Odio quererte tanto 5

Fic original de lyra

Capítulo 5: No me hagas tener que explicártelo

Limpiándose las lágrimas que bajaban por sus mejillas, terminó de bajar las escaleras y se quedó parado en mitad del recibidor, sin saber a dónde ir. Cuando llegó a casa lo que más le apetecía era tumbarse en la cama, pero tras lo que había pasado dudaba que volviera a dormir en ella.

Escuchó a Tom volver a su habitación y pensando que se estaría vistiendo para bajar a hablar con él, corrió a la puerta de la calle y la abrió, saliendo del apartamento sin dejar de llorar por el camino. Echó a correr calle arriba hasta llegar al pequeño parque que había cerca. Sentía los pulmones a punto de estallar, miró a su derecha y vio los columpios. Caminó hacia ellos y se sentó en uno, comenzando a columpiarse apoyando los pies en el suelo.

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—Lo siento, me tengo que ir—le dijo Tom a la chica recogiendo sus bóxers del suelo.

Desde la cama, la chica con la que se acababa de acostar le fulminó con la mirada.

—No te preocupes, tras lo de esta noche no me pensaba quedar a dormir—replicó enojada.

—¿No habías terminado?—preguntó cortado.

—No Tom, no había terminado—contestó la chica bajándose la falda.

Se levantó de la cama y miró la habitación en la que se encontraba con más atención. Vio sobre la cómoda una cajita plateada y se acercó a abrirla, sacando una cadena que enseguida reconoció. Se giró con ella en la mano viendo la habitación en la que había hecho el amor con otros ojos.

—¿Es la habitación de Bill?—preguntó con una sonrisa.

Tom vio su expresión y enseguida tuvo un ataque de celos. Por lo visto le había hecho más ilusión saber que estaba en la habitación de su hermano que el haberse acostado con él.

Caminó furioso hacia ella y le arrebató la cadena de las manos sin importarle llegar a romperla.

—Sí, es la habitación de mi hermano. ¿Quieres ver alguna más o se ha terminado la visita turística?—preguntó con ironía..

La chica resolpló y cogiendo del suelo su camiseta se la puso para cubrir sus pechos.

—Me he acostado con el hermano equivocado. Está claro quién es el más cariñoso y sensible de los dos—murmuró muy enfadada.

—Adelante, vete con mi hermano, él también lo está deseando—dijo Tom abriéndole la puerta.

La chica pasó por su lado sin decir nada y caminó por el pasillo contoneando su cadera, mostrándole lo que acababa de perder. Tom se encogió de hombros y entró en la habitación para terminar de vestirse.

Miró la deshecha cama y pensó que tal vez debería cambiar las sábanas, pero en esos momentos le urgía más tratar de averiguar lo que de verdad había molestado a su hermano. No se tragaba que hubiera sido por la chica. Él la eligió en el escenario y tenía más derecho, la vio primero.

Terminó de calzarse y por el camino se puso la gorra, adivinando que su hermano no se habría quedado en casa tras el espectáculo que le había montado. Salió a la calle y viendo que la chica caminaba calle abajo él lo hizo calle arriba.

Caminó con paso deprisa, mirando a ambos lados de la calle, hasta que llega al parque y siguiendo una corazonada se dirige a él, viendo una figura que se balanceaba en uno de los columpios.

Sabiendo que era muy tarde para que fuera un niño, suspiró profundamente y se acercó hasta donde estaba llorando su hermano. Se sentó en el columpio de al lado y se empezó a balancear como él sin decir nada.

—¿Ya habéis terminado? ¡Qué rápido!—dijo Bill secándose la cara.

Tom ignoró su comentario, estaba más preocupado por el tono de voz que había usado. Tan triste, como siempre.

—¿Por qué te fuiste corriendo?—preguntó preocupado.

—¿Y qué esperabas? ¿Qué me quedara mirando, o tal vez que me apuntara?—preguntó Bill con ironía.

No pudo evitar soltar una carcajada. Bill era único sacándolas cosas de quicio. Hacía de un pequeño accidente un drama.

—Ya te he pedido perdón por haber usado tu habitación, y prometo cambiarte las sábanas antes de que te acuestes—aseguró con firmeza Tom.

Por mí ya puedes ir quemando la cama”—pensó Bill furioso.

—No te molestes—dijo Bill resoplando—A partir de ahora te agradecería que no volvieras a entrar en mi habitación sin mi permiso, o sin llamar.

—Te estás portando como un niño egoísta, que no quiere compartir sus cosas—gruñó Tom levantándose del columpio.

Pues claro que no te quiero compartir, eres solo mío”—le quiso gritar Bill bien alto—«Yo te vi primero»

Comenzó a pasear furioso por el parque. Bill seguía enfadado y no conseguía averiguar el porqué. Decidió que esa noche lo iba a averiguar, aunque se lo tuviera que sacar por la fuerza.

Echó a andar hacia él y antes de que pudiera reaccionar se coló entre sus piernas y cogió con las manos las cadenas del columpio, impidiéndole moverse o levantarse.

—¡Qué haces! Suelta—dijo Bill tratando de apartarle.

Pero solo logró que se inclinara y acercara más la cara a la suya.

—De aquí no nos vamos hasta que me digas porque te has enfadado. Ya me he cansado de verte todo el día llorando, por lo que digo o lo que hago—siseó Tom echándole el aliento en la cara.

—No tengo porque darte ninguna explicación—murmuró Bill tratando de desviar la cara.

Pero Tom se la retuvo por la barbilla con fuerza. Le obligó a mirarle fijamente a los ojos, y a perderse en su mirada.

—Dímelo. Exijo saber porque es tan desgraciado mi hermano—susurró Tom cada vez más cerca.

¡Por ti!”—quiso gritar Bill desesperado.

Pero las palabras no le salían, sentía sus labios bien cerca de los suyos, como respiraba el aliento que salía de su boca y entraba en la suya, calentándole por dentro.

Si no podía hablar y Tom quería saber porqué se encontraba tan mal, solo había una manera de decírselo.

Cogió aire y levantando las manos le tomó por sus mejillas, acercándole más a su cara y posando los labios sobre los suyos, quien solo pudo ahogar un gemido por la sorpresa.

Continúa.

por lyra

Escritora del fandom

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