Obsesión sexual 9

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 9

Por Bill

Entré en el minúsculo baño del Tour bus intentando que nadie me viese. Cuando cerré la puerta tras de mi me desmoroné, resbalando mi espalda por la madera hasta quedar de cuclillas, si me sentaba… me dolería.
Mire hacía arriba y tragué saliva mientras mis jadeos iban disminuyendo poco a poco.
Increíble… había sido jodidamente increíble.
Mi corazón estaba desbocado, loco. No paraba de latir y mi trasero me quemaba. Tom se había corrido dentro otra vez, me sentía pegajoso, me daba angustia pero no asco.
Me levanté como pude y empecé a desvestirme. Cuando estuve totalmente desnudo me puse en frente del espejo y me miré fijamente.
-Bill… ¿Qué es lo que estás haciendo? – le pregunté a mi reflejo. Bajé la cabeza derrotado y abrí el agua de la minúscula ducha, no había traído mi neceser de baño, pero no me hacía falta, yo no estaba sucio, no olía mal solamente olía… a sexo.
Pegué un tiritón y me metí bajo el chorro de agua caliente.
Solamente dejé que el agua fluyese por mi cuerpo lentamente, arrastrando todos los fluidos de mi cuerpo, llevándose todo lo que Tom había dejado en mí.
Me estremecí y me abracé el cuerpo con ambas manos.
Esto se nos estaba yendo de las manos, la próxima nos van a pillar, seguro. Hemos sido unos imprudentes haciéndolo ahí, una habitación de hotel es otra cosa, pero… ¿Qué hubiese pasado si Georg o Gustav hubiesen subido?
Sentí pánico de solo pensarlo.
Nos dirían que estamos locos ¡enfermos! ¡que es inmoral! ¡sucio! ¡¡prohibido!!
Me puse ambas manos en los oídos para acallar las voces de mi mente. Definitivamente no había sido una buena idea comenzar con todo esto… todo había sido por mi culpa, por ser un puto anormal.
Lo peor de todo es que yo cada vez quería más y más, que cada día que pasaba estaba más obsesionado con Tom…
¿Obsesionado con Tom? ¿es eso lo que me pasaba? ¿era esa la palabra adecuada para describir lo que me estaba ocurriendo?
No lo se…. Sinceramente ya no se nada.

Cerré el agua y salí enrollándome con la única toalla que había. Me sequé rápidamente pues me estaba quedando helado y me puse los pantalones azules sin ropa interior. Salí del baño dando tiritones pero no me iba a poner la misma ropa sudada. Así que fui directo a por ropa limpia.
Todos estaban aún en el salón, entre risas y conversaciones absurdas, yo me escabullí silenciosamente y subí las escaleras.
Cuando llegué arriba me encontré con Tom echado en su litera boca arriba, con los pantalones a medio abrochar, una mano sobre el estómago y la cara girada hacia la pared. Sus rastas desordenadas ocupaban toda la almohada.
Respiraba pausadamente.
-¿Tom? – le llamé en un susurro pero no me contestó. Se había quedado dormido.
Me cambié de ropa ahí mismo, mirándole de vez en cuando por si se despertaba y me pillaba medio desnudo, una inmensa estupidez por mi parte pues no hay parte de mi cuerpo que Tom no haya visto ya.
Cuando terminé me senté en su cama y le observé.
Alcé el brazo y le acaricié la mejilla con el reverso de mi mano, deleitándome con su suave tacto. Tom suspiró y volvió la cara hacia mí, yo aparté la mano, pero él seguía con los ojos cerrados.
Era tan agradable verle así, me transmitía tanta paz… era tan lindo, tanto… casi sin darme cuenta estaba acercando mi rostro al suyo.
Junté nuestros labios con un suave roce, un escalofrío me corrió de arriba abajo y noté como se me subía el calor a las mejillas.
¿Por qué coño estaba haciendo eso? No deseaba acostarme con él otra vez, entonces ¿Qué necesidad había de besarle?
Nosotros solo nos dábamos besos cuando estábamos teniendo sexo o íbamos a tenerlo, fuera de eso no ¿para qué? No somos novios… no lo somos, a Tom jamás le gustaría eso.

Le besé pausadamente, despegando mis labios y volviendo a unirlos y así varias veces hasta que noté que entreabría la boca, entonces comencé a moverlos despacio, muy despacio y muy suavemente, Tom empezó a corresponderme perezosamente con la misma dulzura, esa dulzura con la que nunca me había besado.
Mi corazón latía más acelerado de lo normal y yo me sentía realmente bien.
Abrí los ojos entornándolos levemente y me encontré con los suyos cerrados, ¿seguía dormido? En un momento dejó de corresponderme quedándose como al principio y respirando armoniosamente.
Yo sonreí levemente y volví a bajar y a depositar cortos besos, muy cortos, pero muy seguidos. Alcé mi mano y le acaricié la mejilla suavemente mientras seguía rozando nuestros labios.
-Hmm… te quiero… – Me despegué de su boca bruscamente y me incorporé.
¿Qué… que ha dicho?
Le escruté el rostro pero seguía relajado, Tom seguía dormido, no había duda. Llevo durmiendo con él desde que nacimos, se cuando se está haciendo el dormido y se la cara que tiene cuando verdaderamente lo está.
Mi hermano dormía profundamente, el corresponder a mis besos lo hizo desde el sueño, pero entonces… eso que acababa de decir…
Me levanté de su cama y me fui a la mía.
Me acosté, corrí la cortina totalmente y me tapé con el edredón hasta arriba.
“Te quiero” el corazón se me desbocó otra vez, tuve que destaparme la cabeza porque me faltaba el aire, podía sentir perfectamente el rubor de mis mejillas, pues ardían, me quemaban.
Pero espérate… quizás no me lo estaba diciendo a mí…
De repente me vino la iluminación. Claaaaaaaro seguramente estaba soñando con otra persona mientras yo le besaba, mientras yo le regalaba mis besos más sinceros… quizá él tenga a otra persona en su corazón, después de todo a mi solo me quiere para pasárselo bien. Si fui yo mismo el que se lo dije…
“ahora tienes un juguete más interesante con el que jugar”
Eso es lo que yo era para él, un juguete…
Me di cuenta de que algo húmedo descendía por mi mejilla lateralmente y se perdía en mi pelo.
Me pasé la mano limpiándome bruscamente, encima voy a llorar… soy gilipollas, gilipollas del todo.

Al cabo de una media hora más o menos oí como Tom tosía, me giré, pues estaba vuelto hacia la pared y escuché atentamente.
Le oí desperezarse y el crujir del colchón al levantarse, oí como sus pies descalzos hacían un sonido hueco en el suelo mientras se alejaba lentamente escaleras abajo.
Suspiré y relajé los músculos, me puse boca arriba tapado hasta la cintura.
Había estado pensando todo este rato, debían de ser las 1:00 de la madrugada como poco ¿Georg y Gustav aun no subían? Que raro, si agudizaba el oído podía oírles hablar abajo en el salón, más bajito que antes pero seguían a lo suyo.
Pude oír como Tom les decía algo, pero no entendí nada. Minutos después oí el sonido de la ducha, supongo que se sentiría incomodo como yo y no podía dormir.
Me quedé mirando fijamente a un punto en la pared, no podía dejar de pensar y hacer conjeturas de todo tipo.
No se cuanto tiempo pasó porque me adormilé, oí como alguien subía las escaleras de nuevo y se acercaba a mi cama, yo estaba con los ojos cerrados y la cabeza hacia el lado de la pared.
Abrieron mi cortina despacio. ¿Era Tom? Si era él, ese olor era el suyo, olía a fresco, a limpio, a hombre, pero seguía oliendo a Tom, su olor ahora era inconfundible para mí.
-Bill… – susurró – ¿estás dormido?
Yo hice como que sí pues no me moví, noté como se hundía el colchón a mi lado, note su presencia, empezó a tocarme el brazo estrujando suavemente con los dedos.
-Bill – me volvió a susurrar muy bajito, esta vez lo oí más cerca, en mi oído.
Yo me moví y giré la cara entornando levemente los ojos.
-¿Hmm? – fue mi respuesta. Vi que llevaba una camiseta blanca lisa, es la camiseta que se pone para irse a la cama, sus rastas estaban escondidas en un gorro pegado a la cabeza, a menudo también se lo ponía para dormir.
-Hola… – me dijo sonriendo.
-¿Qué pasa? – mi voz sonaba afónica.
-Veras, es que quería decirte una cosa. – pasó un brazo por mi cintura mientras se echaba a mi lado por encima de las mantas, yo le hice sitio.
-¿Qué cosa? – mi hermano sonrió y me dio un corto beso en los labios, cuando se despegó es cuando habló.
-Me he dado cuenta de que no puedo estar sin ti, que si tú no estás a mi lado yo dejo de respirar, que necesito sentirte cerca. Sentir que te quedas conmigo, que me eliges por encima de cualquier persona y que me deseas tanto como yo te deseo a ti, y no estoy hablando solamente de sexo. Aunque hacer el amor contigo sea algo que me llena en todos los sentidos, ese placer que siento cuando noto que eres mío y que me encanta compartir contigo. Porque yo nunca he dejado de hacerte el amor desde la primera hasta la última vez hace un par de horas. Quiero que te des cuenta de lo increíble que eres y de lo mucho que me llenas. Eso es lo que siento. Ahora solo respóndeme ¿Quieres estar conmigo? ¿Quieres ser mi chico Bill?
Me dolía el pecho… me dolía mucho.
De mis ojos hace rato que brotaban lágrimas silenciosas, sentí como que me asfixiaba, como si todo lo que acababa de decir se hubiese acumulado en mi interior y se quedaba allí, llenándome, tal y como el me decía. Mi hermano se me acababa de declarar y yo era condenadamente feliz.
Me acababa de pedir que fuese su novio, que locura ¿no?
Sin decir absolutamente ninguna palabra asentí con la cabeza mientras me abrazaba a su cuerpo intentando compartir con él esta felicidad que ahora mismo me embargaba.
Si era yo… Era a mí…
Fue a mí a quien dirigió esas palabras…
-Yo también a ti, Tom… – respondí aun con mi cabeza enterrada en su pecho.
-¿Hmm? ¿qué dices..? – susurró él.
-Nada… nada, que eres un cursi.
-Jajajaja bueno a veces me da la vena melosa, ya sabes.
-Pues me encanta. – dije estrujándole con mis brazos.
-Pues me alegro – respondió el dándome un suave beso en la frente.
Y así permanecimos durante varios minutos más, antes de besarnos con una calidez y una ternura que me da vergüenza describir. Para finalmente separarnos y abandonarnos, yéndose cada uno a su cama, como se supone que debería ser.

Continúa…

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