Fic TWC/Billsack de Bethy Peña

Capítulo 3: Inicio

La entrada del suburbio les recibió muy sonriente. William aceleró al ver el hogar de Bill y al arribar se percató de que la casa estaba sola.

Al parecer no está…–buscó poder observar por las ventanas, pero fue imposible.

El peón se acercó a la puerta y tocó el timbre 3 veces, desde la esquina William se le quedó viendo. Esperando sí por alguna obra del espíritu santo salía alguien.

No hay nadie—

¿Ni algún familiar? –Brian negó con la cabeza– ¡¿Vive solo?! –preguntó asombrado el peón.

Sí, a pesar de que no estoy de acuerdo… ha decidido vivir solo en esta casa. Él ha sabido afrontar esto… -dijo con aire melancólico y sonrió de lado– ¡Ok! necesitamos poner un perímetro y Jack…—

Señor—

Te quedaras aquí vigilando los cuatro puntos abiertos de la casa, sí necesitas ayuda llámalos…–la orden fue acatada rápidamente y William se giró hacía su colega– Brian, quiero que rastreen el número de Bill y localiza a los familiares de Andrew Deep, seguramente sabrán en donde esta…—

Enseguida…–asintió alejándose unos pasos para comunicarse con la comisaria.

¿Dónde estás Bill? –preguntó al viento que le acarició e hizo que sus lágrimas se secaran.

Sintiéndose irritado y fastidiado de lidiar con Kaulitz, otra vez, el Detective después de establecer en perímetro y la seguridad adecuada se retiró rumbo a la comisaria para equiparse lo mejor posible.

Dadas las 5:00 de la tarde -según el reloj de Corie- Un grupo de adolescentes se encontraban muy alegres jugando en la playa, tenía casi tres horas que había arribado, sintiéndose muy enérgicos recorrieron alrededor de 1 KM, sobre la arena, asustándose un poco por la lejanía que habían adquirido regresaron con tranquilidad a su pequeño hogar.

¿Les gusta? –preguntó Raquel sonriente.

Claro, es hermoso… ¿Verdad amor? –llamó a Andrew que se sentía muy acaramelado, asintió y le besó con delicadeza, provocando que los acompañantes abuchearan un poco tratando de incomodarlos, pero tal escandalo no logró separarlos.

Pero de regreso a la ciudad, el joven visitante paseaba libremente por el vecindario, se percató de la movilización que había en la residencia y pasó discretamente por la casa de su chico sintiéndose molesto por la intervención del Detective William. Miró hacia esa dirección y se encontró con un par de ojos cafés que hace tiempo no los veía, su reacción fue de lo más normal y común que pudiese tener cualquier vecino de dicha zona, Brian al sentirse un tanto incómodo con el sujeto que segundos atrás observó, decidió ignorarlo puesto que era inútil y lo primordial era custodiar a Bill.

¿Por qué no nos dejan ser felices? –cuestionó el ignorado molesto.

Él sólo quería amar a Bill y nada más; quizá él no lo veía pero la realidad es que hasta el amor más fiel y puro llega a ser peligroso.

Mientras tanto en Agua Azul, 2 parejas de enamorados gozaban de su compañía. Raquel y Georg caminaban tomados de la mano por la playa; Andrew y Bill se encontraban comiéndose a besos en la terraza de la cabaña, sintiéndose completamente embriagados de tanta miel, se separaron un segundo y Andrew besó la punta de la nariz de su chico. Ambos sonrieron y estando a escasos milímetros Corie llegó muy animada hasta su estancia asustándolos debido a su repentina aparición.

¡Oh mierda! ¡Corie, no vuelvas a hacerlo! –sentenció Andrew y Bill rió a carcajadas.

¡Perdón!… Pero ya es hora de cenar, ¿Quieren ayudarme a cocinar?—

Claro, ya te alcanzo…–contestó el más joven esperando que Corie los dejase solos unos cuantos segundos más– ¿Me acompañas?

Claro Princeso…Vamos a ver que me cocinara mi futuro esposo–dejó escapar Andrew sin pena alguna.

¡¿Qué?!—

Nada amor…—

Bajaron las escaleras y se dirigieron al gran salón culinario donde les aguardaba una serie de utensilios especiales para preparar un banquete digno de su reunión.

Tardan mucho…–se quejó Corie al ver al otro par de enamorados se daban el lujo de regresar.

¿Qué preparan?—

La cena tonto…–respondió Gustav con tono de decir lo obvio, y Geo, sintiéndose un poco molesto, lo correteó por toda la cocina haciendo que Bill y las señoritas se molestaran ante tal imprudencia.

Ok, chicos… ¿Qué les parece esto? Mientras nosotras cocinamos, ustedes se encargan de arreglar la habitación o preparan una fogata… ¿Sí? –sugirió Bill muy femenino.

Y Andrew siguiéndole el juego caminó hasta el— Seguro mi Lady

Viendo hacia donde se dirigía, Gustav aprovechó a tomarlo de su camisa y lo obligó a salir de dicha habitación para colaborar.

Andrew suspiró resignado, se detuvo a media sala y por una ventana se podía observar lo hermoso de la luna, se veía más grande y brillante de lo normal. William también se encontraba mirando la luna, pero no con el detalle de Andrew.

Se tocó las sienes y suspiró.

Señor, tenemos el número de Bill—

Perfecto, ¿En dónde se encuentra?—

Cerca de… perdone es que—

¿Qué? –Tomó el documento para revisar su contenido– Está en… ¡Ah! La cabaña de los Jost, ¡Brian!

¿Qué ocurre?—

Te quedas a cargo, escúchame bien, no quiero que dejen la casa sola ni un segundo, cierren las entradas viales, asegúrense de que los inquilinos no salgan de sus hogares, sí vez a alguien sospechoso le custodias por unos minutos –dio vuelta para partir, pero se regresó– Mándame refuerzos discretos a la casa de Andrew Deep, Georg Listing, Raquel Jost y Gustav Schäfer…–ordenó William sabiendo que Bill únicamente se junta con los mencionados– ¿Sabes quiénes son? –Brian asintió.

¿Corren peligro?—

Negando con la cabeza suspiró retirándose con prisa hacia hospedaje de Bill, siendo perseguido por sus colegas y un distinguido automóvil color negro les siguió la pista tomando una distancia prudente para no levantar sospechas.

El conductor del último vehículo admiró con cierto aire de melancolía el bello paisaje de montañas cubiertas de un hermoso abrigo silvestre. Recordó que a Bill le disgusta mucho escalar y aventurarse por la naturaleza, pero para él es algo tan extremo que no importa sí se lastima, siempre termina con una gran sonrisa de satisfacción.

Suspiró al acordarse que una vez animó a su amado a realizar una travesía inolvidable, puesto que en ese viaje ambos casi pierden la vida al caer por una barranquilla, aunque salieron con bien, Bill decidió no volver a hacerlo.

Sonrió divertido al recordar las palabras altisonantes que literalmente Bill escupió con aire de miedo e ironía al encontrar un lugar más seguro lejos de aquella casi mortal vereda.


— ¡Carajo! ¡Por culpa de estas putas rocas, casi me mato! ¡Pero qué va! Yo acepte muy gustoso y ahora me jodo. Todo me pasa por ser curioso y por hacerle caso a mi novio. ¡Todo marcha bien! ¡Todo! –Exclamó sonriendo con falsedad a Tom, quien le sonreía muy divertido– ¡Que se vaya a la mierda! ¡Ah! –Gritó al momento de tropezar con una falsa roca– ¡Estúpida montaña!—

Se permitió soltar una carcajada, se sentía muy feliz y lleno de energía. No podía aguantar las ganas de abrazar a su pequeño y decirle cuanto lo había extrañado.

La energía que expulsaba no alcanzaba para contagiar a los de enfrente. El Detective se encontraba cansado, y para recuperar algo tomó una tableta energética, sólo para estar en sus cinco sentidos para cuando esto llegue a su clímax. Afirmó su agarre al volante y pisó el acelerador para arribar lo más pronto posible a su destino, las patrullas continuas imitaron aquella reacción de William e intentaron seguir su ritmo, solamente un pequeño espía no pudo seguir con su plan ya que un neumático sufrió un ligero daño, maldiciendo por lo bajo trato de arreglar el incidente, pero a cada minuto se desesperaba más y más, por lo que, sintiéndose frustrado lanzó una gran patada al neumático herido, respiró profundamente y se acarició las sienes, no podía creer lo que estaba ocurriendo.

Pronto se relajó y siguió trabajando en el Cadillac -que por cierto había robado- A pesar de que estuviese molesto no podía dejar de sonreír al revivir su pequeño encuentro con Bill.

Sigues igual de hermoso a cómo te deje…—

La verdad es que sí. Bill no cambió mucho tanto física como mental. A pesar de haber padecido mucho tiempo sin los cuidados o costumbres que tenía, nada se alteró. Y mencionando también lo mental, lo único que varió fue su madurez, se vio obligado a pensar con detenimiento cualquier tipo de idea que podría realizar.

De ahí en fuera, sigue siendo el mismo niño sonriente, infantil y leal que puede haber en la tierra.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar.

por Bethy Pena

Escritora del Fandom

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