Fic TWC/Billsack de Bethy Peña
Capítulo 2: Recuerdos
A tan sólo 3 horas de la playa, justo en el interior de la casa Trümper. El visitante, se encontraba en la habitación de Bill.
Tocó la pared un tanto extasiado al sentirse nuevamente dentro de esas 4 paredes, hechizado por la dulce fragancia que despedían las pertenencias de su amado, abrió de par en par las puertas del gran armario secreto y se permitió contemplar la gran mina de prendas íntimas como normales a merced de su mente morbosa. Adentró su mano y tomó una camisa para llevarla a su nariz, embriagándose de su delicioso olor.
Sosteniéndola con deseo y locura, buscó restregarla más por su rostro. Jadeó encantado y sin resistirse, procedió a arrancarse la ropa. Pronto se tumbó sobre la cama desnudo, cubierto solamente por las prendas que Bill había usado en los últimos días, embelesado de tanta belleza tomó un diminuto bóxer color negro y lo acercó a su nariz inhalando el intimo aroma que lograba encontrar, con su mano desocupada acariciaba su torso haciendo que su respiración elevase su medida, buscando excitarse con tan sólo una inhalada, tomó más prendas y atendía las suplicas de su cuerpo.
Maravillado ante tal situación, cubrió su pene con la prenda tomada anteriormente y friccionando con deleite imaginó a su dulce Bill repetir una y otra vez su nombre…
– Tomy… ahhh… mmm Tomy… Tom…-
Le imaginó jadear placenteramente al estar con él, le imaginó suplicar que le diera más, que le hiciera llegar al paraíso…
– Más… Tomy más rápido… ¡Dios!… ¡Oh Tom!-
Ante tales suplicas no malgastó ni un segundo, llevando su mano de arriba-bajo, friccionando con más deseo y fuerza la prenda sobre su miembro logró sentir unos pequeños espasmos invadir su entrepierna, continuó hasta que la prenda utilizada mostrase signos de estar impregnada de su semilla humana.
Al mismo tiempo en que este joven enamorado descansaba un poco, sintiéndose totalmente reconfortado. El Detective William no entendía o más bien, no quería saber una vez más todo lo que sucedía.
Se encontraba en su despacho con Brian, quien trataba de calmarle un poco los nervios. Ya tenía media hora así y sí continuaba no llegarían a nada.
– Debes tranquilizarte -sugirió su colega mirando a William que caminaba en círculos como un tigre enjaulado.
– ¡Pero dime! ¡¿Cómo carajo sucedió esto?! -se apoyó sobre su escritorio mirándolo fijamente- ¿Acaso tengo que exterminarlo, para que todo termine?-
– Es la mejor salida-
William bufó ya que Brian tenía razón. La única manera de finalizar esto, seria borrarlo de una vez de la faz de la tierra.
Con decisión, asintió y dos oficiales ingresaron sin reparar en la secretaria. Uno de ellos, alzó un folder amarillo. En cuanto el Detective examinó su contenido, cerró los puños.
– Sucedió hace cuatro días…-apuró a decir el más pequeño de los dos.
– ¡¿Por qué tardaron tanto en notificar?!-
– La corte es primero…-
– Son unos incompetentes… ¡Brian! -Llamó a su colega quien alzó la mano, para hacerle saber que se encontraba ahí presente- ¡Oh lo siento! -Se disculpó y Brian sólo asintió restándole importancia- Debemos actuar de una vez por todas-
– Dime-
– Debemos poner a Bill a salvo -contestó y los tres se quedaron observándolo como si acabara de decir que el cielo es azul.
– ¡Obvio que tenemos que resguardarlo! -respondió Brian molesto. Tomó el informe leyéndolo dos veces, esperando no olvidar nada.
Notando que aún tenían compañía en el despacho, William salió de ahí junto con Brian y llamó a un oficial que comía una deliciosa rosquilla rellena.
Apresurándose, se limpió las migajas que quedaron en su uniforme y salió trotando para alcanzar a los Jefes y dirigirse al hogar de la víctima.
– Aún no me queda claro este asunto, pero solamente es cosa de proteger a Bill, ¿No es así? -preguntó un tanto nervioso aquel peón que les acompañaba.
– Mira, hace años -comenzó el Detective William- Aproximadamente un poco más de 4 años, para Bill fue una pesadilla. Él fue secuestrado cuando tenía 14 años, había ingresado al tercer año de secundaria, lo inició en su segunda escuela donde conoció a un tipo llamado: Georg Peck. Peck era parte de una organización que hacía Trata de blancas, y como el pequeño tenía o tiene rasgos y actitudes femeninas, fue confundido de tal manera. Un día, después de clases quedó de verse con Peck en su casa, según asuntos de tarea, pero fue todo lo contrario, fue raptado y llevado al mercado negro. Nosotros al ser notificados de su desaparición, nos movilizamos de inmediato-
– ¿Y él?-
– Fue trasladado a un Casino prestigioso. El dueño era quien se ocupaba de esos negocios. Nadie se dio cuenta de la realidad de Bill, pero cuando todo mundo se enteró que es hombre, lo maltrataron físicamente a punto de casi quitarle la vida…-
El trabajo había terminado por hoy. Jim quería olvidar el mal rato que vivió hace unas horas. Así que con muchos ánimos se dirigió al tercer piso, donde se encontraba la «carne nueva».
Olvidándose de llamar a la puerta, se adentró observando con detenimiento la habitación. No había ventanas, ni siquiera alguna lámpara que le ayudara a encontrar a la que le «relajaría».
Cerró la puerta a sus espaldas y por fin, pudo hallarla – ¿Cómo estas cariño?….-preguntó con tono meloso. Y quien se encontraba hecho bolita en el rincón, era Bill, que buscaba tranquilizarse- He tenido un día pesado, ¿Podrías atenderme?-
Bill bajó la mirada a punto de romper en llanto, suspiró aterrado esperando algún grito exigiendo atención.
– ¿No has escuchado?… ¡Hey! ¡¿Eres sorda?! -Tomándolo del brazo le zarandeó de forma en que quedaran frente a frente- Así me gustan… que sean sumisas…-
– Déjame por favor…-logró articular mientras se arrastraba hacía atrás.
– No, no llores preciosura, sólo quiero que me atiendas -dijo tranquilamente y tiró con fuerza de la poca «ropa» que le cubría.
– ¡No…Suéltame!-
– ¡Es mejor que cooperes, linda!-
– ¡No! -gritó a punto de flaquear y terminó mostrando la intimidad de su ser.
– ¡Hey! ¡¿Eres hombre?!… ¡Maldito marica!…-exclamó y sin pensarlo dos veces salió en busca de ayuda.
El escandalo llegó hasta la oficina de Triak, quien mandó a sus «sirvientes» a verificar de que se trataba, en cuestión de minutos la puerta de su oficina se abrió de golpe, dejando tirado a Bill en el suelo. Todos vociferaban al mismo tiempo. Golpes, patadas y uno que otro escupitajo fue descargado en el menor, quien trataba de cubrir su cabeza para no recibir un daño más severo.
La sangre corría por sus labios y su costado izquierdo era adornado por unos espantosos moretones.
– Pero antes de que se agravara la situación, Bill fue de cierta forma protegido por un cómplice de aquella organización: Tom Kaulitz, el tipo le cuidó de una forma extraña. Cuando Bill estuvo a punto de ser vendido a otro Jefe, Kaulitz pagó una gran cantidad por él, y no sólo porque quisiera ayudarlo, sino porque lo quería para él…-
– ¿Entonces qué dices, querido Stu?-
– ¿Puedo confiar en tu palabra, de que es 100% Virgen?-
– Confía en mi…-tomó un trago de su bebida y relamiéndose los labios pensó unos segundos- Debo confesarte que uno de mis muchachos intentó algo con él, pero… ¡Ja! No pudo terminar su cometido-
Mientras ambos líderes negociaban, debajo de aquella habitación, justo 5 metros en el sótano, un inocente y aterrado adolescente aferraba la sudadera de Tom.
– ¡No dejes que me lleven!-
– No lo hare precioso…-
– Por favor, haré lo que quieras, pero no lo permitas…-
– ¡No lo haré! -respondió nervioso, esto sería un poco difícil. Le tomó del rostro y besó su mejilla.
– ¡Kaulitz!… trae al marica -ordenó Peck desde las alturas.
– Ahora voy -respondió mirando nuevamente a Bill- Confía en mi -el pequeño asintió casi convencido y se levantó para ir al exterior.
Una vez ingresando al gran salón, Peck tomó a Bill y de mala gana lo posó frente a Stephan, el Líder registró cada centímetro cuadrado de Bill.
– ¡Es hermoso! –
– Gracias… ¿Y bien, que dices? -preguntó Triak sonriente… Está claro que sería un buen negocio.
– ¿Te parecen 50,000 dólares?-
– Ammm creo que el chico vale más…-
– ¿55,000 dólares?-
– No lo sé, ¿Qué tan valioso es para ti?-
– Tienes razón -respondió Stu dándose el lujo de imaginar las deliciosas noches que tendría con el adolescente- Te daré 70,000 dólares por él… ¿Es un trato?-
– ¡Por supuesto!… Kaulitz -llamó Triak chasqueando los dedos- Prepáralo-
– ¡No!…-exclamó haciendo que Bill suspirara aliviado.
– ¡¿Qué?!-
– ¡No lo hare! Es más…-miró un segundo a Stu, quien tenía cara de pocos amigos-Duplicaré el precio que te ha dado…-
– ¡¿Qué carajo estas diciendo?! -se levantó Stephan ofendido. Bill comenzó a temblar y el interesado aferró su brazo un tanto posesivo.
– ¡Cierra el puto hocico!… -ordenó Tom y se dirigió a su Jefe- ¡Te daré 150,000 dólares por él!-
– Ya veo…-alzó las cejas comprensivo, divagó unos segundos y finalmente sonrió- Georg asegúrate de que Kaulitz reclame como se debe a su chico -se giró para tomar a Bill. Stephan lo permitió, ya nada podía hacer- Pero primero…-caminó hasta el sirviente y susurró en su oído.
– Pronto el Jefe en mando se opuso y sentenció a Kaulitz de una forma normal para ellos. Días después Kaulitz encontró a Bill inconsciente en su departamento, había sido violado por el mismo Jefe, y él con todo el coraje que pudo haber reunido asesinó a todos los integrantes de esa organización, uno a uno fue cayendo de diferentes formas. El más cruel fue Peck. Se encontró su cadáver destazado en los sanitarios de un bar -los recuerdos de aquel día irrumpieron su mente y agitando su cabeza trató de borrarlos- Posteriormente se llevó a Bill a Canadá, ahí se hicieron pasar como primos y vivieron unos días en un hotel. Después de acostumbrarse a la compañía de Kaulitz, Bill se enamoró de él, pero eso terminaría hasta que, viendo lo agradable de su relación le agradece su apoyo y le pide que le dejase libre para regresar con su familia…-
– Tom, amor… ¿Podemos hablar?-
-Claro pequeño -asintió terminando su soda y caminaron juntos hasta la pequeña sala de estar- ¿De qué quieres hablar?-
– ¿Sabes?… Ha pasado mucho tiempo y creo es tiempo de que continúe mi vida-
– ¿Cómo dices? -preguntó confundido.
– Me refiero a que estoy en deuda contigo. No me alcanzaría la vida para agradecer todo lo que has hecho por mí… -tomó su mano- Tom… Tomy me gustaría volver con mi familia, les echo mucho de menos… y también necesito regresar al estudio-
– ¡¿Quieres abandonarme?! -de un tirón se soltó de su agarre y Bill inmediatamente le tomó del rostro para calmarlo.
– No, no quiero perderte… pero…-
– ¡Pero nada!-
– Pero… Tom, yo te…-
– ¡Cállate! ¡Nunca me dejaras!… ¡Eres mío!-
– Él sin pensarlo la agrede físicamente, después de eso lo obliga a ser su mujer para que le sirviera en el hogar. Dos años y medio después de su secuestro regresa a la ciudad sin saber el motivo y la forma de cómo lo logró. Pasó medio año con Psicólogo y por fortuna dejó atrás el pasado tratando de llevar su vida normal; pero su seguridad nuevamente peligró, porque Kaulitz lo siguió y en cuanto tuvo oportunidad ingresó a su casa, donde por suerte no se encontraba ya que tenía una cita con su pareja. Cerca de las 9:35 PM, el pequeño se encontró una terrible escena-
– Bien, hemos llegado-
– Si… Gracias amor -dijo acortando la distancia entre ambos para depositar un dulce beso en los labios de su chico.
– ¿Te veo mañana?-
– Sip, ahora me voy antes de que mi papa se enoje -soltó divertido y nuevamente besó a su novio.
– Te amo -finalizó Andrew con un suspiro, Bill descendió y el chico esperó unos segundos más, cuando al fin el menor le dedicó una última mirada, arrancó su Jetta retirándose del suburbio.
Desde la puerta observó cómo Andrew se marchaba, sonrió encantado metiendo una mano al bolso para sacar las llaves de su hogar.
– ¡Llegue! ¿Papá? -Llamó esperando alguna respuesta, pero nadie respondió- Seguramente están «ocupados» -soltó bromista y se dispuso a dejar su abrigo en el armario.
Al cerrar la puerta, se percató de que el peluche favorito de Katherine -su hermana- se encontraba sobre la maceta.
– ¡Katie! ¡Cui Cui está aquí! -dijo esperando a que su hermanita llegara por él. Pero nunca sucedió. Se extrañó un poco, pero restándole importancia lo escondió dentro del armario.
– ¡NO SE!-
– ¿Mamá…? -giró su vista hacía el corredor y una sombra se reflejó en el suelo, él por inercia atinó a esconderse dentro del reducido armario.
– ¡DIME DONDE ESTA!-
– ¡NO SE!-
Al reconocer la voz de aquel sujeto su cuerpo se bloqueó, el llanto apareció en escena y buscó la manera de que su respiración no fuera percibida.
– ¡Maldita!-
Gracias a la lámpara de ahí confirmo que era Kaulitz quien agredía a su madre, que de un fuerte golpe la estampó contra la pared justo frente a la puerta del armario. El espectador pudo observar el rostro de la madre que expresaba desesperación, inquietud y miedo.
– ¡¿Dónde está?!-
– ¿Mamá? -murmuró a duras penas y su madre se percató, abrió los ojos aún más sabiendo que su pequeño corría peligro.
– ¡¿Dónde está?!-
– ¡No está aquí!-
Tanto madre como hijo, unieron sus miradas… una rogaba que no dijera nada y otra se rehusaba a cooperar. Los ojos de su amada madre se cerraron aceptando su destino y al abrirlos transmitió un mensaje que era fácil de entender: Te amo mi niño.
La paciencia de Kaulitz llegó a su fin y sin dudarlo apuñalo el frágil cuerpo de la progenitora…
– Y al saber de quien se trataba salió en busca de ayuda, desgraciadamente Kaulitz le emboscó y se vieron la cara por primera vez en tres años. Recibimos un llamado de los vecinos que informaron escuchar gritos, en cuanto llegamos encontramos a Bill tirado al pie de las escaleras, y a Kaulitz tomándole el rostro muy feliz de encontrarlo…-
– También, por desgracia, se hallaron los cuerpos de sus padres y hermanas con al menos 5 heridas de arma blanca y una terminal. Detuvimos a Kaulitz y le mandamos a una institución que hasta el día de hoy sé que no era de confiar. Él tuvo que reconocerlo para que el caso siguiera su proceso…-concluyó Brian molesto.
– Bill, pequeño…-llamó el Detective desde la puerta y se encaminó hasta el chico, quien estaba acurrucado en el sillón cubierto por una manta. Se acuclilló frente a él angustiado y acarició su cabello- Tendrás que reconocerlo para que continuemos-
– ¡No tengo que reconocerlo!… ¡Sabe muy bien que es él!-
– Lo sé, pero es necesario… después de esto, estarás más seguro, te lo prometo-
Asintiendo sin ganas se levantó tratando de caminar al lado de William, llegaron a una puerta metálica y se abrió para que ingresaran; le indicaron que esperara ya que pasarían a Tom para ser reconocido. A través de la ventana de cristal, pudo ver como Kaulitz era sometido y en cuanto se vieron el mayor forcejeó logrando soltarse del agarre del oficial para correr junto a su pequeño
– ¡Bill… amor no me dejes!-
– Es él…-dijo inmediatamente mirando hacia otro lado.
– ¡No mi amor…! ¡Yo te amo!-
– Cállate…-rogaba Bill fuera de la estancia donde se encontraba Tom, quien daba de puñetazos al cristal blindado.
– ¡No mi amor! ¡Yo te haré feliz!-
– Por favor, no puedo estar más aquí…-dijo a William quien le abrazó e hizo que lo escoltaran a casa de unos familiares.
– ¡NO!… ¡Bill! -golpeó cerca de 10 veces más el cristal.
– Llévalo a la celda, ahora vuelvo -comentó el Detective mirando con coraje a Tom, el joven sintió su sangre hervir al verlo tocar a su amado.
– Qué horror. No me imagino que habrá sufrido-
– Y el malnacido se excusa que lo hizo por Amor–
– Es un psicópata…-finalizó dando vuelta en la desviación continúa, justo la que llega a Ciudad Esmeralda.
En todo el camino recordaba una y otra vez las palabras que Tom vociferaba. Como golpeaba a los reos en el cerezo, recordó el buen puñetazo que le propinó cuando Kaulitz le escupió en la cara por haber tocado a Bill.
Todos y cada uno de sus encuentros los recordó sin evitar sentir coraje.
¿Cómo es que Bill pudo haberse enamorado de Kaulitz -el peor humano que pudo haber conocido-?
¿Cómo llegó a suceder esto? ¿Por qué justo cuando él se juró no volver a pensar en Bill? ¿Por qué?
Continúa…
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