creo que si, la cabeza llena de trenzas, y las tenía bastante largas, las veía caer por la gravedad.
-Vale, lo tengo -sentenció de repente y se incorporó, yo giré la cabeza de inmediato como si no hubiese visto nada… Pero lo que vi me gustó, joder, tenia pinta de estar buenísimo, quería verle bien…
Oí como rompía el envoltorio con los dientes y escupía hacia un lado el cacho de plástico que había arrancado.
Aun desde la misma posición, de cara a la pared vi como colocó una mano al lado de la mía, con la palma abierta sobre la pared, apoyándose mientras se ponía el condón con la otra y me jadeaba en la nuca prácticamente. Miré su mano, esos dedos que me habían echo de morir de placer hace escasos segundos, pude observar como algo brillaba que me llamó la atención, llevaba un anillo de plata en el dedo pulgar.
Mis distracciones terminaron justo ahí cuando la sentí al fin hacer presión para entrar y solté una exclamación ahogada.
-Hmm joder… – me estaba torturando, rozándome la húmeda entrada sin llegar a hacer nada, haciendo presión, amago de introducirse pero sin llegar a hacerlo, jugando entre mis nalgas – Hazlo…de una vez.. – murmuré agachando mi cabeza, era penoso que yo tuviese que estar suplicando que me la metiesen…
-Pídemelo, pídeme que te folle – dijo con tono ansioso en mi oído de nuevo, haciéndome notar de nuevo la gravedad de su voz, me dio un escalofrío… Se parecía a… – ¡vamos dilo! – y me pude morir de gusto cuando me propinó una buena nalgada, poniendo otra vez la mano en ella y apretándola fuerte – Dios que rico, que rico estas, te voy a destrozar…
Gemí de puro gusto ante sus actos y sus palabras, joder.. Joder… Yo estaba ya chorreando incluso, el fuego que me corría por dentro no era normal.
-Házmelo, ¡fóllame de una vez maldita sea!… – apreté los labios tras haberlo dicho, la única persona en el mundo que me había echo suplicar por que me la metiesen fue Tom en nuestros momentos mas tórridos y morbosos… Y ahora…con el tío este…
Me desesperé al notarla entrar despacio por ser la primera penetrada, introduciéndola poco a poco, haciéndome notar su grosor, se me pusieron los ojos prácticamente en blanco cuando me la encajó hasta el fondo y gruñó en mi oído de puro placer.
-Uhhhm -gimió él y acto seguido ancló sus manos a mi cintura y comenzó a moverse.
Mis dedos se crisparon en esa pared hasta acabar en dos puños y mi mueca de placer era flipante, suerte que él no podía verla.
Comenzó con un ritmo constante y suave para no hacerme demasiado daño, pero conforme mi cuerpo iba acostumbrándose a su presencia y aceptándola sentí como aceleraba, como a causa de la dilatación anterior o la lubricación que llevaba en sí el propio condón su polla se resbalaba dentro de mí con una facilidad increíble haciéndome disfrutar con mayúsculas.
-Hmm aah.. Me gusta… Si.. No pares.. – gemí ante tal torrente de sensaciones, estaba gozando de lo lindo, no podía negar lo evidente y lo decía a viva voz, que me gustaba, que no parase.. Que me encantaba lo que me estaba haciendo…que me encantaba él.
-Eres una preciosidad… Pffff mírate joder… Wow.. – murmuró en mi oído y tras eso se separó para observarme, como me sometía, como me follaba contra esa pared.
¿Cómo llegué a esta situación? ¿Porqué estoy haciendo esto en vez de vengarme?… ¿por qué este desconocido sabía exactamente como hacerme disfrutar? ¿Por que se había encaprichado de mí justamente en este momento?
Las dudas asaltaban mi cabeza irremediablemente, pero al lado de todo el placer que estaba sintiendo, el morbo y la ansiedad por ese chico de mi espalda, todas esas dudas eran desplazadas y aplastadas, quitándole la importancia que merecían simplemente porque yo iba morirme de gusto.
De verdad que iba a morirme de gusto..
-No puedo… Aaah, no puedo.. ¡me corro!.. Uuhm – me mordí el labio agachando la cabeza mientras mis manos se resbalaban por la pared teniendo que apoyarme en mis antebrazos al notar mi cuerpo flaquear.
-Córrete nene…no te aguantes, córrete de gusto, vamos.. – me mataba, esos susurros ahogados y bastos, sus masculinas manos recorriendo mis costados ansiosas sin dejar de dar golpes de cadera contra mi trasero, penetrándome una y otra vez, cada vez más seguido, cada vez más febril y desesperadamente.
-Si joder… ¡si! ¡Dame! ¡Dame hijo de puta, dame! – grité alzando la cabeza, y ante mi petición cumplida… Me corrí.
Mi vista se desenfocó, mis rodillas temblaron, de mi boca entreabierta emergió un fuerte y sensual gemido de éxtasis a la vez que sentí su cuerpo apoyarse contra el mío, rodeando mi cintura con sus brazos en su totalidad, con su polla dentro de mí hasta lo más hondo, con sus labios pegados a mi oído que, tras gruñir al correrse conmigo, dijo algo, algo que no escuché, unas palabras tan suaves que no alcancé a oír sobre la sensual música de fondo.
Abrí los ojos despacio jadeando como un loco, al igual que él, recuperándome de ese orgasmo tan brutal.
-Dime, ¿quién eres? – le pregunté girando un poco la cabeza hacia él. Le sentí separarse, apoyar su frete en mi nuca, suspirar fuertemente ahí y antes de darme tiempo a reaccionar salió de mí y se agachó a recoger su sudadera.
Reaccioné y me giré para ver como caminaba hacia la salida mientras se abrochaba los pantalones.
-Eh! ¡Espera, espérame! – volviendo al mundo real me agaché agarrando mis pantalones y subiéndomelos mientras caminaba detrás de él, no podía dejar que se fuese sin más después de esto – ¡Espera! ¡No te vayas!
Caminé tras él por el pasillo por el cual había entrado hace… No se cuanto hace, no se cuanto tiempo llevaba teniendo sexo con este chico..
Estaba tan aturdido que no fui capaz de darle alcance. Le vi salir y al intentar reunirme con él ya en el pub no le divisé por ninguna parte.
Dí varias vueltas sobre mí mismo pero no veía más que a gente rarísima bailar y bailar. Maldije y dí otro último vistazo arriba peor no le veía, hasta que opté por salir fuera, igual aun no era demasiado tarde para alcanzarle si se había ido.
Salí de allí dándole un fuerte empujón a la puerta y quedándome parado al salir, jadeando y mirando al final de la calle que se extendía frente a mí, no vi más que a un par de putas en la esquina de más allá y una pareja besándose, apoyados en uno de los coches aparcados a un lado de la cera, pero ni rastro de él.
Avancé unos pasos por pura inercia, pero me paré de nuevo sin saber que rumbo tomar.
-Mierda… – murmuré para mí mismo al haberle perdido de vista, al haber dejado que me echase un polvo sin ni siquiera verle la cara ¿a esta mierda había llegado? ¿tan bajo había caído? -¡JODER! -Sin poder controlar la rabia que empezó a apoderarse de mí le dí una patada fuerte a unos cubos de basura apilados a un lado de la calle, frente a una pared llena de graffitis, haciendo que volcasen en un sonido estruendoso.
Quedé parado, mirando al suelo, hasta que un escalofrío me recorrió la columna de arriba abajo al sentirme….observado.
Esa sensación, ese sexto sentido que me había estado dando corazonadas durante toda la noche, lo sentí con más fuerza que nunca, como si mi mente estuviese ansiosa por algo, como si mi alma aletease alborotada ante algo, hoy era un día especial… Lo era, y mis suposiciones de ello fueron corroboradas cuando me giré, dejándome llevar por esa sensación y le vi, apoyado en la pared al lado de la puerta del pub, con la sudadera puesta y la capucha cubriéndole la cabeza de nuevo. Llevándose a los labios el cigarrillo que sostenía con sus dedos y dándole una calada, sonriendo tras haberlo echo y expulsando el humo después.
Entorné los ojos y ladeé la cabeza levemente, era…era como si…
Me mordí el labio inferior y caminé de nuevo hacia la puerta todo lo que me había alejado, queriendo, deseando verle de cerca pues la oscuridad de la noche y esa capucha me lo impedían.
Me planté frente a él, pero a una distancia prudencial, tiró el cigarrillo al suelo y agachando la cabeza para mirar hacia abajo, lo pisó, quedando su rostro fuera de mi vista otra vez.
-Emm… Yo.
-No digas nada – Mis ojos se abrieron imposiblemente y tuve que retroceder un paso ante la impresión… Esa voz… -Siento mucho haber echo esto Bill, pero no podía permitir que hicieses una estupidez.
¡Bum bum! ¡Bum bum! ¡Bum bum!
Lo sentí, mi corazón despertó, empezó a dar golpes fuertes contra mi pecho, queriendo salir de allí de tal sensación que me recorrió entero.
Dios mio… Dios mio… Dios mio…
Me llevé ambas manos a la boca sin saber reaccionar aun, observando como alzaba las manos hasta los bordes de la capucha la deslizo hacia atrás mostrándose ante mí al fin, dejándome verle, dejándome observar y analizar fugazmente ese nuevo peinado y esas fracciones levemente distintas, esa mirada limpia, esa sonrisa…
-Tom.. – mis manos temblorosas descendieron por mi boca dejando salir su nombre de mis labios en un sonido afónico mientras las lágrimas se derramaban de mis ojos en una abundancia casi imposible.
Sus preciosos labios se curvaron en una radiante sonrisa que me hizo temblar entero.
-He vuelto – y tras eso extendió los brazos hacia mí.
Rompí a llorar antes de abalanzarme sobre su cuerpo y rodearle el cuello con mis brazos, apretando fuerte, muy fuerte, notando como él hacía lo propio con mi cintura y elevaba mi liviano cuerpo, cogiéndome en brazos durante unos segundos.
-I..diota.. Idiota.. Oh Tom.. – sollocé y sollocé aun agarrándole fuerte, como si fuese a escaparse.
-Joder cariño… Como te he extrañado, siento mucho haberme ido sin ti, perdóname… – se separó un momento de mí echando la cabeza hacia atrás y buscó mis labios.
Sin soltarle cerré los ojos y correspondí con ganas y fue… Oh dios.. No sabría describir la sensación que se apoderó de mi cuerpo al sentir los cálidos y dulces labios de mi gemelo de nuevo, después de casi dos años sin saber nada de él…
Subió una de sus manos por mi costado y la puso en mi mejilla mientras nos dábamos un profundo beso, despacio, abriendo y cerrando los labios con lentitud, saboreándonos, haciendo sonidos de gusto al encontrarse nuestras lenguas y entrelazarse, lamerse… Era delicioso.
Nos separamos despacio, dándonos fugaces besos mas castos antes de alejar nuestros rostros y mirarnos jadeantes, con el corazón a mil, sin preocuparnos que estábamos en la calle, que nos podrían haber visto… Bah, eso nos daba igual ahora mismo, para mi en el mundo en ese momento solo existía Tom.
Nos soltamos un momento, y nos quedamos mirando, él aun tenía sus manos agarrando las mías y me miró extrañado al ver como yo daba otro paso atrás y mi expresión se transformó y así, con las mismas, le solté un bofetón en la mejilla que le hizo girar la cara, sonando a lo largo de la calle como le había cruzado la cara.
La volvió a girar hacia mí despacio con la mano en el mentón y moviendo la mandíbula.
-Au.. – se quejó, pero después sonrió.
-No te rías… ¡No te rías! ¡Te odio! ¡Eres lo peor! ¡Me dejaste solo, tirado como un juguete usado, y no volví a saber nada de tí, ni una llamada, ni un mensaje! ¡NADA! ¡y ahora…. Vuelves tras dos años y lo único que se te ocurre es… Hacerme…hacerme…eso… – me trabé, ruborizándome al recordar lo que había pasado hacía escasos minutos, dentro de ese cuarto oscuro, y ahora descubrir que ese desconocido que me había echo ver el cielo había sido Tom.. ¿como he sido tan estúpido de no darme cuenta? ¿cómo no he podido reconocerle? -¡Te odio Tom! ¡TE ODIO! – me adelanté y me puse a darle puñetazos en el pecho, lleno de rabia, de impotencia, pero sobre todo vergüenza.
Él enseguida me agarró las muñecas, impidiéndome seguir golpeándole.
-Lo siento Bill, lo siento mucho, no quería hacerte daño… – Paré de intentar golpearle y quedé con mi frente apoyada en su hombro, jadeando y sollozando, estaba que me iba a dar un ataque de tantísimas sensaciones, estaba casi al borde de un ataque de ansiedad, podía notarlo. – Tranquilízate por favor… – me soltó y acarició mi pelo mientras volví a rodear mi cuerpo con sus brazos.
-¿Donde has estado todo este tiempo?
-En Los Ángeles
Alcé la cabeza y le miré, con mi cara mojada por las lágrimas, las cuales enseguida empezó a limpiar con su pulgar.
-¿En Los Ángeles?
-Uhum – asintió mientras me miraba con una expresión de lo más tierna.
Le escruté un momento, sin decir nada, él ahora era distinto, ese nuevo pelo le hacía parecer más maduro, más atractivo incluso… Al cruzárseme este estúpido pensamiento por la cabeza me ruboricé.
Dios…estaba guapísimo, incluso le notaba más alto y más fuerte.
Flaqueé y tuve que desviar la mirada al darme cuenta de todo esto. Dios mio.. Dios mio.. Se me iba a salir el corazón por la boca ¿que era este sentimiento? Es como quien se enamora a primera vista de alguien.. Pero yo ya estaba enamorado de Tom, nunca he dejado de estarlo.
Entonces… ¿Me he enamorado dos veces…de la misma persona?
-¿Bill? – me agarró del mentón y elevó mi cara suavemente – ¿Estas bien? -Abrí la boca para decir algo, pero lo único que acerté a hacer es asentir varias veces como un idiota – Supongo que estás esperando que te dé una explicación – suspiró – Yo volví a asentir. – Vámonos a casa, hay mucho de que hablar.
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-¡¿QUÉ?! ¡¿Un desequilibrio mental?! -me escandalicé en cuanto me lo dijo, tanto que tuve que levantarme del sofá.
-Si… Y la verdad es que no me sorprende nada – dijo él con esa grave voz, más grave de lo que creí recordarla.
-Tom ¿por que no me lo dijiste? ¿por que te fuiste dejándome al margen, sin decirme que tenías problemas? A lo mejor yo hubiese podido ayudarte…
-Oh si, a empeorar, seguramente – me interrumpió, le miré dolido.
-Pero… Yo..
-Bill, me pese o no, esto ha pasado por que había cogido una fijación demasiado exagerada por tu persona, por tu cuerpo, por hacerte mío.. ¿entiendes? Tu no tienes la culpa, pero eras el causante, tenía que alejarme de ti, tenía que hacerlo.. – agachó un momento la cabeza, suspirando. Sus palabras me estaban dañando pero en realidad tenía sentido lo que decía, y más aun después de contarme lo que le había dicho aquél psicólogo esa tarde.
-Pero me dejaste…sin decirme nada Tom.. Yo.. – me mordí el labio, con unas ganas enormes de echarme a llorar otra vez, por mucho que él diga que era su única opción a mí me hizo mucho daño, fue egoísta, muy egoísta.
-Bill se que te he echo daño, se que piensas que no valgo nada – me habló de nuevo, con expresión dolida, yo desvié la vista para no derretirme ante esos ojos – pero te amo, lo hice por el bien de los dos, de mi cabeza, de nuestra carrera… No lo sé.. – volvió a agachar la cara y la enterró en sus manos – ya no se ni por qué o hice… Yo en su momento estaba totalmente convencido de que era lo correcto, ahora ya… No se, alejarme de ti ha sido la peor tortura existente para mi… Aun así, no podía volver, todo se estaba yendo a la mierda.. No se Bill, no sé…
Dejó de hablar y un incomodo silencio se apoderó de la sala.
-Lo olvidaré.. – susurré, él alzó la cara para mirarme extrañado, plantado de pie frente a él. – ..lo olvidaré todo si me juras que nunca más me vas a dejar, que te vas a quedar conmigo para siempre.
-Bill, no voy a quedarme aquí – cerré los ojos fuerte y los puños también, reprimiendo ese sentimiento frustrado que se apoderó de mi – voy a volver a Los Ángeles, pero tu te vienes conmigo.
Dejé de hacer fuerza con los puños y le miré sorprendido.
-Tom…pero..
-Nada, quería dejarlo atrás todo, toda la mierda que llevaba encima, e incluso te dejé a ti que eres lo más importante en mi vida, ahora he vuelto, pero solo para venir a buscarte. Bill, dejémoslo atrás todo, aunque suene cobarde, me da igual, huyamos, vayámonos de aquí y vivamos la vida como nos de la gana.
-Pero Tom… ¿y el grupo? ¿los chicos? – me agarró la mano y me acarició con sus pulgares.
-Ya pensaremos en eso más adelante, ahora necesitamos salir de aquí, necesitamos tiempo para nosotros, para forjar lo nuestro, estar lejos de las presiones de David, de las responsabilidades. – Lo pensé detenidamente, era una locura sin duda, la ida de Tom causó un gran revuelo, y si ahora me iba yo también y sin decir nada…
Una pequeña sonrisa se formó en mis labios.
-Vayamos Tom – sonreí poniéndome de cuclillas frente a él – Llévame contigo, lejos de aquí, iría hasta el fin del mundo a tu lado.
Tom sonrió radiantemente antes de aprisionarme entre sus brazos y llenarme de besos.
-Estupendo, estupendo joder, es lo que necesitaba oír.
-Me da igual todo, me da igual, necesito estar contigo Tom, me he sentido tan solo estos dos años – le miré poniendo morritos mientras frotaba mi nariz con la suya, jugando.
-Pues prepárate, no te voy a dejar ni a sol ni a sombra, voy a estar todo el día pegado a ti. -susurró mientras metía la mano bajo mi camiseta – creí que iba a volverme loco hoy en el Pub.. Bffff no creo haber estado tan cachondo en mi vida, me has puesto malísimo.
-Hmmm… -encogí los hombros ante un escalofrió y ladeé la cabeza para dejar mi cuello a su alcance, el cual no dudo en empezar a besar febrilmente – ha sido genial… No se como no me dí cuenta que eras tu.. – jadeé agarrándome a su sudadera fuerte.
-Bill quiero hacértelo de nuevo – murmuró en mi oído tras pasar la lengua por toda la longitud del lateral de mi cuello.
-Házmelo Tom… Estoy deseándolo.
-Mañana por la mañana nos iremos – habló mientras me quitaba la camiseta y yo me colocaba sobre él en el sofá.
-¿Por qué tan pronto? No hay prisa – bajé mis manos a su cinturón y empecé a desabrochárselo.
-En realidad si, tengo una sorpresa para ti, y quiero que la veas.
-Oh, ¡enséñamela! – me incorporé, sentado sobre su pelvis y le ayudé a sacarse la camiseta.
-No está aquí, está en Los Ángeles, por eso quiero que nos vayamos lo antes posible – sus manos se deslizaron por mis muslos hacia arriba, tocándome con deseo.
-Hmmm entiendo – me encorvé sobre su cuerpo y besé sus labios mientras sus manos se amoldaban a la forma de mi trasero.
-Por eso, voy a hacerte el amor sin parar hasta que amanezca.
-Es una idea genial. -empecé a bajar por su pecho ahora desnudo llenándolo de ardientes besos con lengua hasta estar a la altura de la marcada erección que tenía bajo los vaqueros.
-Oh si… Perfecto – se acomodó, poniendo las manos tras su nuca, con todo su porte, sin despegar los ojos de mí.
-Si, perfecto – le eché una última mirada antes de desabrocharle los pantalones y hacerle a mi novio un gran favor sexual, ese que más le gustaba que le hiciese, ese que más me gustaba darle.
De la noche a la mañana, las piezas descolocadas de mi vida, se colocaron solas en su lugar.
La felicidad viene y se va de un modo imprevisible, y tal como se fue…volvió, y de que manera.
&
Narra Katriel.
Los Ángeles, California. 15:23 de la tarde.
-Fuaaaaaaaaa… – creo que dí el bostezo mas largo de mi vida. Agarré el mando del aire acondicionado y le bajé los grados, de no ser por esa maravilla de aparato estaría derritiéndome con este calor veraniego.
Dejé el mando del aire y cogí el de la televisión que yacía encima de la mesa y aun, con los pies en el cabecero del sofá y la cabeza colgando, me puse a cambiar de canal aunque veía la televisión al revés.
No me enteraba de nada, en todos los canales hablaban en inglés, pero me aburría lo más grande desde que Tom se fue a Alemania.
Dejé la mano sobre el estómago aun en la misma posición, dejando la tele en un canal en el cual estaban echando una película de Disney.
-¡Oh Toy Story! – grité al ver a los juguetes moviéndose y hablando, era una de las películas que más me gustaban en 3D y como en Alemán me la había visto muchas veces me sabía los diálogos -Oh ¿te he asustado? No lo pretendía – puse voz casual, haciendo un gesto con la mano en la cual tenía el mando – Hola, me llamo Woody y este es el cuarto de Andy, eso es lo que quería decir, y también que ha habido una pequeña… Confusión, este es mi sitio ¿lo ves? Esta cama… ¡Aaaah! ¡La autoridad local! – me incorporé y me puse de pie sobre le sofá , con una pernera del pijama subida y otra bajada y los pelos revueltos, agravando la voz exageradamente– Ya era hora de que llegaran, soy Buzz Lightyear – hice un gesto de saludo con la mano mientras que imitaba los movimientos de Buzz en la película. -vengo en son de paz.
-Pues yo vengo en son de guerra como vuelvas a ponerte de pie sobre mi sofá de 1.300 dólares.
Casi me caigo del susto que me dio. Se me calló el mando de las manos y rebotó del sofá al suelo, giré la cara de inmediato y si, había vuelto.
-Bieeeen, ¡por fin! ¡Me aburría muchísimo sin ti Tom! – pegué un brinco del sofá y prácticamente le hice un placaje, abrazándole, era tan grande, tan alto, y como no siempre con sus gafas de sol molonas
-¿Te has portado bien? – me preguntó pellizcándome la mejilla, depositándome en el suelo, pues de pura eufórica me enganché totalmente a su cuerpo.
-Siii, pero me he aburrido mucho.
-¡Hahahaha! Pero si solo he estado fuera dos días – me desenganché de su cuello pues entró dejando las llaves sobre la barra del minibar y arrastrando una maleta enorme que dejó de pie en medio del salón. Caminé tras él y le observé.
-¿Tu te llevaste esta maleta tan grande? – pregunté señalándola, totalmente en la parra. Tom sonrió y giró la cara hacia la puerta, yo hice lo mismo y…
-¡Agh joder! Si ya te lo dije Tom, yo para irme a vivir a otro sitio me tenía que llevar toda la casa conmigo, ¡esta pesa más que esa! ¡Eres un listo!
-¡AAAAAAAAAAH SIIIIIII! ¡lo conseguiste Tom! ¡te lo trajiste! ¡Bien, bien, bien! -Bill pegó un repullo enorme al ponerme yo a gritar de pura euforia y cuando me vio ahí se le desencajó la mandíbula, quitándose las gafas de sol al instante por si no estaba viendo bien.
-¿Pero qu…? ¡¿KAT?! – me señaló con cara de flipado.
-¡¡Hola Bill!! – corrí hacia él contentísimo e hice mi segundo placaje hoy. Bill era más frágil que Tom y ante tal impulso le hice retroceder y acabamos prácticamente en el pasillo. -¡Que ganas tenía de verte! ¡Cuanto tiempo! – le achuché fuerte mientras le plantaba besos en la mejilla sin parar.
-Oh ¡Madre mía! – me separó un momento para mirarme bien mientras me sobaba el pelo, aun sorprendido -¿Esta era la sorpresa Tom? ¿Tenias a Kat aquí contigo?
Oí a Tom reírse y miré hacia atrás sin enterarme del todo mientras Bill avanzaba un par de pasos aun conmigo enganchado a su cuello y cerraba la puerta del apartamento.
-¿No le dijiste que estaba aquí? -Tom negó con la cabeza sonriendo.
-Guau.. Que fuerte, joder como has crecido, a ver mírame – Me separé un poco de él mientras me escrutaba y me acariciaba la mejilla, el pelo, me sonreía. – Dios, estás guapísimo Kat.
Me mordí el labio.
-Tu si que estás guapísimo Bill – me quedé embelesado mirando su belleza, esas rastas negras y blancas que ahora formaban su pelo, ese porte, su ropa, su estilazo, su sonrisa… Joder, era precioso. – Dame un beso – y le puse morros. Pero sentí una mano taparme la boca y los abrí.
-Menos besos a ver si te voy a mandar de una patada a Dortmund, enano mariquita – Tom me agarró de la camiseta y me separó de Bill aun con la mano en mi boca.
-Hahahahaha dios, ¿y estas confianzas? ¿qué me he perdido? – rió Bill quitándose la chaqueta, acomodándose.
-Oh, es que ahora Tom y yo somos íntimos, ya sabes – dije en tono sugerente agarrándome a Tom de nuevo, de su brazo esta vez.
-Agh, si lo sé no te quedas aquí ¿eh? – rodó los ojos en gesto cansino ante mi pique.
-Oooh así que íntimos – Bill entornó la mirada sonriendo. Yo asentí con la cabeza despacio.
-Muuuy íntimos – alcé las cejas varias veces y todo, pero se me acabó el chollo en cuanto Tom me agarró de los mofletes y tiró hacia los lados. -¡Au, auuuu! Eso no Toooom
-Como sigas en ese plan esta noche te vas a ir a dormir caliente y no precisamente de hacerte ninguna obscenidad ¿me entiendes? – hizo una sonrisa de malo sádico mientras me tiraba de los mofletes.
-Te entiendo, shi – asentí mientras fruncía el ceño, haciéndome de repente el serio.
-Bien, así me gusta.
-¡Hahahahaha! Oh dios, ¡pero que monos! Lo que me habré perdido.
Tom suspiró cansinamente mientras me revolvía el pelo esta vez, dirigiéndose al minibar y abriendo la nevera.
-No se como pudiste estar aguantando a esta cosa tantos meses Bill, aquí lleva semanas y estoy por echarle y que duerma debajo de un puente.
-¡Que malo eres Tom! – me crucé de brazos mientras él se servía una copa de algo con alcohol, preparándole otro a Bill.
-¿Pero tu te crees que puedes venir a mi habitación por las noches, mancillando mi intimidad y mi enorme cama de matrimonio toda para mi solito, con la excusa de que te da miedo dormir solo con dieciocho años recién cumplidos que tienes?
Abrí la boca en gesto indignado.
-¡Me estas poniendo en evidencia Tom!
-Hahahaha, ay la hostia -Bill partía de risa apoyado en la barra.
-No te riaaaas Bill, dile que se calle – inflé los mofletes, molesto.
-Va Tom, déjale – rió de nuevo agarrando el vaso que acababa de servirle.
Tom sonrió y se inclinó sobre la barra, agarrando a Bill de la barbilla, haciendo que este se inclinase también y terminasen juntando los labios ignorándome por completo.
Abrí la boca molesto, e iba dispuesto a interrumpirles cuando empezaron a besarse más febrilmente, moviendo los labios, ladeando la cabeza, incluso podía oír a Bill hacer sonidos de gusto y aun más cuando entraron las lenguas en el juego.
Me quedé observando esa escena flipando, casi se me cae la baba. Dios eran tan..sexys.
Rompieron el beso segundos después haciendo un sonido bastante húmedo al separar sus labios, y mirándose jadeantes durante unos segundos.
Algo tan simple como era un beso, ellos dos lo hacía la escena más sensual que jamás se pudiese contemplar, llegando a poner a tono hasta al más homófobo.
-Joder… – murmuré, ellos dejaron de mirarse perdidos en su burbuja y me prestaron atención. – ha sido super sexy.
-¿Eh? – Bill rió – ¿el beso? – yo asentí con la cabeza aun con la boca abierta, cuando me dí cuenta la cerré, parecía tonto o algo.
-¿Quieres ver algo sexy de verdad? – Tom se apoyó en la barra y me miró con una sonrisa pícara.
Sonreí y asentí con la cabeza.
Y en menos de diez minutos nos encontrábamos a pie de playa, parados en el paseo. Yo acababa de llegar pues tardé en prepararme y salieron sin mí.
Tom le pasó el brazo por los hombros a Bill y se quitó el cigarrillo de los labios para hablar.
-Me gusta ponerme allí, junto aquellas palmeras – señaló hacia donde había dicho. Bill asintió y dijo algo más, yo me paré a su lado jadeante por la carrera y al mirarles de nuevo ahora fue cuando me dí cuenta de lo que tenía delante.
Parecía que se habían preparado a conciencia para dejar a cualquiera sin respiración…
Bill con el pelo suelto, unas gafas de sol enormes y chulísimas, camiseta blanca sin mangas, pegada al cuerpo y por encima una camisa de vestir también blanca y muy fina, remangada hasta los codos, desabrochada. Abajo unos pantalones vaqueros rasgados por los muslos, la toalla en una mano y la otra agarrando la que Tom tenía pasada por su hombro.
Con la boca prácticamente abierta ante tanta sensualidad moví mis pupilas a la izquierda para observar ahora a Tom con sus gafas de sol, un bañador hasta las rodillas de ibiscos verdes y blancos, una camiseta de tirantes blanca, la toalla al hombro, una gorra blanca colocada al revés…
-Dios mio… – murmuré prácticamente comiéndomelos con los ojos. ¡Eran tan sexys y tan perfectos que daban asco joder!
Bill era la sensualidad personificada, tanto por su físico, como su forma de ser, de hablar, de actuar, de moverse.
Y Tom, pfff…. Tom era sexo en estado puro, eso era. Ese porte de chuloplayas, esa masculinidad, esa manera de hablar y de mirarte.
Desde luego Tom tenía razón cuando me dijo que si quería ver algo sexy de verdad, si estaba mucho más tiempo con ellos dos al lado quedaría aplastado por tanta belleza.
-Ehhh id tirando, voy al quiosco a comprarme una granizada – les dije caminando de espaladas. Ambos giraron la cara para mirarme, encogí los hombros un momento, me dio un escalofrío, flipa.
-Oh vale, ¡cómprame un polo de hielo! – me dijo Bill. Yo asentí
-Estamos junto a las palmeras ¿eh? ¡No te pierdas! -me gritó esta vez Tom haciéndome un gesto con la mano. Asentí de nuevo y me dí la vuelta, echando a correr por el paseo hasta el quiosco que había unos metros más allá.
¡Estaba huyendo! ¡Cobarde de mi! Abrumado ante tanta perfección que tuve que salir corriendo para que me ocurriese un accidente.
Al llegar al quiosco apoyé la cabeza en el lateral de este, encima del cartel donde se anunciaban todos los helados. Buena excusa, no me había traído ni dinero, ¿como me iba a comprar una granizada ni mucho menos un polo de hielo a Bill?
-Tonto, tonto, tonto – me dí unos cuantos golpes suaves con la cabeza y oí una risa a mi lado.
Giré la cara y vi a un chico rubio sentado en el medio muro que separaba el paseillo de la playa que había justo en frente del quiosco.
-Are you ok? – sonrió mientras le daba bocados a su helado de fresa.
-Eh… Si, si estoy bien, digo.. Yes, yes I’m ok – ¿que coño pasaba hoy? ¿todos los tíos buenos del país se habían puesto de acuerdo hoy para avasallarme con su perfección?
Se bajó de un salto del muro y apartándose el flequillo de la cara, el cual se le ponía en los ojos a causa del aire, se plantó frente a mi.
-Alemán, que casualidad, yo también -sonrió.
Madre mía… ¡QUE TIO MÁS GUAPO!
-Oh… Hahaha si, que casualidad – oh por dios Katriel, un poco más de garbo ¡pareces tonto!
Volvió a sonreírme y me tendió el polo
-Toma – me quedé mirándole con cara de alelado. -¿quieres uno verdad? -ladeó la cara y me miro curioso con esos ojazos verdes, yo seguía embelesado con ese rostro de niño guapo, aunque por la estatura y la voz debería de tener mi edad.
-Eh.. Si, pero no hace falta que me des el tuyo de verdad – hice varios movimientos con las manos, nervioso.
-Oh vamos, cuando te he visto darte cabezazos contra el cartel de los polos me has echo tanta gracia, no tienes dinero para comprarte uno, ¿verdad? – sonrió y se encogió de hombros – por desgracia no he traído más que para un polo, no puedo comprarte uno así que toma este – me lo volvió a tender. Me mordí el labio y creo que me ruboricé hasta la raíz del pelo.
Señoras y señores acababa de tener un señor flechazo
¡Amor a primera vista!
Extendí la mano sin dejar de mirarle y cogí el polo.
-Me llamo Michael, pero puedes llamarme Mike – Oh por dios… Hasta su nombre era sexy.
-Mike… – sonreí mordiéndome el labio – Yo soy Katriel, pero puedes llamarme Kat – alzó las cejas como sorprendido.
-¿Kat? ¿Como gato en inglés?
-Oh, no – reí – Se escribe con K no con C
-Aaaah vale, igualmente, se me antoja de lo más sexy – y para rematar me guiñó un ojo ¡DIJO QUE MI NOMBRE ERA SEXY Y ME GUIÑO UN MALDITO OJO!
-Yo también pensé que el tuyo lo era – respondí a su insinuación, yendo a saco.
-¿En serio? – entornó los ojos y se pasó la lengua por el labio inferior. Taquicardia… ¡taquicardia! ¡el corazón me iba a hacer puenting por la boca! – Oye Kat, ¿que te parece si… A cambio del polo tu sales conmigo esta noche?
¡OH SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!
-Claro – sonreí, intentando reprimir lo eufórico que estaba, había que mantener el tipo ante todo.
-Genial – se inclinó y me dio un suave beso en la mejilla – te espero aquí mismo, a las nueve en punto ¿hecho? – cuando se separó me puse la mano en la mejilla, encantado con su contacto.
-Si.. Hecho – conseguí articular
-Guay, pues hasta luego gatito – se despidió con la mano y saltando el muro con una potencia que me dejó pasmado se alejó corriendo por la playa hasta donde estuviesen sus amigos.
-Ay la hostia… – murmuré mirando el polo y con una sonrisa que no me cabía en la cara.
Eché a correr por el paseillo totalmente eufórico, con el polo en la mano. Tenía que contarles lo que me acababa de pasar
Al llegar a donde se supone que iban a ponerse no vi más que las toallas tendidas en el suelo y la ropa colgando de unas ramas de las palmeras y las gafas de sol de Bill sobre su toalla. Me agaché recogiéndolas y me las puse, sintiéndome guay al llevarlas, estas gafas valían más de trescientos euros, fijo, ¿como lo han dejado todo desatendido y se han ido?
Miré hacia el mar por puro instinto, pero no les vi tampoco.
¿Donde se habían metido?
&
Narra Bill.
-Oooh Tom… Hmm si, dame, dame fuerte… -Gemí alzando la cabeza, con mis manos puestas en sus hombros y las piernas rodeando su cintura mientras Tom me follaba sobre esa roca, con las gafas de sol puestas, poniéndome a cien, con esa cara de sobrado, de no estar sintiendo nada, mientras sonreía con autosuficiencia.
-Eso es, gime, que toda la playa se enteré de lo que te gusta que te pete.
-Hmmm dios… Hasta el fondo.. Oh.. Más ¡si! ¡Más!
-Te encanta, te encanta que te de por culo, mírate – sonrió morboso mientras con sus manos en mi cadera se daba impulso dentro de mí, yo sentado, medio echado sobre esa roca, él de pie.
-Me gusta.. Si… – jadeé ansioso, dejándome hacer sumiso, sometido a su potencia, a su aparente despreocupación y esa manera sobrada de tratarme.
-Eres…precioso maldita sea – jadeó aun alzado sobre mí, me mordí el labio y me incorporé, rodeando su cuello con mis brazos.
-Fóllame Tom.. No pares cariño… No pares..
No dejaba de pedirle, de gemir. Él gruñó con su característica masculinidad y aceleró los movimientos de cadera mientras se agarraba a mis muslos esta vez. Llevándome al límite, tenía el culo empapado por los preliminares anteriores en los que Tom me dejó muerto de placer al hacerme algo que no me había hecho jamás y que, obviamente, me tenía en el límite de mi aguante, y más cuando me penetró y empezó a machacarme la próstata con su enorme potencial.
Así yo no iba a aguantar nada. Tom sabía muy bien como trabajarme.
-Bill joder… Hmm.. – gimió él al fin contra mis labios, cuanto más tiempo estaba penetrándome y más rápido lo hacía iba flaqueando y empezaba a gemir él también, dios… ADORABA oírle, pues no solía deleitarme con ello.
-Si Tom, gime.. Déjame oírte.
-Sabes…que no me gusta gemir… – apretó los labios – pero me puedes maldita sea…me puedes..
Sin dejar de entrar y salir de mí, me besó, para hacer la unión mas perfecta, más increíble, allí entre aquellas rocas al pie del mar, al aire libre. Estaba siendo sublime.
-Dios Tom… No puedo, no puedo aguantar… – Me dejé caer otra vez sobre la roca y esta vez Tom se echó sombre mí, se quitó las gafas dejándolas sobre la roca y apoyó las manos a los lados de mi cabeza, moviéndose sin cesar, sin perder el ritmo.
-Aguanta… Yo no quiero parar aun, quiero sentirte mío más y más… – puse mis manos en su cadera, notando en mi tacto como se movía.
-Tuyo Tom… Ya soy tuyo, oh dios.. – no era capaz de controlar las muecas de la cara, haciendo que Tom viese él placer que estaba sintiendo a través de ellas.
-Mío Bill… Quiero que seas completamente mío, mío hasta lo inimaginable, mío de todas las maneras posibles…
-Oh Tom… Tom.. – no podía… Me iba a correr.
-Bill… -Abrí los ojos y me clavó la mirada hasta lo más profundo – cásate conmigo…
De repente todo mi autocontrol me abandonó y mi cuerpo sucumbió a ese orgasmo que estaba esperando a ser liberado, haciéndome experimentar sensaciones que creo jamás haber sentido, al llegar al cielo tras escuchar esas palabras de la boca de Tom.
Tras haber llegado a lo más alto abrazado al cuerpo de mi chico me separé para mirarle, ahogándome en jadeos, con las mejillas totalmente ruborizadas, e incluso los ojos cristalinos.
-Tom… -le miré esperando que me dijese algo más. Él sonrió jadeante como yo y me pasó la mano por la mejilla acariciándomela dulcemente con su pulgar.
-Dime pequeño, ¿quieres ser mío para el resto de nuestra vida?
-Pe…pero eso es imposible y lo sabes…
-¿Quien ha dicho eso? Bill si tu y yo queremos no hay nada ni nadie que pueda impedírnoslo.
-¿Te refieres a algo…simbólico? – Tom me dio un suave beso en los labios y al separarse sonrió, realmente pleno y feliz.
-Bill aunque pasen miles de años nunca voy a querer a nadie como te quiero a ti y nunca voy a dejar de hacerlo. Si las parejas heteros se casan e incluso las parejas gays ¿por que nosotros no? ¿por que somos hermanos? ¿tu crees enserio que a mi me importa eso?
-Oh Tom… – Mi barbilla empezó a temblar y las lágrimas se agolparon en mis ojos de pura emoción.
-Te amo Bill Kaulitz, te amo a pesar de que tengamos el mismo apellido y por nuestras venas corra la misma sangre, dime ¿quieres casarte conmigo? – Exploté en llanto y me abracé a su cuello.
-S..si quiero, ¡sí! ¡Claro que si!
-Oh pequeño no sabes… Lo feliz que me haces – me susurró acariciándome el pelo mientras aun seguíamos unidos totalmente, frente a un mar en calma y un precioso atardecer que era testigo de nuestro amor sin límites.
Iba a casarme con Tom…
Casarme con el que era el amor de mi vida, casarme con mi mitad, con mi todo, a unirnos aun más si eso era posible, después de tanto sufrimiento, tanto dolor… Unirnos definitivamente de modo que no haya más espacio para la felicidad dentro de mi, esa felicidad que que parecía habernos sido negada y que ahora se abría paso, arrasando con todo, con absolutamente todo.
Ahora nada podría pararnos.
Nada.
&
Dos meses después
-Lo estas haciendo mal, a ver déjame a mi – quite las manos del dichoso nudo de lo más ofuscado y dejé que Kat lo hiciese por mí.
-Nunca voy a aprender a hacer un estúpido nudo de corbata.
-Es porque te tiemblan las manos – rió – estás demasiado nervioso, relájate.
-Si…tienes razón – suspiré fuerte.
-Aun así, esto es más difícil de lo que parece, para la fiesta de graduación de Mike pasó igual, tuve que hacerle yo el nudo de la corbata por que él no era capaz y creo que me salió mal.
-Pues a la mierda – agarré la corbata de un extremo y tiré – Ale, sin corbata, ¿que te parece? – me desabroché dos botones de esa camisa de raso blanca y me exhibí, extendiendo los brazos a los lados.
-Buffff – sonrió mientras se alejaba un poco para mirarme entero – Dios Bill, estás radiante.
Me giré al espejo y me miré. Totalmente de blanco, un traje especial, para una ocasión especial. No era un traje de vestir propiamente dicho, me había vestido de novio… Pero a mi manera.
Los pantalones eran de cuero blanco, ceñidos y brillantes y la camisa de seda. Me había quitado las extensiones blancas y ahora llevaba la melena completamente oscura y lisa y finalmente, como no, los ojos maquillados de negro.
-Bueno – me giré para mirar a Katriel que también se había vestido para la ocasión – ya es la hora – sonreí nervioso mientras encogía los hombros.
-Adelante Bill – me instó él devolviéndome la sonrisa.
Salí de la habitación y caminé hasta el salón donde él me esperaba, de pie, mirando por los ventanales que hacían toda la pared exterior del ático, entrando por ellos una luz resplandeciente que hacían que él se camuflase en ella.
Tom se había vestido de novio… Pero a su manera.
Con vaqueros anchos en un blanco inmaculado y una camiseta del mismo color, con el dibujo de unas alas en la espalda.
Sin ningún complemento innecesario ni nada en la cabeza, exactamente igual que yo.
Cuando se percató de mi presencia se giró y sonrió feliz, tendiéndome la mano, que sin esperar un segundo agarré, poniéndome frente suya.
Katriel salió de la habitación y se sentó en la mesa baja del salón, observándonos, él iba a ser nuestro único testigo.
-Estas increíble – le susurré a Tom sin dejar de perderme en su mirada.
-Tu estás más que eso – acarició con sus pulgares el reverso de mis manos. – Pareces un ángel. – Me mordí el labio totalmente alagado por sus palabras. Kat nos miraba expectante mientras abrazaba un cojín. – Puede que te parezca tópico, pero yo quiero hacerlo así. – Extendió el brazo hacia Kat y este enseguida se puso a buscar en sus bolsillos y le dio algo en la mano, cerró el puño y colocándolo justo frente a mí lo abrió, dejando ver un par de anillos de plata, lisos, brillantes… Sencillamente perfectos.
-Ooooh, no esperaba que… – murmuré mirando los anillos aun. Yo se que esta clase de cosas a Tom no le van, pero quedé gratamente sorprendido ante el gesto.
-Claro que sí, quiero que cada vez que me miré el dedo recuerde que tu levas uno igual, simbolizando nuestra unión, y cada vez que me pregunten confirmarlo, es un anillo de casado. – Me reí al escuchar esto. Tom nunca dejaría de sorprenderme.
Agarró uno de los anillos y me cogió la mano, mirándome fijamente a los ojos.
-Bill… ¿quieres ser mi obsesión para el resto de nuestra vida? – ambos sonreímos al unísono tras tal forma de expresarlo.
-Si, quiero.
-Aaah joder, no puedo, ven aquí – interrumpió el momento y me estrujo fuerte entre sus brazos, haciéndome reír y a Kat también.
-¡Oh Tom! – le reñí.
-Lo siento, no puedo, es que me entran ganas de comerte Bill – se separó y me agarró la mano, colocándome el anillo en el dedo índice de la mano izquierda. Tras hacerlo extendió la mano abierta con su anillo y yo lo cogí.
-Tom ¿Quieres ser mi…
-Si joder, si quiero – de nuevo las ansias se apoderaron de él y me besó, rodeándome entre sus brazos, incluso inclinándome hacia un lado, como en las películas.
Cuando nos separamos agarré su mano y le puse el anillo, sin dejar de sonreír pleno, feliz.
-Ahora tu también eres mi obsesión Tom, la única, para siempre – susurré contra sus labios antes de volver a fundirnos en un intenso beso.
-¡Ay dios que bonito! ¡Vivan los novios! -Kat se subió a la mesa y empezó a dar palmas, haciendo que el ambiente fuese increíblemente acogedor y especial aunque solo estuviésemos nosotros tres para mí…era más que suficiente.
-Tom.. – susurré de nuevo contra sus labios.
-¿Hmm?
-¿Recuerdas lo que te dije que significaban las palabras que me tatué en el costado? -Tom entornó la mirada, recordando.
-Si, pero solo me explicaste una de las partes.
-Uhum, y ahora vas a saber la otra. Grita Tom ¡grita! – mi chico me miró interrogante durante unos segundos.
-¿Que es lo que tengo que gritar?
-Que me quieres, que soy completamente tuyo, y de aquí en adelante, pase lo que pase siempre, siempre voy a volver a ti.
-A tus orígenes…
-Si…a ti.
F I N
Este es un fic rescatado, si te gusta nuestra labor de mantener y compartir estas historias clásicas del fandom, déjanos un comentario.

Amoooooooooo!!!!!!!!❤️❤️❤️❤️❤️🔥🔥🔥🔥🔥❤️❤️❤️❤️❤️ Esto es lo más hermosoo no puedo dejar de amaaaaar amo este fic❤️❤️❤️❤️ Agradezco con todo el corazón que lo hayan rescatado los amoo❤️❤️❤️
Me alegro mucho que aprecies tanto el trabajo del autor, como del staff que se ha dado el tiempo de rescatar y publicar el fic. Un abrazote y te invitamos a seguir disfrutando de nuestra web 😉
Ay por Dios, ésta historia me hizo sentir tantas emociones y esperé tanto por el final que se me hacía tan irreal y me supuse un montón de cosas malas. Pero que viva el amor en todas sus formas, presentaciones, maneras, colores, sentidos, etc… 💜💜💜💜💜
Cuando leo estos comentaros, me da mucha alegría haber podido encontrar estos fics para rescatarlos y compartirlos aquí.
Gracias por apoyar el fandom con tus palabras 😉
Oh por dios, lo que me he reído, lo que me he desesperado, lo que he sufrido y lo que me he emocionado hasta las lágrimas no tiene nombre. Que historia más hermosa. Que final más lindo!
Estoy llorando. Gritenlo, sin miedo. Porque se aman más allá de todo. Por dios…. es demasiado.
Muchísimas gracias por permitirnos leer esta maravilla…. muchas gracias de verdad
Lo más hermoso y loco que leí no puede ser 😭😭😭 que hermoso final x dios🩷❤️🩹
Este fin y el fin grita resen,grita chateau, grita amor,odio,de todo. Sentí tantas cosas leyendo esto,me desespere,reí,grite de todo diosssss que hermosa historia,que bueno que se rescato esta obra de arte 😭🩷 espere tanto por el final,imagine de todo,y al final;fue más perfecto de lo que pensé ❤️🩹❤️🩹
Era grita «reden» 😔 que cosa más perfecta
QUE BONITO FANFIC, EL FINAL ES PRECIOSO Y ME HA HECHO EXPERIMENTAR TANTAS COSAS. HE ENCONTRADO TANTAS SENSACIONES Y SENTIMIENTOS EN ESTE FANFIC QUE SIEMPRE LO RECORDARÉ COMO UNA EXPERIENCIA ÚNICA Y ESPECIAL 😭💗.
Que linda historia gracias x rescatarla me hace feliz y senti tantas emociones llore rei de todo es una verdadera joya
Esta hermosa ha la habia leido hace como 13 años pero la vuelvo a leer y me encanta, gracias por rescatarla!!!
Feliz de que estos fics no se pierdan y ustedes puedan disfrutarlos otra vez 😉
La verdad en el principio me encantó pero ya después de que apareció katrel creo q así se escribe jaja ya noo y además xq el que más sufrió fue mi tomyyyyy y eso la verdad la principio me encantooooooo pero ya después de lo otro noooooooooooo 😔🦕
Muchísimas gracias por haber rescatado este fic!! Lo leí hace más de 13 o 14 años (dios mío , pasó un montón) y releerlo ahora fue un camino hermoso una vez más como la primera vez.
El trabajo que hacen es increíble, de verdad, gracias 🥹❤️