Fic TWC/Billsack de Bethy Peña
Capítulo 20: Aclaraciones que cierran un capítulo (P.3)
— Tócame… por favor…–gimió Bill despojándose de la estorbosa falda que cargaba– Vamos, tócame…
Exigió y Tom al darse cuenta de lo que tenía frente a él, no dudo un segundo y devoró con ganas los suaves labios del chico.
¿Cómo no se había dado cuenta de esto? ¿Cómo Triak fue tan idiota de no darse cuenta de que su “Preciosura” en realidad era un hombre? ¡Un chico!
Bufó divertido. Triak siempre ha sido un imbécil, y sí tenía a este tesoro en sus narices, no podía desaprovechar la ocasión.
Quizá Triak sí era un imbécil, bueno… no del todo. Pero tanto él como la mayoría de la organización desconocían que Triak sabía exactamente la realidad sobre Bill. Sólo Peck guardaba ese oscuro secreto. Desde el día que Triak pidió de su ayuda para conseguir chicos vírgenes, no dejó de pensar en el nuevo de la escuela. Bill.
Bill fue la primera mercancía que Triak pudo conseguir para algunos Socios. El primero en ser parte de sus negocios. El primero en ganarse su compasión y piedad. Por eso al tener unos interesados mintió sobre su posible fallecimiento. Mintió porque a pesar de ser una carnada increíblemente exquisita, supo que no era justo para él, no para Bill, no. No se merecía esto…no él.
Pero después de la pequeña o más bien, gran indignación de sus ciervos, no tuvo más opción que buscar un buen candidato para su chico. No dejaría que sus sirvientes continuaran maltratándolo, mucho menos se podía arriesgar a que lo llegasen a lastimar, no aceptaba siquiera una cicatriz más en el menor. Ni una más. Por eso, mientras encontraba a un líder dispuesto a pagar y cuidar bien de él, le mantuvo cautivo en el sótano del edificio, justamente al cuidado de su seguidor más leal y sobre todo, el más valioso de su organización.
Tom podía hacerse cargo de él, era el más cuidadoso y atento con la mercancía. Eso le dejaba tranquilo, desconociendo su romance secreto.
No fue hasta el día de la verdad, el día en el cual Bill seria propiedad de alguien más, de alguien que sería capaz de protegerlo y valorarlo como se merece. Él día en el que comprendió completamente la actitud de Kaulitz con el menor, el día en que su tranquilidad se desgarró al saber la estrecha relación de ambos, el día que no pudo más que aceptar el reclamo de su aliado y dejar que ambos se largaran de sus aposentos.
Se iban, pero él se vengaría.
— Tomy… mí amor. Te amo tanto, que me gustaría empezar de nuevo –suspiró mordiendo su labio inferior– Pero ahora debo dejarte ir, sólo te pido…que vuelvas… –finalizó llevando sus dedos a los ojos inexpresivos de Kaulitz. Con una ligera presión deslizó sus parpados y bloqueó cualquier contacto visual.
¡¿Escucho bien?! ¡¿Bill lloraba su muerte?! ¡¿Bill confesó su obsesión?! ¡¿Fue el único que permitió que todo esto se intensificara?!
¡No! ¡No, no, no y no!
Se gritó William en pensamientos corriendo a todas aquellas estúpidas preguntas. Pero algo era cierto. Bill vive gracias a Tom.
El Detective se sintió completamente burlado, pero no dijo nada. Sólo se concentró en procesar toda esta información, digerirla con calma para después desechar todo poco a poco.
Suspiró y se percató de lo débil que se erguía el joven. Bill se puso de pie y rompió a llorar como años antaño no lo hacía. Un llanto imposible de consolar. Se acercó con cuidado, botando el arma a su costado y extendió los brazos para que Bill se acunara en ellos y compartieran su dolor.
William perdió a sus peones y a Brian, quien fue su compañero de trabajo, colega, amigo e incluso casi hermano. Pero Bill perdió más que eso. Perdió a su familia, parte de su vida, su seguridad, confianza y sobre todo al primer e inigualable amor de su vida.
Afortunadamente el capítulo de Kaulitz por fin llegó a su fin.
Llegó a su fin permitiendo el comienzo de otro, otro que quizá continúe con la misma historia.
Continúa…
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