Odio quererte tanto 4

Fic original de lyra

Capítulo 4: No era mi intención

No se podía creer la suerte que había tenido, encontrar una chica tan guapa y estrecharla en sus brazos mientras bailaba. Se acercó más a ella, quien levantó la mirada y le sonrió para invitarle a besarla, cosa que no se pensó dos veces y acercándose a sus labios comenzó a devorarlos.

La chica se aferró a su cuello con ambas manos, le atrajo más a su cuerpo para hacer más profundo el beso, riendo en su boca al sentir como una de sus manos se le metía por debajo de la falda y le pellizcaba las nalgas.

—Vas directo al grano—consiguió susurrar contra sus labios.

—¿Nos vamos a nuestra fiesta privada?—preguntó Tom acariciando más sus nalgas.

Ella asintió complacida y le sacó la mano de debajo de la falda. La rodeó los hombros con un brazo y comenzaron a caminar hacia la salida. Pasó cerca de donde estaba Georg y le saludó levantando el pulgar, quien se lo devolvió antes de besar a la chica de los grandes pechos que había elegido.

Llamaron a un taxi y se subieron a él sin dejar de besarse en todo el camino. Llegaron al apartamento y tras lograr pagar la carrera dejando una buena propina por las molestias, abrieron la puerta con esfuerzo y entraron cerrándola de una patada sin separar en ningún momento sus labios.

Comenzaron a subir las escaleras sin dejar de meterse mano. Ahogó un gemido cuando las manos de las chicas se colaron en su bragueta y le rozaron la entrepierna.

—Deprisa—murmuró la chica muy excitada.

Llegaron al piso superior y sin pensárselo dos veces abrió la primera puerta que pilló y se metieron en una de las habitaciones. No sabía de quién era, solo que no era la suya. Pero en esos momentos no estaba en condiciones de buscarla.

La llevó hasta la cama quitándole esa camiseta roja que tanto le llamó la atención desde el escenario, abriendo los ojos al ver que no llevaba nada debajo.

Sonrió satisfecho ante lo que veía. No se había llevado una desilusión tal y como pensó Bill que le pasaría. Tiró a la chica en la cama y antes de hacerla compañía se desnudó velozmente, quitándose la gorra y lanzándola bien lejos. Una vez desnudo y con una erección que le dolía mantener, se tumbó encima de la chica enterrando la cabeza en sus pechos, cogiendo uno de sus pezones entre los dientes para morderlo suavemente.

Mientras sus manos trataban de terminar de desnudarla. Le subió la falda hasta la cintura y le ladeó el tanga para tener un mejor acceso. Pasó las manos bajo sus caderas y se las elevó para entrar en ella con una fuerte embestida, que le arrancó un grito de sorpresa y le hizo gemir bien alto.

Comenzó a embestirla con rapidez. Sabía que iba a terminar enseguida, pero no podía frenar esa pasión que sentía recorrer su cuerpo por su interior.

Estaba a punto de suceder, ya sentía los primeros espasmos del orgasmo, nada se lo podía impedir…

Pero entonces vio por el rabillo del ojo que la puerta de la habitación se abría y giró molesto la cabeza para ver quién los iba a interrumpir.

Todo sucedió en una fracción de segundo. Miró los ojos de la persona que había entrado, viendo en ellos un dolor que jamás hubiera imaginado.

—¿T-Tom?—le escuchó llamar en un susurro.

—Bill….—gimió mientras se comenzaba a correr.

Entonces le vio llevarse una mano a la boca y darse la vuelta corriendo, oyendo como los sollozos escapaban de sus labios. Maldijo por lo bajo y sin esperar a saber si la chica también había terminado, salió bruscamente de ella y echó a correr tras él sin importarle su estado.

—Bill, espera—le llamó en el pasillo.

Pero Bill no le oía. Continuó corriendo y le hizo hacerlo más deprisa hasta alcanzarle en las escaleras. Le cogió del brazo y le dio la vuelta para que le escuchase.

—Perdona, no me fije que era tu habitación—se disculpó pensando que se había enfadado por eso.

Pero vio las lágrimas que bajaban por sus mejillas, y sabía que era por algo peor. Solo se le ocurría una cosa, lo que le hizo que le soltase y le mirase extrañado, momento que aprovechó Bill para girarse y seguir por el camino tomado.

—¿Qué pasa? ¿La querías para ti? —gritó Tom desde atrás.

—Te quería a ti —susurró Bill sin dejar de andar.

Continúa.

por administrador

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