Fic TWC/Billsack de Bethy Peña
Capítulo 15: Una vieja amiga (P.1)
Mientras el Detective sufría en su interior, alguien más se serenaba en el armario. Bill soltó un suspiro de alivio y llevó su mano a la puerta para salir, coloco sus dedos con cuidado para no tomarle de sorpresa. Dispuesto a mostrarse, espero unos segundos más para ejercer fuerza pero alguien le cubrió la boca, provocando que el menor gritara por lo bajo.
Kaulitz acercó su mejilla herida al suave cutis de su amado, y tal como si fuese un paño caliente ayudo a que el dolor desapareciera al rozar ambas pieles. Sonrió encantado y con su mano libre sacó la Colt 9 mm, vigilando que William no se acercara más de lo debido.
Un discreto forcejeo hizo que el silencio huyera por la ventana, el Detective agudo su oído y escuchó un crujir dentro del armario, pero al escuchar un grito alarmante, salió disparado hacía el corredor.
Los llantos de Raquel se escuchaban y se apresuró a llegar. En cuanto salió al balcón, vio a Georg cubrir el rostro de su novia quien gritó debido a que el cuerpo de un oficial se encontraba en la arena. Al igual que Brian tenía la cabeza perforada.
Negó varias veces y sacó su celular marcando a la comisaria.
Los refuerzos llegarían, el tiempo es oro. Eso es lo que pensó Tom, ya tenía a Bill, era tiempo de huir juntos.
Mientras el mayor pensaba, Bill no podía procesar todo lo que ocurría. ¿Cómo es que Tom estaba ahí? ¿En qué momento se metió?
Se preguntó pero Tom le interrumpió— Mi amor… ¿Por qué me dejaste? –dijo en tono triste y quizá un poco enojado.
El menor no respondió ya que no podía, Kaulitz le cubría la boca y un poco de saliva humedecía el contacto. La víctima sintió un poco de repulsión por aquello, pero para Tom fue algo extremadamente excitante.
Jadeó por lo bajo conteniendo las ganas de poseer a su amado.
— ¿Estás listo para irnos? –preguntó elevando su querida Colt 9 mm y Bill la observó con detalle.
Era la misma que hace años tuvo entre sus manos, aquella que fue comprada semanas antes de mudarse a Canadá.
Las luces del estacionamiento iluminaban el espacio, Tom descendió de su vehículo y Bill le siguió. Estaban nerviosos, no sabían que pasaría. Solo querían llegar a su departamento y protegerse.
¿Pero de quien se tenían que proteger? ¿Qué hicieron para estar así?
Bill no lo sabía, pero Tom sí… o más bien, tenía una idea de lo que ocurría.
Se adentraron al ascensor y el menor busco el número de su piso, pronto lo encontró y con delicadeza presiono el número 7, dicho botón se ilumino de verde y las puertas se cerraron. Ambos en silencio esperaron con paciencia y cuando las puertas se abrieron, Tom asió la mano de su chico y emprendió la carrera.
Doblaron por la derecha para después girar a la izquierda. En su camino, Tom busco las llaves en sus bolsillos, las tomo pero sus dedos no pudieron sujetarlas. Estaba a punto de regresar pero Bill al estar a unos pasos detrás de él, se agachó y de un movimiento las cogió. Llegaron a la puerta de su apartamento y suspiraron aliviados.
Ingresaron en menos de tres segundos, un nuevo record para el mayor.
Bill encendió las lámparas pero Kaulitz corrió a apagarlas.
— ¡Pero que…! –Tom le cubrió la boca. Mirando a todos lados. Parecía que algo le asediaba.
— No deben saber que estamos aquí…
— ¿Por qué? –preguntó liberando su boca. Tom le miró preocupado y besó su frente.
— No lo sé –confesó ansioso. Bill lo miró preocupado y tomó su rostro, unieron sus miradas y sonrió.
— Tranquilo, estoy contigo…–el mayor asintió tratando de controlar sus nervios. Sus bocas buscaron contacto y cuando al fin sus labios danzaban muy enamorados, un ruido en el pasillo les hizo separarse.
— ¡Mierda!…–corrió en puntitas a la puerta y puso seguro, lo más bajo posible.
— ¿Quién es? –preguntó temeroso el menor y Tom le hizo un ademan de silencio– ¿Qué pasa?…—
— Espera…–pidió y se asomó por la mirilla para siquiera ver quien se acercaba, pero no tenía un buen ángulo.
Otro ruido se escuchó y Tom se alejó de ahí, llevando a Bill a su habitación.
— ¿Qué pasa? –chilló el menor y Tom no supo que hacer.
Continúa…
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