Fic TWC/Billsack de Bethy Peña

Capítulo 11: Duda

Mientras tanto, en la autopista. El convoy policiaco continuaba su viaje.

Tenían que llegar a Agua Azul, y aunque no era muy seguro es el único lugar donde los menores estarían tranquilos, ya que viajar desde Nevados hasta la casa de Bill sería un viaje arriesgado.

El transcurso fue incómodo. Tanto para los Detectives y oficiales, como para los jóvenes. Todos se sentían tensos, todo estaba mal. Estas no eran las vacaciones que los chicos buscaban. No lo eran.

La primera patrulla, la cual el oficial Steven conducía, encabezaba la movilización. En ella se encontraban Georg y Raquel muy abrazados tratando de protegerse mutuamente. Tenían miedo, pero no tanto como Corie, quien por cierto era trasladada junto con su novio en la patrulla continua. Gustav velaba el sueño de Corie, preguntándose porque ocurría esto. Quería saber porque Bill corría peligro. ¿Qué paso con Bill, antes de conocerlo? ¿Por eso Andrew esta postrado en una cama? ¿Bill es el culpable?

Su mente se llenó de dudas, dudas que le atormentaban, dudas que le hacían desconfiar de su amigo. No era nada bueno dudar de un amigo. Para nada. Sacudió su cabeza tratando de ahuyentar totas aquellas dudas que pronto aclararía. No lo haría solo, Bill tenía que hablar tarde o temprano. Y sí él no lo hacía, quizá el Detective lo haría. Pero alguien tenía que hacerlo. Alguien.

Echó un vistazo hacia atrás tratando de ver el interior de la tercera patrulla, justo la que el William manejaba. En la cual se encontraba Bill, acurrucado en el asiento trasero, donde miraba con melancolía por la ventana una hermosa cascada nocturna que caía sobre ellos.

¿Cómo era posible, que el amor de Tom le afectaba tanto? ¿Cómo? ¿Sí es que Tom solamente lo amaba, verdad? ¿Solo es amor, no? ¿Amor como el que se profesaban mutuamente, verdad?

Se preguntó inseguro, no podía pensar bien. Tom invadía sus pensamientos, cada uno de ellos era ocupado por Tom.

¿Pero dónde quedaba Andrew? ¡¿Dónde?! ¿Por qué habría de ignorarlo cuando está sufriendo? No se lo merecía. ¿Verdad?

Y realmente tiene razón, aunque Tom lo haya protegido y salvado la vida, no podía competir con Andrew. Quien desde el principio lo acepto. Justo como Bill esperaba. Puede que su amor hacia Tom sea más intenso y apasionado, pero Andrew, por la calidad de su amor y apoyo incondicional, ganó terreno en el corazón de Bill. Andrew es el único merecedor de sus sentimientos. Él que se ha ganado parte de su amor, su confianza y lealtad.

Pero además de eso. ¿Cómo estará? ¿Cómo se sentirá? ¿Todo resulto bien? ¿Está fuera de peligro? ¿Ya está descansando?

Se cuestionó de nueva cuenta. Luchando contra el llanto que amenazaba con nacer. Quería estar con Andrew. Quería abrazarlo, besarlo, o siquiera velar su sueño. Anhelaba con todas sus fuerzas protegerlo de Tom, sí una vez le hizo daño, ¿Por qué no podría hacerlo dos veces?

Mientras Bill se encontraba perdido en su mundo. William le miró por el retrovisor y atinó a su preocupación e inquietud. Suspiró contrariado, su novio no tenía que ser protegido por nadie. Solo Bill era el único que realmente tenía que estar protegido. Tanto el Detective como Andrew tenían el deber de hacerlo.

Por el espejo unieron sus miradas, pero no pudo sostenerla. Se sentía mal, mal por el hecho de ver así al pequeño.

Sacó su celular enlazando a su colega. Quería seguir informado de Kaulitz.

&

— Dime…

— Rastréame el número de Bill.

— ¿Por qué? –preguntó confundido.

— Kaulitz tiene sus cosas.

— ¡Oh! Ya veo…–asintió comprensivo y haciéndole señas a su compañero de patrulla, le avisó que haría. Oprimió varios botones, teclas… y después de unos segundos la pantalla azul dio el resultado. Enchinó los ojos para descifrar el mapa, por suerte no era nada complicado.

— Sigue en la ciudad…—

— ¿Aún? –se preguntó William dudoso.

— Sí, a unas calles de donde encontramos a Bill.

— Perfecto. Estén atentos.

&

Colgó y como pudo volvió a guardar a su fiel amigo en su bolsillo.

Algo no cuadraba bien. El rompecabezas no estaba bien hecho, algo desencajaba. Pensó varios minutos pero la duda le carcomía. ¡¿Qué es lo que pasa?!

Lo que pasaba era que no recuerda con exactitud los acontecimientos de hace una hora. No recuerda cómo fue su encuentro con Tom. No recuerda en qué dirección se fue. No recuerda que en el instante que persiguió a Kaulitz, tomaron la desviación hacia esta misma autopista. No lo recuerda.

Por eso su rompecabezas le hacía dudar. Por eso desconoce lo próximo que le espera. Y para ser precisos en Agua Azul.

Donde Tom caminaba empapado hacía el interior de la cabaña. Subió con prisa por las escaleras, dos peldaños a la vez. Llegó a la habitación femenina apropiándose de una maleta. No sabía cómo lo haría, como llevaría a cabo su plan. Pero tenía que intentarlo.

Una vez listo bajo casi corriendo, de un salto se posó sobre la alfombra. Miró a su alrededor. Detallando con más precisión su decorado, no había notado lo elegante y coqueto que era la cabaña. Sin duda alguna, Bill se consiguió buenos amigos. Pero eso ahora no importaba.

Bufó saliendo de sus pensamientos y el discreto sonar de unos automóviles a velocidad llegó a sus oídos. Corrió a apagar las luces que había encendido. El pasillo, la sala y la entrada principal. Salió hacía la playa a través de una ventana de la cocina. Las luces de dichos vehículos se aproximaron. En escasos segundos las patrullas llegaron y pararon a unos cuantos metros de la cabaña.

William salió y los chicos le siguieron reuniéndose frente al Detective. Brian por su parte se detuvo frente a la puerta y examinó su estructura. No era nada fácil tratar de forzarla, así que tendrían una ventaja. Continuó su camino hacía el costado derecho y no se percató de la silueta que corría entre la maleza.

— Ok, bien… Bill tendremos que dejarte aquí con tus amigos…–escuchó a sus espaldas y asintió de acuerdo. Encaminó sus pies hasta ellos y se dio cuenta de la mueca que ponía Bill.

— ¿Pero… y Tom? –preguntó casi alterado, William rodó los ojos. Detestaba escuchar ese nombre de sus labios.

— Descuida, estarán bien. Yo regresaré a la ciudad y lo buscaré… lo encontraré y acabaré con esto –respondió muy seguro de sí mismo.

Bill asintió convencido y tomó la mano de Raquel. Necesitaba sentir a alguien y robar algo de fuerza. Necesitaba tener valentía para afrontar esto. Debía ser fuerte.

Mientras él luchaba contra el miedo que le urgía apoderarse de su ser, William se retiró sin hacer ruido. Pasó a desapercibido ante los jóvenes ya que esperaban lo siguiente. Brian acatando al pie de la letra las instrucciones que le dejó su colega, ordenó que 5 oficiales se adentraran para inspeccionar todos y cada uno de los rincones de la cabaña.

Parecía que todo estaba en calma, no había ninguna sospecha de que algo podría pasar. Todo marchaba bien.

El protegido jaló de Raquel, quien se dejó llevar hacia el interior de la cabaña. Hizo lo mismo con su novio y por último, Gustav y Corie les siguieron hasta llegar a la sala de estar. Donde esta última pareja decidió quedarse para respirar con tranquilidad y para despejar su mente de esta terrible situación.

Ambos se animaron a ver la televisión, pero parecía que el día se puso de acuerdo. Casualmente, había un maratón de terror. Ya sea en uno u en otro. No había canal más comprensivo que los documentales e infantiles. Corie se acurruco en el regazo de su pareja y quedo picada viendo un documental de vida marina.

Su deseo era ser Bióloga marina. Una profesión arriesgada pero maravillosa.

Pero no olvidemos que también el ser Detective como William y Brian tiene sus riesgos. A pesar de que han pasado por muchos casos y situaciones realmente terribles, no dejan de continuar laborando para su gente.

Su objetivo es el retorno del orden, del orden mental por medio de la verdad, y del orden social por medio de la justicia. El Detective distingue perfectamente entre la justicia de los hombres, codificada en leyes, y la idea de justicia, que atiende a una noción ideológico-moral, por eso en algunos casos no entregará al culpable a las autoridades, en estos se tomará la justicia por su mano a sabiendas de que las leyes protegerán al culpable.

En este caso, ellos no buscan llevar el caso a superiores, no. Lo único que realmente quieren y exigen es que Kaulitz sea acabado de una vez por todas. Ya que sí una vez los burló, ¿Quién no les asegura que podría hacerlo otra vez? ¿Quién?

Sí no conociera lo suficientemente a Kaulitz diría que solo está encaprichado, es un estúpido capricho realmente. Pero la verdad es que no es así. No es capricho. ¿Por qué no lo entienden? ¿Cuántas veces más tendrá que explicarles con palitos y manzanas que él sólo lucha por su amor? Solo es amor. ¡Amor!

— Claro, amor…–murmuró Brian estacionando su patrulla un poco más cerca de la puerta principal. Miró a su alrededor y vio a todos su peones vigilar el espacio. Unos jugaban con sus macanas y otros registraban el lugar con ayuda de sus linternas.

Cerró los ojos y se los sobó un poco, el cansancio estaba presente desde hace unas horas, pero no podía darse el lujo de descansar. Para nada.

Sí él no podía descansar, quizá otros si lo harían por él. Ya que en el interior de la cabaña, los muchachos buscaban comodidad y sobre todo paz. La paz que ese mismo día huyó en cuanto sintieron acecho.

Georg vestido con solo una playera y una bermuda, caminó muy gustoso hasta la cocina por un vaso de agua, y algo de comer. Regresó con calma a donde su novia se encontraba y le halló en fiebre de nueva cuenta. Dejó sus cosas sobre la mesita y le cargó en brazos hacía un balcón en el segundo piso. Pasó con cuidado frente a la habitación que Bill ocupaba y pudo oír el llanto de la víctima.

La situación no le gustaba para nada. Sabía escasas cosas del pasado de Bill y de la situación de Kaulitz, solo porque Peck le confió que formaba parte de una Pandilla y el más temido de ahí era Kaulitz.

Un tipo de casi dos metros que con solo una mirada te hace orinar” Según las palabras de Peck.

No conocía su rostro, ni nada que le llegase a imaginar cómo sería verdaderamente.

Muchas dudas irrumpieron su mente. Tenía que aclarar todas y cada una de ellas. Así que mientras cuidaba de su novia, se permitió meditar, analizando cada uno de los puntos y conceptos que conocía.

Continúa…

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por Bethy Pena

Escritora del Fandom

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