Obsesión sexual 6

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 6

Por Bill

A decir verdad no recuerdo exactamente a cuantas tías me he tirado en mi vida, pero han sido eso, tías.
A pesar de todos los rumores y todo lo que se dice de mí por mi forma de vestir y maquillarme, yo no soy gay. No me gustan los hombres, nunca me han gustado.
Sin embargo todas estas teorías que yo había formado de mi mismo, se desmoronaron en el mismo instante en el que empecé a fantasear sexualmente con mi hermano Tom.

Yo siempre consigo lo que me propongo… siempre. Quizá hago las cosas sin pensar en las consecuencias que acarrearan más tarde. Gran fallo por mi parte, porque estoy jugando con algo muy serio, y hablo por mí, ni siquiera he pensado en el trauma que podría surgir en la cabeza loca de mi gemelo.
Sin embargo Tom no actuaba como alguien obligado y eso es algo que me descolocó totalmente. Pues él no estaba borracho… se le notaba, había estado fingiendo delante de esas chicas, vete tú a saber porqué.
Él estaba completamente lúcido, si no ¿Cómo se explica que no haya ni una pizca de torpeza en sus movimientos? Tom era un maestro en el sexo, su fama estaba claramente merecida.
Yo estaba consiguiendo lo que quería… follarme a mi hermano, pero ahora sin saber porqué toda esa seguridad en mi mismo se había esfumado hasta el punto de estar aterrorizado y quizá, arrepintiéndome de todo lo que habíamos hecho y seguíamos haciendo, deseando que Tom parase antes de que estallase… y no en el sentido sexual.

Abrí los ojos, tenía la vista nublada así que parpadeé varias veces para que mis ojos se aguaran y dejase de ver formas amorfas.
-Hmmm… – una oleada de placer me sacudió el cuerpo y agarré con ambas manos las sábanas, arrugándolas en torno a mi mano.
Estaba seguro de que Tom tampoco había hecho esto nunca, sin embargo no encontré ni punto de comparación a como me la habían chupado otras tías, claramente expertas.
Mi hermano con su inexperiencia las estaba dejando a todas por los suelos, supongo que es por el simple hecho de que es él, que hay algo, no es sexo vacío, no puede serlo pues él es alguien demasiado importante en mi vida, y por primera vez hay algo que no estuvo presente en ninguno de mis encuentros sexuales con las tías… había amor. No amor propiamente dicho, eso serían palabras mayores, pero lo había, era mi hermano gemelo. Irremediablemente… yo le quería.
Me sentía como un crío que está apunto de tener su primera vez…

-…Bill – abrí los ojos y bajé la mirada encontrándome a Tom gateando hasta ponerse encima de mí de nuevo. – …¿estás bien?.. – yo sonreí forzadamente intentando parecer que así fuese, pero olvidé que Tom me sabía leer el pensamiento. – ¿quieres que paremos? – me hablaba en susurros muy bajitos.
-No! Claro que no… yo… – me cayó de un beso.
Ahora el que manejaba era él. Me dejó apuntito… pero no me acabó, supongo que lo hizo apropósito.

Me besó suavemente sin dejar de acariciarme con su mano, yo sentía las punzadas de placer cada vez más seguidas. Apartó la mano de mi pene y la perdió en mi pelo, fundiéndonos en un apasionado beso. Tom giraba la cabeza cambiando de posición, yo le seguía. Se había hecho con el control totalmente, yo era el que obedecía, yo era el sumiso ahora.
Me había dejado totalmente desnudo. Tom aún llevaba la camiseta puesta y yo me aferraba a ella con fuerza mientras él me acariciaba con ambas manos de la cintura al trasero, bajando por los muslos.
El contacto con sus manos me hacía estremecer, más aun cuando se dejaba rozar conmigo. Despacio, muy despacio, sin prisa.
Esto no era sexo.
¿Por qué era tan tierno conmigo?
¿Por qué no me follaba salvajemente como seguramente hacia con todas sus chicas?
¿Por qué se concentraba tanto en mi placer en vez de ir al suyo propio?
¿Sabéis como se llama esto? Se llama hacer el amor.

Nuestras bocas se separaron unos instantes, jadeantes, totalmente cubiertas por la saliva del otro. Observé como Tom se metía dos dedos en la boca y los humedecía, no… los empapaba, tanto que hasta chorreaba. Yo abrí mucho los ojos…
-¿Qu…qué haces? – pregunté asustado.
-Shhh… confía en mí.
Descendió su mano poco a poco hasta mi trasero, yo me tensé. Con la otra mano separó mis nalgas y empezó a tantear con el dedo húmedo… encontró lo que buscaba.
-¡Tom..! ¡no! – le agarré por los hombros con fuerza mientras negaba con la cabeza. El me ignoró y presionó un poco. – Ah..
-Bill, tranquilo, intenta relajarte – dijo aun susurrándome con dulzura. – esto es necesario para que no te duela.
Yo me mordí el labio inferior.
¿Cuándo se había decidido que así fuera?
En ningún momento desde que empecé a querer esto había pasado por mi cabeza que yo fuese el pasivo.
Yo me quería tirar a mi hermano, pero tirármelo YO a él, no al revés.
Aun así no fui capaz de decírselo. Entonces si que es verdad que esta iba a ser mi primera vez… esto no estaba en mis planes, bueno ya que más da, mis planes se han ido a la mierda, todo está saliendo al revés de cómo yo pretendía.
Así que no me quedó más remedio que intentar relajarme. Suspiré pausadamente una y otra vez y me concentré en el rostro de mi hermano.
Si, esto funcionaba, él me miraba transmitiéndome seguridad, me repetía una y otra vez que él estaba conmigo, que no me iba a hacer daño, que iba a tener mucho cuidado..
El tonto de Tom, el salido de Tom… nunca lo habría imaginado, era tan dulce.

Casi sin darme cuenta había introducido otro dedo más y los movía dentro de mí con suaves sacudidas.
Empecé a gemir… al oírme me escandalicé, pero no dejé de hacerlo porque me gustaba lo que me estaba haciendo, sí, me da vergüenza reconocerlo, pero me gustaba…
Se notaba que Tom sabía lo que hacia, no era muy diferente a hacérselo a una mujer, porque si, yo se lo he hecho a mujeres y se de lo que hablo así que supuse que Tom también lo sabía.
-…Bill – me susurró al oído, yo volví de mi burbuja y le presté atención.
-¿Qué..?
-Voy a hacerlo ya – yo estaba perdido en mi mundo así que requerí más información.
-¿El…el qué?
-Penetrarte, te la voy a meter ¿de acuerdo?
Yo abrí los ojos y le miré asustado.
-¿Me vas a meter eso tan grande? – dije señalando su enorme polla. El se rió. – Ni de coña, eso no me cabe a mí. – me estaba empezando a acojonar así que intenté… como diría, cancelarlo.
-Bill la he metido en otros mucho más estrechos que el tuyo, créeme, se lo que hago.
Yo no supe que contestar, me sentía impotente… no podía hacer nada, ya no.
Me abrió las piernas alzándolas hacia arriba y sujetándolas desde los muslos y volvió a meter los dedos húmedos, esta vez mirando.
Cerré los ojos y eché la cabeza a un lado. Que vergüenza, no mires coño.
-Esto ya está Bill, no hay nada más que preparar.
Me agarró de la cintura y tiró de mí hacia abajo, quedándome yo en el centro de la cama, sin la almohada debajo de la cabeza, él se apoyó con una mano en el colchón mientras que con la otra guiaba su miembro hasta mi entrada.
Mi corazón latía a un ritmo vertiginoso… se me iba a salir por la boca.
Mi primera vez… iba a ser mi primera vez… e iba a ser con Tom.
-¡Ah… au! Joder, joder.. ¡JODER TOM! – apreté los dientes con fuerza. Dolía, dolía mucho…
Vi como mi hermano se mordía el labio inferior mientras le corría una gota de sudor por la cara. Ya estaba dentro.
Salió un poco y volvió a entrar, una, otra y otra vez.
Me aferré a su cuello con fuerza una vez que se desplomó sobre mí y empezó a moverse.
-Tom… – dije sollozando contra su cuello – … Tom esto duele mucho…
-Tranquilo… – dijo jadeando al ritmo de sus embestidas – pronto pasará – Le llamé mentiroso para mis adentros, pues eso no ocurría. – Oh… joder, esto es increíble..
Él si estaba disfrutando, no es justo.
Tom a veces alzaba la cabeza y cerraba los ojos mientras de sus labios se escapaban leves gemidos, era taaaan sensual.
Yo ya no sabía ni lo que pasaba, estaba como perdido, solo con mirarle disfrutar a él creí que me iba a volver loco, como altibajos, por un lado sentía como su miembro quemaba mi carne y por otro un placer que me nublaba la vista. En un momento dado, mi cuerpo se acostumbró a la presencia de Tom, estaba totalmente dilatado y eso disminuía el dolor, y he dicho disminuía no lo anulaba.
De repente, como si hubiese leído las líneas de mis pensamientos Tom agarró mi pene y comenzó a masturbarme. Increíble… ahora si. Ahora si que estaba disfrutando.
Empecé a berrear de placer, ya no me importaba que se me oyese. Era lo que me salía de dentro y era raro porque yo nunca había sido tan ruidoso.
Tom solo jadeaba y de vez en cuando soltaba un gemido ronco, el escandaloso era yo.
Que… que sensación, era como un doble placer, placer por los dos lados… era algo increíble ¿a si que realmente se disfruta cuando te la meten por detrás? Nunca lo habría imaginado…
-Si… así, gime que me pones mucho… – bajó y me dio un lametón en los labios.
-Aaam… vete a la mierda Tom… hmm… no pares..
Aquello era un show, estábamos fuera de si. Totalmente descontrolados, nuestra razón fue vencida por el placer y no éramos capaces de pensar más allá de eso.
Puse mi mano sobre la suya y le ayudé a masturbarme pues el estaba más concentrado en embestirme que en otra cosa.
Ya venía… ya venía.
Moví mi mano sobre la suya frenéticamente, él se incorporó quedando de rodillas y embistiendo más rápido.
-Tom…voy a acabar.. ¡Me voy!
Estallé. Miles de sensaciones recorrieron mi cuerpo, fue una explosión, no solo descargándome si no también interior, algo increíble… indescriptible, y grité, grité como nunca había gritado al tener un orgasmo, era mi grito de liberación.
Tom se volvió a dejar caer sobre mí mientras apretaba los dientes y gruñía con su grave voz.
Él había terminado también… y lo noté porque lo había hecho dentro de mí.

Acababa de acostarme con mi hermano… de hacer el amor con él.
Ala Bill, ya lo has conseguido ¿estás contento?
¿Te sientes satisfecho de tu hazaña? ¿te has quedado a gusto?
¿Se te ha ido la puta obsesión de la cabeza maldito anormal?
¿La respuesta…?
… No tengo respuesta…

Cuando me recuperé giré la cabeza a mi izquierda, Tom estaba tumbado boca arriba mirando el techo mientras respiraba entrecortadamente. No pude evitar remojar mis labios.
Había follado con Tom Kaulitz, que honor.
Él giró la cara al sentirse observado, me miró y contra todas mis teorías de lo que podría hacer ahora, como largarse, echarme la bronca o no hablarme de por vida… me guiñó un ojo y curvó sus labios en una media sonrisa sin dejar de jadear.
Yo giré la cara tapándomela con ambas manos y sonreí… sonreí como un tonto.

Continúa…

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