Fic TWC/Billsack de Bethy Peña
Capítulo 19: Aclaraciones que cierran un capítulo (P.2)
Se acercó a su rostro y besó con ganas sus labios, deseando que le correspondiera. Aunque sea por última vez.
Unió sus frentes y sollozó.
— ¡Oh Tom! ¿Por qué? –preguntó sin esperar respuesta– Tomy… No debiste hacerlo. No Tom…–suspiró tratando de suavizar el nudo de su garganta– Pudiste hacerlo de otra forma… pude pensar con claridad e irme contigo, pero no lo hice. No me diste oportunidad. Me cegué… –sorbió por la nariz y le besó por segunda vez.
La puerta abierta a espaldas del Detective permitió la entrada desesperada a un viento lastimero, un viento incapaz de diluir el dolor que se vivía en medio de la habitación. Azotó contra un rostro descompuesto por el llanto. Y silbó entre las rendijas demostrando su lamento.
— ¿Tom? Tom mírame por favor…–pidió sin voz– Amor… Tomy, mi amor…mírame –gimió moviendo sin respuesta la cabeza inerte de Kaulitz– Mírame y sonríe… sonríe como lo hacías… ¡Tom! –grito desesperado. Tom no le hacía caso.
— ¿Bill? –llamo William atónito, las lágrimas se acumularon en sus ojos pero no cayeron, sólo se mantuvieron ahí, esperando saber sí su existencia valía la pena.
— Vuelve…vuelve Tom…–rogó casi sin fuerzas, no podía soportar esto– No mates nuestros días juntos, no los mates… –negó rozando sus narices sollozando sobre sus labios– No me dejes… te necesito tanto Tomy. ¡Vuelve hijo de puta! –golpeó su rostro pálido, la sangre y lágrimas fueron esparcidas, suspiró derrotado.
Tom no quería volver… No quería…
Andrew…
Ese nombre llegó a su mente… ¿Dónde quedaba él? ¿Dónde? ¿Acaso se olvidó de que esta grave?
Abrió los ojos dándose cuenta de lo que decía, pero… ¿Y qué? Ya se había aclarado que Bill amaba con mayor intensidad a Tom, ¿No? Era de esperarse que sus sentimientos le complicaran el razonamiento.
— Tom…Volveré a casa, volveré y te esperare –asintió asegurándolo, asió sus manos para besar cada una– Te esperare a pesar de que me has hecho demasiado daño… pero vivo gracias a ti –depositó otro beso, pero esta vez se prolongó más– Todo gracias a ti bebé. Me siento culpable de todo esto… –acarició sus cabellos y cerró sus ojos recordando sus sentimientos de años atrás– Desde que te conocí estuve Obsesionado por tu amor… pero con el paso del tiempo, me abandonó para ocupar tu ser…–Asintió comprendiendo lo último que dijo. Y era verdad.
Desde el día que vio por primera vez a Tom, sintió que podía confiar en él.
— Llévate a esta preciosura al tercer piso –ordenó Triak apretando las rosadas mejillas de Bill– Después le asignaremos un cuarto para las visitas –sonrió con malicia y lamió sin descaro alguno la nariz del menor.
El sirviente asintió y tiró de Bill sin cuidado. Le obligó a caminar hasta la puerta, pero antes de salir, alguien arribó con el orgullo en alto.
— ¡Hey, cuidado! –exclamó molesto Tom al momento de chocar con Peck. El sirviente sólo bufó, pero antes de continuar Tom fijó su vista en la “bella señorita” que era escoltada a su nueva habitación– Hola princesa –saludó sonriente y Bill no evitó sonrojarse al máximo.
— No puedes hablar con la mercancía…—
— ¿Por qué no? –Desafío el mayor y Peck sólo se encogió de hombros– Eres una hermosura… Lástima que a mí me gusten los chicos…—
Soltó con una disimulada burla, y Bill abrió los ojos iluminado.
— ¡Oh Tom! Sí nunca te hubiese confesado la verdad, no estaría aquí…—
— Bueno, me han dicho que no quieres comer. ¿Por qué, Señorita? –Preguntó con suavidad colocando la bandeja en la mesa– Mira que te dieron buena comida, ¿No te gusta?—
— No…–contestó el menor sin verle a los ojos. Se sentía totalmente vulnerable con Tom. Pero, ¿Por qué con él?
— No me obligues a dártelo en la boca…–bromeó divertido pero algo lo desconcertó– ¿Q-que haces?…–preguntó alterado al ver que la “chica” tocaba con deseo su entrepierna.
— Déjame sentirte…–pidió Bill jadeando por lo bajo. Y Tom obedeció, el roce no le afectaba en nada. Sí no se trataba de un lindo jovencito virgen, nada le podía excitar. NADA.
— Mejor come… o veras que Triak se enojara…–advirtió un poco serio pero el menor no hacía caso.
— ¿Por qué no me tocas? –preguntó con tono meloso guiando sus delgadas manos a su blusa para desabrocharla.
Tom no podía creerlo. Esta chica era más plana que una tabla periódica. Con “eso” el negocio perdería muchos clientes.
Bill observó la mirada decepcionada de Tom, pero continúo.
Continúa…
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