“Ojitos que hechizan” Fic de Michelle483
Capítulo 17: Marco
Era una mañana totalmente diferente para todo Egipto nadie daba ninguna señal de vida ni el pueblo ni en el palacio y si era de ocupación era muy cautelosa, Bill caminaba sin ningún sentimiento a decir verdad se sentía protegido por el faraón, sus palabras lo hacían sentir reconfortante, dejando a lado la actitud indiferente de Tomhotep su príncipe que ni siquiera recibió un consuelo de parte de él, era una idea que se le estaba metiendo a Bill su Namun pero por lo que veía jamás la lograría conseguir, ¿ser contemplado por el?, el corazón de Tom era muy frio para expresar algún sentimiento.
El Palacio así como el pueblo estaban siendo más que custodiados por una línea de soldados esperando atacar, nadie sabía qué clase de barco era el antes mencionado, ni las personas que traían con ellas.
Bill se dirigía a ponerse su nuevo traje para bailar, para alejar las angustias, era hora de presentar un nuevo baile a la realeza.
— ¿Qué tal Akila lista para el nuevo baile? —La pelinegra se sorprendió al verlo, parecía que las chicas estaban listas pero aún tenía la cara de impresión— ¿pasa algo?
—Pareces como si no hubieran invasores en las tierras del faraón—toco el tema
—Lo tomo con calma…además, hoy tenemos presentación ¿no es así? —Ella asintió viendo a las demás que tenían la vestimenta negra con la que hoy bailarían.
—Tu Madre nos enseñó bien—guiño el ojo— ¿Qué tal tu vida con Tomhotep? —Bill cayó y la miro con algo de seriedad y su maquillaje le ayudaba a imponer miradas, así compitiendo con la de ella.
—Sigue frio….como siempre….es raro los momentos que su corazón por fin recuerda que existe…el calor.
—Ensañemos un poco. Veo que al ser amante del príncipe no te ha hecho nada bien—menciono Akila, El pelinegro la destruyo con la mirada detestaba ser llamado así sabiendo que Tomhotep Ni siquiera tendría el valor de llamarle así.
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— ¿Te has sorprendido Héctor? —Le dijo marco mirándolo con interés—a medida que avanzamos vemos como es de grande Egipto…admítelo—el hombre rodo los ojos y soltó un risita baja
—Sigues teniendo esas emociones infantiles Marco—Su respuesta le bajo el ánimo a su compañero siempre decían eso de, el incluso su padre., Dion se dio cuenta de ello rápidamente.
—No le prestes atención….mira el palacio…que haz…. Descubierto—susurro tomándolo del hombro, Marco volteo a ver a su izquierda encontrándose con un enorme palacio lleno de palmera, estatuas monumentales.
— ¿Podría gritar Tierra a la vista? —Dijo Mateo desde su posición.
—Es hora de bajar señores…esto es Egipto—Dijo con voz de emperador, Al bajar se encontraron con cientos de lanzas apuntándoles y a un chico rubio que estaba a su mando—oh…oh…—Mencionaron unánime los cinco hombres.
— ¿Quiénes son ustedes y que hacen en las tierras del faraón? —Dijo el chico Rubio quien miraba extraño la imagen de los hombres, túnicas cortas de diferentes colores, metal en sus pechos como armadura, capas, sandalias muy altas, ¿de qué reino provenían ellos?, se preguntaba Gustav.
Ninguno de los cuatro chicos entendía que estaba diciendo aquel chico rubio, solo Dion podía hablar Egipcio.
—Es una…búsqueda…digo…un viaje de descubrimiento—dijo el chico pelilargo con algo de miedo sentirse amenazado por un montón de hombres con lanzas era sumamente algo nuevo.
—Acompáñenos—fue lo único que dijo, los guardianes se llevaron a los chicos que marchaban directo a la entrada del palacio.
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“Esta listo el baile, hora de salir”, Había dicho un sirviente para que las chicas y Bill salieran, Bill poseía una diadema de hora que al frente tenía una serpiente también poseía una falta negra larga pero transparente de su cintura colgaba un cinturón de monedas, tenía el pecho descubierto pero el collar que traía le sostenía las mangas negras y trasparentes, listos a salir Gustav entro con guardias y cinco hombres de un extraño porte.
—Son los invasores—susurro Akila a espaladas del chico, El pelinegro la volteo a ver y luego devolvió su vista a los hombres que se ponían enfrente del faraón, todos en la sala ponían una expresión de repulsión al ver el aspecto que tenían, barbas, cabellos grasoso, era la impureza andante.
—Así que ustedes son los invasores….Enemigos…o Amigos—se levantó el faraón mirándolos con supremacía al igual que lo demás integrantes de su familia.
— ¿Él es el Cesar o Rey? —Dijo Alejandro quien era el chico que manejaba el timón del barco, era castaño colocho y algo maduro
—No creo que aquí se le diga así aquí—contesto Matteo
—Se le dice faraón—Contesto Dion a las preguntas, Marco se levantó y lo miro a los ojos a todos y cada uno de los miembros de la familia real y así chocaron las miradas de Tomhotep y marco por primera vez.
—Traduce Dion—el rubio asintió—Su…Faraón…nosotros no somos enemigos…venimos de Roma de un viaje de expedición y conocimiento liderado por mi…no tiene nada que preocuparse—dijo con confianza.
Dion tradujo las palabras de verdad que había dicho su compañero ya que ninguno de los presentes entendía el romano.
—Así puedo ver, y como el líder de esta banda de Romanos estaré dispuesto a creer y confiar en tu palabra Romano, eres bienvenido a Egipto—dicto, Tomhotep le miro con algo de sorpresa ya que creyó que le diría que no y lo echaría de inmediato del reino, tal vez Tomhotep le estaba empezando a tener un odio aquellos romanos especialmente al chico pelinegro su “líder”.
Dion le tradujo a sus amigos y Marco asintió con una reverencia dándole las gracias por su generosidad.
—Tal vez ustedes necesitan algo de nuestra cultura y como bienvenida serán testigos de los bailes de Egipto—dijo con algo de halago a los bailes de sus odaliscas y su más preciada joya. Los jóvenes romanos fueron puestos en el lado izquierdo de los espectadores donde estaba situado Georg y su madre.
Eso fue un llamado para las bailarinas quienes salieron, luego fue Bill tomado de la mano de Akila, Al sonar la música empezaron las bailarinas de atrás luego solo el espectáculo fue para Akila y Bill que traba de reflejar la historia de dos amantes luchando entre sí, A Diferencia de sus otros compañeros Romanos que veía atentos a los pasos de las mujeres Marco veía cada movimiento que así el Único Hombre del baile lo cual le causaba curiosidad y revoloteo en el estómago al verlo bailar.
Cada una de las manos de Bill que pasaban por su pálido pecho era una locura para marco quien lo veía como un comprador observando a la mejor mercancía, su cabello lacio y negro parecido a la noche le daba algo de excitación, tampoco la cara estaba nada mal, le causaba curiosidad saber porque todos los hombre se maquillaban pero en ese chico lucia tan perfecto, deseaba conocer su nombre y tan siquiera tocar un poco esas piernas tan largas y esbeltas mejor que el de una mujer.
Al terminar el Baile todos aplaudieron, los romanos fueron colocados en una habitación para que cupieran los Cinco.
—Glorioso ¿no creen? —Menciono Marco al ver la vista que le ofrecía Egipto desde la recámara.
—Ahora si me arrepiento Marco—agrego Héctor que poseía una sonrisa ganadora mientras se acostaba en los sillones.
—Gloriosa tu vista perdida al ver a ese chico mover las caderas—burlo Alejandro
— ¿¡Que!? —se sonrojo y saco su espada—como te a través Alejandro.
—No lo niegues marco…se veía tu boca abierta al ver a ese chico—Reclamo, Dion miro con algo de recelo a marco y luego se dirijo a la puerta que fue abierta.
—Romanos en la noche, tendrán un festín con Nuestro Faraón, él les ha enviado esta ropa para ponerse cómodos, cuatro sirvientas entraron y dejaron la ropa en las camas de los chicos, Dion les tradujo lo que quiso decir el sirviente y todos sonrieron gratamente sabían que los festines era diversión, alcohol, mujeres.
—Espero que se afeiten—menciono Dion.
— ¿Por qué? —pregunto Marco
—Por si no se dieron cuenta como nos vieron…fue con algo de repulsión porque a los Egipcios no les gusta el vello púbico…lo consideran impuro.
— ¡Bah!, no estoy para complacer a Egipcios—exclamo Héctor—Mientras que Marco tu si deberías ponerte presentable…para el chico Bailarín que tanto te gusto—dijo con picardía.
Continúa…