Fic original de lyra
Capítulo 7: No es sencillo decirte adiós
Regresó al apartamento corriendo, llorando de nuevo por el camino.
“Idiota…te has precitado…no era el momento adecuado…”—pensaba mientras jadeaba por la carrera.
Entró corriendo en la casa y se chocó con Gustav al pie de las escaleras.
— ¿Dónde está el fuego?—bromeó Gustav cogiéndole del brazo.
Miró su cara bañada en lágrimas y arrugó la frente preocupado. Hizo bien en abandonar la fiesta para ver si se encontraba bien, cosa que era evidente que no lo estaba. Sabía que solo había una persona en el mundo capaz de ponerle en ese estado, y que casualidades de la vida había abandonado también la fiesta.
—¿Qué te ha hecho ahora Tom?—preguntó Gustav suspirando.
Sintiendo que estaba a punto de romper a llorar más fuerte, logró soltarse del agarre de su amigo y echó a correr escaleras arriba, dejando tras de sí un camino de sollozos.
Entró en su habitación y cerró la puerta, apoyándose en ella sin quitar la vista de su deshecha cama. Maldiciendo en voz baja, caminó hasta ella y comenzó a quitar sábanas y mantas sin dejar de llorar en todo momento.
Las tiró al suelo con furia, dejándose caer sobre ellas jadeando para recuperar el aliento que Tom le había robado con el beso. Se cubrió la cara con las manos, maldiciendo por su estupidez, por bajar la guardia y destrozar su vida poniendo de manifiesto unos secretos sentimientos.
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Entró en el apartamento, pero antes de poner un pie en el primer escalón, una mano le cogió por la muñeca y lanzó un grito de miedo.
—Perdona, no te quise asustar—se disculpó Gustav con una sonrisa.
—Tengo prisa—dijo Tom tirando de su mano.
Pero Gustav tenía otro plan en mente y tirando de su brazo le llevó hasta la cocina cerrando la puerta tras ellos.
—Sé que no debo meterme donde no me llaman, y más entre dos hermanos, pero Bill es mi amigo y no me gusta la manera en la que lo tratas—le sermoneó.
Tom se dejó caer en una silla y le miró sin saber a dónde quería llegar.
—Le he visto, hace un rato. Ha regresado a casa con signos de haber llorado…—empezó a decir Gustav
—¿Y piensas que es por mi culpa?—cortó Tom cruzándose de brazos.
—Solo tú puedes hacerle tanto daño—apuntó Gustav— Con miradas, con duras palabras. No te das cuenta de lo sensible que es tu hermano y a veces le tratas como una mierda.
Tom resopló enfadado. Era la segunda persona que le echaba en cara lo sensible que era Bill. Lo sabía, no hacía falta que se lo recordaran. Él más que nadie conocía muy bien a su hermano, ¿cómo no darse cuenta de lo sensible que era, tan tierno, apasionado,…con unos suaves labios que daban los besos más dulces que jamás hubiera imaginado…?
Sacudió la cabeza para desechar esos pensamientos. Tenía que olvidar ese beso, por el bien de ambos.
—Hablaré con él, soy su hermano, arreglaré las cosas—prometió a su amigo levantándose.
—Mientras que no le hagas daño de nuevo…
“Me temo que tendré que hacérselo, no me queda más remedio”—pensó Tom con dolor.
Subió y se paró ante la puerta de su habitación dispuesto a entrar, pero recordando sus palabras, levantó una mano y llamó con suavidad. Esperó algún tipo de respuesta, pero por más que se acercó a la puerta solo recibió silencio.
Suspiró y comenzó a girar el manillar, rezando para poder hablar antes de ser echado. Asomó la cabeza y a través de la luz de la luna que se filtraba por la ventana vio a Bill encogido en el suelo encima de las sábanas. Vio como su espalda subía y bajaba al ritmo de unos sollozos inaudibles.
Cerró la puerta tras de sí y se acercó sin hacer ruido, dejando atrás el enfado por haberle besado y pensando solo en consolarle.
Se tumbó en el suelo a su lado y sin darle tiempo reaccionar, le abrazó por la espalda y le atrajo hacia su cuerpo, apoyando la cabeza en su hombro y besándole en el cuello sin pensarlo.
—Lo siento—murmuró en voz baja.
Continuó en silencio, dejando que sus sollozos remitieran por si solos, disfrutando de un abrazo que no se había esperado. Cerró los llorosos ojos y se recostó contra Tom, apoyando la espalda contra su pecho y bajando una mano hasta la que tenía en su cintura, entrelazando los dedos con los suyos.
—Nunca me dijiste nada, no lo podía saber—continuó diciendo Tom.
—¿El qué?—preguntó Bill sin saber a qué se refería.
—Pues que tú…que eres…ya sabes…—tartamudeó indeciso Tom.
—Ah, eso—fue lo único que musitó Bill.
“Ya sabe que soy gay”—pensó aliviado.
De que por fin uno de sus secretos fuera revelado, dejando el otro más escondido en el fondo de su alma. Siempre se lo quiso contar pero no hallaba las palabras acertadas ni el momento adecuado.
Por lo visto, el beso había hablado por sí mismo, dejando atrás ese sentimiento de amor prohibido.
—¿Por qué…me besaste?—preguntó Tom intrigado.
Se giró en sus brazos y le plantó cara. Le miró a los ojos fijamente y solo se encogió de hombros. Por esa noche ya había sido demasiado sincero. Dejaría que pensara lo que quisiera, que sacara sus propias conclusiones. Nunca se imaginaría la verdad, porque era tan absurda que hasta miedo daba.
Tom le miró esperando, pero al ver que sus labios solo se separaban para exhalar su respiración, sabía que nunca le diría la verdad. Decidió hacerse el tonto, fingir que no sabía el porqué y otorgarle algo de paz en su vida.
Esbozó una sonrisa y le atrajo más a él, abrazándole muy fuerte y riendo en voz baja.
—Fue un impulso tonto—mintió Bill sonriendo contra su cuello—Estabas tan cerca de mí y como seguía enfadado por usar mi habitación como picadero me vengué de esa tonta manera.
—Si supieras…me dejaste sin habla, llegando a pensar en una locura inimaginable—le siguió Tom la corriente.
—¿Si?—murmuró Bill conteniendo el aliento.
—Mira si estaba confuso que llegué a pensar que te habías enamorado de mi—soltó Tom en un susurro.
Forzó una carcajada, Tom no iba tan desencaminado como pensaba, pero dejaría que creyera que todo había sido una mala jugada de su mente, seguir con esa broma y dar por zanjado el tema para siempre.
—Tal vez me dejaste en ese estado por besar tan bien—no pudo evitar decir Tom.
Eso hizo que dejara de reír. ¿Besaba bien? Nadie se lo había dicho, aunque también era cierto que era el primer beso que daba, y recibía.
—Tú tampoco lo haces nada mal—siguió Bill con la broma, aunque eso lo decía bien serio.
Tom suspiró y se incorporó llevándole en sus brazos.
—¿Me perdonas?—le pidió de todo corazón.
—No hay nada que perdonar—aseguró Bill.
—Hay muchas cosas—afirmó Tom, empezando a enumerarlas—Que usara tu habitación, que te hiciera tanto daño, que no me haya dado cuenta de lo mal que lo pasabas,…
—Bueno, eso no lo podías saber, nunca te dije nada—susurró Bill encogiéndose de hombros.
—Soy tu hermano mayor—dijo Tom con firmeza—Te he visto crecer a mi lado, se cuando está feliz o eres muy desdichado. Tal vez lo vi venir, pero estaba absorto en mis propios asuntos que te dejé de lado, y con eso te hice más daño.
Se miraron fijamente a los ojos y guardaron silencio, como si de esa manera pudieran leer el pensamiento de su contrario.
“Sé que lo sabes, pero no dices nada para no hacerme más daño. Prometo olvidarte, quererte solo como hermano”—pensó Bill suspirando.
“Gracias por entenderlo, siempre estaré a tu lado. Puedes contar conmigo para todo lo que quieras, para contarme tus miedos y si alguien más te hace desdichado”—pensó Tom con una sonrisa.
Se levantó y le tendió una mano para ayudarle, notando como al principio era reacio a tocarle pero luego se aferró a él con fuerza. Se quedaron de pie y sus miradas se dirigieron a la deshecha cama.
—Te ayudo a cambiar las sábanas—se ofreció Tom caminando hacia el armario.
—Gracias…por todo—susurró Bill con sinceridad.
Se volvió y le guiñó un ojo. Sacó unas sábanas limpias y entre los dos hicieron la cama en silencio. Terminaron y se inclinó para recoger las que habían quitado, y con ellas de la mano salió de la habitación para dejarle descansar.
—Buenas noches—dijo Bill antes de que abriera la puerta.
Se quedó con el manillar en la mano, y antes de que se pudiera arrepentir se dio media vuelta y se le acercó, poniendo una mano tras su cuello y acercándole a su cara, para besar con suavidad la mejilla de su querido hermano pequeño.
—Dulces sueños, hermanito—susurró cerca de su oído.
Le soltó y salió de la habitación con paso decidido, dejando a Bill en mitad de ella llevándose una mano en la mejilla donde habían depositado el mejor beso que pudiera haber recibido de su hermano.
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Entró en la cocina y dejó las sábanas en la lavadora, sonriendo a Gustav que le miraba con cara de preocupado.
—Todo solucionado—dijo Tom para tranquilizarle.
—¿Te lo ha contado ya?—preguntó Gustav sorprendiéndole.
—¿Tú lo sabías?—preguntó Tom a su vez girándose.
—Me lo contó una noche, tras una de tus muchas peleas con él—explicó Gustav— Lloraba porque había tratado de decírtelo, pero tú te tomabas a risa cada una de sus palabras. Decía que nunca te haría entender que era gay, y eso le hacía mucho daño.
—Joder, he sido un capullo—dijo Tom frotándose la cara con las manos.
—Bueno, ya lo sabes y te lo has tomado tal y como él quería—dijo Gustav sonriendo—Le has entendido y apoyado, y eso es lo que importa. No te comas la cabeza por el pasado, él ya lo ha olvidado.
Tom asintió, sabía que Bill con el tiempo lo haría. Se olvidaría de él, solo vería a un hermano, nada más.
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Dos días después se encontraban de nuevo sobre un escenario despidiéndose del público que gritaba emocionado tras una hora y media de diversión y buena música.
—Me pido la de la camisa azul—dijo Georg.
—Yo la del top rosa—se pidió Tom en voz alta.
—Pues yo el que está a su lado—susurró Bill al oído de su hermano.
Tom le miró y no pudo evitar echarse a reír, contagiándole a él de paso. Le pasó un brazo por el hombro y atrayéndole le besó en la mejilla, lo que arrancó más gritos histéricos entre el público.
Le soltó y siguieron despidiéndose de todas las chicas allí reunidas, suspirando aliviado al ver que ya se le había pasado.
Bill le imitó, levantando una mano con una sonrisa en los labios que poco a poco fue perdiendo fuerza transformándose en una triste mueca.
“Tengo que dejar de llorar por algo que sé que nunca pasará…tengo que dejar de odiar cuando yo solo quiero amar…”
F I N
Triste final, lo sé…pobre Bill.
os dejo el enlace de un video que hice en el 2008, ideal para este final de fic
[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=9tfguhODbPg[/embedyt]
Chaleee, no terminó como yo esperaba, pero aun asi, fue muy interesante leerlo. 🙂