
“Ojitos que hechizan” Fic de Michelle483
Capítulo 20: La triste verdad de Bill Su Namun
—Algo me dice que ese tipo y yo nos toparemos en una guerra en un tiempo—predijo siguiendo la silueta de Tomhotep con una mirada de un asesino maestro.
Dion Rodo los ojos y le insistió en retroceder.
—No provoques problemas con un príncipe recuerda que estamos en un país extranjero—insistió—además no vale pelear por ese esclavo—se retiró algo ¿celoso?
Al pasar de una semana Marco mismo se había sorprendido que su fuerza de voluntad por aprender egipcio haya rendido frutos no lo sabía todo y le costaba pronunciar varias palabras pero podría defenderse.
En sus ya típicas caminatas sin rumbo en el palacio se habían un hábito para el castaño, era de día y en esos días encerrado en su cuarto pronunciando en voz alto el egipcio había olvidado que ni siquiera había visto a la persona por la que quería aprender el idioma natal, los jeroglíficos, el oro, plantas ornamentales adornaban la mayoría del palacio, Marco se dispuso a miras los jeroglíficos y tratar de comprenderlos las ayudas de Dion en lectura de jeroglíficos podían rendir frutos ahora.
—El romano…—se escuchó un murmullo que Marco alcanzo a escuchar al darse la vuelta se dio encontró con el bailarín con su falda de lino blanca y brazaletes, collares y su respectivo maquillaje.
—Bill Su Namun…—respondió con seguridad se había aprendido ese nombre más rápido de lo que el sol cae.
—Creí que su gente se había marchado ya de Egipto—dijo en un tono de altivez—Supongo que no sabes lo que digo—sonrió.
—Al contrario una semana me basto para entender su idioma—contraataco impresionando al pelinegro por el manejo de la lengua.
—¡Haz aprendido egipcio muy rápido! —Exclamo—impresionante….—susurro.
Marco volteo a ambos lados
—¿Y el chico grandote de las trenzas? —Interrogo— ¿No vendrá con guardias a aparte de mi presencia? —pregunto sarcásticamente gracias a los sucesos de hace varios días.
Bill rio ante ese comentario
—No creo que venga—le miro, Marco cada vez caía mas en esos ojitos y le agradecía a todos los cielos que Dion le haya enseñado egipcio o si no jamás hubiera podido hablar con Su Namun—Aunque él no me deja acercarme a ustedes…..—confeso—no sé porque.
—¿Celoso? —rio, ambos lo hicieron, pero al final Bill asintió. —¿Son pareja? —Dudo con atrevimiento, Bill volvió a sentir con soberbia; — ¿Sabes? En estos días no eh conocido mucho Egipto…tal vez…tú… ¿podrías mostrármela más de cerca? —sonrió con algo de picardía que fue aceptada por el pelinegro.
Bill le indico un gesto con su dedo que lo siguiera.
Ni lento ni perezoso Marco lo siguió con una sonrisa boba en sus labios era como si Bill lo hubiera hechizado desde el primer momento que lo vio, El pelinegro se ponía una tela en la cabeza que le servía de capucha, algo que le extraño a Marco fue que no salieron por la entrada principal si no que por otra salida más clandestina, luego se lo preguntaría.
Salieron del palacio y tuvieron que bajar unos pequeños montes antes de llegar al pequeño pueblo, Bill se sacó la capucha y sacudió su negra cabellera.
—¿Por qué hemos salido tan anónimamente? —le pregunto.
—Mi triste realidad….Romano es que yo no puedo salir del palacio—confeso
—¿Por qué? —le interrogo, ¿un cautivo?
—Solo puedo salir cuando la realeza—hizo un gesto de Burla con sus dedos al pronunciar esa frase—se les dé la gana de salir, y adivina cuantas veces les ha gustado salir a ver a su pueblo—preservo su tono—¡Exacto!, ninguna…..—auto contesto.
—Lo lamento—confeso.
—No importa—replico sin dirigirle la mirada—¡Bueno Romano que no ibas a venir a ver Egipto conmigo! —cambio de tema e humor, alzo sus brazos y le indico el pueblo.
A medida que iban caminando Marco se secaba el sudor que le provocaba el voraz calor de la tierra de las pirámides.
—¿No están acostumbrados al calor? —pregunto al ver la cara de sofocación del forastero, el negó exhausto—necesitas un nemes—el moreno jalo del brazo a Marco para hacerlo caminar entraron más a fondo en el mercado donde había mucha urbe.
—¿Qué es eso? —pregunto sin obtener un respuesta, solo llegaron a un pequeño puesto donde le fue colocado un sombrero como de tela blanca en la cabeza y Bill negó con la cabeza luego le coloco un nemes rojo con franjas blanco en ese momento Bill asintió, le dio unas cuantas monedas al señor y luego le estuvo probando varios brazaletes y collares.
—Si ves algo que te guste no dudes en decírmelo—menciono con algo de emoción cuando le ponía cada joya.
—Te emocionan las joyas ¿cierto? —el otro le confirmo que era cierto con el gesto de su cabeza—entonces…quiero este—agarro un brazalete con un escarabajo incrustado.
—Excelente decisión—pago con una bolsa llena de moneda—Ahora pareces un verdadero faraón.
—Ahora puedo saber ¿Cómo es que tienes tanto dinero?….. ¿Eres esclavo? —continuaron caminando.
—Si lo soy…pero ser…—hizo una pausa—la joya del faraón—confeso serio—Dijiste que querías conocer Egipto ¿verdad?, entonces sígueme—nuevamente Bill jalo el brazo a Marco guiándolo para bajar hasta llegar a las orillas del Nilo donde a diferencia de lo demás que era solo arena ahí creía algo de grama y crecían arbustos y palmeras como guardias del rio.
— ¿Me puedo acostar? —dijo recostándose en el escaso césped.
—Te pueden salir escarabajos carnívoros es mejor que te sientes—sonrió a ver el romano se asustó e imito la posición de Bill. —el Nilo es lo más importante en Egipto es como nuestro corazón.
— ¿La pirámides?
—Son tumbas para nuestros faraones caídos—explico, mientras Bill miraba como el rio pasaba tuvo que confesarle algo a Marco—Sabes es la primera vez que me puedo sentir libre.
Marco quedo perplejo ante esa confesión.
—Nunca tuviste el valor de salir—el otro negó
—Es hora de volver o si no vendrá un ejército de soldados por mí—bromeo pero a la vez decía la verdad, ambos empezaron a caminar tranquilamente pero al llegar cerca del palacio Bill su namun sugirió que era mejor opción correr por donde habían salido. —Llegamos—tomo aire—fue un gusto salir contigo….Romano.
—Marco—le dio un apretón de mano lo cual extraño a Bill, ambos entraron nuevamente pero siguieron diferentes caminos, Bill su Namun iba en busca de Tomhotep porque saber que él no estaba podía complicar las cosas, al llegar a la puerta de la recamara del príncipe se encontraba sin guardias como solía estar, eso le asustaba, no quería dramas.
— ¿Tom? —Pregunto al entrar con cuidado, al ingresar completamente cerró la puerta y se encontró con Tom en el balcón— ¿Tom? —volvió a mencionarlo.
El príncipe volteo a verlo su acara de alivio mostraba satisfacción l ver al pelinegro parado en medió de su cuarto.
— ¡Bendito Ra! —Lo abrazo— ¿Dónde te habías metido? —Bill se tensó no por la actitud cariñosa del trenzado si no porque tenía que mentirle sobre la razón de su ausencia.
—Estaba….ah orillas del Nilo…buscando agua…para mi madre—mintió.
—Casi mande a todos los guardias a buscarte—Dijo en tono de angustia
—Tanto temes perderme—agrego, Tomhotep no le respondió solo le levanto su quijada y le beso suavemente para luego besarle un poco más apasionado el pelinegro no sintió como el príncipe le hacía retroceder hasta que se topó con el borde de la cama, Bill solo se sentó cortando el beso.
—Hoy no traes tu ropa de Bailarín—le dijo levantándolo de las caderas y empujándolo al principio de la cama, sin preocuparle que Bill se quejara metió sus manos debajo de ella para levantarla y sacarla por arriba—Extrañaba verte así—los mechones del largo cabello de Bill estaban extendidos en las sabanas y su cuerpo blanco le incitaba a que fuera Tomando.
Tom choco su frente con la de él y le beso para poder sacar una esencia al destaparla Bill corto nuevamente el beso.
—mmmm…. ¿Qué es ese aroma? —respiro profundamente.
—Rosas…. —a continuación Tom remojo sus dedos con la esencia y metió tres dedos en la entrada de Bill, en esos momentos Bill no parecía ni adolorido ni nervioso es más bien él le colaboraba con sus movimientos a que los dedos entraran más adentro, lo estaba estimulando la esencia de rosas al máximo.
—Hazlo, Hazlo, Hazlo—rogo con su mirada al mayor sin hacerse de rogar Tom se quitó su falda masajeo un poco su miembro lo empezó a meter con cuidado escuchando algunos suspiros y gemidos de Bill.
Tomhotep se acercó al rostro del pelinegro y le beso para terminar de entrar y terminar también en un pequeño grito de Bill, sin ninguna espera Tom empezó a embestirle con cuidado luego empezó aumentar las embestidas haciendo gemir a ambos al terminar juntos el príncipe salió del pelinegro y lo abrazo por la espalda.
—Esto no repara el hecho que te escapaste con el romano—le susurro en el oído, como por arte de magia a Bill se le desaparecieron los colores del cuerpo, ¿Cómo se había enterad?
— ¿Qué? —le replico nervioso
—Tú crees que no me di cuenta que te fuiste con el romano…oh Bill tengo ojos en todas partes—dijo levantándose de su lecho para empezar a vestirse.
Bill lo miro desde su lugar.
—Voy a duplicar tu vigilancia—agrego dándole la espalda.
— ¿¡Que!? No puedes hacerme eso—exclamo furioso poniéndose su falda para perseguirlo.
—Claro que puedo—aclaro con seriedad.
— ¿¡Porque me quieres tener cautivo!? —Dijo al borde de las lágrimas, si antes vivía solo en el palacio ahora nunca podría salir— ¡Mirar a Egipto desde los balcones no es divertido! —le grito.
— Tú puedes salir cuando…—fue interrumpido
—Cuando tu familia salga, lo se….pero ustedes son una patética realeza que nunca lo hace, ¿podrías darme algo de Libertad? —rogo con su mirada—por favor Tomhotep….
—Me mentiste…
—No quería ningún drama—declaro—es la primera vez lo hago Tom, por favor no seas tan…rudo…conmigo.
—Saliste con el romano…que recordándome yo te prohibí acercártele.
— ¡por Hathor!, porque odias tanto a los romanos
— ¡Los romanos solo traen guerras y muertes!, no los quiero en el reino.
— ¡Siempre arruinas todo! —le pego en el pecho sin causarle efecto.
—Eso no cambia nada, tú y yo nos peleamos constantemente—sonrió algo altanero
Bill bufó molesto y salió de la habitación.
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Marco entró a la recamará donde encontró a Dion recostado en la cama disfrutando de un buen libro
— ¡Dion! —Dijo casi saltando de la alegría— ¿Qué sucede? —levanto su mida y se quedó perplejo al verlo casi como un Egipcio autentico— ¿Qué te paso a ti? —pestaño varias veces para tratar de deducir pro que su compañero esta vestido de esa manera.
— ¡Hoy converse con Bill su Namun y salimos al pueblo y me compro todo esto! —se señaló todas las joyas el nemes entre más cosas, hablaba y actuaba como un niño ilusionado pro algo que le había fascinado.
—Claro metete en problemas como siempre…..
—Suenas celoso—dijo con picardía
— ¡Claro que no! —respondió con rubor en sus mejillas. —solo no te metas en problemas Marco—le aconsejo al chico de los ojos azules.
Continúa…